Bronquitis aguda: síntomas, causas y tratamiento

La bronquitis aguda es una inflamación de los bronquios comúnmente causada por algún virus, especialmente durante el otoño y el invierno. Detectar los síntomas y acudir al médico es esencial para evitar complicaciones de esta enfermedad que se puede curar con unos pocos cuidados.

Qué es la bronquitis aguda

La bronquitis es una inflamación de los bronquios, conductos respiratorios que llevan oxígeno a los pulmones y los conectan con la tráquea. Durante la bronquitis entra menos aire a los pulmones y sale también menos cantidad, y estos conductos sufren un aumento de la producción de la mucosidad.

La bronquitis se califica como aguda cuando dura poco y es de reciente aparición. La bronquitis crónica es una condición a largo plazo que reaparece o nunca desaparece por completo. En caso de sufrir más de dos episodios anuales de bronquitis se debe consultar con un médico para que pueda valorar si se sufre bronquitis crónica.

Causas de la bronquitis aguda

Habitualmente la bronquitis aguda la causa un agente infeccioso como las bacterias o, más frecuentemente, los virus. De esta manera la enfermedad puede aparecer después de un resfriado común, gripe u otra infección de las vías respiratorias altas. Suele ser más frecuente en otoño e invierno, momentos del año en el que los microbios que la ocasionan sobreviven y se multiplican más fácilmente. El contagio se puede producir a través del aire (al toser o estornudar) o a través del contacto directo con piel o superficie que contenga el microbio.

También pueden ocasionar está inflamación la exposición al humo del tabaco y a  agentes físicos o químicos como polvo, contaminación, alérgenos y productos de limpieza. Además puede surgir en personas que padecen sinusitis crónica.

Síntomas de la bronquitis aguda

  • Tos: al principio seca e improductiva y más adelante con abundantes flemas.
  • Dificultad para respirar y jadeo
  • Presión en el pecho
  • Fiebre
  • Malestar general
  • Dolor de garganta
  • Dolor de músculo y espalda
  • Cansancio

Aunque la infección desaparezca, la tos puede llegar a persistir durante varios días o semanas.

Diagnóstico de la bronquitis aguda

Una vez que se detecta alguno de estos síntomas, lo mejor es acudir a un médico para que evalúe si los mismos son consecuencia de una bronquitis. Para ello el doctor preguntará sobre la tos y la mucosidad, su frecuencia y aspecto. También es probable que ausculte el pecho en busca de sibilancias (silbidos o chillidos al respirar) o de otros sonidos anormales en los pulmones. En algunos casos también se analizan las mucosidades para detectar infecciones bacterianas o se llevan a cabo radiografías de torax o pruebas de función pulmonar.

Tratamientos

Ya que la mayoría de las infecciones que provocan la bronquitis están causadas por virus, no es necesario para su tratamiento tomar antibióticos. Normalmente basta con aliviar los síntomas, para lo cual se utilizan analgésicos (para la fiebre y el malestar), antitusivos (para la tos), mucolíticos (para disminuir la viscosidad de las secreciones) y expectorantes. En ocasiones también se deben utilizar inhaladores que contienen corticoide y brancodilatador, porque desinflaman y dilatan los bronquios, aumentando su calibre para facilitar el paso del aire.

También es muy importante la ingesta de líquidos, preferiblemente agua. Asimismo, puede ayudar usar un humidificador en la habitación.

La bronquitis se suele solucionar en un par de semanas, pero hay algunas señales que pueden revelar un problema más grave. En caso de fiebre muy elevada o que no desaparezca en 3 o 4 días, dolor en el pecho, moco verde o con sangre o síntomas que duren más de 15 días, hay que acudir de nuevo al médico. La bronquitis podría haber derivado en una neumonía.

Prevención

La bronquitis aguda en muchos casos no se puede prevenir, al proceder de virus o bacterias. No obstante, pueden tomarse medidas para reducir algunos factores de riesgo. Por ejemplo, es importante dejar de fumar o no comenzar a hacerlo, así como evitar el humo de otros fumadores. También es aconsejable evitar irritantes pulmonares como el polvo, los gases y la contaminación del aire. Usar mascarilla al pintar o barnizar puede proteger a los pulmones de sus partículas tóxicas.

En el caso de los virus y bacterias, lo mejor es lavarse las manos con frecuencia para disminuir la exposición a todo tipo de microbios y tratar de mantenerse alejado de personas resfriadas o con gripe. En cualquier caso, es recomendable visitar al médico si comienzan a presentarse síntomas.