fumadores - Salud IDEAL

  • ¿Cómo afecta el tabaco a los fumadores pasivos?

    Según la Organización Mundial de la Salud, en el humo del tabaco hay unos 4.000 productos químicos conocidos, de los cuales se sabe que 250 son nocivos y más de 50 son cancerígenos para el ser humano. El humo en espacios cerrados es inhalado por todos, por lo que tanto fumadores como no fumadores quedan expuestos a sus efectos perjudiciales para la salud.

    Qué es un fumador pasivo

    Un fumador activo es aquella persona que consume tabaco de forma directa y bajo su propia voluntad. Puede ser fumador esporádico o consumir una gran cantidad de cigarrillos al día. Por el contrario, un fumador pasivo es aquel que, aunque no fuma, está expuesto con frecuencia a los efectos perjudiciales del humo que desprende el cigarrillo y que expulsa un fumador por la boca.  

    A diferencia del fumador activo, el pasivo no desarrolla una adicción porque la nicotina no entra a su cuerpo. No obstante, según indica la Asociación Española Contra el Cáncer, el humo expulsado por la boca del fumador es incluso más dañino que el que se inhala con el cigarrillo, ya que contiene concentraciones más altas de sustancias perjudiciales.

    Consecuencias de inhalar humo para el fumador pasivo

    Según datos de la OMS, de los más de 7 millones de personas que mueren al año por culpa del tabaco, cerca de 900.000 son fumadores pasivos o personas expuestas al humo ajeno, lo que alerta sobre el efecto de la inhalación de humo en no fumadores. El tabaquismo pasivo puede provocar:

    • Irritación nasal, de los ojos y de las vías respiratorias (tos, flemas…).
    • Cáncer de pulmón: el riesgo de padecer cáncer broncopulmonar se incrementa en un 35% en los fumadores involuntarios.
    • Enfermedades cardiovasculares: los fumadores pasivos tienen un riesgo entre 25 y un 35% mayor de sufrir un infarto. La inhalación de humo también puede provocar cardiopatía y otras enfermedades coronarias.
    • Enfermedades respiratorias: el humo del tabaco puede provocar el desarrollo de enfisema pulmonar y enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC). También aumenta la probabilidad de sufrir infecciones respiratorias y bronquitis.

    Tabaquismo pasivo en niños

    Según la OMS, 700 millones de niños respiran aire contaminado del tabaco y más del 40% tienen al menos un progenitor fumador. En 2004, de las 600.000 muertes prematuras atribuibles al humo ajeno, el 31% fueron niños. Los bebés y niños son más vulnerables a los daños provocados por el tabaco desde la propia gestación.

    Cuando una mujer embarazada fuma, el feto debe ser considerado un fumador pasivo, ya que los componentes del humo del tabaco atraviesan la barrera placentaria. Esto puede provocar:

    • Disminución del crecimiento de los pulmones del feto y un deterioro de su función.
    • Aumento del riesgo de partos prematuros y abortos espontáneos.
    • Alteraciones placentarias como desprendimiento prematuro de placenta y placenta previa, que aumentan las complicaciones del embarazo y parto.
    • Aumento de las probabilidades de sufrir el síndrome de muerte súbita del lactante.

    En niños pequeños el humo del tabaco agrava el riesgo de padecer asma, neumonía, bronquitis e infecciones frecuentes de las vías respiratorias inferiores. Asimismo aumenta el riesgo de sufrir enfermedades de mayor gravedad en la edad adulta.

    Cómo evitar la inhalación de humo

    Cuando el humo está en un espacio cerrado es inhalado por todo el mundo. Aunque sea invisible e inodoro puede permanecer en el aire hasta cinco horas. Ventilar o filtrar el aire de una habitación no reduce la exposición al humo de tabaco en espacios interiores a niveles que se consideren aceptables.

    Sólo los entornos totalmente exentos de humo ofrecen protección eficaz. Por tanto, es imprescindible no fumar en espacios cerrados para evitar que el humo afecte a personas no fumadoras. Si eres un fumador pasivo, exige que no se fume en tu presencia.

    Si estás pensando en dejar de fumar para proteger tu salud y la de los que te rodean, lo mejor es acudir a profesionales. En Albéniz Medicina Estéticade Granada llevan desde 1998 ayudando a miles de personas a dejar el hábito de fumar. Para ello utilizan la termoestimulación, un tratamiento en el que se aplican infrarrojos en determinadas terminaciones del cuerpo para reiniciar de forma natural la producción de endorfinas desligadas del hábito tabáquico. Puedes encontrarlos en Calle Isaac Albéniz 21, 18012, Granada.

  • ¿Cuál es el mejor momento para dejar de fumar?

    Dejar de fumar es un proceso complicado que exige mucha fuerza de voluntad pero que supone un gran beneficio para la salud de aquellos que lo consiguen. Se suele decir que el mejor momento para dejar de fumar es 'ahora' ya que, cuanto antes se deje de consumir, antes se comenzarán a notar los efectos de la eliminación de toxinas del organismo. No obstante, ya que dejar el tabaco no es fácil, no todos los momentos de la vida son igual de buenos para conseguirlo. Elegir el momento propicio también condiciona el éxito del propósito.

    Mejores momentos para dejar de fumar

    Los mejores momentos de la vida para dejar de fumar son los siguientes:

    • Periodos de felicidad y bienestar: los periodos en los que uno se siente feliz y positivo y no tiene preocupaciones son los mejores para dejar de fumar.
    • Cuando se tiene una pareja que no fuma: a las personas no fumadoras no suele gustarles que sus parejas fumen, por lo que el interés por complacerlas se puede convertir en una motivación para dejarlo.
    • Durante una hospitalización: en los hospitales está prohibido fumar y esta abstinencia forzada puede ser el primer paso para dejarlo. Además, los beneficios que tiene para la salud dejar de fumar se convertirán en otra motivación para conseguirlo.
    • Tras el fallecimiento de alguien cercano por una enfermedad relacionada con el tabaquismo, ya que esto puede convertirse en una lección sobre los graves daños que produce la adicción.

    Por el contrario, son momentos inadecuados para dejar de fumar:

    • Durante las vacaciones: el tiempo libre de los periodos vacacionales aumenta la posibilidad de pensar en el hábito. No obstante, si se emplea el tiempo libre en realizar actividades que generen felicidad y distracción puede conseguirse.
    • En periodos de estrés: el tabaco es para los fumadores una fuente de relajación ante la ansiedad y los nervios, por lo que en periodos estresantes es muy difícil dejar el hábito.
    • En situaciones ‘límite’: durante periodos de desempleo, divorcio, mudanzas… o tras el fallecimiento de alguien cercano se sufre una angustia que dificulta la consecución del objetivo.
    • Cuando no se está convencido: el primer paso para dejar una adicción es reconocerla y el segundo estar convencido de que se quiere dejar.

    ¿Cuándo es imprescindible dejar de fumar?

    Según explica la guía ‘Se puede dejar de fumar. Claves para conseguirlo’ del Ministerio de Sanidad, es absolutamente esencial dejar de fumar:

    • Si ha ingresado en el hospital: al dejar de fumar se reducen los problemas de salud que han provocado el ingreso y se incrementa la eficacia del tratamiento.
    • Si acaba de sufrir un infarto: se reduce el riesgo de sufrir un segundo ataque al corazón al dejar de fumar.
    • Si sufre diabetes no insulina dependiente: fumar no solo incrementa el riesgo de sufrir diabetes sino que, para las personas ya diagnosticadas por esta enfermedad, duplica el riesgo de sufrir un infarto y cuadriplica el riesgo de lesiones cardiacas, entre otras dolencias.
    • Si tiene cáncer de pulmón o algún otro tipo de cáncer derivado del tabaquismo, ya que dejar de fumar incrementa la probabilidad de recuperación. 
    • Si está embarazada o acaba de tener un bebé, para proteger la salud propia y la de su hijo.
    • Si es padre o madre: al dejar de fumar se protege a los hijos de las enfermedades causadas por el aire contaminado por humo de tabaco. Además se les da buen ejemplo, contribuyendo a disminuir la probabilidad de que empiecen a fumar o consumir otras drogas

    Con respecto a la posibilidad de dejar el tabaco al ser diagnosticado de cáncer, la AECC (Asociación Española Contra el Cáncer) explica que los profesionales recomiendan dejar de fumar en momentos positivos de la vida. Es decir, cuando no haya muchas preocupaciones y se pueda dedicar un tiempo especial para dejarlo. Con un diagnóstico de cáncer no se cumplen estas condiciones ideales, pues la hospitalización y los tratamientos son fuentes de preocupación. No obstante, desde la AECC consideran que probablemente no se encontrará otro momento de la vida donde se tengan razones tan importantes para dejar el tabaco. Esta motivación se puede convertir en un empuje para conseguirlo. Además, al dejar de fumar los pacientes responden mejor a los tratamientos. Por todo ello la AECC recomienda al menos intentarlo y, en caso de que el proceso sea demasiado duro, se puede pedir ayuda o dejarlo para otro momento.

    Si está pensando en dejar de fumar lo mejor es acudir a profesionales que le ayudarán a conseguirlo. En Albéniz Medicina Estética de Granada llevan desde 1998 ayudando a miles de personas a dejar el hábito de fumar. Para ello utilizan termoestimulación, un tratamiento en el que aplican infrarrojos a determinadas terminaciones del cuerpo para reiniciar de forma natural la producción de endorfinas desligadas del hábito tabáquico. Puede encontrarlos en Calle Isaac Albéniz 21, 18012, Granada.

  • Así afecta el humo del tabaco a los niños

    Según la OMS (Organización Mundial de la Salud) en el humo del tabaco hay unos 4.000 productos conocidos, de los cuales se sabe que 250 son nocivos y más de 50 son cancerígenos para el ser humano. El humo no solo afecta a aquellos que fuman sino también a las personas de alrededor, que se convierten en fumadores pasivos.

    Un fumador pasivo es aquel que, aunque no fuma, está expuesto con frecuencia a los efectos perjudiciales del humo que desprende el cigarrillo y que expulsa un fumador por la boca. A diferencia de las personas que fuman, los fumadores pasivos no desarrollan una adicción porque la nicotina no entra en su cuerpo. No obstante, según la Asociación Española Contra el Cáncer, el humo expulsado por la boca del fumador es incluso más dañino que el que se inhala, ya que contiene concentraciones más altas de sustancias perjudiciales. Estas sustancias, a la larga, pueden ocasionar en las fumadores pasivos enfermedades cardiovasculares, cáncer de pulmón y enfermedades respiratorias, entre otras dolencias.

    Si hay un colectivo especialmente delicado al efecto del humo son los niños, ya que sus pulmones todavía están en desarrollo. Por exponerse de forma constante al humo del tabaco pueden acabar sufriendo importantes dolencias tanto en la infancia como en la edad adulta.

    Los efectos del tabaquismo pasivo en niños

    Según la OMS, 700 millones de niños respiran aire contaminado del tabaco, y más del 40% tienen un progenitor fumador. En 2004, de las 600.000 muertes atribuibles al humo ajeno, el 31% fueron niños. El humo del tabaco puede provocar en los niños:

    • Infecciones respiratorias como bronquitis y neumonía.
    • Un 20% más de crisis asmáticas, pues se incrementa la frecuencia de los ataques asmáticos.
    • Mayor probabilidad de irritaciones de mucosas (garganta, ojos y nariz).
    • Un aumento del 50% en la probabilidad de sufrir otitis, ya que el tabaco causa inflamación y obstrucción, provocando una infección que podría derivar en una pérdida de audición.
    • Desarrollo deficiente del pulmón.
    • Según un estudio de la Universidad de Montreal, la exposición intermitente o continua al humo del tabaco puede aumentar el ancho de la cintura de los niños así como el índice de masa corporal (IMC). Este incremento del IMC podría influir en desequilibrios endocrinos.

    Además, la exposición continua al tabaco provoca en los niños más probabilidades de sufrir cáncer de pulmón y enfermedades cardíacas en el futuro.

    Efectos de fumar durante el embarazo

    El humo inhalado por una madre fumadora durante el embarazo también puede afectar al feto provocando:

    • Aborto espontáneo.
    • Bajo peso del bebé al nacer.
    • Disminución del crecimiento de los pulmones del feto y un deterioro de su función.
    • Alteraciones placentarias como desprendimiento prematuro de la placenta y placenta previa, que aumentan las complicaciones del embarazo y parto.
    • Nacimiento prematuro.
    • Aumento del riesgo de que, una vez nacido, el bebe sufra síndrome de la muerte súbita del lactante.

    Por todo ello es recomendable que la madre deje de fumar durante el embarazo. En caso de que la madre no sea fumadora, debe evitar los lugares en los que otras personas estén fumando.

    Cómo evitar que los niños se conviertan en fumadores pasivos

    Lo mejor para evitar que los hijos se conviertan en fumadores pasivos es dejar de fumar. Si no, es recomendable fumar sólo al aire libre y declarar la casa y el coche como espacios libres de humo. Hay que tener en cuenta que no es suficiente con ventilar el aire de la habitación para eliminar el humo, ya que éste puede permanecer en una habitación hasta cinco horas. Por tanto, en caso de que otra persona fume cerca de los niños, solicítele que no lo haga.

    Si está pensando en dejar de fumar para proteger su salud y la de los que le rodean, lo mejor es acudir a profesionales. En Albéniz Medicina Estética de Granada llevan desde 1998 ayudando a miles de personas a dejar el hábito de fumar. Para ello utilizan termoestimulación, un tratamiento en el que aplican infrarrojos en determinadas terminaciones del cuerpo para reiniciar de forma natural la producción de endorfinas desligadas del hábito tabáquico. Puedes encontrarlos en Calle Isaac Albéniz 21, 18012, Granada. 

  • Cómo reacciona el cuerpo tras dejar de fumar

    El tabaco contiene más de 4.000 sustancias químicas de las que al menos 60 son cancerígenas. Por ello fumar tiene una serie de efectos muy negativos para la salud de las personas. El tabaco incrementa el riesgo de sufrir cáncer (de pulmón principalmente pero también de otros tipos), enfermedades pulmonares como EPOC, enfermedades coronarias, ictus, infarto de miocardio, hipertensión y ateroesclerosis. Además afecta a la fertilidad, puede causar problemas en el embarazo y en los nacidos demadres fumadoras, envejece la piel y provoca halitosis y enfermedad periodontal

    Según el Ministerio de Sanidad, en España mueren cada año más de 60.000 personas a causa de enfermedades provocadas por el consumo del tabaco, lo que equivale a más de 160 defunciones diarias. Aunque dejar de fumar no es fácil, conseguirlo resulta muy beneficioso, pues en 15 o 20 años el cuerpo del fumador está tan sano como si nunca  hubiera probado el tabaco.

    Cómo reacciona el cuerpo tras dejar de fumar

    Dejar de fumar tiene una serie de efectos muy positivos en la salud, algunos de los cuales tienen lugar apenas unas horas o días después de empezar a hacerlo:

    • A los 20 minutos: disminuye la presión arterial y el ritmo cardíaco y la circulación de la sangre empieza a mejorar.
    • A las 12 horas: el cuerpo se limpia del exceso de monóxido de carbono que contiene el tabaco. Sus niveles vuelven a la normalidad y aumentan los de oxígeno en sangre.
    • A las 24 horas: sigue reduciéndose la presión arterial, disminuyendo el riesgo de enfermedad cardíaca. Los niveles de oxígeno habrán aumentado, lo que facilita el ejercicio y la actividad física.
    • A los dos o tres días: comienza a recuperarse progresivamente el sentido del olfato y el gusto. El cuerpo tarda unos 3 o 4 días en eliminar la nicotina y sus derivados, momento en el que puede comenzar el mal humor, la irritabilidad y los dolores de cabeza causados por la abstinencia. Por el contrario, otros compuestos del tabaco como el alquitrán se acumulan en los pulmones y pueden tardar años en desaparecer.
    • Entre uno y tres meses después: empieza a mejorar la función pulmonar. A medida que los pulmones se curan y mejora la capacidad pulmonar, disminuye la tos, la congestión nasal, la fatiga y la sensación de falta de aire. Estas mejoras pueden aparecer incluso dos semanas después de haber dejado el tabaco, junto con una mayor hidratación de la piel. A los dos meses aproximadamente, los cilios del árbol bronquial vuelven a impedir la entrada de gérmenes, lo que disminuye las infecciones respiratorias. Aumenta la resistencia atlética y sigue mejorando la circulación.
    • A los seis meses: la circulación y la función respiratoria ya están en buen estado. Además, prácticamente desaparece la dependencia psíquica.
    • 1 año después: el riesgo de sufrir una enfermedad cardiovascular disminuye a la mitad.
    • Después de cinco años: El riesgo de padecer cánceres de boca, garganta, esófago y vejiga se reduce a la mitad. Las arterias y los vasos sanguíneos comienzan a ensancharse de nuevo después de haber sido estrechados por las toxinas del tabaco. Esto disminuye el riesgo de accidente cerebrovascular. De hecho, entre 5 y 15 años después de dejar de fumar el riesgo de infarto cerebral es el mismo que el de una persona que nunca ha fumado.
    • Después de 10 años: el riesgo de sufrir cáncer de pulmón va disminuyendo paulatinamente, y a los 10 años es en torno a un 50% menor. Asimismo, se reduce significativamente el riesgo de padecer cáncer de páncreas y laringe.
    • Después de 15 años: el riesgo de sufrir enfermedad coronaria o cáncer de páncreas es el mismo que el de un no fumador.
    • Después de 20 años: el riesgo de muerte por causas relacionadas con el tabaquismo es el mismo que el de una persona que nunca ha fumado. No obstante, el riesgo de padecer cáncer de pulmón para los que consumían más de 20 cigarros al día es el doble que para los no fumadores el resto de la vida.

    Por tanto, si bien al dejar de fumar puede aparecer ansiedad, irritabilidad, aumento de apetito o desánimo entre otros síntomas de abstinencia, hay que pensar que todas estas molestias son transitorias. Lo importante es enfocarse en los beneficios que el cuerpo va a obtener por conseguirlo.

    Si está pensando en dejar de fumar lo mejor es acudir a profesionales que le ayudarán a conseguirlo.En Albéniz Medicina Estética de Granada llevan desde 1998 ayudando a miles de personas a dejar el hábito de fumar. Para ello utilizan termoestimulación, un tratamiento en el que aplican infrarrojos a determinadas terminaciones del cuerpo para reiniciar de forma natural la producción de endorfinas desligadas del hábito tabáquico. Puede encontrarlos en Calle Isaac Albéniz 21, 18012, Granada.

  • Efectos nocivos del tabaco en la salud

    Según la OMS (Organización Mundial de la Salud), en el humo del tabaco hay unos 4.000 productos químicos conocidos, de los cuales se sabe que 250 son nocivos y más de 50 son cancerígenos para el ser humano. Entre ellos está la nicotina, que genera adicción y acelera el ritmo cardíaco; el alquitrán, que se va acumulando en el sistema respiratorio; y el monóxido de carbono, que desplaza al oxígeno en la sangre. Por todos sus componentes nocivos, el tabaco resulta muy perjudicial para la salud y puede incluso causar la muerte.

    Efectos nocivos del tabaco en la salud

    Según la ‘American Cancer Society’ y el Ministerio de Sanidad español, el tabaco tiene los siguientes efectos nocivos sobre el organismo:

    • Cáncer: fumar aumenta el riesgo de padecer cáncer y no únicamente en el pulmón, sino en casi todas las partes del cuerpo: boca, laringe, faringe, esófago, tráquea, riñón, cuello uterino, hígado, vejiga, páncreas, estómago, colon y recto. También puede causar leucemia.
    • Accidente cerebrovascular: el tabaco es una de las principales causas de accidente cerebrovascular o ictus, pues afecta a los vasos del cerebro, que se pueden bloquear o sufrir una hemorragia.
    • Enfermedades respiratorias: fumar daña los pulmones y las vías respiratorias, lo que puede causar EPOC (Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica). La EPOC es una enfermedad crónica inflamatoria caracterizada por la obstrucción del aire. Esta obstrucción principalmente se debe a dos tipos de lesiones, enfisema o bronquitis crónica, y causa dificultad para respirar y hacer ejercicio, entre otras cosas. Fumar también aumenta el riesgo de padecer asma y puede agravar esta dolencia y otras enfermedades respiratorias como la pulmonía
    • Enfermedades cardiovasculares: fumar es un factor de riesgo de la aparición de enfermedades cardiovasculares como la hipertensión, el infarto de miocardio, la enfermedad arterial periférica (estrechamiento de las arterias) y la angina de pecho. Además aumenta la probabilidad de que se coagule la sangre. Incluso las personas que fuman poco tienen más probabilidad de desarrollar enfermedades cardiovasculares que los no fumadores.
    • Enfermedades oculares: la reducción del flujo de sangre a los ojos ocasionada por el hábito de fumar se asocia a enfermedades oculares graves como las cataratas o la degeneración macular.
    • Debilita el sistema inmunitario: el tabaco debilita el sistema inmunitario, provocando que al cuerpo le resulte más complicado luchar contra las infecciones. Además también causa trastornos autoinmunitarios como la artritis reumatoide.
    • Aumenta el riesgo de padecer diabetes tipo 2. Asimismo, las personas fumadoras con diabetes pueden tener más dificultades para regular la insulina, lo que puede empeorar los síntomas.
    • Afecta a la piel y la dentadura: fumar acelera el envejecimiento de la piel y puede provocar la aparición de manchas. En cuanto a la boca, el tabaco amarillea los dientes y causa mal aliento, además de aumentar el riesgo de desarrollar enfermedad periodontal
    • Debilita los músculos y el sistema óseo: el monóxido de carbono del tabaco desplaza en la sangre al oxígeno, dificultando la oxigenación de los músculos y provocando que éstos se cansen más. Asimismo, disminuye la densidad ósea, lo que aumenta las probabilidades de sufrir fracturas.
    • Disminuye el sentido del olfato y el gusto.

    Hay que tener en cuenta que el humo del tabaco no sólo afecta a las personas que lo consumen sino también a las que hay a su alrededor, que se convierten en fumadores pasivos.

    Efectos del tabaco en la reproducción

    El tabaco puede afectar a la vida sexual y el sistema reproductor tanto femenino como masculino. En los hombres, el daño en las arterias y la alteración del flujo de sangre provocados por el tabaco puede ocasionar disfunción eréctil. Además, los componentes tóxicos del tabaco provocan que el esperma de los fumadores tenga menor concentración de espermatozoides y menor movilidad, lo que puede causar infertilidad.

    En cuanto a las mujeres, las fumadoras tienen mayor riesgo de sufrir un embarazo ectópico o tener problemas para concebir. Asimismo, fumar durante el embarazo aumenta el riesgo de tener un sangrado anormal, sufrir un aborto o tener un parto prematuro. En cuanto a los bebés, a consecuencia del tabaco consumido por sus madres durante la gestación, pueden nacer con bajo peso o malformaciones congénitas, sufrir infecciones respiratorias, fallecer por muerte súbita del lactante o sufrir daños en los pulmones y el cerebro en desarrollo.

    Dejar de fumar reduce los riesgos

    Aunque algunos daños provocados por el tabaco no se pueden revertir, dejar de fumar tiene una serie de efectos muy positivos para la salud. De hecho, tras unos meses sin fumar se comienza a recuperar la función pulmonar y, tras varios años, se reduce el riesgo de padecer cáncer, enfermedades coronarias y otras afecciones derivadas del tabaco. Por ello siempre es un buen momento para abandonar el tabaco.

    Si está pensando en dejar de fumar lo mejor es acudir a profesionales que le ayudarán a conseguirlo.En Albéniz Medicina Estética de Granada llevan desde 1998 ayudando a miles de personas a dejar el hábito de fumar. Para ello utilizan termoestimulación, un tratamiento en el que aplican infrarrojos a determinadas terminaciones del cuerpo para reiniciar de forma natural la producción de endorfinas desligadas del hábito tabáquico. Puede encontrarlos en Calle Isaac Albéniz 21, 18012, Granada.

  • Los riesgos de fumar durante el embarazo

    Según la Organización Mundial de la Salud, en el humo del tabaco hay unos 4.000 productos químicos conocidos, de los cuales se sabe que 250 son nocivos y más de 50 son cancerígenos para el ser humano. La inhalación de las toxinas del tabaco aumenta el riesgo de padecer enfermedades respiratorias comoEPOC, enfermedades cardiovasculares y cáncer de pulmón, entre otras dolencias. Además el tabaco no sólo afecta a aquellos que fuman sino también a los que están a su alrededor, personas que se convierten enfumadores pasivos.

    Si hay un colectivo especialmente vulnerable a los efectos del tabaco –además de los niños– son las embarazadas. Fumar durante la gestación puede traer problemas que dificulten el buen término del embarazo y además causar enfermedades en el bebé.

    Riesgos en el embarazo derivados del tabaco

    Fumar durante el embarazo aumenta el riesgo de tener un sangrado anormal durante el embarazo y el parto, poniendo en peligro la salud de la madre y el niño. Como consecuencia de ello, se podría sufrir un aborto. Por otro lado, el tabaco también puede llegar a provocar un parto prematuro, con las consecuencias que ello implica para la salud del bebé.

    SI fumar durante el embarazo no es recomendable, también se debe evitar hacerlo durante la lactancia, ya que el tabaco dificulta la producción de leche. Dicha leche, además, estará llena de sustancias químicas que resultarán muy nocivas para el recién nacido. En el caso de que se siga fumando, es recomendable esperar unas tres horas antes de dar de comer al bebé y desechar mientras tanto la leche que se produzca.

    Enfermedades del bebé derivadas del tabaco

    A consecuencia del consumo de tabaco por parte de sus madres durante el embarazo, los bebés pueden:

    • Nacer con un bajo peso, incluso si lo hace en la fecha prevista.
    • Nacer con malformaciones congénitas, entre ellas labio leporino y paladar hendido.
    • Tener síntoma de abstinencia de la nicotina al nacer, sobre todo si la madre fuma mucho. En caso de sufrir la abstinencia, el bebé llorará más de lo normal, se mostrará irritable e inquieto en las primeras semanas de vida.
    • Sufrir infecciones respiratorias (otitis, bronquitis, neumonías…).
    • Desarrollar hiperactividad y problemas de concentración.
    • Sufrir daños en los pulmones y el cerebro en desarrollo: estos daños pueden perdurar durante la niñez y la adolescencia. De hecho, los hijos de madres fumadoras tienen más riesgo de padecer asma y otros problemas respiratorios durante la infancia.
    • Fallecer por muerte súbita del lactante. Se calcula que los recién nacidos de madres fumadoras tienen el doble de riesgo de padecer muerte súbita.

    Dejar de fumar, la mejor solución

    Dejar de fumar durante en cualquier momento del embarazo puede ayudar a reducir todos estos problemas ya que, en cuanto se abandone el tabaco, el bebé comenzará a recibir más oxígeno. No obstante, dejar de hacerlo antes de la semana 15 de gestación brindará el mayor grado de beneficios para el bebé, y hacerlo antes del tercer trimestre puede eliminar gran parte del posible impacto en el peso del niño al nacer.

    Por tanto, las mujeres que estén embarazadas deben abandonar el consumo de tabaco para garantizar la salud propia y de sus bebés. Tampoco deben usar cigarrillos electrónicos, ya que también contienen nicotina nociva. En cuanto a las embarazadas no fumadoras, deben hacer prevalecer sus derechos y solicitar a otras personas que no fumen en su presencia para evitar la inhalación involuntaria de humo.

    Si estás pensando en dejar de fumar, lo mejor es acudir a profesionales que te ayudarán a conseguirlo. En Albéniz Medicina Estética de Granada llevan desde 1998 ayudando a miles de personas a dejar el hábito de fumar. Para ello utilizan termoestimulación, un tratamiento en el que se aplican infrarrojos a determinadas terminaciones del cuerpo para reiniciar de forma natural la producción de endorfinas desligadas del hábito tabáquico. Puedes encontrarlos en Calle Isaac Albéniz 21, 18012, Granada.