Vértigo del oído, ¿Cómo se puede tratar?

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otorrinoCon esta frase acuden muchos pacientes a nuestras consultas. Sin embargo es relativamente frecuente observar como el camino recorrido por estos pacientes hasta sentarse frente a un otorrino no es directo, sino que pasa antes por otros especialistas. Esto se debe en gran parte a que no todo el mundo asocia el vértigo con un problema del oído. De hecho se tiende a relacionar con frecuencia como algo más de la cabeza, o incluso del cuello, que del oído. Este razonamiento no es del todo equivocado y tiene su base en que no todos los vértigos son producidos por trastornos en el oído, sino que alteraciones del sistema nervioso central y/o del cuello pueden causarlos.

 Para poder conocer algo más sobre esta patología iremos respondiendo a algunas de las preguntas y afirmaciones que con frecuencia nos hacen los pacientes.

“¿Cómo puedo saber si el vértigo es o no del oído? ¿Hay alguna prueba?”

Como norma, el vértigo del oído se caracteriza por la vivencia de una sensación brusca de giro de objetos en el entorno. Esta sensación de giro no es exclusiva de los trastornos del oído pero sí muy característica y hemos de diferenciarla del concepto mareo, más difícil de definir, mucho más frecuente y que puede tener múltiples causas. Otro hecho que aumentará la sospecha de que se trata de un problema
del oído será la presencia a la vez de otros síntomas como pitidos, pérdida de audición, sensación de taponamiento… Finalmente, una vez tenemos la sospecha, disponemos de varias pruebas que nos pueden ayudar a afianzar el diagnóstico: Audiometría: nos mide el funcionamiento de la parte del oído encargada de la audición. Videonistagmografía y posturografía: miden el estado de la función del equilibrio del oído. Son pruebas relativamente modernas y sólo están disponibles en aquellos centros que disponemos de unidades específicas para el tratamiento del vértigo. Nos permiten cuantificar los déficits que observamos. Maniobras diagnósticas: son movimientos que realizamos sobre una camilla en los que tumbamos en distintas posiciones al paciente para ver si aparece o no el vértigo y qué características tiene.

“Me preocupa tener algo malo en la cabeza”

Este pensamiento es muy frecuente y hace que la mayoría de los pacientes sean estudiados con una resonancia magnética o una TAC craneal, aunque no siempre es necesario y afortunadamente en la mayoría de los casos los resultados son normales.

“¿Existe más de un tipo de vértigo del oído?”

Sí, distinguimos fundamentalmente tres tipos de vértigo de origen en el oído: Vértigo posicional: este vértigo aparece sobre todo ante los
movimientos de la cabeza, muy típico al acostarse o inclinarse para atar los zapatos. Dura poco (segundos), las cosas giran y al recuperar la posición suele desaparecer. Enfermedad de Ménière: es una enfermedad crónica que da crisis de vértigo de mayor duración (minutos, horas), que aparecen cuando quieren, sin un patrón fijo. Pueden llegar a ser muy frecuentes, intensas e invalidantes. Se asocian a ruidos en los oídos y pérdida de audición. Neuronitis vestibular: crisis de larga duración (horas, días), generalmente única, tras la cual queda durante mucho tiempo sensación de inestabilidad, mareo. Puede acompañarse o no de pérdida de audición. Suele dejar un déficit permanente en la función del equilibrio del oído que el organismo se encarga de compensar con el tiempo. Estos son los tres diagnósticos más frecuentes en nuestras consultas.

“Me han dicho que algunos vértigos se pueden curar sin medicación”

Efectivamente es así. Uno de los tres anteriores, el vértigo posicional, se puede solucionar en un 90% de los casos sin necesidad de recurrir a pastillas. Tan sólo necesitamos realizar unas maniobras específicas sobre una camilla, y así eliminaremos el vértigo en pocos días. Sin embargo es importante recordar que deben ser realizadas por alguien con experiencia.

¿Hay operación para el vértigo?

Sí. La enfermedad de Ménière se caracteriza por crisis de vértigo recurrentes. A veces pueden ser tan numerosas e intensas que impidan
al paciente hacer una vida normal. En estos casos podemos, siempre que conozcamos el oído que está enfermo, operarlo para tratar de
eliminar las crisis. Hoy en día conseguimos resultados del 85-90% de éxito con intervenciones que realizamos incluso con anestesia local.

“Después de una crisis brusca que tuve hace ya varios meses sigo con inestabilidad. ¿Qué puedo hacer?”

En estos casos (neuronitis vestibular), en los que observamos que existe un déficit permanente de la función del equilibrio del oído, tenemos que favorecer los mecanismos de compensación central que hace nuestro cerebro de forma natural. Esto se consigue mediante tratamientos de rehabilitación vestibular, es decir, ejercicios orientados específicamente a que trabaje la función del equilibrio del oído (incluyen movimientos de la cabeza, andar sobre gomaespuma, ejercicios sobre plataformas de posturografía dinámica, ejercicios visuales…). Pocos centros hacen este tipo de rehabilitación.

En resumen:

Ante un vértigo hemos de pensar en el oído como posible causa. En los centros con unidades especializadas, se realizan todas las pruebas necesarias para establecer diagnósticos adecuados y así poder ofrecer al paciente los tratamientos más eficaces disponibles en la actualidad.

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