Exprime al máximo las mañanas y levántate con una sonrisa

Después de pasar una buena noche de sueño, necesitamos levantarnos de la mejor manera posible, para tener un día redondo. El modo en que nos levantamos de la cama, aunque te lo creas, influye considerablemente en el desarrollo de la jornada que comienza. La clave está en la actitud y en poner interés en aprovechar el tiempo desde bien temprano, para ello, aquí van algunos consejos.

Retrasar el despertador

Posponer la alarma una y otra vez cuando suena por la mañana no es nada recomendable. ¿Por qué pusiste el despertador a las 7 cuando realmente te vas a pasar 3 cuartos de hora retrasando la hora de levantarte?

Estar en la cama cinco minutos más no va a hacer que estemos más descansados y nuestra mañana sea más productiva. Además este corto periodo de tiempo, normalmente se alarga (no son solo “cinco minutos” y lo sabes) haciendo que empecemos el día con retrasos y estrés.

Por otro lado, cuando posponemos la alarma, se vuelve a activar el ciclo del sueño, haciendo que nos despertemos confundidos y ya estamos empezando mal el día.

El móvil puede esperar

Tienes todo el día para estar con el móvil ¿es que no puedes esperar? Seguro que te reconoces encendiendo el móvil, nada más levantarte de la cama, y es que casi todos comenzamos el día leyendo mensajes de Whatsapp, revisando los “trending topics” o las noticias de última hora. Esto puede hacerte perder más tiempo de la cuenta, con el consiguiente estrés in crescendo, desde bien temprano, lo que no es lo más saludable para empezar el día.

La luz del día nos ayuda a despertarnos

¡Arriba la persiana! Los expertos indican que la exposición a la claridad contribuye a llenarnos de energía. Un truco muy sencillo es abrir la persiana, para hacer más llevadero el “madrugón”.

Establece tus prioridades y no pierdas el tiempo

Organiza tu agenda (solo necesitas repasarla mentalmente la noche anterior o mientras te tomas el café) para optimizar y emplear mejor la energía a lo largo del día. No pierdas el tiempo en tareas innecesarias, como por ejemplo pensar en el modelito que lucirás ese día.


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