tratamiento - Salud IDEAL

  • ¿Qué es la misofonía? Síntomas, causas y tratamiento

    La misofonía (que significa ‘odio al sonido’) es una hipersensibilidad auditiva o baja tolerancia a un cierto tipo de estímulos auditivos. Las personas que la sufren reaccionan de forma intensa, irracional y negativa a ciertos sonidos a los que la mayoría no prestan atención, p.ej. el goteo de un grifo o la tos. Estos sonidos no tienen por qué tener una intensidad elevada para desencadenar la reacción en la persona con misofonía.

    Síntomas de la misofonía

    No existe un test que diagnostique la misofonía, pero las personas que la padecen suelen presentar estos síntomas frente a un sonido específico:

    • Reacción exagerada a un ruido simple: las reacciones pueden ser de ira o mal humor e incluso de tristeza y ansiedad.
    • Agitación.
    • Necesidad de huir del sitio en el que está el sonido.
    • De forma menos habitual también pueden surgir síntomas físicos como sudoración, dolor de cabeza, problemas de estómago, aumento de la frecuencia cardíaca y dolor en los maxilares.
    • En función de la gravedad de la misofonía el paciente puede incluso dejar de llevar a cabo actividades sociales o de tener relaciones personales.

    Los síntomas suelen aparecer al final de la infancia o principios de la adolescencia (entre los 9 y los 13 años) aunque pueden comenzar a cualquier edad. Generalmente la reacción la desencadena un solo sonido y posteriormente se van añadiendo otros ruidos detonantes.

    Causas de la misofonía

    Las causas de la misofonía no están claras. Hay hipótesis que defienden que se trata de un trastorno neurológico en el que la activación de las neuronas ante un estímulo auditivo concreto está asociada con una experiencia estresante o emociones negativas del pasado que provocan esa reacción ante el sonido.

    No obstante, según un estudio publicado en 2017 por investigadores de la Universidad de Newcastle, las personas con misofonía presentan ciertas diferencias en el lóbulo frontal del cerebro y en las conexiones entre diferentes áreas cerebrales. Los científicos que realizaron este estudio descubrieron que el cerebro de estas personas funciona más rápido de lo normal y que su corteza insular anterior (zona relacionada con las emociones y los sentidos) mostraba más actividad frente a los ruidos. Según los autores del estudio, esto podría explicar por qué algunos ruidos les producen una respuesta emocional desproporcionada.

    Sonidos que pueden provocar desagrado en personas con misofonía

    Existe una amplia cantidad de sonidos susceptibles de provocar desagrado en las personas con misofonía:

    • Sonidos emitidos por otras personas: masticar, carraspear, bostezar, roncar, respirar fuerte…
    • Sonidos relacionados con la voz: susurrar, el uso repetido de palabras…
    • Sonidos ambientales como alarmas, el paso de las páginas de un periódico o la presión de las teclas del ordenador.
    • Sonidos que emiten electrodomésticos como hornos, neveras o lavadoras.
    • Sonidos de animales como perros ladrando o animales comiendo.

    Para reducir las molestias ocasionadas por estos sonidos, algunas personas los evitan cambiando sus horarios y hábitos diarios o utilizan auriculares y tapones.

    ¿Se puede tratar la misofonía?

    Actualmente no existe ningún tratamiento para curar la misofonía. No obstante, el especialista puede recomendar algunas terapias para afrontar este problema y mejorar la tolerancia a los sonidos:

    • Terapia psicológica: puede ser útil para entender el origen del síndrome, manejar la ansiedad que causa la misofonía y trabajar en las preocupaciones que desencadena. También puede ayudar a flexibilizar la interpretación de las situaciones para que dejen de percibirse como intolerables o amenazantes.
    • Terapia de entrenamiento: también realizada por un psicólogo, consiste en ayudar a la persona a concentrarse en un sonido agradable, por ejemplo música, para desviar su atención del sonido desagradable que hay a su alrededor. Con el tiempo, se va eliminando la música hasta que la persona logra no enfocar su atención en el sonido que causó la misofonía.
    • Otras terapias: el psicólogo puede recomendar técnicas de relajación como meditación o ‘mindfulness’ para adaptarse a los sonidos desagradables.

    También es importante que en la terapia se trabaje en las relaciones personales y la convivencia. Muchas personas se ven perjudicadas por este trastorno, no sólo porque se alejan de otros para evitar estos sonidos, sino también porque se sienten incomprendidos por sus reacciones exageradas.

  • Acantosis pigmentaria: síntomas, causas y tratamiento

    Qué es la acantosis pigmentaria

    La acantosis pigmentaria (o acantosis nigricans) es un trastorno de la piel que causa la aparición de parches oscuros aterciopelados con cambios de color en los pliegues y partes flexibles del cuerpo. La zona afectada por el trastorno también puede sufrir un engrosamiento de la piel. Mayoritariamente la acantosis pigmentaria aparece en las axilas, las ingles y la parte posterior del cuello.

    Causas

    La acantosis pigmentaria se asocia con varias causas, entre ellas:

    • Trastornos hormonales: este trastorno de la piel aparece a menudo en personas con hipotiroidismo, quistes ováricos, problemas con las glándulas suprarrenales o enfermedad de Addison (causada por la deficiencia de hormonas de la glándula adrenal), así como en pacientes que están en terapias con hormona del crecimiento.
    • Resistencia a la insulina: muchas personas con acantosis pigmentaria se han vuelto resistentes a la insulina, hormona secretada por el páncreas que permite que el cuerpo procese el azúcar. Esta resistencia es la que causa la diabetes de tipo 2. Por ello la acantosis puede aparecer en personas con diabetes y aumenta el riesgo de padecer esta enfermedad.
    • Consumo de determinados medicamentos o suplementos: dosis altas de píldoras anticonceptivas, niacina y corticosteroides pueden causar acantosis pigmentaria.
    • Cáncer: en raras ocasiones la acantosis puede ser un signo de la aparición de un tumor en algún órgano interno, como el estómago, el hígado o el colon.

    Asimismo, son factores de riesgo de la aparición de la acantosis pigmentaria:

    • La obesidad (a mayor peso, mayor riesgo)
    • La existencia de antecedentes familiares con acantosis.
    • La raza (es más común en personas con piel más oscura).

    Síntomas

    El único síntoma de la acantosis pigmentaria son los cambios de la piel, que se vuelve oscura, espesa y aterciopelada. Esto ocurre en los pliegues y arrugas del cuerpo, generalmente ingles, axilas y parte posterior del cuello. Habitualmente los cambios aparecen de forma lenta y también pueden afectar a la boca, los dedos, los codos, el ombligo, la cara o la zona de los pezones. La piel con acantosis también puede tener olor o escocer.

    Tratamiento

    Un médico especialista puede diagnosticar la acantosis pigmentaria observando la piel. Para determinar la causa de la misma, el médico realizará diversas preguntas al paciente, entre ellas si ingiere ciertos medicamentos o si tiene diabetes o síndrome de ovario poliquístico. Si la causa de la acantosis no es conocida es probable que sea necesario realizar diversas pruebas (análisis de sangre, radiografías…) para averiguarla.

    No existe un tratamiento específico para la acantosis pigmentaria. Tratar los trastornos que están provocando la acantosis puede devolver parte del color y la textura a las zonas de piel afectadas. Se puede, por ejemplo, bajar de peso, quitar un tumor canceroso mediante cirugía o suspender la ingesta de los medicamentos que provoquen este trastorno de la piel.

    En el caso de que las lesiones sean incómodas o empiecen a tener mal olor, el médico puede recetar cremas para aclarar o suavizar los parches, jabones antibacterianos, antibióticos tópicos y medicamentos orales. Es importante no usar cualquier producto y seguir las indicaciones del especialista, ya que algunos pueden irritar la piel con acantosis. Asimismo, se puede usar la terapia láser para tratar la piel gruesa.

    Lo mejor siempre es mantener un peso saludable, siguiendo una dieta equilibrada y haciendo ejercicio físico. Varios estudios demuestran que comer bien y hacer deporte puede ayudar a reducir, e incluso prevenir, la acantosis pigmentaria.

  • Cómo tratar los hongos que aparecen en las uñas del pie

    En contra de lo que algunas personas creen, los hongos que aparecen en las uñas del pie no sólo aparecen durante el verano sino que pueden desarrollarse en cualquier época del año. Aunque esta infección suele ser leve, en caso de que los hongos provoquen dolor y el engrosamiento de las uñas hay que aplicar un tratamiento específico.

    Qué son los hongos de las uñas del pie

    La micosis uonicomicosis (hongos en las uñas) es una infección causada por hongos como mohos o levaduras que provocan que una o varias uñas se deformen, aumenten su grosor y se vuelvan de color amarillo. En un principio aparece una mancha blanca o amarilla bajo la punta de la uña pero, a medida que la infección se hace más profunda, puede causar la decoloración y engrosamiento. Cuando el hongo infecta la piel de los dedos de los pies y las zonas entre estos, se denomina ‘pie de atleta’. No obstante, este problema no sólo puede surgir en los pies, sino que también pueden aparecer hongos en las uñas de las manos, si bien es más difícil porque con ellas se suele tener más cuidado.

    Las causas de la aparición de los hongos pueden ser variadas, aunque básicamente aparecen por: exceso de humedad, un golpe en las uñas, excesivo uso de esmalte de uñas, andar descalzo por sitios públicos como piscinas, haber sufrido pie de atleta o usar un calzado inadecuado.

    Tratamientos para los hongos en las uñas del pie

    En ocasiones la micosis es una enfermedad leve y no molesta, por lo que no necesitará tratamiento. Si es dolorosa y provoca el engrosamiento de las uñas, hay que seguir unas medidas de cuidado personal y tratamiento con medicamentos. El tratamiento dependerá de la gravedad de la afección y del tipo de hongo que la causa. 

    Medicamentos

    El médico puede recetar medicamentos antifúngicos orales o tópicos:

    • Medicamentos antifúngicos por vía oral: eliminan la infección de forma más rápida que los tópicos y contribuyen a que crezca nueva uña libre de infección. Generalmente este tipo de medicamentos se toman de 6 a 12 semanas y su efecto no se podrá observar hasta que la uña vuelva a crecer. Estos medicamentos pueden tener efectos secundarios como molestias estomacales, problemas en la piel y daños hepáticos.
    • Medicamentos antifúngicos vía tópica: el medicamento se puede aplicar sobre la uña en forma de crema. Para un mejor efecto se suele afinar primero las uñas, ya que esto ayuda a que el medicamento penetre la superficie dura y llegue al hongo que se encuentra debajo. También existen medicamentos en forma de esmalte que hay que aplicar sobre la uña y la piel que la rodea. Los tratamientos vía tópica suelen ser más largos, llegando a requerir incluso 12 meses de uso.

    Cirugía

    En algunos casos el médico puede sugerir la extracción de la uña para aplicar el medicamento antifúngico directamente sobre el hongo. Si la infección ha llegado a la matriz de la uña, no bastará con dejar crecer una nueva, ya que ésta también estará infectada. En dicho caso podría ser necesario quitar también la matriz. En algunos casos graves en los que los hongos no responden a los medicamentos y la infección es muy dolorosa, el médico puede incluso sugerir la extracción permanente de la uña.

    Medidas de cuidado personal durante la infección

    Además de seguir el tratamiento indicado por el médico en el tiempo y dosis adecuados, es conveniente:

    • Mantener limpia la zona donde se encuentra el hongo.
    • Usar calcetines que absorban el sudor y zapatos que permitan la transpiración (como los de piel).
    • Deshacerse del calzado viejo o tratarlo con productos antifúngicos.
    • Desinfectar los artículos que hayan estado en contacto con los pies (como toallas y alfombras de baño), y esterilizar las tijeras usadas para cortar las uñas.
    • No usar esmalte de uñas.

    Aunque se dice que algunos remedios caseros como aplicar aceite del árbol del té o incluso Vicks VapoRub pueden eliminar los hongos, lo mejor es siempre acudir al médico y seguir sus instrucciones para que el diagnóstico sea apropiado y se pueda eliminar cuanto antes la infección.

  • Cómo tratar y controlar la apnea del sueño

    Este trastorno duplica el riesgo de accidentes en carretera

    ¿Se imagina sufrir hasta 400 despertares de corta duración durante sus horas de sueño? Justo esto es lo que provoca la apnea del sueño. Un trastorno que sufre entre el 4-6% de la población, y que produce un estrechamiento en las partes blandas mientras dormimos. Lo cual conlleva la obstrucción al paso de aire en la vía respiratoria superior del paciente durante determinadas fases del sueño que sólo cesa cuando el paciente se despierta.

    A pesar de ser un trastorno muy común en la sociedad, la mitad de quienes lo padecen no reciben tratamiento y muchos de ellos desconocen que lo sufren. Entre los síntomas más comunes que pueden avisar de padecer esta enfermedad, destacan los lapsus de memoria, irritabilidad, ronquidos fuertes, depresión, hipertensión arterial, cefaleas matinales y disfunción sexual.

    No obstante, el más característico de sus síntomas es, sin duda, la somnolencia diurna provocada por el cansancio de no dormir las horas necesarias de sueño. Esta somnolencia duplica el riesgo de accidente de tráfico si la persona no se adhieren al tratamiento adecuado.

    Así lo corrobora una investigaciónrealizado por expertos de la Escuela de Salud Pública T.H. Chan de la Universidad de Harvard; la Universidad de Minnesota Morris y el Hospital Brigham y de Mujeres (BWH), en Estados Unidos. Este estudio ha demostrado que los conductores de camiones con apnea obstructiva del sueño (OSA), que no siguen un tratamiento, tienen una tasa de accidentes de tráfico evitables cinco veces mayor que sus compañeros de profesión que no sufren este trastorno. Además, esta tasa aumenta considerablemente si el conductor del vehículo consume alcohol durante el viaje o antes del mismo.

    Por este motivo, los conductores que padecen apnea del sueño sin tratar no deben conducir bajo ningún concepto.

    En estos pacientes se deben evitar los sedantes para dormir y los diuréticos al final del día, prescindir del alcohol, especialmente por las noches, no fumar, salvar las cenas copiosas, mantener el dormitorio en un ambiente agradable sin cambios de temperatura notables, procurar levantarse los fines de semana en el mismo horario que el cotidiano, usar la cama sólo para dormir, y acostarse sobre un lado para mantener la vía aérea permeable.

  • Conjuntivitis: tipos, síntomas, tratamiento y prevención

    La conjuntivitis (también denominada ojo rosado) es una inflamación muy común que puede tener su origen en un virus, bacteria, alérgeno o agente irritante. Si bien los síntomas son similares en todos los casos, el tratamiento de la misma dependerá de su causa.

    Qué es la conjuntivitis

    La conjuntivitis u ojo rosado es una inflamación de la conjuntiva, la membrana fina transparente que recubre el interior del párpado y la parte blanca del globo ocular. Al inflamarse, los vasos sanguíneos de la conjuntiva se hacen más visibles, provocando que la parte blanca del ojo se torne de color rosa o rojizo. 

    Tipos de conjuntivitis

    En función de su causa la conjuntivitis puede ser:

    • Vírica: su origen es un virus como, por ejemplo, el del resfriado. Es muy contagiosa.
    • Bacteriana: provocada por la acumulación de bacterias en el ojo que pueden proceder de una infección producida en otra zona del organismo. Puede causar daños en el ojo si no se trata correctamente. Al igual que la vírica, es muy contagiosa.
    • Alérgica: es la reacción del cuerpo a alérgenos como el polen, los ácaros o el pelo de los animales. No es contagiosa. Puede ser estacional u aparecer durante todo el año, dependiendo del alérgeno que la provoque. Por ejemplo, en personas con alergias al polen solo aparecerá cuando los niveles del mismo son altos, mientras que la alergia a los ácaros puede causar ojo rosado todo el año.

    La conjuntivitis también puede estar causada por la irritación provocada por un cuerpo extraño en el ojo o por el contacto con sustancias químicas, gases, humo o polvo.

    Síntomas

    Aunque pueden variar ligeramente según la causa de la conjuntivitis, generalmente los síntomas de esta inflamación son los siguientes:

    • Ojos rojos.
    • Picazón.
    • Sensación de tener un cuerpo extraño dentro del ojo.
    • Aumento de la frecuencia de lagrimeo.
    • Sensibilidad a la luz.
    • Incremento de las legañas al despertarse.
    • Secreción en uno o ambos ojos que forma una costra durante la noche, la cual puede impedir que se abran por la mañana.
    • Hinchazón en los párpados.

    Tratamiento

    El tratamiento de la conjuntivitis suele enfocarse al alivio de los síntomas. El médico puede recomendar el uso de lágrimas artificiales, la limpieza de los párpados con un paño húmedo y la aplicación de compresas frías o tibias varias veces al día. Asimismo indicará que no se deben utilizar lentillas ni maquillaje durante la infección.

    En el caso de la conjuntivitis vírica, la infección generalmente desaparece sola en un plazo de dos semanas sin necesidad de tratamiento ni consecuencias a largo plazo. Si está provocada por el virus del herpes simple o de la varicela-zóster, el médico puede recetar algunos medicamentos antivirales. Si la conjuntivitis es bacteriana muchas veces tampoco es necesario un tratamiento farmacológico. No obstante, para casos graves o para personas con sistema inmunitario debilitado se suelen recetar antibióticos en gotas o pomada.

    En cuanto a la conjuntivitis alérgica, generalmente mejora cuando se elimina el alérgeno del ambiente de la persona. En algunos casos también pueden recetarse medicamentos para la alergia y ciertas gotas para aliviar los síntomas.

    Prevención de la conjuntivitis

    La conjuntivitis causada por virus o bacterias es bastante contagiosa y se puede transmitir al compartir una toalla, almohada, sábana… Además, en el caso de los virus, son capaces de sobrevivir varias semanas en superficies secas. Por todo ello es importante tomar una serie de medidas para prevenir el contagio:

    • No compartir elementos de higiene personal como toallas o pañuelos.
    • No tocar o frotarse los ojos.
    • Lavarse las manos con frecuencia.
    • No compartir productos cosméticos para los ojos.
    • Cubrirse la nariz y la boca al estornudar o toser.
    • Limpiar las superficies de los objetos que se puedan compartir, como los teléfonos.
    • Utilizar gafas de natación en la piscina o el mar.

    En el caso de las personas que ya tienen conjuntivitis, para evitar su contagio al otro ojo o a otras personas deben también:

    • No usar el mismo frasco de gotas para el ojo infectado y el no infectado.
    • Limpiar las gafas con cuidado de no contaminar los artículos compartidos con otras personas.
    • Lavar frecuentemente las fundas de las almohadas, las sábanas, los paños y las toallas en agua caliente y detergente.
    • No ir a la piscina.
    • No compartir artículos personales como toallitas, almohadas, gotas para los ojos o estuches para las lentes de contacto.
    • Tirar todo el maquillaje para ojos y las lentillas desechables utilizadas mientras duraba la infección. Si las lentillas son de larga duración habrá que desinfectarlas.
  • Día Mundial de la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC)

    La Organización Mundial de la Salud (OMS) prevé que para el año 2030, la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) se convierta en la cuarta causa de muerte en todo el mundo. Debido a esta expansión, y a la gravedad de esta enfermedad cada vez más común, hoy se celebra el Día Mundial de la EPOC. A lo largo de esta jornada, la OMS y empresas especializadas en servicios domiciliarios para tratar y mejorar la calidad de vida de estos pacientes, como Oximesa, tratan de promover una mayor comprensión de la enfermedad y una mejor atención a los pacientes, así como crear ambientes más saludables. Esta organización encabeza la Alianza Mundial contra las Enfermedades Respiratorias Crónicas (GARD), una alianza de organizaciones y organismos nacionales e internacionales que tratan de alcanzar el objetivo de reducir la carga mundial de enfermedades respiratorias crónicas y lograr un mundo en el que todos podamos respirar libremente.

  • Fractura de cadera: causas, síntomas y tratamiento

    La fractura de alguno de los huesos de la cadera es cada vez más frecuente en personas de edad avanzada. Suele estar provocada por una caída o la osteoporosis y presenta síntomas como dolor, rigidez, hinchazón y una pierna más corta que otra. El tratamiento de esta fractura suele requerir cirugía y fisioterapia.

    Tipos de fractura de cadera

    Hay varios tipos de fractura de cadera según la localización de la misma:

    • Fractura del cuello del fémur: cuando la fractura está justo debajo de la parte de la articulación esférica de la cabeza del fémur. En este tipo de fractura el flujo sanguíneo no llega bien a la cabeza femoral y puede causar necrosis vascular.
    • Fractura intertrocantérica: cuando se produce en la región situada un poco más abajo de la articulación real de la cadera, en la parte superior del fémur que se proyecta hacia afuera. Es el tipo de fractura más común junto a la del cuello del fémur.
    • Fractura de la cabeza del fémur: a menudo se acompaña de una dislocación de la articulación de la cadera.
    • Fractura subtrocantérica: localizada debajo del trocánter menor.

    Causas de la fractura de cadera

    La fractura de cadera suele tener su origen en una caída o fuerte impacto, como el que se produce en un accidente de tráfico. En las personas mayores el riesgo de sufrir una fractura de cadera es mayor, no sólo porque son más propensas a tener una caída, sino también por la aparición de la osteoporosis (pérdida de densidad ósea). La desmineralización de los huesos incrementa su fragilidad, de manera que, ante un impacto que no tendría por qué causar un daño, pueden romperse. De hecho, si los huesos están muy débiles, simplemente girar estando de pie puede provocar la fractura.

    Además de la osteoporosis, los principales factores de riesgo de sufrir una fractura de cadera son: ser mujer, tener edad avanzada, haber sufrido una fractura ósea previa, tener una mayor tendencia a las caídas (p.ej. por no ver bien), tener un peso bajo, tomar medicamentos que favorecen el descenso de la masa ósea (como los corticoides), factores genéticos, enfermedades que fomentan el deterioro de la masa ósea (como la menopausia precoz) y la falta de actividad física..

    Síntomas de la fractura de cadera

    Los síntomas que pueden alertar de que existe una fractura de cadera son los siguientes:

    • Dolor fuerte en la cadera o ingle.
    • Rigidez, hinchazón y aparición de hematomas en la zona de la cadera.
    • Pierna más corta en el lado roto de la cadera e incapacidad para cargar peso en ella.
    • Giro hacia afuera de la pierna situada en el lado roto de la cadera.
    • Incapacidad para moverse después de una caída.

    Tratamiento para la fractura de cadera

    El tratamiento de la fractura de cadera consiste habitualmente en una combinación de cirugía, medicación y rehabilitación. La cirugía de reconstrucción de la cadera debe realizarse lo antes posible para que no empeore el pronóstico. Esta intervención puede ser principalmente de dos tipos:

    • Fijación de la fractura:se utilizan unos tornillos para mantener unido el hueso roto mientras la fractura se cura.
    • Reemplazo de la articulación de la cadera: consiste en sustituir parcial o totalmente la cadera con una prótesis. El médico puede recomendar este reemplazo si el suministro de sangre a la parte esférica de la articulación se dañó durante la fractura, algo que ocurre con mayor frecuencia en la fractura del cuello femoral.

    Actualmente, las técnicas quirúrgicas permiten que el paciente comience a caminar a los dos días de la intervención. No obstante, la recuperación es lenta y gradual y requiere de rehabilitación, que se debe comenzar lo antes posible. Un fisioterapeuta realizará ejercicios de amplitud de movimiento y fortalecimiento y dará instrucciones sobre cómo moverse y recuperar la independencia. Asimismo, puede recomendar el uso de andador, bastón o silla de ruedas durante el periodo de rehabilitación.

    Prevención

    Para prevenir una fractura de cadera es recomendable:

    • Realizar actividad física de forma regular para fortalecer los huesos y mejorar el equilibirio. En personas mayores se aconseja principalmente caminar.
    • Evitar el consumo de alcohol y tabaco.
    • Tomar suficiente calcio y vitamina D para mantener la densidad ósea y evitar la osteoporosis.
    • Aumentar la seguridad en el hogar, eliminando obstáculos que puedan provocar caídas.
    • Revisar la vista para reducir el riesgo de caída. Operar las cataratas, por ejemplo, disminuye las probabilidades de caerse.
    • Usar bastón o andador si falta estabilidad al caminar.

    Hay que tener especial cuidado si ya se ha padecido una fractura de cadera, ya que esto aumenta el riesgo de sufrir caídas y, consecuentemente, de tener otra fractura de cadera.

  • Los tratamientos para la depresión

    La depresión es un trastorno emocional que necesita de un tratamiento médico para poder curarlo o al menos controlarlo. En función del caso de cada paciente, el médico puede recetar un tratamiento farmacológico, psicoterapia o ambas cosas.

    Qué es la depresión

    La depresión es un trastorno emocional que causa síntomas de angustia o tristeza constantes y pérdida de interés por realizar diferentes actividades. Este trastorno afecta a cómo la persona se siente, piensa y se comporta y puede causar diferentes problemas físicos y emocionales. Cómo consecuencia, es posible que la persona tenga problemas para coordinar las actividades diarias e incluso que, a veces, sienta que no merece la pena vivir.

    Existen esencialmente tres tipos de depresión:depresión grave o mayor, reactiva y trastorno depresivo persistente (distimia). También existen otras formas de depresión que surgen en circunstancias concretas, como la depresión perinatal o la depresión psicótica.

    En cualquiera de estos casos, es conveniente acudir a un médico que pueda diagnosticar correctamente la enfermedad y decidir el tratamiento más adecuado para cada persona.

    Tratamientos contra la depresión

    El tratamiento contra la depresión es de dos tipos: farmacológico o psicoterapia. Dependiendo del problema, puede ser necesario uno u otro o una combinación de ambos.

    Tratamiento farmacológico

    Los principales fármacos usados en el tratamiento de la depresión son los antidepresivos. Estos medicamentos se utilizan para corregir desequilibrios en los niveles de sustancias químicas del cerebro, especialmente la serotonina. Existen diversos tipos de antidepresivos, como los inhibidores selectivos de recaptación de serotonina, los tricíclicos y los inhibidores de monoaminooxidasa, entre otros. Para cada caso el médico elegirá el más adecuado.

    Al principio se medica al paciente de forma intensa para conseguir que los síntomas desaparezcan y, en una segunda fase, se suministran para impedir la manifestación de la enfermedad. Normalmente el tratamiento con fármacos hace efecto entre tres y cuatro semanas después de iniciar el tratamiento. Si con el tiempo no se producen avances, el médico puede optar por cambiar la dosis o el medicamento.

    La duración del tratamiento antidepresivo depende de cada caso, ya que la depresión puede durar desde varias semanas hasta varios años. En general, la primera vez que se sufre un episodio depresivo, la duración del tratamiento farmacológico es de entre 6 y 12 meses. Tras un segundo episodio, el tratamiento se puede prolongar dos o tres años y, con episodios reiterados, el tratamiento puede ser de por vida. En cualquier caso, no se deben dejar de tomar los antidepresivos hasta que el médico así lo recomiende, ya que esto puede provocar el regreso de la depresión. La retirada debe ser gradual y siempre supervisada por el especialista.

    Los antidepresivos pueden tener una serie de efectos secundarios como náuseas y vómitos, aumento de peso, diarrea, somnolencia y problemas sexuales. Algunos efectos secundarios más graves, aunque mucho menos comunes, son los problemas de corazón, las convulsiones y los pensamientos suicidas.

    Psicoterapia

    Su fin es ayudar al paciente a conocerse mejor y cambiar sus malas formas de pensar, sentir y actuar. La psicoterapia, sola o combinada con fármacos, ha demostrado su eficacia en la depresión, tanto para el tratamiento como para prevenir recaídas. Algunas de las más utilizadas son:

    • Terapia interpersonal: su objetivo es ayudar a comprender y manejar las relaciones difíciles que pueden causar depresión o empeorarla.
    • Terapia cognitivo-conductual: sirve para ayudar a cambiar el pensamiento negativo e interpretar el entorno y las relaciones de manera positiva y realista. También ayuda a cambiar los comportamientos que pueden estar haciendo que la depresión empeore.
    • Terapia de resolución de problemas: puede ayudar a mejorar la capacidad para hacer frente a las experiencias estresantes de la vida. Es un tratamiento eficaz sobre todo para los adultos.

    Además de los tratamientos prescritos por el especialista, es muy importante para las personas con depresión sentir la comprensión, el cariño y la paciencia de sus familiares y allegados. Asimismo, realizar ejercicio físico puede ayudar a mejorar los síntomas de la depresión, ya que hacer deporte mejora el sentido del humor y de sensación de bienestar general.

  • Mioma uterino: causas, síntomas y tratamiento

    Los miomas uterinos son masas tumorales de carácter benigno que crecen en el útero. Sus tamaños pueden ser variados y en ocasiones no presentan síntomas. En función de las molestias que provoquen y de las circunstancias de cada paciente, se pueden aplicar varios tratamientos distintos.

    Qué es el mioma uterino

    Los miomas o fibromas uterinos son masas tumorales de carácter benigno que crecen en la capa muscular del útero, normalmente durante los años fértiles. Habitualmente una paciente suele tener varios a la vez, aunque también puede desarrollar uno solo.El tamaño de los miomas varía mucho. Puede ser tan diminuto que resulte indetectable para el ojo o convertirse en una masa voluminosa que agrande el útero. A pesar del considerable tamaño de algunos, la gran mayoría de los miomas son benignos y sólo en contadas ocasiones dan lugar a cáncer.

    Los miomas pueden ser de 3 tipos en función de su ubicación:

    • Intramurales: el más común. Se encuentran en la parte central de la capa muscular del útero, el miometrio.
    • Subserosos: se forman bajo la capa más externa del útero y crecen hacia el exterior del mismo.
    • Submucosos: ubicados normalmente bajo el revestimiento interno de la pared uterina.

    Ocasionalmente estos tumores también pueden aparecer en el cuello uterino.

    Causas

    Los miomas no suelen aparecer antes de los 20 años y son más comunes conforme avanza la edad. Las causas de la aparición de los mismos no están del todo claras. No obstante, según se ha observado en algunas investigaciones, el crecimiento de los miomas está relacionado con el nivel de progesterona y estrógenos, dos hormonas que estimulan el desarrollo del revestimiento uterino durante el ciclo menstrual. Parece que cuando los niveles de estas hormonas son altos crecen los fibromas. Por ello es posible que se desarrollen también al tomar píldoras anticonceptivas que contienen estrógeno.

    Es esta relación con las hormonas lo que podría explicar que los miomas aparezcan durante los años fértiles. Cuando una mujer llega a la menopausia los miomas tienden a hacerse más pequeños o incluso a desaparecer por no recibir estímulo hormonal.

    Por otro lado, se cree que el factor genético también podría tener relación con su aparición. Es decir, si una pariente cercana tuvo miomas, aumentan las probabilidades de sufrirlos. Además, existen ciertas evidencias de que la obesidad, beber alcohol y seguir una dieta más alta en carnes rojas y más baja en vegetales, frutas y lácteos incrementan el riesgo de sufrir miomas.

    Síntomas

    Muchas mujeres que tienen mioma uterino no presentan síntomas. En las que sí tienen, los síntomas pueden variar en función de la ubicación, el tamaño y el número de fibromas. Los subserosos suelen ser asintomáticos aunque sean grandes, mientras que los submucosos pueden dar síntomas aunque sean pequeños. Algunos de los síntomas más comunes son:

    • Dolor lumbar o de piernas.
    • Dolor pélvico.
    • Periodos abundantes y dolorosos que pueden durar más de una semana.
    • Necesidad de orinar a menudo.
    • Dificultad para vaciar la vejiga.
    • Anemia por el sangrado abundante.
    • Estreñimiento.
    • Presión e hinchazón en la parte baja del abdomen.
    • Presión en los órganos adyacentes cuando el mioma adquiere cierto tamaño.
    • Dolor durante las relaciones sexuales.

    En algunas mujeres los miomas pueden provocar problemas durante el embarazo o el parto, problemas de fertilidad y abortos espontáneos.

    Tratamiento

    Los miomas que no presenten síntomas a la paciente no hay que tratarlos, sino simplemente revisarlos periódicamente para controlar su evolución. En el caso de que sí produzcan molestias, los tratamientos pueden ser varios:

    • Tratamientos farmacológicos:
      • Medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (como el ibuprofeno): para reducir el dolor asociado.
      • Análogos del factor liberador de gonadotrofinas: hacen que el cuerpo produzca menos estrógeno y progesterona. Sirven para tratar el sangrado y reducir el tamaño de los miomas. Provocan muchos efectos secundarios y los síntomas suelen reaparecer si se suspende el tratamiento.
      • Píldoras anticonceptivas orales: regulan el ciclo de ovulación y son eficaces para el tratamiento de los trastornos de sangrado.
      • Modulares selectivos del receptor de progesterona: bloquean los receptores de la progesterona en el mioma. Sirve tanto para tratar el sangrado como para reducir el tamaño de los miomas.
    • Colocación de dispositivos uterinos que secretan hormonas para reducir el sangrado abundante.
    • Embolización de la arteria uterina: el objetivo es colapsar los vasos sanguíneos de los miomas, restringir el flujo de sangre y causar que éstos se reduzcan y mueran.
    • Terapia HIFU: destrucción de los miomas mediante ultrasonidos.
    • Miomectomía: extirpación de los miomas mediante histeroscopia o laparoscopia, dos procesos mínimamente invasivos. Si no es posible realizarlo mediante estas técnicas se puede hacer mediante laparotomía (abriendo el abdomen), aunque esto sucede en pocas ocasiones. La ventaja de estas técnicas es que se consiguen extirpar los tumores con una mínima agresión al paciente y con pocos riesgos.
    • Histerectomía: extirpación total del útero, que habitualmente se puede realizar mediante laparoscopia mínimamente invasiva. Se suele realizar en aquellas mujeres que ya no quieren tener más hijos y desean solucionar el problema de forma definitiva. No tiene implicación alguna para la vida de la mujer salvo la imposibilidad de quedar embarazada.
  • Orzuelos: por qué salen y cómo tratarlos

    La aparición de un orzuelo en el ojo es algo bastante molesto y doloroso. Provocado por una infección, suele remitir a los pocos días por sí mismo, aunque se pueden tomar algunas medidas para aliviar el dolor. Lo más importante para tratar los orzuelos y prevenir su aparición es mantener una adecuada higiene de la zona de los ojos.

    Qué es un orzuelo

    Un orzuelo es un bulto rojo y doloroso que aparece cerca del borde del párpado y que se asemeja a un grano o espinilla. Suele contener pus y normalmente se forma en el lado externo del párpado, aunque a veces pueden aparecer en el interno.

    Los síntomas que alertan de la aparición de un orzuelo son: bulto rojo en el párpado similar a un grano, hinchazón, escozor y dolor en los párpados, molestia al parpadear, ojos legañosos, sensibilidad a la luz y lagrimeo.

    Por qué aparecen los orzuelos

    Un orzuelo aparece cuando se infectan las glándulas sebáceas del párpado o los folículos pilosos de las pestañas. Esta infección suele estar causada por la bacteria estafilococo. 

    No se debe confundir el orzuelo con un chalazión, una inflamación que aparece cuando se produce una obstrucción en una de las pequeñas glándulas sebáceas de Meibomio, situadas en el borde del párpado. La obstrucción de las glándulas inflama el párpado pero, si no se infectan, generalmente no son dolorosas. Dado que esta inflamación no tiene su origen en una infección no es contagiosa, al contrario que el orzuelo. No obstante, en ocasiones el chalazión puede sobreinfectarse (orzuelo) causando dolor y enrojecimiento y provocando secreción purulenta.

    Factores de riesgo

    El riesgo de padecer un orzuelo se incrementa en caso de:

    • Tocarse los ojos sin lavarse las manos.
    • No desmaquillar los ojos antes de dormir.
    • Colocarse las lentes de contacto sin lavarse las manos o sin desinfectarlas.
    • Usar productos cosméticos caducados.
    • Tener blefaritis: inflamación crónica del ojo que causa irritación y enrojecimiento.
    • Tener rosácea u otras enfermedades de la piel.

    Tratamiento para los orzuelos

    La mayoría de los orzuelos desaparecen solos en unos pocos días. Para acelerar el proceso y aliviar el dolor se puede aplicar un paño tibio sobre el párpado tres o cuatro veces al día durante 10 o 15 minutos. Generalmente, gracias a la aplicación de calor, el orzuelo se romperá, drenará y curará sin necesidad de otra intervención. Lo que nunca hay que hacer es explotarlo, ya que puede generar más complicaciones.

    Además, mientras dure la infección:

    • No se debe tocar el orzuelo.
    • Se deben extremar las medidas higiénicas y limpiar muy bien los párpados con agua tibia y jabón suave. También se pueden usar toallitas húmedas especiales para limpiar los párpados que se venden en farmacias.
    • No es recomendable usar algodones u otro material que pueda soltar fibras, ya que podrían introducirse en el ojo.
    • No se deben usar lentes de contacto ni maquillaje.

    Si el orzuelo no mejora al cabo de los días, se propaga al resto del párpado, se hace más grande, genera problemas de visión o sangra, se debe acudir a un oftalmólogo. El médico puede recetar algún antibiótico o realizar un pequeño corte para drenar el pus y acelerar la cicatrización.

    Cómo prevenir la aparición de los orzuelos

    Para prevenir la aparición de los orzuelos es recomendable:

    • No tocarse los ojos con las manos sucias.
    • Mantener una adecuada higiene al usar lentes de contacto. Se deben meter cada día en una solución adecuada para mantenerlas estériles y antes de ponérselas hay que lavarse bien las manos. Por último, no conviene usarlas más allá de la duración marcada por el fabricante.
    • No compartir gafas, toallas, sábanas, pañuelos, maquillaje, bufandas y objetos similares.
    • Tirar los maquillajes y productos cosméticos viejos para evitar el riesgo de infecciones oculares recurrentes.
    • En caso de tener piel grasa o acné, mantener el rostro siempre limpio, especialmente la zona de los párpados.
    • Quitarse bien el maquillaje antes de irse a dormir.
    • Controlar la blefaritis siguiendo las instrucciones del especialista.
  • Polinosis: causas, síntomas y tratamiento

    La llegada de la primavera provoca en algunas personas síntomas como tos, estornudos o congestión. La causa de estos síntomas no es otra que la polinosis, la alergia al polen, que se manifiesta sobre todo en esta estación del año.

    Qué es la polinosis

    La polinosis es una enfermedad alérgica caracterizada por síntomas que afectan a los ojos, nariz y pulmones y que se presenta normalmente en las estaciones de primavera y verano. No es otra cosa que la reacción alérgica al polen, partículas de tamaño microscópico formadas por las células del aparato masculino de las plantas con flor. Estas partículas presentes en la atmósfera penetran en el organismo a través de las mucosas expuestas al aire (ojos, nariz y boca) y producen procesos respiratorios como la rinitis y el asma.

    Según el Ministerio de Sanidad, la polinosis afecta aproximadamente al 15% de la población, porcentaje que se incrementa hasta un 30% entre los jóvenes. No obstante, es más frecuente en medios urbanos que en ámbitos rurales, probablemente porque la polución atmosférica potencia el efecto alergénico del polen.

    Causas

    Las personas con alergia al polen perciben estas partículas como un agente nocivo. Al entrar en contacto con la piel, los ojos o el aparato respiratorio, el sistema inmune responde a este ‘agente nocivo’ liberando a la sangre sustancias químicas como la histamina, responsable de síntomas como los estornudos y el lagrimeo.

    Las personas con polinosis no son alérgicas a cualquier polen, sino a algún tipo concreto producido por árboles, gramíneas o arbustos. Algunos árboles que producen alergia frecuentemente son el olivo, el ciprés y el plátano de sombra. En el caso de las gramíneas (grama, ballico, espiguilla…), suelen tener reactividad cruzada, por lo que si un paciente muestra sensibilidad a alguna de ellas se asume que está sensibilizado a todas.

    Síntomas de la polinosis

    Los síntomas más comunes de la polinosis son:

    • Rinitis alérgica o inflamación de la mucosa nasal, que causa congestión, goteo nasal, estornudos y picor.
    • Lagrimeo, picor y enrojecimiento ocular si se produce una inflamación de los ojos (conjuntivitis).
    • Picor en garganta, paladar y oídos.
    • Si la inflamación afecta a los pulmones puede aparecer tos, dificultad para respirar, sensación de opresión torácida y pitidos, el llamado asma polínico.

    Los síntomas pueden verse influidos por el clima. A menudo son mínimos en días de lluvia,porque el agua limpia la atmósfera y el polen cae al suelo, así como en días nublados o sin viento, porque el polen no se desplaza. Sin embargo, el tiempo cálido, seco y con viento provoca mayor distribución del polen y, consecuentemente, más síntomas alérgicos.

    Tratamiento de la polinosis

    Ante los primeros síntomas de alergia, se debe acudir al alergólogo para que recopile el historial clínico y realice pruebas diagnósticas que determinen exactamente qué pólenes provocan alergia al paciente. En función de los síntomas y de la sensibilidad de cada persona, el alergólogo podrá determinar diferentes tratamientos.

    El tratamiento sintomático de la polinosis consiste en recetar al paciente una serie de medicamentos para hacer desaparecer o reducir la frecuencia e intensidad de los síntomas de la alergia. En función de los síntomas que presente cada persona, se pueden recetar uno o varios medicamentos: antihistamínicos y corticoides para tratar los síntomas rinoconjuntivales o cutáneos (en pastillas, gotas, cremas…) y broncodilatadores o corticoides inhalados para tratar los síntomas asmáticos.

    No obstante, estos medicamentos no curan la alergia, sino que lo que hacen es disminuir los síntomas para que no sean molestos. El único tratamiento curativo de la alergia es la vacuna. Esta inmunoterapia consiste en administrar repetidamente uno o varios pólenes en dosis crecientes para conseguir la tolerancia a los mismos y evitar síntomas en las siguientes exposiciones. En función de los pólenes a los que tenga alergia el paciente y su sensibilidad, el médico decidirá cómo administrarla.

    Además de seguir los tratamientos recetados por el especialista, es importante conocer los periodos de máxima concentración de los pólenes para reducir las salidas al aire libre. También se deben tomar otras medidas preventivas, como no tender la ropa fuera de casa, mantener las ventanas cerradas y usar mascarilla y gafas de sol en la calle.

  • Síndrome de la boca ardiente: síntomas, causas y tratamiento

    El síndrome de la boca ardiente es una sensación de ardor continuo que suele aparecer de forma repentina. A menudo es complicado determinar la causa específica de esta molestia, lo que dificulta el tratamiento de la misma.

    Qué es el síndrome de la boca ardiente

    El síndrome de la boca ardiente es la sensación continua o recurrente de ardor, escozor u hormigueo en la boca. Esta molestia generalmente afecta a la lengua, aunque los síntomas se pueden extender a otras zonas como encías, labios, interior de las mejillas o paladar.

    Síntomas

    Los síntomas del síndrome de la boca ardiente pueden incluir:

    • Sensación de quemadura o ardor que afecta generalmente a la lengua pero que también puede surgir en labios, encías, paladar, garganta o toda la boca.
    • Hormigueo o entumecimiento en la boca.
    • Cambios en el gusto, como la aparición de un sabor amargo o metálico.
    • Pérdida del sentido del gusto.
    • Cambios de sensibilidad (disestesia).
    • Sensación de boca seca con aumento de sed.

    El ardor puede ser intermitente o producirse todos los días. Algunas personas se despiertan con una ligera molestia que va empeorando a lo largo del día, mientras que otras se levantan con un dolor que dura todo el día. Independientemente del patrón de la molestia, el síndrome puede durar meses o años.

    Causas

    En función de su causa, el síndrome de la boca ardiente puede ser primario o secundario. Se denomina primario cuando no es causado por ningún problema médico subyacente. Algunas investigaciones sugieren que este síndrome podría estar causado por un daño en los nervios que controlan el gusto y el dolor.

    En cuanto al síndrome de la boca ardiente de tipo secundario, tiene su origen en un problema médico subyacente. Existen varias causas posibles, entre ellas:

    • Alergias a alimentos o productos dentales.
    • Boca seca, que puede tener su origen en la radioterapia, algunos trastornos (como el síndrome de Sjögren) o medicamentos.
    • Infecciones en la boca por hongos.
    • Reflujo gastroesofágico.
    • Cambios hormonales como los que ocurren en la menopausia.
    • Trastornos endocrinos como la diabetes tipo 2 o el hipotiroidismo.
    • Consumo de algunos medicamentos, especialmente los utilizados para tratar la hipertensión.
    • Carencias nutricionales, como baja concentración de hierro, zinc o algunas vitaminas de tipo B.
    • Problemas odontológicos como gingivitis, mala oclusión, pérdida de un empaste, prótesis dental removible mal colocada… En estos casos puede aparecer enrojecimiento e inflamación de la mucosa y ocasionalmente un ligero sangrado.
    • Hábitos orales como interposición lingual, morder la punta de la lengua o rechinar los dientes.
    • Irritación de la boca: puede aparecer por cepillar en exceso la lengua, usar pastas dentales abrasivas, utilizar enjuagues bucales frecuentemente o tomar muchas bebidas ácidas.
    • Factores psicológicos como estrés, ansiedad y depresión.

    Asimismo, el tabaquismo puede ocasionar picor en la lengua y disestesia, especialmente en grandes fumadores.

    Tratamiento

    No existe un tratamiento específico para el síndrome de la boca ardiente, por lo que se debe identificar su causa para tratarla y eliminar así la molestia. El diagnóstico suele ser complicado, porque en muchas ocasiones no se aprecian lesiones visibles en el interior de la boca que justifiquen el ardor. Generalmente el dentista o médico deberá revisar la historia médica, preguntar al paciente sobre sus síntomas y realizar algunas pruebas para identificar la causa de la afección (analíticas de sangre, pruebas de alergia, mediciones salivales, biopsias orales…).

    En el caso del síndrome de la boca ardiente secundario, el ardor se puede controlar con un tratamiento específico para la afección que causa los síntomas. Por ejemplo, curar una infección oral, tomar suplementos si la causa es la deficiencia de vitaminas o evitar los alérgenos que provocan reacción. Una vez se trata la afección médica subyacente, los síntomas del ardor deberían mejorar.

    Para el síndrome de la boca ardiente primario no hay un tratamiento concreto, sino que el mismo dependerá de los síntomas particulares e irá dirigido a controlarlos. Es probable que el médico pruebe diferentes métodos para tratar de reducir la molestia en la boca. Asimismo, puede recetar medicamentos para aliviar el dolor, la sequedad y el resto de síntomas.  

    Si bien no existe forma conocida de prevenir el síndrome de la boca ardiente, algunas medidas pueden ayudar a reducir las molestias:

    • Chupar cubitos de hielo.
    • Beber líquidos.
    • Evitar comidas calientes y picantes y alimentos y bebidas con alto contenido de ácido, como los refrescos, los cítricos o el café.
    • Evitar productos con alcohol o tabaco.
    • Cambiar de pasta de dientes, probando alguna más suave o sin sabor.
  • Sinusitis: causas, síntomas y tratamiento

     Es uno de los problemas más comunes que padece el ser humano con la llegada del frío invierno. Portales especializados definen la sinusitis como la infección e inflamación de la membrana mucosa que reviste la nariz y los senos paranasales, unas cavidades de aire que ubicamos en los huesos del rostro y que se dividen en senos frontales, etmoidales, maxilares y esfenoidales, tal como recoge el portal de los Laboratorios Cinfa. Hoy nos adentramos en sus síntomas y también en las causas y su tratamiento más adecuado. 

    Tal como recoge la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos (NIH), la causa de una sinusitis no es otra que la acción de virus, hongos o bacterias. Al encontrarse los senos paranasales tras la frente, los huesos de la nariz, las mejillas y los ojos, no dan cabida a microorganismos siempre que estén saludables. Sin embargo, si se encontrasen bloqueadas , impidiendo el paso del moco, sí se puede convertir en foco de infección. Esta es la causa por la que requerimos tratamiento en ocasiones para afrontar una sinusitis. 

    Causas de la sinusitis

    Una de las causas por las que podemos padecer una sinusitis la encontramos en los pequeños vellos (cilios) de esos senos paranasales que no logran sacar el moco adecuadamente.  También los resfriados y las alergias pueden provocar un incremento en la producción de moco y bloquear la apertura, o bien un tabique nasal desviado, un espolón nasal o pólipos nasales. 

    Además, tal como asegura la NIH, existen factores de riesgo que pueden incrementar la posibilidad de padecer este problema. Es el caso de la rinitis alérgica o fiebre del heno, fibrosis quística, sobre la cual ya conocemos nuevas causas , enfermedades que impiden el trabajo de los cilios o un cambio de altitud por prácticas como alpinismo o buceo. 

    También es una causa de la sinusitis el disponer de un sistema inmunitario debilitado por el VIH, enfermedad sobre la cual se han producido importantes avances como la supresión de células infectadas,o bien por la acción de la quimioterapia

    Síntomas y tratamiento

    Por lo general, los síntomas de la sinusitis se manifiestan con el mal aliento o por la pérdida del sentido del olfato, tos que empeora por la noche, fatiga y sensación general de malestar, fiebre, dolor de cabeza, dolor idéntico a la presión o sensibilidad facial, congestión y secreción nasal y dolor de garganta o goteo retronasal. 

    En lo que respecta a las dolencias cabe destacar que también, según el órgano norteamericano, se puede manifestar con dolor tras los ojos o dolor de dientes.  En niños, la sinusitis se manifiesta con síntomas de haber empeorado tras un resfriado, fiebre alta con secreción nasal oscura durante al menos tres días y/o secreción nasal, con o sin tos, durante más de diez días y sin mejora alguna. 

    Con la firme intención de reducir la falta de ventilación en los senos paranasales, como tratamiento se recomienda

    • Aplicar paños húmedos y calientes en la cara varias veces al día. 
    • Beber mucho líquido para diluir el moco. 
    • Inhalar vapor de 2 a 4 veces por día. 
    • Rociarse con una solución salina nasal varias veces al día. 
    • Utilizar un humidificador. 
    • Emplear un rinocornio o un bote de solución salina a chorro para limpiar los senos paranasales. 

    Debe tener especialmente cuidado con el empleo de descongestionantes nasales de venta libre como puede ser la oximetazolina (Afrin) o neosinefrina. Pueden colaborar al principio pero entre 72 horas y cinco días empeorar la congestión nasal. 

    En cualquier situación, no dude en consultar con su especialista que será el encargado de determinar un diagnóstico y estimar si requiere o no medicación alguna. 

    FUENTES: 

    https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/000647.htm

    https://www.cinfasalud.com/areas-de-salud/cuidado-diario/nariz/sinusitis/

     

  • Soporte Ventilatorio para tratar el asma y la disnea

    Algunas alteraciones neuromusculares, esqueléticas o pulmonares, provocan que las personas que las sufran requieran una ayuda adicional para respirar. Algunos de los síntomas más comunes son la disnea, la fatiga y las cefaleas.

    Si siente dificultad para respirar, o falta de aliento como si se estuviera ahogando, probablemente sufra disnea. Este trastorno respiratorio también se presenta junto a unos síntomas físicos muy obvios como tos, mareo u otros signos de agobio. Además, la mala circulación, conocida como cianosis, puede provocar que los pies y las manos se vuelvan azuladas.

  • Trastorno de ansiedad generalizada: qué es, síntomas y tratamiento

    Sentirse preocupado de forma puntual es algo normal, ya que a lo largo de la vida aparecen situaciones que resultan difíciles de afrontar: enfermedades, problemas familiares, falta de dinero… No obstante, sentir preocupación de forma frecuente (especialmente si aparece sin motivo) puede ser síntoma de que se padece un trastorno de ansiedad generalizada.

    Qué es el trastorno de ansiedad generalizada

    El trastorno de ansiedad generalizada es un tipo frecuente de trastorno de ansiedad que a menudo comienza en la infancia o adolescencia, aunque puede aparecer a cualquier edad. Sentir ansiedad de forma ocasional es algo normal, ya que la vida está llena de momentos que pueden causar preocupación (salud, trabajo, problemas familiares…). Sin embargo, las personas que padecen trastorno de ansiedad generalizada se preocupan excesivamente por muchas cosas de forma diaria, incluso cuando no hay motivo aparente para ello. A la larga, esta ansiedad continua dificulta las relaciones personales y la realización de actividades diarias, resultando incapacitante para el individuo. 

    Síntomas

    Las personas con trastorno de ansiedad generalizada pueden tener los siguientes síntomas:

    • Preocupación o ansiedad persistente desproporcionados en relación al impacto de los acontecimientos. Habitualmente se considera que una persona sufre el trastorno cuando la ansiedad está presente más días de los que está ausente en un periodo de al menos seis meses.
    • Pensar demasiado en planes y soluciones ante posibles malos resultados.
    • Percibir situaciones como amenazantes incluso si no lo son.
    • Indecisión y miedo a tomar la decisión equivocada.
    • Problemas para controlar las preocupaciones o el nerviosismo.
    • Incapacidad para relajarse.
    • Dificultad para concentrarse.

    A estos signos se pueden añadir también síntomas físicos como fatiga, trastornos del sueño, temblor, sudoración, tensión muscular, ganas frecuentes de ir al baño, irritabilidad, naúseas, diarrea o síndrome del intestino irritable.Todos estos síntomas pueden empeorar en ciertos momentos de estrés como, por ejemplo, durante una enfermedad o mala situación laboral.

    El trastorno de ansiedad puede llegar a ser incapacitante y provocar complicaciones como: dificultad para realizar tareas de manera rápida y eficiente por falta de concentración, reducción de la energía y aumento del riesgo de sufrir depresión. También puede provocar o empeorar otras afecciones como dolores de cabeza, problemas para dormir, problemas de corazón y problemas digestivos o intestinales.

    Causas

    Si bien no se conocen exactamente las bases neurológicas del trastorno de ansiedad, se cree que puede tener un componente hereditario. No obstante, como ocurre con otros trastornos psicológicos, la ansiedad generalizada puede ser resultado de la interacción de varias causas. Algunos factores de riesgo que predisponen a padecer este trastorno son:

    • Personalidad: las personas tímidas, con temperamento negativo o que evitan situaciones peligrosas son más propensas.
    • Género: las mujeres lo sufren más a menudo que los hombres.
    • Vivencias: experiencias traumáticas o negativas, tanto de la infancia como recientes, pueden aumentar el riesgo de padecer ansiedad generalizada.

    Tratamiento

    Para tratar el trastorno de ansiedad generalizada hay que acudir a un profesional de la salud mental, que recomendará psicoterapia, medicación o una combinación de ambos tratamientos:

    • Psicoterapia: la terapia cognitivo-conductual es muy útil para tratar a las personas con trastorno de ansiedad generalizada. Consiste en enseñar a la personas a reconocer en qué aspectos está distorsionado su pensamiento, a controlarlo y modificar su comportamiento en consecuencia.
    • Medicación: existen diferentes medicamentos que ayudan a tratar este trastorno, entre ellos los inhibidores selectivos de recaptación de serotonina, los inhibidores de recaptación de serotonina y norepinefrina, las benzodiacepinas y otros medicamentos serotoninergicos. El especialista debe encontrar el más adecuado para cada paciente.

    Estos tratamientos necesitan de un tiempo para conseguir resultados, por lo que no se deben abandonar rápido y sin recomendación del especialista. Para acompañar el tratamiento es recomendable seguir un estilo de vida saludable, dormir suficiente, hacer ejercicio, comer bien y recurrir a familia y amigos para apoyarse.

  • Vértigo: causas, síntomas y tratamiento

    La sensación de vértigo puede tener su origen en causas muy diversas y por ello es necesario realizar un buen diagnóstico que permita elegir el tratamiento más adecuado. Acudir a un médico es imprescindible ante la sensación de falso movimiento o caída al vacío, no sólo porque podrá tratar los síntomas sino porque intentará averiguar su causa para eliminarla.

    Qué son los vértigos

    El vértigo es la sensación subjetiva de falso movimiento propio o de los objetos que rodean a la persona (vértigo giratorio). Esta sensación se acompaña normalmente de náuseas, pérdida de equilibrio y sensación de desmayo inminente.

    No debe confundirse el vértigo con el mareo, que es una sensación puntual de inestabilidad (en la que no hay percepción de giro) que puede ir acompañada de otras como sudoración fría, palidez, sensación de desmayo, inestabilidad, náuseas, malestar y aturdimiento entre otras. Aunque son sensaciones diferentes, es bastante habitual que vértigo y mareo se presenten juntos y por eso suelen confundirse.

    Causas de los vértigos

    Las causas de los vértigos pueden ser variadas:

    • Con mucha frecuencia el origen del vértigo suele estar relacionado con algún problema en la parte del oído interno que regula el equilibrio, lo que se conoce como vértigo periférico. Puede estar provocado, entre otras cosas, por: 
      • Desplazamiento del líquido que hay en el canal auditivo: en este caso el vértigo sólo surge cuando el paciente se acuesta de lado, mueve la cabeza bruscamente o se agacha. Se denomina vértigo posicional paroxístico benigno.
      • Síndrome de Meniére: se debe a un aumento de la presión sobre las membranas del oído interno.
      • Neurinoma, un tumor benigno que aparece en el nervio vestibular.
      • Infecciones víricas o bacterianas que afecten al oído interno.
    • Trastornos neurológicos: como ictus, fracturas de cráneo, tumores (especialmente los que se desarrollan en la base del cerebro o cerca de éste) y esclerosis múltiple. Los vértigos que tienen su origen en el cerebro se llaman centrales.
    • Problema vascular en la zona cervical: los vértigos cervicales también son muy frecuentes y tienen su origen en un fallo de la irrigación sanguínea a las zonas del oído encargadas del equilibrio. La causa de esta falta de irrigación puede ser una mala postura, degeneración ósea, caídas e incluso estrés y ansiedad. Se manifiesta al girar el cuello o moverlo de arriba abajo.
    • Regulación anormal de la tensión arterial: especialmente en personas mayores que toman fármacos para controlar la hipertensión o una enfermedad cardiaca.
    • Consumo de determinados medicamentos.

    Síntomas de los vértigos

    La manifestación más frecuente del vértigo es la sensación de que el entorno del paciente gira o que el propio cuerpo está en movimiento, produciendo una sensación similar a la de una caída al vacío. Otros síntomas que pueden aparecer son:

    • Pérdida del equilibrio.
    • Mareos.
    • Zumbido de oídos.
    • Hipoacusia en un oído.
    • Movimiento involuntario y espasmódico de uno o los dos ojos (horizontal, vertical y rotatorio).
    • Visión doble.
    • Parálisis facial.
    • Dificultad en la articulación del lenguaje.
    • Debilidad en las extremidades.

    No todos los síntomas aparecen en cualquier vértigo. Los vértigos periféricos suelen ir acompañados de zumbidos, presión y dolor en el oído, mientras que los centrales suelen provocar visión doble, inestabilidad y cefalea intensa.

    Tratamiento del vértigo

    Para un adecuado tratamiento del vértigo, el médico realizará una serie de pruebas y exámenes físicos que determinen la causa que lo provoca. Una vez diagnosticado el problema, si se trata la enfermedad causante normalmente desaparecerá.

    Existen además diversos fármacos para aliviar los síntomas del vértigo, entre ellos la betahistina, la sulpirida y los diuréticos (ya que al eliminar agua del cuerpo se reduce la cantidad del líquido que hay en el oído interno y con ello la sensación de vértigo). Combinar estas prescripciones con una dieta baja en sal resulta eficaz en el 70% de los casos.

    De no ser así se realiza un tratamiento con gentamicina intratimpánica, un antibiótico que se inyecta a través del tímpano para que actúe en las células del equilibrio. Si esto tampoco es efectivo, el único tratamiento que queda es realizar una cirugía,bien una neurectomía vestibular (se corta el nervio vestibular pero el paciente mantiene la audición) o laberintectomía (se eliminan los receptores sensoriales del equilibrio, con la consecuente pérdida de audición).

    En caso de vértigo posicional o cervical, puede ser muy adecuado además acudir a un fisioterapeuta. Los vértigos cervicales muchas veces están relacionados con un bloqueo del cuello que impide un movimiento y giro libre de la cabeza. El fisioterapeuta relajará los músculos y evitará la compresión que impide la correcta irrigación del oído interno.