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  • Cistitis: por qué aparece y cómo prevenirla

    La cistitis es una inflamación de la vejiga. La mayor parte de las veces esta inflamación es causada por una infección producida por la bacteria Escherichia Coli, razón por la que se le llama también ‘infección urinaria’. La cistitis es bastante frecuente durante el verano, especialmente en las mujeres, aunque puede aparecer durante todo el año. Si la causa de la cistitis es una infección, existen algunas medidas que pueden prevenirla.

    Síntomas de cistitis

    Los síntomas más frecuentes de cistitis son:

    • Micción con dolor o escozor.
    • Necesidad urgente y constante de orinar aun teniendo poca cantidad de orina en la vejiga.
    • Sensación de no haber terminado de orinar.
    • Orina sanguinolenta.
    • Sensación de presión en la parte inferior del abdomen.
    • Orina opaca y con olor desagradable.

    Por qué aparece la cistitis

    Habitualmente la cistitis es resultado de una infección bacteriana. La bacteria que más frecuentemente causa esta infección es la Escherichia Coli, aunque hay otras que también pueden provocarla como Stafilococo Saprofíticus, Stafilococo Streptococo Faecalis, Proteus, Klebsiella, Enterobacter y Citrobacter. Estas bacterias que se encuentran fuera del cuerpo ingresan a través de la uretra en las vías urinarias y comienzan a multiplicarse. La infección es más frecuente en las mujeres debido a que, al tener la uretra más corta, es menor la distancia que tienen que recorrer las bacterias para alcanzar la vejiga.

    Además de ser mujer, otros factores de riesgo que predisponen a sufrir cistitis son:

    • Ser sexualmente activo.
    • Usar el diafragma como método anticonceptivo.
    • Estar embarazada: los cambios hormonales del embarazo pueden aumentar el riesgo de sufrir una infección.
    • Haber pasado la menopausia: los niveles alterados de hormonas en la posmenopausia se asocian con infecciones de las vías urinarias.
    • El uso prolongado de una sonda en la vejiga, que aumenta la vulnerabilidad a las infecciones.
    • Tener un sistema inmunitario débil a causa de ciertas enfermedades.
    • Tener diabetes.
    • Sufrir trastornos que provoquen un inadecuado vaciamiento de la vejiga.

    Al margen de las infecciones bacterianas, la inflamación de la vejiga también puede aparecer por la ingesta de ciertos medicamentos, el tratamiento de radiación en la vejiga y la reacción a ciertas sustancias químicas que incluyen algunos productos aplicados en la zona genital. También puede estar asociada a otros trastornos como cálculos renales o agrandamiento de la próstata.

    Cómo prevenir la cistitis

    Para prevenir las infecciones que causan cistitis es recomendable:

    • Beber abundante líquido diariamente, especialmente agua. Se debe evitar el consumo de cafeína y alcohol.
    • Orinar con frecuencia y vaciar la vejiga totalmente. Las bacterias tienden a proliferar cuando la orina permanece en la vejiga y, además, expulsar la orina limpia el tracto urinario.
    • Mantener una adecuada higiene genital. No es recomendable ni la falta de higiene ni el exceso de la misma. Es aconsejable usar jabón sólo una vez al día y emplear productos específicos para la zona íntima.
    • No utilizar productos que contengan perfumes en el área genital.
    • Evitar los pantalones ajustados y usar ropa interior de algodón.
    • Orinar antes y después de mantener relaciones sexuales, ya que éstas pueden favorecer que las bacterias vayan del tracto intestinal al urinario. Al miccionar se pueden eliminar las bacterias que hayan pasado a la uretra.
    • Al evacuar los intestinos las mujeres deben lavarse y secarse de delante hacia atrás, porque si no se pueden transmitir las bacterias del ano a la vagina o uretra.
    • Durante el verano, cambiar el bañador mojado por otro seco.
    • Ducharse en lugar de darse un baño: el agua de la ducha fluye y arrastra las posibles bacterias.
    • Tomar arándanos rojos: según varios estudios, los arándanos rojos evitan que las bacterias se fijen en las paredes de las vías urinarias, lo que previene las infecciones.

    En caso de que haya aparecido la cistitis bacteriana lo habitual es curarla con un tratamiento antibiótico oral. Su duración dependerá de la edad, el tipo de infección, recurrencia, etc. Seguir el tratamiento marcado hasta el final es imprescindible para evitar recaídas y resistencia a los antibióticos. Si se emplean mal, puede destruir la flora que protege de otras infecciones. Tratarla a tiempo puede prevenir una cistitis más aguda, la cronificación del cuadro o que la infección siga progresando y afecte a órganos como la próstata o los riñones.

  • Cómo cuidar la salud frente al calor

    Las altas temperaturas pueden provocar problemas de salud que van desde calambres musculares a golpes de calor, pasando por mareos, debilidad muscular y vómitos. En algunos casos pueden causar incluso la muerte si no se recibe la correcta atención médica. Por ello es importante cuidarse de forma específica frente al calor.

    Cómo proteger la salud frente al calor

    Según señala elMinisterio de Sanidad, para evitar los problemas de salud derivados de las altas temperaturas es recomendable:

    • Beber mucha agua o líquidos sin esperar a tener sed, evitando las bebidas alcohólicas o muy azucaradas, el café, el té y la cola.
    • Permanecer en lugares frescos durante los días de intenso calor. Si es posible, conviene pasar al menos dos horas en algún lugar climatizado.
    • Tomar una ducha o baño fresco.
    • Bajar las persianas para que el sol no entre directamente en casa. No se deben abrir las ventanas cuando la temperatura exterior es más alta que la interior. Hay que evitar el uso de máquinas y aparatos que puedan producir calor en las horas de mayor temperatura. A partir de los 35º en el interior de la vivienda el ventilador no enfría el aire, sólo lo mueve.
    • Hacer comidas ligeras que ayuden a reponer las sales perdidas por el sudor (ensaladas, frutas, verduras, gazpachos o zumos).
    • Evitar las actividades en el exterior en las horas más calurosas, sobre todo si las actividades son intentas.
    • En el exterior se debe procurar estar a la sombra, usar ropa ligera y de color claro, protegerse del sol y usar sombrero y un calzado fresco, cómodo y que transpire.

    Precauciones que deben tomar los colectivos vulnerables

    El calor no afecta a todas las personas por igual, sino que son más sensibles ciertos colectivos: las personas enfermas o medicadas, las personas con mucho peso, las dependientes, los niños y las personas mayores de 65 años. Para evitar problemas de salud estos colectivos deben cuidar especialmente su cuerpo frente al calor. La Consejería de Salud y Familias de la Junta de Andalucía recoge en su webVerano y Salud los siguientes consejos para niños y personas mayores.

    Cuidados infantiles frente al calor

    Los niños son más susceptibles al exceso de calor, entre otras cosas, porque producen menos sudor que los adultos, su temperatura corporal sube más deprisa y se adaptan peor a las altas temperaturas. Para evitar que el calor afecte a su salud es recomendable:

    • Evitar su exposición al sol entre las 11 y las 18 horas.
    • Proteger su piel con crema de protección solar de índice superior a 25.
    • Secarlos después del baño, ya que el agua en la piel intensifica la acción de los rayos solares.
    • Procurar que permanezcan a la sombra si hay que salir a la calle. Asimismo hay que proteger su cabeza con una gorra o sombrero y utilizar ropa clara y amplia, de tejidos naturales como el algodón.
    • Llevar agua al salir a la calle.
    • Intentar que permanezcan en la habitación más fresca de la casa. Si se utiliza aire acondicionado hay que elegir una temperatura que combata el calor pero que no provoque frío.
    • Duchar a los niños varias veces al día si es necesario. Las toallas húmedas también ayudan a refrescar la piel.
    • Evitar el exceso de abrigo y los lugares cerrados y expuestos al sol sin climatización, como las casetas o tiendas de campaña.
    • Si el coche está aparcado al sol, antes de entrar hay que abrir las puertas y ventanas y esperar a que baje la temperatura del interior.

    Cuidados frente al calor para las personas mayores

    Las personas mayores son más sensibles al calor por las mismas razones que los niños. A estos factores se añade también la posible existencia de enfermedades crónicas que agravan los efectos del calor. Además, algunas personas con problemas de memoria, de comportamiento o dificultad para orientarse no son capaces de remediar necesidades tan básicas como la sed o la sensación de calor.

    Las personas mayores deben:

    • Evitar las salidas y actividades a las horas de más calor, especialmente las físicas como deporte, bricolaje, jardinería…
    • Al salir a la calle, permanecer a la sombra, proteger la cabeza, usar ropa ligera y amplia de color claro y llevar una botella de agua.
    • Permanecer en las habitaciones más frescas de casa. Si no hay ninguna, es recomendable pasar algunas horas en un local climatizado cercano al domicilio.
    • Ducharse o bañarse varias veces al día para refrescar el cuerpo. También se puede humedecer la ropa.
    • Beber lo más posible, incluso sin sed. Lo mejor es el agua, aunque también se pueden tomar zumos, leche o sopas frías. En cuanto a la comida, se deben evitar los platos calientes y copiosos.
    • Evitar el alcohol, ya que deshidrata al aumentar la sudoración y facilitar la eliminación de agua por la orina.
    • Pedir ayuda en caso de encontrarse mal a causa del calor.
  • Cómo dormir bien cuando hace calor

    Seguramente estas noches pasadas has tenido problemas para conciliar el sueño, ya que han sido inusualmente calurosas, y esto solo es el preludio del verano que está a la vuelta de la esquina. Dormir bien cuando hace calor es prácticamente imposible, de hecho es el factor más señalado como el causante del insomnio.

    Según el Doctor Guillén-Riquelme del Laboratorio del Sueño de la Cátedra UGR-LoMonaco, lasaltas temperaturas durante la noche alteran los ritmos circadianos del organismo y aumentan la vigilancia durante el sueño, lo que hace que nuestro descanso sea superficial y fragmentado. Tomando como queja frecuente la incapacidad de dormir debido a la temperatura, algunos estudiosse han centrado en demostrar como optimizando la temperatura de la piel (que está controlada por factores externos), mejora la calidad del sueño.  

  • La temperatura en verano influye en nuestro descanso

    Este mes de junio hemos pasado de un duro invierno a casi instantáneamente disfrutar de una temperatura de verano, apostamos incluso a que no te ha dado ni siquiera tiempo a cambiar la ropa de armario o a quitar el nórdico de la cama.

    Una de las actividades de nuestra cotidianidad que se ve alterada cuando aprieta el calor es el sueño nocturno. En efecto, cuando las altas temperaturas hacen estragos en nuestro organismo nuestro descanso se ve afectado.

  • Los mejores productos y consejos para cuidar e hidratar la piel este verano

    El verano llega un año más con su promesa de poder bañarnos bajo la luz y el calor del sol, regalándonos momentos muy especiales de descanso y paz. Mientras que el efecto de la vitamina D revoluciona las hormonas de la felicidad y nuestro humor cambia al despertar con el cielo despejado y con un resplandeciente sol sobre nosotros. Además, el astro rey ayuda a combatir la psoriasis, el acné y fortalece los huesos. No obstante, desde Parra Vázquez, clínica de medicina estética en Guadix nos recuerdan que si no se utilizan los productos y los cuidados adecuados, el sol también puede ser letal para la piel.

  • Vuelta a la rutina ¿Cómo afrontarla? Durmiendo bien

    “El final del verano llegó…” (resuena la melodía en nuestra cabeza), acaban las vacaciones  y con ellas el placer de descansar y poder disfrutar de más tiempo libre. No es de extrañar que la vuelta a la rutina traiga consigo malestar, sobre todo de tipo anímico, que hace que los primeros días tras volver de las vacaciones sean difíciles de llevar. 

    Qué es el estrés postvacacional y por qué se produce

    El estrés postvacacional, viene ocasionado por el cambio radical que la vuelta a la jornada laboral y a la rutina diaria después de un período ocioso, supone. Nuestro organismo reacciona emitiendo una respuesta de alerta moderada: un estado de ánimo a ratos deprimido, que cursa con ansiedad por no poder afrontar esa vuelta de manera exitosa, afectando al rendimiento. Este estado, que es en un principio un mecanismo de adaptación al medio, no conviene que se prolongue en el tiempo.