Qué hacer en caso de intoxicación

Alimentos en mal estado, productos de limpieza, gases tóxicos, medicamentos… Son muchos los elementos que tenemos en casa y que pueden producir una intoxicación, tanto en pequeños como en mayores. En la mayoría de los casos las intoxicaciones, entendidas como la entrada de un tóxico en el cuerpo en cantidad suficiente como para dañar al organismo, se producen de manera accidental.

En el caso de los niños, las intoxicación accidentales causan anualmente más de 45.000 defunciones en personas de 0 a 19 años, lo que representa el 13% del total de intoxicaciones, pero una intervención a tiempo puede salvar la vida de la persona.

Las intoxicaciones se diferencian de las reacciones alérgicas en que éstas pueden aparecer como una reacción exagerada del organismo ante un agente que no tiene porqué ser dañino para todo el mundo. Dependiendo de diversos factores como el sexo de la persona, su peso o su edad, y también de la cantidad de tóxico ingerido, las intoxicaciones pueden afectar en mayor o menor medida. No obstante, si se tiene indicios de que ha podido tener lugar una intoxicación en ningún caso esperaremos a que aparezcan los primeros síntomas, sino que tomaremos medidas de seguridad de inmediato.

Si la persona ya no respira, está inconsciente o está sufriendo una crisis convulsiva, se tendrá que llamar rápidamente al 112 o 061 para que el servicio sanitario de ambulancias acuda lo antes posible allí donde se encuentre. Sin embargo, si se intuye que se ha podido dar una intoxicación pero no existen síntomas aparentes o son muy leves, puede llamarse al teléfono de información toxicológica en España: 91 562 04 20, donde ofrecen instrucciones personalizadas y pautas que llevar a cabo.

No obstante, existen tantos tipos de envenenamiento como tratamientos inmediatos. Cuando la intoxicación se ha producido por vía digestiva, se retirará el artículo que ha causado el accidente y se hará que la persona escupa cualquier sustancia restante. No se le dará leche o aceite, ni se le obligará a vomitar. Si ésta tiene lugar a través de la piel, causada por la absorción cutánea de mordeduras, picaduras o manipulación de venenos, plantas o pesticidas sin protección, se tendrá que desvestir a la persona y lavarla en la ducha con agua templada a chorro durante al menos 20 minutos. Si el veneno ha estado en contacto con los ojos, se mantendrán los párpados abiertos y se lavarán con un chorro constante de agua en su ángulo interno durante 15 minutos. Y si por el contrario, la intoxicación es por vía inhalatoria, al respirar gases tóxicos, sustancias volátiles o drogas inhaladas; se llevará a la persona a un lugar donde pueda respirar aire fresco. Si ha dejado de respirar se procederá a la reanimación cardiopulmonar (boca a boca y masaje cardiaco si fuese necesario) repetidamente hasta que la persona pueda respirar por sí misma o llegue el personal sanitario para ocuparse de ella.

Prevenir mejor que curar

Para evitar que se den estas situaciones tan desagradables, especialmente cuando hay niños en casa, se tendrá que aumentar la vigilancia de éstos cuando tenga lugar un acontecimiento que escape de la rutina y que pueda provocar que se esté menos pendiente de ellos. Las medicinas y productos de droguería siempre tendrán que estar en su envase original fuera del alcance de los más pequeños, así como tampoco pueden estar a su alcance juguetes o tarjetas musicales con pilas a la vista.

 

 

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