Lentes progresivas: el remedio contra la vista cansada

Seguramente, salvo que a uno le haya sido diagnosticada, la palabra presbicia será desconocida para la mayoría de las personas. Sin embargo, si aclaramos que éste es el término con el que se denomina a la ‘vista cansada’, muchos comenzarán a asociarla a un proceso común y natural. Tanto es así, que es algo que nos sucede a todos.

Se trata de un defecto refractivo que impide enfocar correctamente los objetos a distancias cortas. Suele comenzar a manifestarse alrededor de los 45 años y va aumentando con la edad hasta quedar más o menos estabilizado en torno a los 60. Los oculistas son claros respecto a este asunto, asegurando rotundamente que es un proceso que todos habremos de sufrir tarde o temprano, y sobre el que no se puede hacer gran cosa, más que probar e intentar una serie de soluciones que pueden retrasar su aparición, pero nunca -y en ningún caso- evitarla.

Así pues, la pregunta pasa a ser: ¿qué hacer cuando la presbicia aparezca? Y la respuesta está clara: la utilización de lentes progresivas. Aunque antes de ello, habremos de superar el mito de que “adaptarse a las gafas progresivas es muy difícil”, algo que en la mayoría de los casos es falso, pues existen muy pocos casos en los que el ojo no acabe adaptándose a este tipo de cristales. Aun así, sí que es cierto que existen casos en los que no se recomienda su uso, por lo que resulta primordial que, tanto su uso como el tipo de gafas que se adquieran, sea supervisado y consensuado con su optometrista u oftalmólogo

Las gafas progresivas se postulan -pues- como la mejor solución a la vista cansada y presentan una serie de ventajas para aquellos que la sufren: enfocar a diferentes distancias (móvil, televisión, periódico, etc.) sin necesidad de cambiar de gafas; no llevas las gafas puestas todo el día (si no se tiene graduación de lejos) o cubrir distancias intermedias a las que no llegan las gafas de lejos (en el caso de tenerlas).

Además, dentro de las lentes progresivas podemos encontrar diversos tipos y modelos, tanto generales como adaptados a nuestras necesidades particulares. Así, podemos encontrar las gafas personalizadas o semipersonalizadas, en las que tanto montura como cristales se diseñan, total o parcialmente, en función a las características individuales de visión. Aunque también podemos encontrar diseños no personalizados en gama media o baja, acabando con las ocupacionales, específicas para un uso en determinadas circunstancias y que no son válidas para todas las distancias. Todos estos modelos podrás encontrarlos en tiendas de óptica de calidad y especializadas, como -en Granada- es el caso de Optivisión Recogidas.

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