Síntomas de neumonía

Qué es neumonía

Con la llegada del invierno son muchas las personas que padecen una neumonía. Es una de las enfermedades más comunes de la época y no por ello debe dejarse pasar por alto. Aunque hoy existen tratamientos efectivos para combatirla, lo cierto es que pueden darse algunas complicaciones que incluso pudieran derivar en el fallecimiento de la persona que la padece. Es por ello que hoy nos adentramos en este tema para conocer algo más sobre su origen, los síntomas, cómo es contrae, su pronóstico, evolución y los consejos para prevenirla.

La neumonía puede ser una enfermedad grave. También conocida como pulmonía, se trata de una patología que afecta al aparato respiratorio y que consiste en la inflamación de los espacios alveolares de los pulmones. En muchas de las ocasiones es infecciosa pero no siempre tiene por qué ser de esta condición. Puede afectar a un lóbulo pulmonar al completo, a un segmento de lóbulo, a los alvéolos próximos a los bronquios o al tejido intersticial. La neumonía provoca que el tejido que conforma los pulmones se enrojezca, se hinche y se vuelva doloroso.

Distintos especialistas diferencian la neumonía extrahospitalaria, aquella adquirida en la comunidad, de la que se adquiere en los centros hospitalarios o nosocomial, que se contrae una vez transcurridas entre 48 horas y dos semanas después de recibir el alta tras un ingreso. Cabe recordar que, según un estudio de la Universidad Autónoma de Barcelona, el 11 por ciento de los pacientes con neumonía de más de 65 años reingresan en el hospital al mes del alta. 

Cómo se contrae neumonía

Como decimos, la neumonía afecta a millones de personas todos los años. Pueden causarla distintas bacterias, virus y hongos, siendo las primeras las más comunes como causas en las personas adultas.  El tipo más común de bacteria es el Streptococcus pneumoniae (neumococo) y se diferencia de los causantes de la neumonía atípica que ocasionan otras bacterias.

De hecho, hay factores de riesgo que incrementan las posibilidades de padecer una neumonía como puede ser una enfermedad pulmonar crónica (EPOC, fibrosis quística…), fumar cigarrillos, padecer demencia o accidentes cerebrovasculares, o problemas del sistema inmunitario, enfermedades graves como cardiopatías, cirrosis o diabetes mellitus así como una cirugía o traumatismo reciente.

Se contrae una neumonía por:

  • Las bacterias y virus que residen en la nariz, los senos paranasales o la boca y que se propagan a los pulmones.
  • Por inhalación directa de estas bacterias o virus hacia los pulmones.
  • Por inhalación de alimentos, líquidos, vómitos o secreciones desde la boca hacia los pulmones.

Síntomas de neumonía

  • Tos con mucosidad amarillenta, verdosa o moco con sangre.
  • Fiebre baja o alta.
  • Escalofríos con temblores.
  • Dificultad para respirar.
  • Confusión (personas mayores).
  • Sudoración excesiva.
  • Piel pegajosa.
  • Dolor de cabeza.
  • Baja energía o fatiga.
  • Malestar.
  • Dolor torácico agudo o punzante que empeora al respirar.
  • Síndrome de la uña blanca o leuconiquia.

Pronóstico y evolución de neumonía

Se recomienda consultar con el médico siempre que exista esa dificultad para respirar, el dolor en el pecho o la presencia persistente de fiebre de 39 grados o superior, o tos persistente y especialmente si tienes tos con pus. Como decimos, todos ellos son síntomas de neumonía y es clave que las personas mayores de 65 años, menores de 2 años y personas con afección de salud no diagnosticada o sistema inmunitario debilitado especialmente, consulten a su médico. De hecho, la neumonía puede incluso ser mortal para adultos mayores y personas con insuficiencia cardiaca o problemas pulmonares crónicos. Cabe resaltar que un grupo de investigadores españoles han conseguido predecir la mortalidad por neumonía 

En la mayor parte de las ocasiones, su diagnóstico permite un tratamiento eficaz a través de fármacos que son sumamente útiles y pueden resolver una neumonía sin dejar lesión alguna. Con tratamientos, el pronóstico de la neumonía es que el paciente mejore al cabo de las dos semanas, aunque sectores como personas mayores o personas muy enfermas requieran más tiempo.

En casos raros incluso una neumonía puede desarrollar problemas más graves como cambios potencialmente mortales en los pulmones, requiriendo de un respirador, un derrame pleural –líquido alrededor de los pulmones- , un empiema – líquido infectado alrededor del pulmón- o abscesos pulmonares.

También pueden existir complicaciones en el pronóstico y la evolución de la neumonía si las bacterias causantes ingresan en el torrente sanguíneo, lo que podría propagar la infección a otros órganos y derivar en una insuficiencia orgánica.

Prevención de  neumonía

Para prevenirse de contraer una neumonía debes vacunarte, una pauta que ha variado a lo largo del tiempo y que debes consultar con tu especialista. Por tanto, asegúrate de revisar el estado de tus vacunas. También debes asegurarte que los niños menores de 2 años y de entre 2 y 5 años y aquellos que acuden a guarderías grupales que sean vacunados.  Debes llevar una buena higiene como lavarse las manos de forma regular o utilizar un desinfectante para las manos a base de alcohol, no fumar y mantener fuerte el sistema inmunitario durmiendo lo suficiente, haciendo ejercicio de forma regular y llevar una dieta saludable.

*NOTA: Este artículo tiene una finalidad informativo- divulgativa. Siempre ha de ser un médico especialista el que determine los procesos de diagnosis, tratamiento y terapias complementarias que estime. Si cree que puede estar enfermo acuda a su centro de salud o a un especialista colegiado, bajo ningún concepto se automedique o tome decisiones relativas a su salud en virtud de lo leído aquí o en cualquier otro sitio web.

 

FUENTES:

Sociedad Española de Medicina Interna (FESEMI)

Medline Plus, Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos (NIH)

Mayo Clinic