¿Por qué ventilar el dormitorio es importante para un buen sueño?

Por “ventilar” entendemos la acción de sustituir el aire de una estancia cerrada (como ha sido el caso de un dormitorio durante varias horas seguidas, tras una noche de sueño), por aire del exterior que se supone más limpio. Este intercambio de aire nos hace sentirnos más cómodos, disipa los malos olores y mantiene la humedad en el aire a raya.

El ambiente de sueño es fundamental para dormir bien, de hecho, la habitación debe mantenerse a una temperatura adecuada durante toda la noche y libre de aire viciado. La ventilación diaria del dormitorio contribuye a ello.

¿Cuál es la mejor manera de ventilar el dormitorio?

Existen varios tipos de ventilación, que podemos clasificar por el modo de ventilar y por la procedencia de la corriente de aire limpio. De todas las modalidades de ventilación, la que conviene a la hora de airear un dormitorio es la ventilación natural: la acción de una corriente exterior provocada intencionalmente.

Por eso cada mañana, hay que acostumbrarse a, casi tan rápido como vamos a hacer café al levantarnos, subir la persiana y abrir para ventilar. Recuerda además que la ventana debe permanecer abierta aproximadamente 10 minutos para que la ventilación sea efectiva.

Ventilar la cama

El epicentro del dormitorio es la cama; esta, que custodia nuestros sueños cotidianos, debe ser tratada con mimo para que reúna siempre unas condiciones de salubridad adecuadas.

Después de levantarnos, conviene dejar la cama desecha durante el tiempo que estemos aireando la habitación. Posteriormente, cuando nos dispongamos a hacer la cama, sacudiremos enérgicamente las sábanas para facilitar la ventilación de las mismas.

Además cuándo cambiemos las sábanas (¡de obligado cumplimiento una vez a la semana!), dejaremos un lapso la cama sin vestir para la ventilar el colchón.

Hacer la cama todos los días

¿Es buena idea dejar la cama sin hacer para que “ventile” durante todo el día? Decididamente, no. Debes marcarte el pequeño reto personal de hacer la cama por la mañana antes de salir de casa, es un gesto que agradecerás a la hora de acostarte.

Mantener esta rutina de ventilación cada mañana te hará ganar en bienestar: diez minutos al día son suficientes para dejar el dormitorio a punto.

 


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