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Los efectos de ser positivo en la salud

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La vida está llena de obligaciones y problemas que muchas veces cuesta gestionar y que pueden provocar desánimo y malestar. Si bien es imposible gozar de total bienestar todos los días, es importante tener claro que el modo de pensar puede afectar directamente a la visión sobre la vida y al estado emocional y la salud física. Según los expertos en psicología, el pensamiento positivo tiene enormes beneficios para la salud mientras que pensar en negativo debilita y dificulta la recuperación cuando se padece una enfermedad.

Beneficios de pensar en positivo para la salud

La salud incluye tanto el bienestar físico como el psicológico y el social, y todos ellos pueden verse favorecidos por el pensamiento positivo. Pensar en positivo:

  • Puede aumentar la expectativa de vida: algunos estudios han concluido que las personas positivas son menos propensas a sufrir enfermedades y, por tanto, viven más.
  • Repercute en una mejor salud cardiovascular y reduce el riesgo de muerte por enfermedad cardiovascular.
  • Ayuda a acelerar la curación de enfermedades: pensar en positivo y tener humor puede ayudar a mejorar el estado de las personas que sufren enfermedades graves. Por el contrario, las personas pesimistas tienen periodos de convalecencia más largos.
  • Fortalece el sistema inmunológico: pensar en lo malo que puede suceder debilita el organismo. Investigaciones médicas han demostrado que las emociones negativas causan impacto en algunas zonas del cerebro, debilitando la respuesta inmune.
  • Ayuda a luchar contra el desánimo y disminuye el riesgo de depresión: uno de los principales factores de la tristeza es el pensamiento pesimista. Al cambiar los patrones de pensamiento negativo, el estado de ánimo puede mejorar mucho.
  • Permite afrontar mejor las situaciones: la actitud positiva ayuda a relativizar la importancia de las cosas y a pensar más en las soluciones que en los problemas. Además, enfrentarse a las situaciones con una actitud positiva y abierta contribuye a obtener mejores resultados y establecer buenas relaciones.
  • Ayuda a ser feliz: los pensamientos positivos mejoran las relaciones con los demás y con uno mismo. El pensamiento positivo hace que la persona se sienta más confiada, segura y resistente ante las dificultades. Además facilita la convivencia, lo que, en conjunto, contribuye a mantener una vida armónica y equilibrada.  
  • Aumenta la resistencia al estrés: la vida siempre tiene retos que afrontar, pero pensar en positivo ayuda a lidiar con esos momentos, reduciendo el estrés y sus efectos nocivos para el cuerpo.

Cómo conseguir ser más positivo

Sustituir el pensamiento negativo por una forma de ser más positiva requiere de entrenamiento. En este caso puede resultar útil:

  • Tener sentido del humor: reírse de uno mismo y relativizar las situaciones puede ayudar a ser más positivo y a flexibilizar el pensamiento.
  • Identificar áreas para realizar cambios: para comenzar a tener pensamientos positivos es importante identificar las áreas de la vida en las que se suelen tener pensamientos negativos.
  • Convertir los pensamientos negativos en positivos: cada vez que pase por la mente un pensamiento positivo, hay que identificarlo, listarlo y transformarlo en lo antónimo, un pensamiento positivo.
  • Seguir un estilo de vida saludable: hacer 30 minutos de ejercicio al día afecta al estado de ánimo de forma positiva y puede reducir el estrés.
  • Reír: la risa tiene un efecto inmediato en el estado de ánimo.
  • No posponer las cosas: dejar de lado las responsabilidades lleva a más estrés y frustración.
  • Autocuidarse: no hay que sentirse culpable por priorizar el cuidado personal sobre otras tareas.
  • No compararse: en ocasiones otras personas pueden parecer mejores o más felices, pero nunca se sabe lo que están sufriendo tras su fachada.
  • Rodearse de personas positivas: es mejor relacionarse con personas que ofrezcan apoyo y consejos útiles. Las personas negativas pueden aumentar el nivel de estrés.

Convertirse en una persona positiva no se consigue de la noche a la mañana pero, con práctica y tiempo, el diálogo interno empezará a tener menos de autocrítica y más de autoaceptación.

 

 
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