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Origen de los síntomas del SPI (Síndrome de Piernas Inquietas)

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¿En qué consiste el Síndrome de Piernas Inquietas? El síndrome de piernas inquietas se caracteriza por la presencia molestia e incomodidad (sin llegar a ser una sensación de dolor), en las piernas durante los momentos en los que se está sin actividad o acostado. Se producen sobre todo a última hora de la tarde y durante la noche.

 

Muchas veces las medidas que las personas que lo padecen utilizan para paliar la incomodidad, repercuten en el descanso nocturno, ya que muchas personas optan por levantarse de la cama y andar por la casa, con la importante interrupción del ciclo del sueño. Este deterioro en la calidad del sueño, impacta de lleno en el desempeño de los pacientes que sufren SPI, de igual modo en que lo hacen otros trastornos que repercuten en un adecuado descanso nocturno.

No existe un tratamiento que cure el Síndrome de Piernas Inquietas por completo, aunque sí hay algunas recomendaciones, además del tratamiento farmacológico, que ayudan a mejorar los síntomas y a dormir mejor.

Recientemente una investigación publicada en el número del 25 de abril de 2018 en Neurology® ha demostrado que las personas con Síndrome de Piernas Inquietas pueden tener cambios en una parte del cerebro que procesa la información sensorial. Este hallazgo supone un horizonte para trabajar nuevas líneas de tratamiento.

Cambios en el sistema sensorial y en la corteza somatosensorial del cerebro

«Creemos que nuestro estudio es el primero en mostrar los cambios morfológicos en el sistema sensorial del cerebro de personas con Síndrome de Piernas Inquietas, este es el área donde se procesan las sensaciones», dijo el director del estudio Byeong-Yeul Lee, del Center for Magnetic Resonance Research, (Universidad de Minnesota). «Es probable que los síntomas puedan estar relacionados con cambios patológicos en esta área del cerebro».

La corteza somatosensorial del cerebro es parte del sistema sensorial, formado por nervios y vías que reaccionan a los cambios dentro o fuera del organismo. Como su nombre indica, este sistema está implicado en el tacto, la temperatura, el dolor, el movimiento y la propiocepción.

Metodología del estudio

En el estudio participaron 28 personas que tenían SPI, y que llevaban padeciendo el trastorno una media de 13 años. A cada uno, se le realizó una prueba de imagen, que consistió en una resonancia magnética; los resultados de la misma se compararon con 51 personas de la misma edad que no padecían el trastorno.

Los investigadores encontraron que las personas con Síndrome de Piernas Inquietas tenían el cerebro morfológicamente diferente (una disminución del 7,5 % aprox. en el grosor del área que procesa las sensaciones) en comparación con los participantes sanos.

Nuevas líneas de investigación y tratamientos para el SPI

¿Hacía una cura del Síndrome de Piernas Inquietas? Lee afirma: «Estos cambios estructurales hacen que sea aún más convincente que los síntomas del SPI se derivan de cambios únicos en el cerebro y proporcionan una nueva área de enfoque para comprender el síndrome y desarrollar nuevas terapias», aunque la cura para el Síndrome de Piernas Inquietas aún no se haya descubierto, investigaciones de este cariz, hacen que esté más cerca.

 

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