Un estudio del CSIC relaciona la miastenia grave con la microbiota intestinal

La Organización Mundial de la Salud (OMS) catalogó en su momento a la miastenia gravis como una de esas patologías raras o poco frecuentes. Según estiman, actualmente este tipo de enfermedades afectan a un gran número de personas. De hecho, existen cerca de siete millares de enfermedades raras que llegan a afectar al 7 por ciento de la población. Sobre esta problemática ahora se le ha encontrado una relación con alteraciones en la microbiota intestinal

Así lo ha confirmado el Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en una nota de prensa emitida este pasado miércoles, en base a un estudio liderado por sus investigadores y que fue publicado en la revista Scientific Reports.  

La miastenia gravis es una enfermedad que podría estar relacionada con alteraciones en la microbiota intestinal. Es una patología neuromuscular autoinmune y crónica que se caracteriza por la debilidad en los músculos y que afecta la comunicación neuromuscular. La causa no es otra que la presencia de anticuerpos que atacan proteínas involucradas en la unión entre la neurona y la fibra muscular. 

Según el investigador del CSIC, y miembro del Instituto de Productos Lácteos de Asturias, Miguel Gueimonde, la microbiota intestinal, “además de digerir los alimentos, ayuda a nuestro sistema de defensa frente a enfermedades e incluso interfiere en el desarrollo neurológico. En suma al conocimiento sobre las alteraciones de la microbiota en otras patologías autoinmunes, los resultados de este se extienden a las observaciones a las enfermedades neuromusculares autoinmunes”. 

“Se trata de un estudio previo que, de confirmarse el papel de la microbiota en la miastenia grave sería posible desarrollar estrategias para complementar el tratamiento de los pacientes con productos capacitados para variar la microbiota intestinal”, añadió. 

El estudio se llevó a cabo en diez pacientes y diez individuos del mismo sexo y edad. Analizaron la composición de la microbiota intestinal y de su actividad por medio de los niveles de los metabolitos microbianos presentes en el intestino –ácidos grasos de cadena corta- determinaron que la composición microbiana mediante la secuenciación masiva del gen ARNr16S