La adicción: la cara oculta de la Navidad

Ya llegó la Navidad. Y, si bien estas fiestas son motivo de alegría para muchas familias, desgraciadamente no lo son tanto para otras muchas, en las que alguno de sus miembros padece la enfermedad de la adicción. Para éstas, es inevitable -llegadas estas fechas- evocar algún episodio dramático.

Existen varios factores de riesgo en ésta época del año:

  • Las escenas idílicas de familias felices y unidas en Navidad se repiten en anuncios, películas, programas, etc. Estas imágenes, normalmente gratificantes, generan sentimientos de malestar en aquellos que no tienen esas condiciones familiares, o han sufrido una pérdida reciente. Los sentimientos de soledad, tristeza o melancolía pueden ser, junto a otros factores, un detonante o agravante en el proceso de adquisición o mantenimiento de la enfermedad de adicción.
  • La tradición de brindar y beber alcohol en comidas entre amigos, reuniones de empresa o cenas familiares, promueve que en todas ellas se disponga de un buen vino, una botella de cava o cualquier otro licor. Estas costumbres suponen una prueba de voluntad para cualquier alcohólico, que -con frecuencia- no supera la tentación y termina recayendo en su problema.
  • La compra compulsiva irrumpe en Navidad en forma de regalo. Parte de las fiestas está enfocada desde el punto de vista del consumo y, a través de la publicidad, se llegan a crear determinadas necesidades en el consumidor, bajo la premisa de que lo material da la felicidad. Esto lleva a realizar compras innecesarias que, de otra forma, no se harían. Pero los gastos no acaban en diciembre. Tras unos días de dispendios considerables, llegan las rebajas y los adictos a las compras tienen de nuevo un buen motivo para gastar.
  • Por último no podemos olvidar a los adictos a la lotería. Existe una amplia tradición y seguimiento de los sorteos extraordinarios de Navidad. En muchos casos, quienes no tienen dinero se gastan más de lo que pueden y aquellos que gozan de cierto poder adquisitivo pueden tener problemas de autocontrol. Pero es especialmente peligroso para los enfermos de adicción, que gastan cantidades desorbitadas de dinero en décimos y participaciones que -en la mayoría de casos- nunca recuperan.

Por tanto, son muchas las variables por las que Navidad es una fecha de peligro para aquellos que sufren de la enfermedad de la adicción, en cualquiera de sus manifestaciones, ya sea provocándola o agravando sus síntomas.

Por ello, es necesario buscar la ayuda de profesionales, un equipo altamente cualificado que ponga su experiencia al servicio del afectado, no sólo para el diagnóstico, sino también para el seguimiento y el control de aquellos que padecen esta enfermedad, como sucede -en Granada- en el caso de Cetpag.

 

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