Vitamina B12 : sin ella, el corazón no funciona

Hidrosoluble, también llamada cobalamina (cobalto), la vitamina B12 es uno de los aportes alimenticios más enriquecedores al tiempo que imprescindibles. Sin ella, el corazón, no funciona. Además, tanto el sistema nervioso como el cerebro, no llegan a desarrollar de forma adecuada sus funciones. Su ambivalencia permite encontrarla de distintos modos y potenciando la fórmula activa mediante la cianocobalamina y la hidroxicobalamina. Su carencia, se paga.

Sus fuentes son de origen animal. Los principales alimentos que lo conforman son las vísceras (riñón, hígado, por ejemplo) así como gran variedad de lácteos, huevos y cierto tipo de carnes como el pollo. De los pescados sobresale el atún. En el mundo vegetal su aparición es casi nula por lo que, aquellos que solo recurren a las fuentes de origen vegetal, sufrirán una ausencia de la misma teniendo que compensar aporte con otros componentes.

Las funciones de la B12 caminan principalmente por la senda del mantenimiento muscular y la formación de glóbulos rojos, potenciando la absorción de proteínas. Además, apoya al sistema inmune para el desarrollo de las funciones protectoras y potencia la energía conjunta fomentando la trasformación de los ácidos grasos.

La vitamina B12 disminuye su actividad a partir de una cierta edad (aproximadamente los 50) por lo que se requiere una mayor ingesta de la misma. Es metabolizada por el hígado casi en su totalidad y es almacenada por el cuerpo humano para un largo plazo.

¡Y si no se toma!

Anemia, degeneración nerviosa potenciada por la mala asimilación de la mielina neuronal, proliferación cierto tipo de úlceras linguales así como intensivos dolores de barriga. El target que más suele acusar la ausencia de la B12 son aquellos sujetos que basan su dieta las fuentes de origen vegetal.

Algunos vegetarianos, en su mayoría, los veganos. Bajo condición médica, los que padecen colitis ulcerosa deben recurrir a este aporte alimenticio. El tabaco actúa sobre sus propiedades destruyendo gran parte su síntesis. Y los mayores de 80 años la necesitan como el comer.

Por tanto, se asienta como inevitable su ingesta si no se quieren sufrir desencadenantes que pueden tener una cara oculta bastante agresiva. Un riesgo innecesario puesto que no sólo el mundo anímal la desarrolla. En la actualidad, ya existen componentes vitamínicos que la suplen. Exentos de bocado animal.