El consumo de marihuana, ¿es tan inofensivo como se cree?

Un alto porcentaje de los pacientes que acuden a consulta en CETPAG, son diagnosticados como adictos al consumo de marihuana. De entre todas las drogas no legalizadas, sin duda esta droga en sus diferentes apelaciones (cannabis, THC, hachís, maría…) es la más consumida y la más extendida entre la población general, por prácticamente todos los grupos normativos de la sociedad. Pero sobre todo, es con mucha diferencia la que goza de mayor aceptación y la que soporta una menor percepción de ser peligrosa o dañina.

Los jóvenes son la población de mayor riesgo y más vulnerable. Acuden al centro de tratamiento de mano de sus padres o familiares con graves síntomas de dependencia, problemas de conducta, episodios psicóticos, etc. Como consecuencia de ello, las relaciones familiares y sociales están gravemente deterioradas y muestran una alta incapacidad para desempeñar cualquier actividad escolar y laboral.

Este es el resultado de la percepción que tenemos de la marihuana, considerada como una droga no peligrosa, sustentada en factores diversos: estar muy extendida, ser cultivada a menudo en el propio domicilio, no ser tratada industrialmente, y por la falsa creencia de su uso como algo natural e incluso terapéutico, atribuyéndole otras finalidades distintas de las recreativas (como analgésico, anticonvulsivo, sedante, antidepresivo, etc.). 

En los últimos años existe una creciente evidencia de la existencia de estos efectos adversos sobre la salud física y psíquica a medio y largo plazo. Su incidencia en la salud mental es capaz de ocasionar un síndrome de dependencia, similar al de otras drogas, inducir psicosis propias, causar un síndrome amotivacional, y exacerbar el curso de la esquizofrenia, así como precipitar su inicio.  Los jóvenes desarrollan habituación a la droga, requiriendo cada vez más cantidad para conseguir el efecto perseguido y pronto presentan efectos nocivos sobre las capacidades cognitivas del consumidor, especialmente en la memoria, la atención y algunas funciones ejecutivas. A nivel físico, se ve afectado el sistema inmunológico, problemas de crecimiento, alteraciones hormonales, destrucción rápida de las fibras pulmonares y lesiones (heridas) al cerebro que podrían ser permanentes. Por último señalar los efectos psicológicos más comunes, que son la irritabilidad emocional y la agresividad que conducen al aislamiento social y familiar, además del aumento de las conductas delictivas.

En CETPAG, un equipo de profesionales expertos en el tratamiento de adicciones, ayudan a determinar a los jóvenes y familiares el alcance de su consumo. Y si hay un problema de adicción ofrecen un tratamiento altamente efectivo y personalizado para abordar cada caso.

 

 

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