Glaucoma, la importancia del diagnóstico precoz

El glaucoma es, con más de 60 millones de afectados, la causa principal de ceguera irreversible en el mundo. Una cifra que se espera que aumente hasta los 80 millones en el año 2020. Además, más de la mitad de las personas que padecen esta enfermedad en los países desarrollados lo desconocen. Estas cifras tan significativas dejan constancia de la importancia del diagnóstico precoz.

 

¿Qué es el glaucoma?

El glaucoma es una enfermedad ocular neurodegenerativa caracterizada por el daño del nervio óptico secundario que es provocado, la mayor parte de las veces, por un aumento de la presión intraocular. Por norma general, esta enfermedad silenciosa no presenta síntomas, deteriorando de forma gradual la vista y pudiendo ocasionar la pérdida repentina de la visión.

Si no se trata correctamente, el glaucoma puede desembocar en ceguera, no obstante, gracias a una detección temprana, a los exámenes oculares periódicos y al tratamiento, la pérdida de la vista puede prevenirse y evitarse en el 95% de los casos.

Síntomas

Según datos de la AGAF, en España aproximadamente 500.000 personas no son conscientes de que padecen glaucoma. Pero, ¿cómo saber si somos una de ellas?

Esta enfermedad puede afectar a cualquier persona en cualquier edad, aunque los mayores de 60 años tienen un mayor riesgo. Otras causas que pueden ser motivo de asistir a exploraciones oftalmológicas anuales son una presión intraocular alta, la miopía elevada, la diabetes o la hipertensión arterial, los tratamientos con corticoides o el hecho de tener antecedentes familiares de glaucoma.

En el caso de glaucoma de ángulo abierto, que suele afectar a los dos ojos, no suelen producirse síntomas. En estos casos primero suele perderse la visión periférica, y sino es diagnosticado puede producir la pérdida gradual de visión. No obstante, si es tratado a tiempo suele responder muy bien a la medicación.

En el glaucoma de ángulo cerrado o estrecho, pueden presentarse signos poco llamativos como enrojecimiento ocular, dolor, visión borrosa o dolor de cabeza, unas molestias que pueden cesar al dormir.

Una vez instaurado el glaucoma los síntomas puedes presentarse en forma de dolor ocular intenso, enrojecimiento por acúmulo de sangre, descenso de la visión, cefalea y náuseas.

En el caso del glaucoma infantil, el 75% de las veces ambos ojos están afectados, aunque la gravedad suele ser asimétrica. En los niños, un lagrimeo excesivo, la fobia a la luz o un agrandamiento del globo ocular y la córnea, pueden ser motivos para la realización de una revisión ocular.

Prevención

En Optivisión Recogidas recomiendan que el examen ocular para la detección de glaucoma sea parte de los exámenes oculares rutinarios tanto en niños como en adolescentes y adultos. Además, a los 40 años de edad es necesario hacerse un examen exhaustivo, y posteriormente, cada dos o cuatro años. Y es que, aunque la pérdida de visión es irreversible, con un buen tratamiento es posible conservar la vista de por vida.