Cómo actuar ante una quemadura

Son muchos los elementos que pueden provocar lesiones en nuestra piel en forma de quemaduras; el calor, el frío, el sol, la electricidad, algunos productos químicos… Y cada una de ellas tendrá unas peculiaridades concretas que deberán ser asistidas de forma diferente. El cuerpo humano puede tolerar temperaturas de hasta 40º, cuando la piel se expone de forma directa a una temperatura superior a ésta, pierde la capacidad natural para regenerarse.

El grado de las quemaduras estará determinado por su localización y por la profundidad a la que llega en la piel. Las quemaduras de primer grado son aquellas que sólo afectan a la capa más superficial de la piel y que generalmente se caracterizan por un enrojecimiento de esta, en la mayoría de los casos se dan cuando la persona ha estado expuesta al sol durante un tiempo prolongado sin protección solar. Las de segundo grado son un poco más profundas, y tienden a caracterizarse por la aparición de ampollas, por lo que son muy dolorosas. Las ampollas aparecen en defensa de la piel quemada, protegen de las infecciones e hidratan la herida ayudando a que cicatrice antes. Y por último, las quemaduras de tercer grado se diferencian de las anteriores porque en estas puede verse a simple vista tejido carbonizado, las terminaciones nerviosas que transmiten el dolor se destruyen, por lo que se dice que estas quemaduras no duelen.

Sea cual sea el grado de quemadura, pueden darse grandes riesgos en la salud. Una quemadura de primer grado que se extienda por un 90% de la superficie corporal, puede ser más peligrosa que una de segundo con superficie del 25%. Este es el motivo por el que se debe considerar tanto el grado, como la superficie lesionada para determinar si se requiere o no asistencia hospitalaria.

Primeros auxilios

Cualquier tipo de quemadura requiere una asistencia inmediata en la que será primordial eliminar la causa de la quemadura para reducir la agresión térmica. Si el cuerpo está cubierto en llamas, hacer que la persona ruede sobre sí misma es la mejor forma para apagarlas. El segundo paso será buscar las lesiones más graves, ya que serán estas las que habrá que tratar primero.

Las quemaduras de primer grado deberán refrescarse inmediatamente con agua no muy fría durante al menos 10 minutos, después cubrirlas con compresas húmedas con un vendaje flojo. Se procurará inmovilizar la zona y se deberán beber líquidos en abundancia.

En las quemaduras de segundo grado, lavar inmediatamente la zona con agua fría también será primordial. Hay que tratar que las ampollas no se rompan, ya que podrían infectarse. En el caso de que ya esté rota la ampolla, se deberá limpiar con agua y cubrir con una gasa limpia para prevenir la infección hasta que sea tratada por el servicio médico.

Ante una quemadura de tercer grado se deberá actuar con especial rapidez llamando al servicio de ambulancias, en Granada pertenecientes al Consorcio de Transporte Sanitario (CTS). Recuerde tener siempre a mano el teléfono de emergencias, 112, y el de urgencias sanitarias, 061. Es importante mantener siempre tranquila a la víctima para evitar que entre en estado de shock. No se deberán retirar prendas de ropa pegadas a la piel, y como en los casos anteriores es conveniente humedecer las zonas quemadas con un paño húmedo.

 

Durante el traslado de la víctima, el personal sanitario se encargará de vigilar constantemente el nivel de conciencia, la respiración y el pulso de la persona afectada.

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