Síndrome de Piernas Inquietas y descanso

El Síndrome de Piernas Inquietas (SPI) es un trastorno del movimiento, que ocurre a un buen número de personas, en el que se sienten diferentes sensaciones (hormigueos, parestesias, calambres…), causando gran malestar en el tercio inferior del cuerpo, cuando la persona está en reposo. Este malestar solo se alivia moviendo la zona afectada, frotándoselas e incluso poniéndose de pie y deambulando. Los episodios suelen aparecer en la última parte del día, coincidiendo además esta circunstancia con el hecho de ir a la cama a descansar y estar en reposo. Por tanto, los afectados sobre todo mientras que están acostados, necesitan modificar la posición de las piernas debido a citadas molestias, retrasando así la aparición del sueño.

Cuando ya consiguen quedarse dormidos, continúan las sensaciones presentando un patrón de sueño fragmentado. Además las personas que padecen esté síndrome, en las fases 3 y 4, cuando tiene lugar el sueño de ondas lentas (de efecto reparador) se encuentran acortadas, por lo que la misión primordial de esta función fisiológica, la restauradora, no se completa.

Muchas veces las estrategias que se utilizan para paliar la incomodidad, inciden negativamente en el descanso, ya que muchas personas optan por levantarse de la cama y andar por la casa, con la importante interrupción del ciclo del sueño que esta medida conlleva. Este deterioro en la calidad del sueño, impacta de lleno en el desempeño diario de los pacientes que sufren SPI, de igual modo en que lo hacen otros trastornos que repercuten en un adecuado descanso nocturno.

En cuanto a las causas, no se conocen a ciencia cierta todos los factores implicados en el desarrollo y mantenimiento del síndrome, aunque parece estar relacionado con un déficit de funcionamiento en la transmisión dopaminérgica y  algunos  estudios apuntan a una falta de hierro en el organismo y/o consumo de cierto tipo de medicamentos. En ocasiones cursa con enfermedades como el Parkinson, la diabetes o trastornos de tipo renal.

Como  se puede imaginar la solución de mover las piernas es completamente momentánea, y solo sirve para paliar instantáneamente los síntomas, manteniéndose el problema a lo largo del tiempo, por lo que es necesario un abordaje de otro tipo. Dejando a un lado la terapia farmacológica, que parece ser en este caso prácticamente necesaria, existen una serie de medidas que pueden llevarse a cabo para prevenir la aparición del malestar:

-Limitar el consumo de cafeína.

-Practicar algún deporte suave como caminar.

-Darse masajes en las piernas antes de dormir.

-Tomar un baño caliente antes de ir a la cama.

 -Como en otro tipo de trastornos que merman la calidad del sueño, utilizar más que nunca un colchón adecuado se torna fundamental.

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