Los peligros de las dietas milagro

Periódicamente aparecen dietas que anuncian una rápida pérdida de peso con poco esfuerzo. Dichas dietas (comúnmente conocidas como ‘milagro’) se basan habitualmente en una reducción calórica muy severa y, a la larga, pueden traer problemas para la salud física y mental.

Qué es una dieta milagro

La AESAN (Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición) define las dietas milagro como aquellas que “inducen una restricción calórica muy severa, que generalmente conduce a una situación de carencia en vitaminas y minerales y alteraciones metabólicas y monotonía alimentaria que las hace insostenibles en el tiempo y peligrosas para la salud”.

Identificar una dieta milagro puede ser complicado, pero según el Grupo de Revisión, Estudio y Posicionamiento de la Asociación Española de Dietistas (GREP-AEDN), hay que desconfiar de una dieta cuando:

  • Prometa resultados ‘rápidos’ o ‘mágicos’.
  • Prohíba el consumo de un alimento o grupo de alimentos.
  • Contenga una lista de alimentos ‘buenos’ o ‘malos’.
  • Exagere la realidad científica de un nutriente.
  • Aconseje productos dietéticos a los que se atribuyen propiedades extraordinarias.
  • Contenga afirmaciones que contradigan a reputados colectivos sanitarios.
  • Incluya relatos o testimonios para aportar credibilidad.

Tipos de dieta milagro

Según la AESAN, las dietas milagro se pueden clasificar en tres grandes grupos:

  • Dietas hipocalóricas desequilibradas: provocan un efecto rebote que se traduce en un aumento de masa grasa y pérdida de masa muscular, existiendo una adaptación metabólica a la disminución drástica de la ingesta energética. Estas dietas suelen ser monótonas y presentar numerosos déficits de nutrientes. Un ejemplo de régimen hipocalórico desequilibrado es la Dieta Cero.
  • Dietas disociativas: se basan en el fundamento de que los alimentos no contribuyen al aumento de peso por sí mismos, sino al consumirse en determinadas combinaciones. Ejemplos de este tipo de dieta son el Régimen de Shelton y la Dieta Hollywood.
  • Dietas excluyentes: se basan en eliminar de la dieta algún nutriente. Pueden ser dietas ricas en hidratos de carbono y sin lípidos ni proteínas (como la Dieta Dr. Prittikin), ricas en proteínas y sin hidratos (p.ej. la Dieta de la Proteína Líquida) o ricas en grasa (como la Dieta de Atkins).

Los peligros de las dietas milagro

Las dietas milagro suelen conseguir una reducción del peso pero a costa de la salud, ya que muchas veces están basadas en ingerir menos calorías de las que son necesarias. Según la AESAN, como respuesta a la restricción calórica, el organismo compensa la falta de energía recibida con un aumento de la destrucción de las proteínas corporales, lo que provoca una pérdida muscular y la formación de cuerpos cetónicos, peligrosos para el organismo cuando su formación se prolonga en el tiempo.

Además de por eso, las dietas muy restrictivas resultan peligrosas para la salud porque pueden:

  • Agravar el riesgo metabólico de las personas.
  • Provocar desnutriciones proteicas y déficit en vitaminas y minerales.
  • Desencadenar trastornos del comportamiento alimentario (anorexia y bulimia), a veces de mayor gravedad que el peso que se pretendía conseguir.
  • Producir efectos psicológicos negativos: ansiedad, insomnio, irritabilidad.
  • Favorecer el efecto rebote o fenómeno ‘yo-yo’: cuando se abandona el régimen hay una tendencia exacerbada a recuperar el peso porque el semiayuno pone en marcha mecanismos endocrinos para oponerse a la pérdida de peso (mayor eficacia metabólica, ahorro energético e incremento del apetito). Estos mecanismos conducen a una rápida recuperación del peso perdido, ya que el cuerpo se ha acostumbrado a funcionar con menos energía y comienza a acumular kilos en forma de grasa.

Para perder peso, por tanto, lo mejor es siempre realizar una dieta que no elimine ningún tipo de alimento y que se base en el cambio de hábitos y el ejercicio físico regular. Como hoy en día existen muchas informaciones en Internet que pueden resultar contradictorias, lo más adecuado es acudir a profesionales de la nutrición que preparen un plan personalizado y enseñen a adquirir unos buenos hábitos alimentarios.