Qué es la astenia primaveral y cómo afrontarla

La llegada de la primavera trae consigo numerosos cambios ambientales que pueden afectar al cuerpo y provocar astenia en algunas personas. Esta astenia primaveral desaparece por sí misma a los pocos días, aunque se pueden seguir algunos consejos para hacerle frente.

Qué es la astenia primaveral

La astenia es una sensación de fatiga o agotamiento que puede aparecer como síntoma en muchas enfermedades o como consecuencia del estrés. Durante el cambio del invierno a la primavera algunas personas sufren la astenia sin causa aparente que lo justifique. A este cansancio se le conoce como ‘astenia primaveral’, que no es un trastorno psiquiátrico sino una sensación subjetiva que tienen algunas personas ante el cambio de estación.

Causas de la astenia primaveral

La astenia primaveral aparece por una serie de factores ambientales que inducen al cuerpo a una alteración de los ritmos circadianos. Entre estos factores están:

  • El cambio horario.
  • El aumento de horas de luz.
  • El cambio de tiempo: subida de temperaturas y presión atmosférica.
  • La modificación de la rutina como consecuencia de los anteriores factores.

Si bien la causa de la astenia primaveral no está del todo clara, la hipótesis más aceptada supone que estos factores ambientales generan un cambio en la secreción de algunos neurotransmisores y hormonas (melatonina, endorfinas, cortisol…). Con la llegada de la primavera los niveles en sangre de las feniletilaminas (encargadas de provocar euforia), las beta-endorfinas (responsables del optimismo) y la serotonina (hormona de la felicidad) bajan, lo que provoca la sensación de decaimiento físico e intelectual. Además las nuevas condiciones ambientales exigen más consumo de energía, lo que favorece la sensación de cansancio.

Estos factores no afectan igual a todas las personas, sino que parece que hay algunas que tienen mayor predisposición que otras a verse afectadas por los mismos.         

Síntomas de la astenia primaveral

El principal síntoma relacionado con la astenia primaveral es el cansancio y fatiga generalizados que provocan somnolencia diurna, falta de energía y dificultad para realizar las tareas habituales. Además de este cansancio pueden aparecer otros síntomas:

  • Nerviosismo e irritabilidad.
  • Tristeza sin causa aparente.
  • Ansiedad.
  • Alteraciones del sueño, especialmente dificultad para conciliarlo.
  • Dolor de cabeza.
  • Mareo.
  • Disminución de la libido.
  • Problemas de concentración y pérdida de memoria.
  • Pérdida de apetito.
  • Baja tensión arterial.
  • Falta de motivación.

Cómo afrontar la astenia primaveral

No existe un tratamiento farmacológico para combatir la astenia primaveral puesto que no es una enfermedad. No obstante, se puede afrontar teniendo en cuenta una serie de recomendaciones:

  • Dormir un número suficiente de horas: lo ideal son 8, aunque todo depende de la persona, ya que algunas necesitan más o menos horas para sentirse descansadas. La astenia afecta a la producción de melatonina (hormona que induce el sueño) y puede provocar alteraciones en el descanso. Para facilitar un descanso reparador es importante mantener una rutina, reservar el dormitorio sólo para dormir y mantenerlo a oscuras y a la temperatura adecuada.
  • Mantener unos horarios fijos para comer y descansar, ya que esto ayuda a estabilizar los ritmos circadianos.
  • Hidratarse correctamente: esto ayuda a oxigenar las células cerebrales, lubricar los músculos y articulaciones y, en general, a mantener el buen funcionamiento del organismo. La recomendación general indica que se deben tomar 2 litros de agua diarios, aunque la necesidad de agua depende, entre otros factores, del desgaste de cada persona. En general con el aumento de temperaturas se suda más, por lo que hay que hidratarse a menudo.
  • Seguir una dieta sana y equilibrada, ingiriendo alimentos ricos en vitaminas y minerales. Es recomendable aumentar el consumo de frutas, verduras, cereales integrales, pastas, legumbres y patatas sin olvidar los alimentos de origen animal (carne, pescado y huevos). Por el contrario, conviene reducir el consumo de alimentos hipercalóricos, ya que aumentan la sensación de somnolencia.
  • Realizar ejercicio físico moderado al menos 30 minutos al día: el ejercicio hace que el cuerpo libere endorfinas, provocando placer y relajación. Además ayuda a conciliar el sueño.
  • No tomar alcohol ni fumar.
  • Realizar actividades agradables y relajantes para reducir los síntomas de tristeza, falta de motivación y ansiedad.
  • Anticiparse al adelanto de la hora que se produce el último domingo de marzo. Para ello se puedo ir adaptando gradualmente la rutina de comidas y sueño en los días anteriores.

En todo caso la astenia desaparece sola en una o dos semanas dependiendo de cada persona. Si transcurridos 20 días el cansancio u otros síntomas de la astenia persisten es recomendable acudir al médico para determinar si tienen otro origen.