Espirometría, conozca su función pulmonar

Cuando se sospecha que una persona puede padecer una enfermedad pulmonar, tanto para diagnosticarla, como para controlar su evolución, se recomienda realizar una espirometría. Ésta es una prueba no invasiva que permite conocer la función pulmonar de una persona midiendo el aire que es capaz de inspirar y espirar.

Existen dos tipos básicos de espirometrías; la simple y la forzada. La primera de ellas se realiza pidiendo a la persona que respire lentamente primero con normalidad y que luego coja y suelte todo el aire que pueda. De esta forma se mide el volumen de aire que entra y sale de los pulmones y el máximo que podría entrar y salir. Por otra parte, la espirometría simple forzada consiste en que la persona coja primero todo el aire que pueda para después soltarlo bruscamente hasta que no pueda expulsar más. Este tipo es el más útil para el estudio de broncopatías, ya que mide la cantidad de aire por segundo que puede expulsar una persona. Otro tipo de espirometría es la que se realiza tras un test de broncodilatación o provocación. Los de broncodilatación se realizan a personas con patrón obstructivo en las que se busca comprobar si puede revertirse tomando aerosoles, y los test de provocación se llevan a cabo cuando la espirometría forzada es normal pero se tiene algún indicio de que la persona sufre episodios aislados de obstrucción.

Aunque las espirometrías no aporten datos para saber directamente cuál es el problema pulmonar que se sufre, sí que indica si la función pulmonar está alterada con un patrón obstructivo en el que el aire no puede salir fácilmente (obstructivo) o no puede entrar (restrictivo). Esto permite a los médicos enfocar el diagnóstico con la clínica y otras pruebas, así como decidir un tratamiento útil.

Las enfermedades que más se benefician de la espirometrís son la EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica); el asma, otra enfermedad obstructiva del sistema respiratorio; las alergias, siendo la más común la estacional al polen o gramíneas; la fibrosis pulmonar, de fuerte componente genético; la sarcodosis, una enfermedad autoinmune que además de afectar a los pulmones afecta a otros órganos del cuerpo; y las bronquiectasias, lesiones puntuales del pulmón que producen una dilatación de los bronquios, a veces muy grande.

Realización de la espirometría

La espirometría es una prueba rápida, que puede durar entorno a 10 minutos, y que se realiza en consulta. Una vez allí, y tras responder a algunas preguntas sobre su estado de salud, se procederá a una exploración en la que se prestará especial atención a la auscultación de los pulmones. Si el médico lo cree necesario, pedirá una espirometría que podrá realizarse a continuación o en cualquier otro momento.

En sí, este es un proceso sencillo que consiste en respirar a través de un pequeño tubo. De esta forma comprobarán que la máquina capta bien su respiración y que respira sin problemas. Medirán el aire que intercambia mediante un ritmo respiratorio normal, para luego coger todo el aire que pueda, aguantarlo, y soltarlo lentamente hasta que no pueda espirar más.

 

La espirometría es una prueba totalmente segura que no entraña riesgos para las personas que se someten a ella. 


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