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  • Bronquiolitis: causas, síntomas, tratamientos útiles y no útiles

    La bronquiolitis 

    La bronquiolitis es una infección pulmonar que es común entre los recién nacidos y los niños pequeños, menores de 2 años y especialmente a los menores de 6 meses, especialmente en varones que podrían no haberse alimentado con leche materna o que vivan en condiciones de hacinamiento. Se expone como una inflamación y congestión en las vías respiratorias pequeñas del pulmón, los conocidos como bronquiolos. Son unos conductos ramificados muy pequeños por los que entra y sale el aire de los pulmones. En su gran mayoría, no siempre, la causa es un virus y es muy común durante los meses de invierno. 

    De hecho, comienza con síntomas similares a los que  puede presentar un simple resfriado. Sin embargo, va derivando en tos, pitidos a la hora de respirar y en ocasiones hasta en dificultad para respirar. Unos síntomas que pueden perdurar durante varios días e incluso hasta un mes

    Otras versiones apuntan a una duración de aproximadamente 12 días pero se dan casos más graves que pueden perdurar los síntomas durante semanas.  Por lo general, la enfermedad alcanza su mayor intensidad entre el segundo y el tercer día desde el inicio de la tos y las dificultades para respirar. Posteriormente comienza a remitir. 

    Causas y síntomas

    La bronquiolitis se produce por la acción de virus. El más frecuente puede ser el ‘Virus respiratorio Sincitial’ (VRS). La infección de los bronquiolos hace que estos se hinchen y se inflamen, acumulando mucosidad en las vías respiratorias y dificultando el flujo libre del aire desde y hacia los pulmones.  

    El VRS es un virus frecuente que infecta a casi todos los niños a la edad de dos años y se producen en invierno. También puede causar una bronquiolitis la acción de otros virus como los causantes de la gripe o del resfriado. Los lactantes pueden incluso recaer por VRS al existir al menos dos cepas.  

    Son virus que se propagan con facilidad y se puede contraer a través de las gotitas en el aire cuando alguien enfermo tose, estornuda o habla. También incluso se puede contraer al tocar objetos compartidos como utensilios, toallas o juguetes y tocarse ojos, nariz o boca. 

    Los síntomas de la bronquiolitis, como decimos, son similares en los primeros días a los de un resfriado. Se expone con mocos, nariz congestionada, tos y fiebre baja. Después es posible que haya una semana o más tiempo durante el que se presentan dificultades para respirar o un sonido similar al silbido durante la respiración. También muchos bebés pequeño spueden sufrir una infección del oído –otitis- de carácter medio. 

    Se recomienda que cuando los síntomas de la bronquiolitis incluyen vómitos, silbido notorio al respirar, respiración muy rápida –más de 60 inhalaciones por minuto- o fatigosa, aspecto de pereza o letargo, o la negativa a consumir líquidos, respiración muy rápida al comer o beber o si la piel se vuelve azul, especialmente uñas y labios, solicite atención médica inmediata. 

    Tratamientos

    El tratamiento de la bronquiolitis va encaminado a mejorar el estado de salud del paciente aliviando los síntomas y tratando posibles complicaciones. El tratamiento busca asegurar la oxigenación adecuada y para ello pudiera administrarse oxígeno o algún medicamento que beneficie la apertura de la vida aérea. 

    Existen casos en los que la bronquiolitis pudiera complicarse. Si el bebé o niño tuviese problemas para respirar, estuviese deshidratado o pareciese fatigado debe ser el médico quien lo evalúe. Algunos de los pacientes pudieran requerir incluso de un ingreso para la administración de oxígeno y líquidos. En casos de suma gravedad se emplean respiradores para ayudarle a respirar. 

    En casos más sencillos, se pueden aplicar tratamientos caseros para la bronquiolitis como lavados nasales con suero fisiológico y aspirar la mucosidad antes de las tomas para facilitar la alimentación y antes de dormir. También se puede emplear un humidificador en la habitación que puede ser sencillo si el ambiente es muy seco por la posible acción de la calefacción. 

    También se puede poner al bebé con bronquiolitis en una posición semiincorporada, elevando un poco la cabecera de la cuna para ayudarle a respirar mejor. Cabe resaltar que no se deben emplear almohadas en menores de 12 meses, pero sí utilizarse una sillita  para asegurarse que está sujeto y se mantenga en posición semisentada. 

    En caso de que el niño tenga fiebre se debe administrar antitérmicos como paracetamol o ibuprofeno. En caso de que no tengan apetito por esos problemas para succionar o por vómitos, puede ser útil proporcionar menos alimento pero con mayor frecuencia. También es clave asegurarse de que está bien hidratado, algo que podría valorarse por ejemplo por la cantidad de pañales cambiados. 

    Tratamientos no útiles

    Por ahora, la mayoría de los medicamentos que se han probado como tratamiento de la bronquiolitis no han demostrado mejora. Sin embargo, un pediatra podría indicar un tratamiento con aerosoles. 

    Deben evitarse:

    • Jarabes para la toz. 
    • Mucolíticos. 
    • Descongestionantes nasales. 
    • Antibióticos para tratar la bronquilitis en sí misma. 

    *NOTA: Este artículo tiene una finalidad informativo- divulgativa. Siempre ha de ser un médico especialista el que determine los procesos de diagnosis, tratamiento y terapias complementarias que estime. Si cree que puede estar enfermo acuda a su centro de salud o a un especialista colegiado, bajo ningún concepto se automedique o tome decisiones relativas a su salud en virtud de lo leído aquí o en cualquier otro sitio web.

    FUENTES: 

    Bronquiolitis, Mayo Clinic

    Bronquiolitis, KidsHealth from Nemours

    Dra. Virgina Soler Vigil, HMHospitales, ‘Bronquiolitis’

     

  • Día Mundial del Linfedema: todo lo que debes saber

    En este 6 de marzo de 2019 se celebrará el undécimo Día Mundial del Linfedema. Desde que en 2008 las distintas asociaciones de pacientes de diferentes países decidieran celebrar este día de forma coordinada, cada 6 de marzo se pretende dar a conocer esta enfermedad y concienciar sobre un problema que afecta a la población en general y dar valor a la existencia de tratamientos adecuados y prevención para evitar lo que podría derivar en una discapacidad. 

    Este Día Mundial del Linfedema tomó fuerza en el año 2013, momento en el cual el Congreso Internacional de Linfología determinó al 6 de marzo como la fecha para celebrar el Día Mundial.

    Hacer referencia al linfedema es hacerlo a la acumulación de líquido en los tejidos blancos de una o varias extremidades por la obstrucción de los canales linfáticos. Se la considera como una enfermedad crónica que puede llegar a ser discapacitante y de carácter grave. En 2015 se apuntaba a la existencia de 800.000 casos en España y de quinientos millones en todo el mundo. En cuatro de cada cinco casos afecta a las piernas pero también puede derivarse en brazos, tronco o incluso cuello o cabeza. 

    Causas y síntomas

    El linfedema, por el que este miércoles 6 de marzo celebraremos el Día Internacional, suele tener una serie de causas concretas. Se suele presentar tras sufrir un tumor o haber recibido un tratamiento que llega a afectar al flujo de la linfa a través de los ganglios linfáticos. 

    Además, se consideran factores de riesgo situaciones como la extracción de ganglios o radioterapia en axila, pelvis, ingle o cuello; el mayor número de ganglios extirpados; el exceso de peso y obesidad – por eso es importante perder peso y conocer cuáles son los suplementos nutricionales que afirman ayudarnos a adelgazar -, la cicatrización lenta de la piel tras una cirugía o bien el tumor que afecta o bloquea los ganglios o conductos linfáticos de cuello, tórax, axila, pelvis o abdomen. 

    Los síntomas del linfedema más comunes son: 

    • Pesadez. 
    • Sensación de piel tirante. 
    • Menor flexibilidad de las articulaciones comprometidas. 
    • Cambios en la sensibilidad y la temperatura de la zona. 
    • Aumento del tamaño del miembro afectado. 

    En la gran mayoría de casos el linfedema puede ser reversible por lo que el tratamiento irá encaminado a controlar el exceso de líquidos en los tejidos, aliviar el dolor o recuperar la funcionalidad del cuerpo. 

    Tipos de Linfedema

    Hoy día se distinguen dos tipos de linfedema, que este 6 de marzo celebraremos su Día Internacional, según la aparición precoz o tardía, también diferenciados como primarios o secundarios

    • Primarios:

    Aparece frecuentemente como un edema postquirúrgico ubicado en el tórax normalmente o en la parte interna del brazo. Puede reabsorberse espontáneamente o con un tratamiento fisioterapéutico. 

    • Secundarios:

    Aparece tiempo después de la intervención por una descompensación de un linfedema infraclínico que solo se aprecia en pruebas específicas del sistema linfático como una linfoscintigrafía. Lo puede haber provocado una infección o una sobrecarga de actividad física, entre otros motivos. 

    Diagnóstico y tratamiento

    Los dos aspectos más relevantes para realizar un diagnóstico de un linfedema, por el cual celebramos este 6 de marzo el Día Internacional, son un examen físico y el historial médico. En casos se puede incluso practicar un linfagiograma a través de la inyección de un medio de contraste en los vasos linfáticos y radiografías del área. Una prueba que requiere de aislamiento quirúrgico de los vasos linfáticos que se van a inyectar. 

    La linfoscintigrafía, por su parte, anteriormente mencionada, es una técnica alternativa para detectar un linfedema, que este 6 de marzo se celebra el Día Internacional. Por medio de una sustancia radiactiva que se concentra en los vasos linfáticos se inyecta en el tejido afectado y se confecciona un mapa por medio de una gammacámara que toma imágenes de la ubicación del marcador radiactivo. Es menos invasivo y suele ser más sencillo. 

    Toda vez que se diagnostica el linfedema, el paciente debe acudir a un fisioterapeuta que será quien evalué y plantee un tratamiento a tu caso concreto. Según la forma clínica y la evolución del linfedema se recibirá un tratamiento u otro. Algo que debes saber en el Día Internacional del Linfedema. 

    En lo que respecta al tratamiento del linfedema, este debe seguir dos fases: el drenaje linfático o fase de ataque para conseguir la mayor reducción posible de volumen independientemente de la antigüedad del linfedema y de su evolución clínica (se practica a través del drenaje linfático manual y un vendaje compresivo adaptado al caso concreto); la segunda, fase dos o mantenimiento, utilizando recursos ortoprotésicos para las medidas de compresión. 

    Con la intención de prevenir la acumulación de líquido se pueden adoptar medidas de prevención como las siguientes: 

    • Evitar infecciones. 
    • Calor excesivo. 
    • Compresión de la zona con ropa o accesorios. 
    • Sobreesfuerzos con los miembros afectados. 
    • Controlar las patologías asociadas que puedan empeorar el linfedema como obesidad, diabetes https://salud.ideal.es/general-61/2563-diabetes-tipos-y-consejos-para-convivir-con-ella.html  o hipotiroidismo
    • Mantener la piel hidratada y protegerla del sol. 

    *NOTA: Este artículo tiene una finalidad informativo- divulgativa. Siempre ha de ser un médico especialista el que determine los procesos de diagnosis, tratamiento y terapias complementarias que estime. Si cree que puede estar enfermo acuda a su centro de salud o a un especialista colegiado, bajo ningún concepto se automedique o tome decisiones relativas a su salud en virtud de lo leído aquí o en cualquier otro sitio web.

    Fuentes: 

    Clínica Universidad de Navarra, “sobre el linfedema” (CUN) 

    Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) 

    Servicio de Salud de Castilla y León 

     

  • Esquizofrenia: lo que debes saber

    Más de 21 millones de personas en todo el planeta padecen un problema como es la esquizofrenia. Se trata de un trastorno grave y crónico que altera y afecta a la forma de pensar, sentir y forma de actuar de quien la padece. Un problema no tan común como otros trastornos mentales pero que sí puede incapacitar a la persona. El dato es que 7 u 8 personas de cada mil la desarrollan a lo largo de su vida.  Hoy profundizamos en lo que debes saber sobre esta enfermedad. 

    En España, país de procedencia del equipo de investigadores que arrojó algo de luz sobre el origen de la esquizofrenia, son 400.000 las personas que la padecen. De ellas, 1 de cada 3 no se sienten aceptadas en el momento en que se manifiesta la patología por primera vez. El grado de aceptación y comprensión por su entorno es mayor en mujeres (68 por ciento) que en hombres (65 por ciento). Los pacientes de entre 25 y 28 años y de 36 a 45 años admiten, en menor medida, la enfermedad. El 45 por ciento de los afectados siente que no tiene libertad suficiente para tomar decisiones y se muestran preocupados por las necesidades afectivas, por sentirse aceptados por los demás y sentirse bien físicamente, según una infografía facilitada por EFE.

    Tal como recoge el Instituto Nacional de Salud Mental de Estados Unidos, (NIMH), en muchas ocasiones las personas con esquizofrenia ven o escuchan cosas que no suceden. Incluso piensan que existen personas que pueden bien controlar sus pensamientos, conspirar para causarles algún tipo de daño o hasta leer su mente. Esto les genera una sensación de miedo convirtiéndoles en personas retraídas y muy agitadas, algo que supone un infierno para las personas de su entorno. 

    Según el canal citado, las personas con esquizofrenia “hablan de cosas extrañas o inusuales” de vez en cuando, lo que dificulta mantener una conversación. Pueden estar sentados durante horas sin articular palabra o movimiento alguno. En ocasiones pueden dar la sensación de encontrarse perfectamente bien hasta que realmente exponen sus pensamientos en ese preciso instante. Padecen los síntomas durante toda su vida pero el tratamiento puede ayudarles. 

    Causas, servicios y atención clínica

    Según el portal de la Organización Mundial de la Salud (OMS), las causas de la esquizofrenia, todavía hoy, no han logrado identificarse en un único factor.  Algunas investigaciones han apuntado a algunos factores genéticos como los causantes de un aumento del riesgo de tener este problema, pero el organismo mundial considera que puede estar provocado por la interacción entre la genética y factores ambientales, además de la intervención de factores psicosociales. 

                                                     Datos de la esquizofrenia en España. (EFE)

    Según la OMS, más del 50 por ciento de las personas que padecen esquizofrenia no están recibiendo una atención apropiada. El 90 por ciento de los esquizofrénicos sin tratamiento son residentes en países de renta media y baja, lo que concluye que la falta de acceso a servicios de salud mental es un problema importante en todo el mundo. El paciente, de por sí, es menos proclive a solicitar asistencia. 

    Pero lo cierto es que la esquizofrenia es tratable a través de la farmacoterapia y el apoyo psicosocial, pero los centros hospitalarios psiquiátricos a la antigua usanza no terminan de demostrar una eficacia en la implantación del tratamiento. Por ello, el compromiso de los familiares y la comunidad es clave. 

    Síntomas de la esquizofrenia

    La Organización Mundial de la Salud (OMS) determina que los síntomas más comunes de la esquizofrenia son: 

    • Alucinaciones: ver o percibir algo que no existe. 
    • Delirios: Creencias o sospechas erróneas y persistentes no compartidas por otras personas de las misma cultura. 
    • Conducta desorganizada y extravagante que pueden manifestarse como vagabundeo, murmuraciones y risas para sí mismo además de aspecto estrafalario, abandono de aseo personal o aspecto desaliñado. 
    • Discurso incoherente o no pertinente. 
    • Alteración de las emociones. 

    Sin embargo, desde el NIMH, se habla de síntomas positivos, negativos y cognitivos. Entre los primeros se incluyen las alucinaciones, los delirios, los trastornos del pensamiento y trastornos del movimiento. Son aquellos que definen como situaciones que hacen a la persona con esquizofrenia perder el contacto con la realidad, y pueden ir y venir. En ocasiones son graves y en otras apenas se detectan. 

    Entre los síntomas negativos de la esquizofrenia está la disminución de la expresión de emociones a través del rostro o tono de voz, el conocido como ‘afecto plano’; la falta de satisfacción en la vida diaria; la dificultad para comenzar y mantener actividades y la reducción del habla. Pueden incluso descuidar la higiene personal básica, dando sensación de pereza, pero es un síntoma que además se manifiesta con la necesidad de ayuda para llevar a cabo sus tareas diarias. 

    Entre los síntomas cognitivos de la esquizofrenia resaltan la deficiencia para comprender información y emplearla para la toma de decisiones, problemas de concentración o atención y problemas con la capacidad de emplear información de forma inmediata tras haberla aprendido. También son difíciles de reconocer, tanto que solo se detectan cuando se llevan a cabo las pruebas específicas en cuestión. 

    FUENTES: 

    Instituto Nacional de Salud Mental de Estados Unidos (NIMH):

    https://www.nimh.nih.gov/health/publications/espanol/la-esquizofrenia/index.shtml

    Organización Mundial de la Salud (OMS): https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/schizophrenia

  • Helicobacter pylori: qué es, causas, síntomas, riesgo y prevención

    Qué es el Helicobacter pylori

    Probablemente muchos hayan escuchado hablar sobre él. El helicobacter pylori no es otra cosa que un tipo de bacteria que se encarga de causar infecciones estomacales y está más extendido de lo que se piensa. Dos tercios de la población mundial lo padecen y es posible su transmisión a través de agua o alimentos contaminados, algo que los especialistas siguen investigando. Se le relaciona directamente con las úlceras gástricas, prepilóricas y duodenales además de aumentar el riesgo de padecer un adenocarcinoma gástrico y linfoma. 

    La gran mayoría de las personas no se dan cuenta de que padecen una infección por el helicobacter pylori. En caso de padecerlo, su tratamiento más habitual suele ser con antibióticos, y por tanto, para su receta se hace requisito imprescindible una prescripción de su especialista. Hoy vamos a tratar toda la información que debes saber sobre el helicobacter pylori, el cual, como decimos, afecta a más de la mitad de la población mundial. En España, se establece la cifra en un 50 por ciento de la población.

    Se trata de un microorganismo gran – negativo altamente adaptado a un entorno ácido. Su incidencia de infección aumenta con la edad, y es que a los 60 años, alrededor de una de cada dos personas lo padecen. 

    Causas y síntomas del helicobacter pylori

    Según fuentes especializadas, la mayoría de personas que padecen una infección por la acción del helicobacter pylori no suele presentar síntomas. Una situación que todavía se desconoce aunque son muchos los investigadores que se esmeran en conocer una respuesta. De hecho, apuntan a la posibilidad de que algunas personas nazcan con una mayor resistencia a sus efectos nocivos. 

    Los síntomas del helicobacter pylori, normalmente, suelen aparecer como dolor o ardor en el abdomen, dolor abdominal agudo cuando tenemos el estómago vacío, náuseas, pérdida de apetito, eructos frecuentes, hinchazón y adelgazamiento involuntario.  Es por ello que, si tienes dificultad para tragar o aparece sangre o un tizne negro en heces o vómitos, consultes a tu especialista.  

    La realidad es que aún se desconocen de forma exacta cuáles son las causas en las que el helicobacter pylori produce una infección. Puede transmitirse de una persona a otra por contacto directo con la saliva, por vómito o por la propia materia fecal además de por algunos alimentos o agua que se encuentre contaminada. Pero insistimos en que aún se precisan distintas líneas de investigación para aclararlo. Sí sabemos que, según su localización dentro del estómago, los efectos de la infección varían. 

    Riesgo, complicaciones y prevención ante el helicobacter pylori

    Cabe destacar que el Helicobacter pylori, a menudo, se contagia en la infancia. De hecho, se considera como factores de riesgo la vida en condiciones de hacinamiento –con muchas otras personas- o sin una fuente confiable de agua limpia, o con personas con infección de piel o en un país en vías de desarrollo. 

    El helicobacter pylori puede generar además ciertas complicaciones en nuestro organismo como son las úlceras de estómago, que suponen un molesto despertar,  al dañar la mucosa protectora del estómago y del intestino delgado. El ácido estomacal puede producir esa llaga abierta. En cifras, el 10 por ciento de las personas con este microorganismo padece una úlcera. 

    También puede derivar en una inflamación de la mucosa del estómago – gastritis- o incluso cáncer de estómago, situación a la cual, aseguran, hacer tareas domésticas reduce el riesgo de padecerlo,  siendo en este caso un factor de riesgo importante. 

    Por ello, en lugares del planeta donde la infección por el helicobacter pylori y sus complicaciones son frecuentes, los médicos instan a analizar a personas sanas en su búsqueda. Para prevenir infecciones se recomienda estas tres cosas fundamentales: 

    • Lavarse las manos tras usar el baño y antes de comer.
    • Alimentarse con productos preparados de forma adecuada. 
    • Beber agua de fuentes seguras y limpias. 

    Fuentes: 

    Biblioteca Nacional de Salud de Estados Unidos (NIH)

    Mayo Clinic

    Farmacéutica MSD

     

  • Hepatitis C: nuevas vacunas

    Qué es la hepatitis C

    La hepatitis es una enfermedad que afecta a un órgano vital como el hígado, encargado del procesamiento de nutrientes, de combatir infecciones y de filtrar la sangre. Cuando este se inflama o se daña su funcionamiento se puede ver afectado, pero en la gran mayoría de ocasiones son virus quienes ocasionan la hepatitis.  Hoy día existen tres tipos de hepatitis: la A, la B y la C. La hepatitis C es una infección causada por el virus VHC y generalmente se disemina a través del contacto con sangre infectada o bien por relaciones sexuales e incluso durante un parto, transmitiéndolo la madre al neonato. 

    Cuando hablamos de hepatitis lo hacemos de la inflamación que se produce en el hígado, algo que como explicación basal podemos plantear como una lesión o infección en esos tejidos. Dicha inflamación pudiera provocar que los órganos no funcionen de la forma idónea.  Cabe destacar que existe una hepatitis C aguda, que se refiere a los primeros meses desde la infección y que puede variar de una enfermedad muy leve con pocos o ningún síntoma a una afección grave que requiere hospitalización.  

    También se puede dar el caso que aquellas personas que no logran eliminar el virus de la hepatitis C desarrollan un problema crónico que deriva en problemas de salud graves como una enfermedad hepática, insuficiencia del hígado y hasta cáncer de hígado. 

    Causas 

    Cabe destacar que toda persona pudiera contraer una hepatitis C. Si bien, las personas más propensas son aquellas que nacieron del vientre de una madre con hepatitis C, o que se encuentran en contacto con sangre o agujas infectadas en el trabajo; que han tenido más de una pareja sexual en los últimos seis meses o tienen antecedentes de una enfermedad transmitida sexualmente; que reciben diálisis renal; que padecen VIH o que se hayan inyectado drogas ilegales, realizado tatuajes o piercings, o que viven o trabajan en una cárcel, que padezcan hemofilia y recibieran factor de coagulación antes de 1987 o bien que se hayan realizado una transfusión de sangre o trasplante de órgano antes de julio de 1992.  

    Pero no se alarmen porque a continuación les vamos a explicar cómo se contrae la hepatitis C y cómo no se puede contraer

    Cómo se contrae

    • Nacer de una madre con hepatitis C
    • Pincharse de manera accidental con una aguja utilizada en una persona infectada. 
    • Mantener relaciones sexuales sin protección con una persona infectada. 
    • Tener contacto con la sangre o llagas de una persona infectada. 
    • Compartir agujas u otros materiales para el consumo de drogas con una persona infectada. 
    • Tatuarse o perforarse para colocarse un aro con herramientas no esterilizadas y que fueron empleadas con una persona infectada. 
    • Utilizar la navaja de afeitar, cepillo de dientes o cortaúñas de una persona infectada. 

    Cómo no se contrae la Hepatitis C

    • Darse la mano con una persona infectada, abrazarla o sentarse al lado. 
    • Recibir la tos o el estornudo de una persona infectada con hepatitis C. 
    • Compartir cucharas, tenedores u otros utensilios para comer. 
    • Tomar agua o ingerir alimentos, incluida la leche materna de una madre infectada de hepatitis C. 

    Síntomas 

    Muchas de las personas que padecen hepatitis C no presentan síntoma alguno y por ende desconocen que puedan estar infectadas. La Cruz Roja llega incluso a cifrar en el 90 por ciento el número de pacientes que desconocen padecer por ejemplo una hepatitis crónica. En caso de que existieran síntomas, esta enfermedad pudiera reproducirse como fiebre, fatiga, falta de apetito, dolor muscular, molestia estomacal, vómitos, orina oscura, heces grisáceas, dolor articular y piel y ojos de color amarillo, conocidos como ictericia

    Estos síntomas pueden comenzar entre 1 y 3 meses después de haber entrado en contacto con el virus.  

    Diagnóstico y tratamiento

    A través de un análisis de sangre, su especialista podría saber si una persona padece hepatitis C. También es probable que para su diagnóstico se le solicite una biopsia en el hígado a fin de detectar cualquier daño hepático. Es probable que incluso le solicite la interrupción del empleo de determinados medicamentos antes de la prueba y el ayuno durante 8 horas antes de la prueba. 

    Como norma general, la hepatitis C no se trata hasta que se vuelve crónica. Una vez llegados a este punto, el tratamiento se lleva a cabo con medicamentos que enlentecen o detienen el virus que daña al hígado. Su especialista programará análisis de sangre regulares para conocer los resultados del tratamiento.  Se emplean medicamentos en tratamientos que duran entre 24 y 48 semanas. 

    Sería posible que, como parte del tratamiento, si la hepatitis C crónica ha generado un grave daño hepático que derive en insuficiencia hepática, se lleve a cabo el correspondiente trasplante de hígado. También, al incrementarse el riesgo de padecer cáncer de hígado, es posible que su médico le sugiera una ecografía cada medio año para descartar situaciones. 

    Nuevas vacunas

    En lo que respecta al tratamiento de la hepatitis C, cabe destacar que un equipo internacional liderado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) desarrolló dos nuevas vacunas para frenar al virus de la hepatitis C. Se trataría de unas inyecciones basadas en el ADN replicativo que expresa las proteínas más inmunogénicas del virus, siendo las primeras que emplean este método. Así lo explicó el codirector del trabajo y científico del CSIC en el Centro Nacional de Biotecnología, Juan García Arriaza. 

    Una práctica que se llevó a cabo en ratones en primer lugar, cuyos organismos demostraron que con la administración primero de una – DREP HCV- y luego de la siguiente – MVA – HCV- se obtienen respuestas inmunológicas frente al virus de la hepatitis C.  Hoy no existen vacunas licenciadas para su empleo en seres humanos pero sí diferentes estudios como aquel que asegura haber logrado con el compuesto que frena la réplica del virus de la hepatitis C

    Cabe recordar que la hepatitis C afecta hoy día a más de 71 millones de personas en todo el planeta y llega a ocasionar unas 400.000 muertes al año. 

    *NOTA: Este artículo tiene una finalidad informativo- divulgativa. Siempre ha de ser un médico especialista el que determine los procesos de diagnosis, tratamiento y terapias complementarias que estime. Si cree que puede estar enfermo acuda a su centro de salud o a un especialista colegiado, bajo ningún concepto se automedique o tome decisiones relativas a su salud en virtud de lo leído aquí o en cualquier otro sitio web.

    FUENTES: 

    Journal of Virology

    Portal de información de la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos

    National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Disease (EEUU)

    Centers for Disease Control and Prevention (CDC) 

     

  • Infarto: pasos, qué hacer, causas y síntomas

     

    Qué es un infarto

    El infarto de miocardio es la principal causa de muerte en todo el mundo. En España se producen aproximadamente unos 120.000 cada año, cifra que según aseguran los especialistas podría reducirse ostensiblemente si nos decantásemos por controlar los factores de riesgo e incorporásemos a nuestra rutina diaria hábitos de vida saludable. Y es que, ciertamente es una situación que debemos valorar, ya que provocan tres de cada diez muertes en España. Es por ello que debemos saber qué hacer paso por paso en caso de sufrir o encontrarte con un infarto. 

    En el mero sentido de la palabra, un infarto es la muerte de las células del músculo cardiaco debido a la ausencia de riego sanguíneo, debido a la obstrucción de una arteria coronaria. Cuando determinada zona del corazón no recibe la sangre que necesita, empieza a morir. Dependiendo de la cantidad de músculo con necrosis, la importancia de un infarto es una u otra. He aquí la residencia de la importancia por mantener hábitos de vida saludable, controlar la alimentación y aplicarse una rutina de deporte que no tiene por qué ser extremo sino el necesario para gozar de una salud óptima. 

    Causas del infarto 

    Normalmente, los infartos de miocardio aparecen en ese perfil de personas que cuentan con los conocidos como factores de riesgo. Las causas más comunes son la edad – ahora se ha registrado un crecimiento de infartos en pacientes de entre 30 y 40 años - el consumo de tabaco, la hipertensión arterial, la diabetes y las alteraciones de las grasas en sangre, también conocidas como colesterol, además de cierta predisposición familiar. 

    La realidad es que todos ellos contribuyen al estrechamiento de las arterias coronarias lo que impide que el oxígeno acceda hasta el miocardio, la parte muscular del corazón. Al no recibirlo, se ve imposibilitado para generar la energía para contraerse y las células del tejido, como decimos, comienzan a morir. 

    Síntomas de un infarto: 

    El infarto siempre se reconoce por la aparición brusca de síntomas como dolor intenso en el pecho o en la zona precordial, donde se ubica la corbata. Además, existen otros síntomas muy a tener en cuenta como la sensación de malestar general, mareo, náuseas y sudoración. El dolor, de hecho, puede extenderse al brazo izquierdo, a la mandíbula, al hombro, al cuello o a la espalda. 

    Además, cabe resaltar que aproximadamente la mitad de los infartos aparecen sin síntomas previos. Sin embargo, en otros casos, unos meses antes de padecerlo puede ser que el o la paciente presente molestias precordiales, sensación de malestar, cansancio, mayor irritabilidad o incluso molestias en el estómago lo que hace confundir estos síntomas. 

    También cabe resaltar que en mujeres, diabéticos y ancianos es posible que la presión torácica no aparezca, pero sí puede manifestarse en otras formas más atípicas como el dolor de estómago mencionado con anterioridad.  La sudoración fría, un malestar intenso, un pulso cardíaco lento pueden acompañar a cualquiera de estos síntomas, pero debe saber que una cuarta parte de los infartos de miocardio aparecen sin dolor de peco y sin otros síntomas.  Es por ello que resulta clave reconocer cada caso y saber qué hacer paso por paso. 

    Qué hacer ante un infarto: paso a paso

    Lo cierto es que según los especialistas, por cada minuto que transcurre, la posibilidad de supervivencia disminuye en un diez por ciento, lo que se traduce en que los primeros diez minutos son fundamentales.  A través de la infografía que acompaña a este texto sabrás qué hacer paso por paso cuando presencies o creas padecer los primeros síntomas de un infarto.  

     Fuentes: 

    National Institutes of Health (EEUU) 

    Clínica Universidad de Navarra (CUN) 

    Laboratorios Cinfa 

    Instituto Nacional de Estadística (INE)

     

  • La astenia: qué es, causas, síntomas, diagnóstico y tratamiento efectivo

    Qué es la astenia 

    Hablamos de astenia cuando hacemos referencia a la sensación de cansancio, debilidad, falta de energía o fuerzas. Suele ser un síntoma sumamente frecuente en pacientes con cáncer y cuyo origen podemos encontrar en diferentes causas. Un problema que llega incluso a percibirse en reposo y que llega a incrementarse durante el ejercicio. Se trata de un síntoma muy frecuente y que podría tener vinculación con ciertas enfermedades, algunas muy importantes. 

    Cuando la astenia es intensa y duradera suele corresponderse con la existencia de una enfermedad relevante. Sin embargo, debemos matizar que hay una diferencia entre la debilidad, que es una incapacidad muscular para realizar un esfuerzo máximo, o la sensación de fatiga tras un esfuerzo muscular.  

    La astenia puede aparecer por un embarazo, un mal descanso nocturno, exceso de trabajo o causas funcionales como una depresión. Pero como decimos hay muchas enfermedades que pueden derivar en ese cansancio o en la aportación en el aporte de energía. Podría responder a problemas cardiacos, pulmonares, digestivos, anemias o hipotensión así como a enfermedades infecciosas como una hepatitis o tuberculosis, inflamatorias como la artritis reumatoide, tóxicas como las vinculadas al alcohol o algunos fármacos como diuréticos o antibióticos, así como enfermedades tumorales. 

    El síndrome de astenia crónica llega a definirse por la existencia de cansancio de más de seis meses de evolución y que produce una reducción mayor del 50 por ciento en la capacidad para realizar las labores habituales. 

    Causas y síntomas

    El síntoma de la astenia o fatiga crónica es esa sensación de cansancio perenne y las causas pueden ser de lo más diversas. La causa más frecuente son los trastornos de la esfera emocional pero también pudiera achacarse a infecciones agudas, medicamentos, enfermedades orgánicas, metabólicas, anemia, neoplasia, enfermedades neuromusculares u otras de órgano o el síndrome de la fatiga crónica.  

    También puede ser causa de astenia situaciones fisiológicas como el embarazo, exceso de actividad, falta de sueño o dietas inadecuadas, entre otras opciones. 

    Dependiendo de la causa de la astenia, los síntomas se expondrán de forma distinta. Puede ser que se dé esa sensación de falta de vigor o energía que no limita apenas la capacidad física real, o ser mucho más limitante, o más intensa o duradera en el tiempo que pudiera acompañar alteraciones del carácter o el nivel de alerta exponiéndose como somnolencia, o directamente un agotamiento severo y desproporcionado de la actividad desarrollada. 

    Diagnóstico y tratamiento 

    La posible relación de la astenia o fatiga con una enfermedad grave es real. Por ello, cuando aparece de forma súbita sin causa conocida, cuando se acompañe de otras manifestaciones clínicas nuevas, o cuando se alargue en meses o llegue a limitarle en mayor o menor medida, debe plantearle la consulta a su médico de cabecera. 

    Será su médico quien evaluando ciertos datos o criterios clínicos y toda vez que descarta otras causas, quien diagnostique la astenia. A día de hoy no existen pruebas específicas o análisis que lleguen a confirmar con rotundidad el diagnostico de una astenia, pero sí para descartar algunas enfermedades causantes de ese cansancio. 

    Cabe resaltar que existen posibles causas de fatiga que deben descartarse como la farmacodependencia, los trastornos autoinmunitarios o inmunitarios, infecciones, enfermedades neurológicas como esclerosis múltiple, enfermedades endocrinas como hipotiroidisimo u otras patologías citadas con anterioridad en este texto. 

    Hoy día, sobre el tratamiento de la astenia o fatiga crónica debemos aclarar que, a pesar de los ensayos llevados a cabo sobre múltiples fármacos en el tratamiento, la mayor parte han concluido sin resultados satisfactorios. Los que mejor han funcionado han sido los fármacos antidepresivos.  

    Además, resaltan los estimulantes de la inmunidad y los antivirales. Incluso los antiinflamatorios no esteroideos y los corticoides son eficaces en ocasiones en el control de los síntomas de la enfermedad, especialmente los dolores articulares y musculares, pero no influyen en la evolución del síndrome a largo plazo.  Demostrado queda que la única fórmula de tratamiento es la aplicación de programas específicos e individualizados de ejercicio y acondicionamiento físico. 

    *NOTA: Este artículo tiene una finalidad informativo- divulgativa. Siempre ha de ser un médico especialista el que determine los procesos de diagnosis, tratamiento y terapias complementarias que estime. Si cree que puede estar enfermo acuda a su centro de salud o a un especialista colegiado, bajo ningún concepto se automedique o tome decisiones relativas a su salud en virtud de lo leído aquí o en cualquier otro sitio web.

    FUENTES: 

    Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI) sobre la astenia

    Suanity, sobre la astenia

    Clínica Universidad de Navarra (CUN) sobre la astenia

     

     

     

  • Sabañones: tratamiento, consejos, síntomas, qué son

    Qué son los sabañones

    Se trata de un problema sumamente común en invierno. Los sabañones son una inflamación de pequeños vasos sanguíneos de la piel que se generan por una exposición repetida al aire frío, pero no helado. Y llega a ser sumamente dolorosa. También los conocemos como eritema pernio y se pueden manifestar con escozor, manchas rojas, hinchazón y hasta ampollas en las extremidades, léase pies o manos. 

    Los sabañones suelen desaparecer en un tiempo aproximado de entre 7 y 21 días, algo que depende también si el clima cuenta con temperaturas más altas o no. Vuelven a aparecer en estaciones del año durante mucho tiempo y los especialistas recomiendan protegerse del frío o usar lociones para aliviar sus síntomas. 

    Lo cierto es que los sabañones no suelen producir lesiones permanentes, pero la enfermedad sí puede derivar en otras circunstancias más problemáticas como una infección, lo que empeoraría la salud de la persona que los padece. Lo mejor es no dejarlos pasar por alto así como así. Por ello, les ofrecemos una explicación sobre los síntomas y la forma de tratarlos, así como una serie de consejos para prevenirlos. 

    Causas y síntomas de los sabañones

    El hecho de ver cómo los dedos de las manos o de los pies cambian de color, autoridades estadounidenses lo reconocen como una posible causa de sabañones, entre otras posibilidades. Aunque no se conoce una causa exacta, se puede comprender como una reacción anormal del cuerpo a la exposición del frío seguida de recalentamiento. Cuando se recalienta la piel fría, los vasos sanguíneos pequeños bajo la piel se pueden expandir más rápido de lo que soportan los vasos más grandes, generando el efecto de cuello de botella y pérdida de sangre hacia los tejidos cercanos. 

    Los síntomas más comunes de los sabañones pueden incluir esas áreas enrojecidas pequeñas que derivan en escozor; ampollas o úlceras en la piel; hinchazón en la piel; sensación de ardor en la piel; cambios en el color de la piel de rojo a azul oscuro acompañado de dolor.  

    Los especialistas recomiendan que ante los síntomas de sabañones debes consultar con un especialista siempre que el dolor sea excepcionalmente intenso o si sospechas que puedes padecer una infección o que no mejoran después de una o dos semanas. Si continúan durante temporadas del año con más calor, consúltalo también a tu médico de cabecera. 

    Tratamiento y consejos para hacer frente a los sabañones

    Especialistas de la Mayo Clínic recomiendan evitar o limitar la exposición al frío para evitar los sabañones; vestirse con varias capas de ropa suelta y utilizar guantes y calzado abrigado e impermeable; cubrir al máximo toda la piel expuesta cuando salgas al exterior los días de frío; mantener las manos, los pies y la cara seca o abrigada; mantener tu casa o tu lugar de trabajo en una temperatura cálida agradable y no consumir tabaco

    En caso de que tu piel quede expuesta al frío, vuelve a calentarla de forma progresiva ya que si lo haces de forma repentina los sabañones pueden llegar a empeorar.   Si ya los padeces, debes actuar de una forma concreta para evitar problemas mayores como no aplicando calor ni poner los pies en baños calientes; frotar los pies o manos con lana para activar la circulación sanguínea, aplicar cremas con vitamina F y ácidos grasos activadoras de la circulación y proteger los pies o las manos de los roces y evitar contrastes de frío – calor para evitar el dolor por los sabañones. Un problema sumamente común que llega a resultar hartamente molesto. En caso de que perdure la dolencia, consulte con un especialista. 

    FUENTE: 

    Biblioteca Nacional de Salud de Estados Unidos (NIH): 

    Mayo Clinic:

    Ilustre Colegio Oficial de Podólogos de la Comunidad Valenciana: 

     

  • Sinusitis: causas, síntomas y tratamiento

     Es uno de los problemas más comunes que padece el ser humano con la llegada del frío invierno. Portales especializados definen la sinusitis como la infección e inflamación de la membrana mucosa que reviste la nariz y los senos paranasales, unas cavidades de aire que ubicamos en los huesos del rostro y que se dividen en senos frontales, etmoidales, maxilares y esfenoidales, tal como recoge el portal de los Laboratorios Cinfa. Hoy nos adentramos en sus síntomas y también en las causas y su tratamiento más adecuado. 

    Tal como recoge la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos (NIH), la causa de una sinusitis no es otra que la acción de virus, hongos o bacterias. Al encontrarse los senos paranasales tras la frente, los huesos de la nariz, las mejillas y los ojos, no dan cabida a microorganismos siempre que estén saludables. Sin embargo, si se encontrasen bloqueadas , impidiendo el paso del moco, sí se puede convertir en foco de infección. Esta es la causa por la que requerimos tratamiento en ocasiones para afrontar una sinusitis. 

    Causas de la sinusitis

    Una de las causas por las que podemos padecer una sinusitis la encontramos en los pequeños vellos (cilios) de esos senos paranasales que no logran sacar el moco adecuadamente.  También los resfriados y las alergias pueden provocar un incremento en la producción de moco y bloquear la apertura, o bien un tabique nasal desviado, un espolón nasal o pólipos nasales. 

    Además, tal como asegura la NIH, existen factores de riesgo que pueden incrementar la posibilidad de padecer este problema. Es el caso de la rinitis alérgica o fiebre del heno, fibrosis quística, sobre la cual ya conocemos nuevas causas , enfermedades que impiden el trabajo de los cilios o un cambio de altitud por prácticas como alpinismo o buceo. 

    También es una causa de la sinusitis el disponer de un sistema inmunitario debilitado por el VIH, enfermedad sobre la cual se han producido importantes avances como la supresión de células infectadas,o bien por la acción de la quimioterapia

    Síntomas y tratamiento

    Por lo general, los síntomas de la sinusitis se manifiestan con el mal aliento o por la pérdida del sentido del olfato, tos que empeora por la noche, fatiga y sensación general de malestar, fiebre, dolor de cabeza, dolor idéntico a la presión o sensibilidad facial, congestión y secreción nasal y dolor de garganta o goteo retronasal. 

    En lo que respecta a las dolencias cabe destacar que también, según el órgano norteamericano, se puede manifestar con dolor tras los ojos o dolor de dientes.  En niños, la sinusitis se manifiesta con síntomas de haber empeorado tras un resfriado, fiebre alta con secreción nasal oscura durante al menos tres días y/o secreción nasal, con o sin tos, durante más de diez días y sin mejora alguna. 

    Con la firme intención de reducir la falta de ventilación en los senos paranasales, como tratamiento se recomienda

    • Aplicar paños húmedos y calientes en la cara varias veces al día. 
    • Beber mucho líquido para diluir el moco. 
    • Inhalar vapor de 2 a 4 veces por día. 
    • Rociarse con una solución salina nasal varias veces al día. 
    • Utilizar un humidificador. 
    • Emplear un rinocornio o un bote de solución salina a chorro para limpiar los senos paranasales. 

    Debe tener especialmente cuidado con el empleo de descongestionantes nasales de venta libre como puede ser la oximetazolina (Afrin) o neosinefrina. Pueden colaborar al principio pero entre 72 horas y cinco días empeorar la congestión nasal. 

    En cualquier situación, no dude en consultar con su especialista que será el encargado de determinar un diagnóstico y estimar si requiere o no medicación alguna. 

    FUENTES: 

    https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/000647.htm

    https://www.cinfasalud.com/areas-de-salud/cuidado-diario/nariz/sinusitis/

     

  • Vivir con esclerosis múltiple: tratamientos y consejos

     

    Esclerosis múltiple: qué es

    Hablamos de esclerosis múltiple para hacer referencia a la enfermedad crónica del sistema nervioso que afecta al cerebro y la médula espinal. La lesión en la vaina de mielina, ese material que rodea y protege las células nerviosas es la causante de convertir al paciente en una persona más lenta y que padece bloqueos a la hora de la transmisión de mensajes entre el cuerpo y el cerebro. 

    La esclerosis múltiple no tiene una causa concreta. De hecho, distintos especialistas como la vocal de Enfermedades Desmielinizantes de la SEN, Celia Oreja, la calificó como “autoinmune, inflamatoria, desmielinizante y neurodegenerativa” durante un encuentro coloquio entre especialistas celebrado en esta segunda quincena de febrero. 

    La realidad de la esclerosis múltiple es que sucede cuando el cuerpo se ataca a sí mismo. Afecta más a las mujeres que a los hombres y suele comenzar entre los 20 y los 40 años. Con asiduidad suele ser leve pero puede darse el caso que la persona pierda habilidades como la escritura, el hablar o incluso caminar. No tiene cura posible a día de hoy, pero las medicinas y otros tratamientos pueden ralentizar el proceso, así como ayudar a controlar los síntomas. De igual forma, la fisioterapia y la terapia ocupacional se pueden convertir en un elemento de ayuda al paciente de esclerosis múltiple. 

    Causas y síntomas 

    Entre los síntomas más comunes de la esclerosis múltiple, la enfermedad de las mil caras, suelen destacar algunos como la alteración de la vista, debilidad muscular, problemas de coordinación y equilibrio, sensaciones como pinchazos, escozor o entumecimiento y problemas con la memoria o el pensamiento. 

    Como decimos, su causa es desconocida pero hoy se acepta el concepto de la predisposición genética, que puede ser común a varios miembros de una familia o unos factores desencadenantes ambientales que favorecen la aparición de la enfermedad en las personas expuestas. De lo que sí tenemos constancia es que resulta clave un tratamiento precoz. Para este se encontraron nuevas claves. 

    Tratamientos

    Al no existir cura, los especialistas se centran en aplicar medicamentos a modo de modificadores de la enfermedad. Su objetivo es prevenir o reducir el número de brotes de esclerosis múltiple. Entre los fármacos destacan interferón beta 1b, interferón beta 1a y acetato de glatiramero, todos ellos se administran a través de inyecciones con una frecuencia marcada por la dosis. 

    Estos medicamentos ya se han mostrado eficaces para reducir las tasas de recaída y, en su mayoría, reducen la progresión de la discapacidad a corto plazo. Si el paciente no evoluciona se puede prescribir riatlizumab por infusión intravenosa cada cuatro semanas o la terapia oral a través de fingolimod, mientras que aparecen tratamientos nuevos como teriflunomida y alemtuzumab que prometen mejorar la evolución de la enfermedad y disminuir el número de brotes. 

    En lo que respecta al tratamiento de los síntomas como la espasticidad, trastornos urinarios, dolor o cansancio, se utiliza el compuesto por tetrahidrocarbocannabinol (THC) y cannabidiol (CBD), que mejora la calidad de vida del paciente. En España ha sido aprobado el primer tratamiento, derivado de la aminopiridina, que mejora la movilidad en un 50 por ciento de los afectados por esclerosis múltiple. 

    Además, en lo que respecta al tratamiento de los brotes, si cuenta con afectación severa por la debilidad en uno o varios miembros, el neurólogo suele proponer tratamientos con corticoides a dosis elevadas por vía intravenosa durante 3-5 días o dosis más bajas por vía oral según la afección.  Como otros tratamientos se aportan inmunopresores que funcionan a través de la inhibición de la división celular. 

    Por su parte, la rehabilitación resulta sumamente útil como tratamiento para la esclerosis múltiple desde dos puntos de vista: el físico, como tratamiento de apoyo en la espasticidad, como por la mejoría del ‘tono vital’, al sentir el paciente su participación activa en el tratamiento. 

    Cómo vivir con esclerosis múltiple: consejos

     Tal como venimos apuntando en estas líneas, hoy día existen fármacos que pueden ayudar a vivir con esclerosis múltiple. El doctor Daniel S. Reich, experto en esclerosis múltiple en los National Institutes of Health (NIH) estadounidenses, existen “más de una docena de medicamentos efectivos que reducen considerablemente la cantidad de nuevos ataques”. 

    El especialista, que asegura en base a sus estudios la posibilidad de que la vitamina D pueda ayudar al sistema inmunológico a funcionar mejor y a protegerse contra la esclerosis múltiple, insiste en que el diagnóstico puede  variar desde muy leve a muy severa. Pero las posibilidades que hoy encontramos para los pacientes se encaminan a brindar una mejora de la calidad de vida. 

    Quien vive con la esclerosis múltiple en ocasiones puede sentir que todo se le viene abajo, pero debe valorar ciertos aspectos como que se trata de una enfermedad que no acorta en demasía la esperanza de vida. Eso sí, se aconseja prevenir para lo que pueda ocurrir en un futuro. Evitar un puesto de trabajo que requiera un gran esfuerzo físico puede ser una solución. 

    Siempre que se pueda se aconseja mantener todas nuestras actividades previas tanto en trabajo como estudios y aficiones sin establecernos más limitaciones de la que nos impone la esclerosis múltiple. Hay que conocer nuestros propios límites y solicitar la atención médica cuando lo requiera, así como respetar las citaciones con el neurólogo. 

    Sin embargo, con asiduidad el paciente con esclerosis múltiple suele hacerse una serie de preguntas sobre qué será de su vida a partir de ese momento. Por ejemplo, debe saber que el calor no empeora la esclerosis múltiple a largo plazo, pero a corto plazo puede suponer un incremento de la fatiga.  Intente evitar el aumento de la temperatura corporal. 

    Finalmente cabe destacar que no existen evidencias de que el estrés empeora la esclerosis múltiple pero como en cualquier caso, debe evaluar de vez en cuando si realmente merece la pena mostrar la precaución por determinados aspectos. Someterse a una intervención quirúrgica no tiene que suponer un problema mayor y hacer ejercicio físico, moderado y aeróbico (caminar o nadar, por ejemplo), tiene un efecto beneficioso sobre el organismo. 

    Si padece esclerosis múltiple debe evitarse el esfuerzo extenuante.  También debe controlar su peso. Decántese por una dieta nutritiva y equilibrada en la que predomine la ingesta de grasas de origen vegetal o de pescado sobre las grasas de origen animal. Refuerce también la ingesta de calcio durante los tratamientos con corticoides y si atraviesa la menopausia. 

    *NOTA: Este artículo tiene una finalidad informativo- divulgativa. Siempre ha de ser un médico especialista el que determine los procesos de diagnosis, tratamiento y terapias complementarias que estime. Si cree que puede estar enfermo acuda a su centro de salud o a un especialista colegiado, bajo ningún concepto se automedique o tome decisiones relativas a su salud en virtud de lo leído aquí o en cualquier otro sitio web.

    FUENTES: 

    Asociación Española de Esclerosis Múltiple (AEDEM – COCEMFE) 

    Portal de información de los National Institutes of Health (EEUU)

    Multiple Sclerosis. Reich DS, Lucchinetti CF, Calabresi PA. N Engl J Med. 11 de enero de 2018; 378(2):169-180. doi: 10.1056/NEJMra1401483. Revisión. No hay resumen disponible. PMID: 29320652.