La vitamina K, el aporte nutricional para la sana coagulación

Las vitaminas se definen como compuestos heterogéneos y de vital importancia para la vida humana. El correcto funcionamiento fisiológico depende de éstas siempre y cuando, su ingesta sea equilibrada. En sí, son nutrientes que combinados como una serie de elementos esenciales para la nutrición, llevan a cabo una función catalizadora de forma directa o indirecta en todos y cada uno de los procesos físicos y mentales del ser humano.

Dos grupos conforman su clasificación. Empezando por el primero, se encuentran las hidrosolubles ( las que se pueden disolver en el agua) entre las que se agrupan la C, B, y los subtipos que van desde la B1 a la B12; y las liposolubles ( aquellas que se disuelven en aceites y grasas y que son almacenadas en los tejidos grasos y el hígado), son la A,D,E y K. 

La necesidad del cuerpo humano de éstas, apenas sobrepasa unas dosis que no superan los miligramos, provinientes de alimentos naturales. Su importancia para el cuerpo humano es irrebatible, pero los extremos siempre cuestionan su adecuado empleo. La deficiencia de éstas se denomina avitaminosis. En contrapartida, un exceso es definido como hipervitaminosis.

En el primero de los números que se dedican a las vitaminas y todos sus componentes desde SaludIdeal.es, la K será la primera de ellas. Al pertenecer al grupo de las liposolubles, procede de un conjunto de componentes llamados naftoquinas y cuya composición se basa en formas moleculares que en este caso son cuatro. La K1 (obtenida por medio de vegetales de verde hoja tales como las espinacas o la lechuga, entre otras); la K2 ( derivados del pescado); la K3 (producidas a partir de la flora bacteriana del intestino) y por último, la K4 (obtenida de forma sintética).  

Su principal aporte para el cuerpo humano es la mejora de la coagulación. Su esencial requerimiento radica en la producción de una serie de factores (protombina y proconvertina, entre otros) al igual que de una serie de proteínas (C,S y Z). La vitamina K fomenta la función hepática, por lo que su ausencia provoca insuficiencia hepática grave así como problemas de coagulación cuya consecuencia radica en el excesivo sangrado.

Funciones de la  Vitamina K

Como se cita con anterioridad, su principal función es la de fomentar la correcta coagulación sanguínea. Además, ayuda en los tratamientos de la osteoporosis, se adelanta a las hemorragias, regula el calcio óseo y el fósforo así como colabora en la formación de proteínas provinientes del hígado. Su ausencia en el cuerpo humano es extraña, aunque de ser así se debería a una falta de absorción debido a un alto contenido de grasas que no pueden ser absorbidas, lo que produce una mayor posibilidad de hemorragias.

La ausencia de vitamina K puede deberse también a una serie de factores. O bien aquellos sujetos que desarrollan una crónica malnutrición, o bien los que padecen distintas afecciones que producen una serie de obstrucciones como la biliar (bilis) por la limitación en la absorción de las vitaminas. Ademas, su déficit puede deberse a enfermedades como la colitis ulcerosa, fibrosis quística o la esprue o enfermedad celíaca.

 ¿A qué se debe su reducción?

Cualquier elemento que altere la función hepática, genera una reducción en el cuerpo de vitamina K. El alcohol o la cocaína , frenan la eliminación de la flora intestinal. Por otra parte, la ausencia de vitamina K también puede deberse a que el individuo padezca una serie de enfermedades provinientes todas ellas del sistema sanguíneo tales como la fibrilación auricular o trastornos de coagulación.

En definitiva, la vitamina K es una de las esenciales para el correcto funcionamiento del cuerpo humano. Su ausencia es extraña y su producción es casi contínua. Una dieta basada en legumbres, aceite de soya, yema de huevo o verduras (cuanto más verde sean mayor contenido de esta vitamina tendrán), fomentan su proliferación.

De igual modo, los cereales y el aceite de oliva, soja y maíz, aumentan su presencia. La ingesta de antibióticos puede producir una reducción de ésta, lo que en la mayoría de las ocasiones, genera hematomas y sangrado continuado.