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  • Calambres musculares: por qué aparecen y cómo prevenirlos

    Un calambre muscular es una contracción involuntaria y súbita de uno o varios músculos. Junto con el dolor repentino y agudo que caracteriza a los calambres, es posible que aparezca un bulto duro de tejido muscular bajo la piel. Estas contracciones son comunes y pueden durar de unos segundos a varios minutos. Si bien pueden aparecer en cualquier músculo del cuerpo, generalmente surgen en los muslos, pantorrillas, pies, manos, brazos, abdomen y caja torácica. Las causas de los calambres son variadas, pero en ciertos casos se puede prevenir su aparición.

    Por qué aparecen los calambres musculares

    Habitualmente los calambres aparecen mientras se hace ejercicio o después del mismo, aunque en ocasiones pueden surgir también por la noche mientras se descansa. Los calambres musculares pueden aparecer por diversas razones:

    • Tensar o usar excesivamente un músculo: es la causa más común de los calambres.
    • Deshidratación.
    • Falta de minerales como el sodio, el potasio o el calcio. La carencia puede tener su origen en una dieta inadecuada y pobre en frutas y verduras. También puede deberse a la pérdida de electrolitos y sales minerales causada por el sudor, la deshidratación, la ingesta de diuréticos o una diarrea. 
    • Mantener una postura durante un tiempo prolongado.
    • Inadecuado suministro de sangre en los músculos: el estrechamiento de las arterias que llevan la sangre a las extremidades puede producir un dolor similar al calambre en las piernas al hacer ejercicio. 
    • Compresión de los nervios por problemas como una lesión en la médula espinal o nervios pinzados en el cuello o la espalda.
    • Medicamentos: algunos fármacos como los antihipertensivos, los broncodilatadores o los medicamentos para el colesterol pueden provocar calambres.

    Asimismo, existen algunos factores que aumentan el riesgo de tener calambres. La predisposición a sufrirlos es mayor en embarazadas, atletas, personas con sobrepeso, personas mayores (por la pérdida de masa muscular) y personas que sufren diabetes, mala circulación, hipotiroidismo, trastornos nerviosos o trastornos hepáticos.

    Gravedad de los calambres

    Generalmente los calambres son inofensivos, aunque pueden imposibilitar temporalmente el uso del músculo afectado. Suelen desaparecer solos y en raras ocasiones requieren de asistencia médica. No obstante, es recomendable acudir al médico si los calambres:

    • No mejoran con las medidas de cuidado casero: para aliviar los síntomas del calambre se puede estirar o masajear suavemente el músculo, aplicar calor cuando esté tenso y hielo cuando duela.
    • Están relacionados con hinchazón, enrojecimiento o cambios de la piel en las piernas.
    • Causan molestia intensa.
    • Se acompañan de debilidad muscular.
    • Suceden a menudo o duran mucho tiempo.
    • No están relacionados con una causa evidente como, por ejemplo, la práctica de ejercicio físico.

    En caso de que los calambres sean consecuencia de otro problema de salud, el médico podría detectarlo y tratarlo para hacer desaparecer estas contracciones musculares.

    Cómo prevenir los calambres

    Para prevenir la aparición de los calambres se pueden seguir estas recomendaciones:

    • Estirar los músculos: antes y después de usar un músculo por un tiempo prolongado es aconsejable elongarlo. Si existe tendencia a la aparición de calambres en las piernas al dormir, es recomendable estirarlas antes de acostarse.
    • Graduar la duración e intensidad del ejercicio físico: la falta de forma física o el uso demasiado intensivo de los músculos puede provocar calambres. Por ello es recomendable graduar la intensidad del ejercicio para que el cuerpo se vaya adaptando al incremento de actividad.
    • Hidratarse: el líquido ayuda a que los músculos se relajen y contraigan. Por eso es importante beber abundante agua todos los días y especialmente durante y después de la actividad física.
    • Evitar la falta de minerales: la clave para mantener los electrolitos es tener una dieta sana y equilibrada y tomar especialmente frutas y verduras. Si el deporte se realiza en sitios húmedos o calurosos, la pérdida de electrolitos con el sudor será mayor, por lo que es importante reemplazarlos con sal en las comidas o tomando bebidas isotónicas.
    • Usar un equipamiento apropiado al hacer ejercicio.