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Las enfermedades crónicas del riñón, puerta hacia otras patologías

RIONES RET
Revisión de una patología renal.IDEAL.
La dificultad para concentrarse, la falta de apetito, los problemas para dormir, padecer calambres musculares nocturnos o tener los pies y tobillos hinchados parecen problemas menores, pero sumados pueden ser los primeros síntomas de una Enfermedad Renal Crónica (ERC). Una dolencia que bien se puede detectar con premura gracias a sendos análisis de sangre y de orina.

Pero estas medidas de prevención no han calado en los pacientes «seguramente porque no hemos sabido transmitir su importancia», según admite Alberto Martínez-Castelao, presidente de la Sociedad Española de Nefrología (SEN). Para evitar los problemas renales solo hay que seguir unas pautas de alimentación -comer con poca sal, evitar las grasas- y mejorar las condiciones de vida con más ejercicio o simplemente andar un poco más. Es decir, unas ideas básicas que ayudan a esquivar una ERC y, de paso, un problema cardiovascular. Una relación de dolencias que cada vez se están dando más en los pacientes. En uno de cada diez casos, el corazón se ve afectado por los problemas en los riñones, ya que estos son menos eficaces a la hora de eliminar las toxinas del torrente sanguíneo y secretar hormonas importantes para una función sanguínea y ósea normal. «Poco importa dónde comience el problema, porque la mayoría de las ocasiones se verán afectados los dos órganos», comenta la doctora María Izquierdo, nefróloga del Hospital Universitario de Burgos.

En el caso de que la enfermedad se inicie, el paciente renal también sufrirá hipertensión en la inmensa mayoría de los casos. «Si la dolencia que se diagnostica es una insuficiencia cardiaca, lo más probable es que no llegue suficiente sangre al riñón, que no podrá filtrar con normalidad», añade la doctora. Según las estadísticas de la SEN, la causa principal de fallecimiento en las personas con problemas renales es una dolencia cardiovascular; aquellos que padecen ERC en fase tardía son hasta diez veces más propensos a presentar un episodio cardiovascular en un año que los que tienen una función renal normal.

Un camino

Por eso, los doctores Izquierdo y Martínez-Castelao insisten en la necesidad de «prevenir la enfermedad » porque la gran mayoría de las personas que acuden a la consulta de un nefrólogo lo hace con la enfermedad muy desarrollada. Y, en algunos casos, la única solución pasa por la diálisis.

El aparato que limpia la sangre del enfermo asusta, y mucho, a los enfermos. Sin embargo, las unidades de Nefrología insisten en que la diálisis es ahora un medio para lograr vivir más. Y, además, todo ha cambiado en este proceso. «La psicología está cogiendo más peso en los cuidados porque tienes que preparar a la persona para el tratamiento y la enfermedad . Los nefrólogos y loa pacientes, al final, formamos una familia y debemos contárnoslo todo. No deben tener miedo de nosotros, que pregunten todo y que no dejen de hacer cosas, como comer determinados productos o irse de vacaciones. Incluso cuestiones como si me puedo queda embarazada o si se puede trasplantar», comenta la doctora Izquierdo, que también indica como algo positivo hablar con otros enfermos. «Pero que con los médicos contrasten», remata.

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