Ensayo sobre la sordera repentina

En fracciones de segundo el mundo se mueve sin sonido. La vida pasa como hasta el momento. Con su imparable devenir de las cosas que son captadas por la retina al mismo tiempo que procesadas en el cerebro, pero sin sonido. Todo es cine mudo. La mayoría de las cosas se mueve más deprisa, el agobio se presenta. Con los pies en la tierra, parece que el suelo que sostiene al cuerpo acontece como acantilados en un mar que no deja de zarandear a la figura. Ya no es agobio, es verdadero temor, miedo. Has dejado de escuchar todas y cada una de aquellas cosas que apenas unas horas atrás, eras capaz de definirlas. Es entonces cuando el ser se encuentra mutilado. Uno de sus sentidos se ha quedado atrofiado. La sordera súbita se ha presentado por sorpresa, sin avisar. El paso de los días dictará si la recuperación será pronta o prolongada.

Este tipo de sordera, que según datos de la National Institute of Deafness and Other Communication Disorders (NIDCD), anualmente cerca de 4000 personas en EEUU sufren los estragos de una sensación desagradable junto a este tipo de sordera. En la mayoría de los casos, el restablecimiento de la audición es una realidad. 

De hecho, tal como se fue la audición, vuelve. A las 72 horas, por norma general, regresa. Aún no se conocen de forma pormenorizada el por qué de este desorden auditivo. Lo que se sabe es que nadie está libre de su efecto. Entre los 30 y los 60 años parece que resulta más usual su aparición.

El límite de decibelios perdidos llega hasta los 30. De manera, que el tono de una conversación normal se pierde hasta casi la mitad. Hasta la fecha, debido al citado desconocimiento de dicha entidad, muchas son las teorías que asoman a la hora de definir en dónde se puede encontrar la causa que la provoca. Distintos informes de otorrinorolaringología apuntan a que en los últimos años la etiología de contenido viral ha cobrado fuerza. Distintos virus como el del Herpes simple.

Según los últimos estudios consultados, se estima que en torno a un 1% de la población padece algún tipo de hipoacusias neurosensoriales, del mismo modo que cada año se desarrollan cerca de 15.000 nuevos casos en todo el globo. La pérdida de audición tras el citado espacio de tiempo que afecta al sujeto únicamente afecta a uno de los oídos en un 90%. En la mayoría de los casos, la recuperación es espontánea y alrededor de un 15% experimenta una futura pérdida auditiva.

Tratamiento

Una vez se experimenta alguno de los síntomas de este tipo de sordera pasajera, acudir al médico parece lo más recomendable. A partir de aquí, dos formas de atajarla se asoman como las más recomendables.

Por un lado, la inhalación de esteroides se asienta como el tratamiento más secundado por la comunidad médica en este tipo de entidades. Según ciertas investigaciones, el empleo de carbógeno- dióxido de carbono y oxígeno- puede ayudar a la mejora del flujo sanguíneo en esta delicada zona así como a la calidad del aire.

Muchos de estos trastornos no van más allá de un mero susto transitorio. Los primeros momentos suponen un verdadero estrés para el sujeto que se ve privado en cuestión de segundos de uno de sus sentidos vitales. El encontrar las causas por las que se presenta la sordera repentina es una asignatura pendiente para la sociedad médica y de investigación que trabaja para paliar los efectos de esta entidad.

 

 

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