¿Cómo afrontar los problemas de salud mental tras la pandemia?

España fue uno de los primeros países en el mundo en alcanzar un 70% de población adulta vacunada, dando por cumplidos los objetivos que se marcó el Gobierno antes del verano. El incansable trabajo de los profesionales de salud, así como el comportamiento cívico de la inmensa mayoría de la población, está sirviendo para reducir enormemente la incidencia en el número de casos y la transmisión del virus.

Las vacunas se han demostrado muy eficaces, junto con el resto de medidas adoptadas, para controlar la pandemia. Pero, ¿qué ocurre con la salud mental? Mientras el coronavirus disminuye su morbimortalidad, otra epidemia más silenciosa gana terreno reduciendo la calidad de vida de muchos ciudadanos. La afección emocional y la salud mental de buena parte de la población descienden a niveles peligrosos, y a estos problemas también hay que ponerles solución.

 

Más episodios de ansiedad y depresión como consecuencia de una realidad atípica

Un estudio reciente publicado en la revista científica The Lancet señala que el Covid 19 ha propiciado un entorno que afecta a la salud mental de la población mundial. A medida que la pandemia ganaba terreno, los casos de ansiedad y depresión aumentaron en torno a un 25%.

Estos episodios afectan especialmente a colectivos más vulnerables, como mujeres y jóvenes. La propia Organización Mundial de la Salud confirma en algunos de sus informes estos fenómenos, con datos relevantes sobre el aumento en las tasas de ansiedad y agobio durante los dos últimos años.

En marzo de este año, el diputado Íñigo Errejón aprovechó una de sus intervenciones en el Congreso para alertar sobre este tema y manifestó que en España se registran una media de diez suicidios diarios. La caótica situación vivida por millones de españoles desde el inicio de la pandemia ha servido para acrecentar estos problemas.

Desde esa intervención, que se vio salpicada por un episodio polémico tras unas declaraciones poco acertadas de otro diputado, el tema ha ido ganando más relevancia en los medios de comunicación, especialmente entre los jóvenes. Para este grupo de la población, la coyuntura económica y social que se presenta tras controlar la pandemia no es muy esperanzadora, pues encuentran dificultades para acceder a empleo de calidad, para independizarse o para ganar estabilidad.

 

¿Cómo poner solución a los problemas de salud mental?

Desde el Congreso de los Diputados se han lanzado varias propuestas, hasta el momento con poco éxito, para redoblar esfuerzos en controlar estos problemas desde la sanidad pública. Desde que se iniciara la pandemia se ha producido un incremento exponencial en las consultas de psicología, pero el problema es que muchas de estas consultas son inaccesibles para buena parte de la población, por la incapacidad económica para costearlas.

A su vez, no solo aumentan los casos de ansiedad, depresión o cansancio emocional, sino que las personas acuden antes a consulta. Esta sí es una buena noticia, pues es sinónimo de que existe una mayor concienciación por el bienestar emocional. La salud mental es un factor de riesgo de otras enfermedades y no cuidarla implica que crece el riesgo de padecer otras patologías: trastornos alimenticios, enfermedades cardiovasculares, gastrointestinales. En los peores escenarios, el desequilibrio emocional puede incluso llevar al suicidio.

De este modo, se advierten realidades graves y una noticia esperanzadora. Las situaciones a las que hay que poner solución son los conflictos que incrementan los problemas emocionales, como la inestabilidad económica y la falta de empleo, o que este sea insuficiente para alcanzar un nivel de calidad de vida suficiente. No obstante, el aspecto esperanzador es que la salud mental parece que deja de ser un tabú y que hay quien ya se atreve a ponerla sobre el foco de la actualidad.

En este sentido, prácticas como la meditación y el mindfulness pueden resultar de gran ayuda para ganar en confort. En IEPP son referentes en la formación de mindfulness en España, con terapias que abundan en estos tratamientos y sesiones de coaching para ayudar a pacientes con problemas.

A su vez, es muy importante dejar a un lado los miedos, atreverse a contar los problemas y tratar de ponerles solución, pero también es necesario que esto venga acompañado de una fuerte inversión por parte de las administraciones públicas y las entidades privadas.

Una sociedad sana en el aspecto mental y emocional termina siendo una sociedad más productiva, más feliz y con mayor calidad de vida.