Quieres rendir mejor, ¡duerme bien!

Dormir bien es la clave para ser realmente productivos en nuestro puesto de trabajo. Lo ideal es que descansemos una media de siete u ocho horas para mantener la eficiencia en el trabajo. Según un estudio de la Universidad de Cambridge, realizado a más de 21.000 empleados británicos, dormir menos de 6 horas al día influye negativamente en el desempeño laboral, más que otros hábitos como pueden ser fumar, beber o padecer de obesidad. Este análisis afirma que además, después de un mal descanso, otros factores afectan negativamente a la falta de rendimiento. Así problemas musculares, seguido de la intranquilidad por la situación económica o ser víctima presiones o abusos en el trabajo, completarían la lista de motivos que hacen que no se rinda como se debiera.

La importancia de dormir bien

Dormir es una de las actividades de las que el ser humano no puede privarse. Descansar bien diariamente es un requisito imprescindible para cualquier persona que pretenda llevar un estilo de vida saludable.

Una buena noche de sueño nos ayudará a descansar y evadirnos de los esfuerzos realizados durante la jornada, ya que mientras dormimos se activan procesos decisivos para el correcto funcionamiento tanto de nuestro organismo, siendo nuestro cerebro unos de los grandes beneficiados.

La sucesión natural de todas la fases del sueño son es fundamental, entre otras muchas cosas, para consolidar la memoria, incorporar nuevos conocimientos e incrementar nuestra velocidad de reacción.

Además, la falta de sueño puede afectar de forma negativa a nuestro mal humor, otro factor clave para rendir en el trabajo, que si no se zanja puede llegar a crear un clima perjudicial en nuestro entorno laboral.

Un sueño de calidad: la guía definitiva

  1. Mantener un horario regular para ir a la cama: lo ideal es respetar lo que dicta nuestros ciclos circadianos. Un truco: marcar la hora para despertar, y en función de dicha hora, calcular unas ocho horas atrás para saber a cuándo sería conveniente acostarse.

  2. Realizar ejercicio ligero unas 3 horas antes de acostarse ayuda a conciliar el sueño: esto sí, procura no hacerlo inmediatamente antes de acostarte, ya que provoca el efecto adverso.

  3. Tomar alimentos ricos en triptófano (un aminoácido esencial que se convierte en serotonina en el cerebro), como legumbres, lácteos, pavo, huevos…

  4. No cenar de forma abundante, ya que de realizarse, la digestión se hará más lenta y pesada, podrían aparecer ardor y reflujos y, además, esto perturbaría nuestro sueño.

  5. Realizar actividades relajantes, como escuchar música o leer, podrían ayudarnos a descansar mejor.

  6. Apagar el móvil o sacarlo del dormitorio, las luz de las pantallas y de los dispositivos móviles, alteran la producción de melatonina, y esto puede dificultar la conciliación del sueño.

  7. Elegir un buen equipo de descanso: dependiendo de nuestras características físicas, problemas musculares o postura para dormir, son necesarios una almohada de calidad para dar soporte al cuello y a la cabeza, y un colchón adecuado, que nos haga mantener una postura horizontal natural. 


Publicidad