Usos médicos del ácido hialurónico

El ácido hialurónico es un componente clave para el buen funcionamiento de muchos tejidos del cuerpo, pero con el paso del tiempo disminuye su producción. Es por ello que hoy en día se utiliza en el campo de la estética para mejorar el estado de la piel y reducir las arrugas, pero también tiene varias aplicaciones en la medicina.

Qué es el ácido hialurónico

El ácido hialurónico es una sustancia que se encuentra en numerosos tejidos del cuerpo como, por ejemplo, el tejido sinovial de las articulaciones, los cartílagos y la piel. Dependiendo de la zona en la que se encuentre puede tener varias funciones como, por ejemplo, evitar que se produzcan fricciones dolorosas en las articulaciones, ser reconstituyente en los cartílagos e hidratar y dar soporte a la piel para que se mantenga joven.

Parte del ácido hialurónico se degrada y se repone a diario, pero conforme pasan los años se va destruyendo progresivamente y disminuye la cantidad presente en el cuerpo. Esto provoca, entre otras cosas, que la piel pierda hidratación y elasticidad y que los cartílagos se vuelvan más rígidos. Por eso en algunos tratamientos médicos se recurre a la aplicación de ácido hialurónico externo, bien a través de una inyección o bien a través de complementos alimenticios.

Usos médicos del ácido hialurónico

La mayor demanda del ácido hialurónico se produce actualmente en el sector de la cosmética, ya que hidrata la piel, rellena arrugas y rejuvenece. No obstante, el ácido hialurónico también tiene aplicaciones en el ámbito de la medicina:

  • Reduce el dolor en articulaciones: el uso del ácido hialurónico en patologías articulares degenerativas es uno de los más frecuentes. El ácido hialurónico se aplica mediante inyecciones en las articulaciones para lubricarlas, consiguiendo un alivio parcial del dolor, mejorando la regeneración del cartílago y reduciendo los síntomas en personas con artrosis. Estas inyecciones han resultado muy útiles para pacientes con artrosis de rodilla, pero se usan también en otras articulaciones como tobillo, cadera, hombros y mano.
  • Sustituye el líquido sinovial que se pierde en la realización de artroscopias.
  • Cicatriza heridas: ya que el ácido hialurónico tiene capacidad regeneradora, se puede aplicar sobre la piel o tomar oralmente para cicatrizar heridas. Dado que también ayuda a regenerar la mucosa labial y las encías, se aplica en odontología cuando se realizan procedimientos quirúrgicos.
  • Ayuda a los deportistas: es frecuente que los atletas recurran a infiltraciones de ácido hialurónico para aliviar el dolor y recuperarse con mayor rapidez de lesiones articulares como esguinces de tobillo.
  • Mantiene los cartílagos: el ácido hialurónico es uno de los componentes de los cartílagos. Como con la edad se reduce su presencia en el cuerpo, las personas mayores pueden tomar complementos alimenticios en forma de polvo o comprimidos para compensar la disminución natural del cartílago y evitar los síntomas del envejecimiento. También las personas que realizan mucho ejercicio físico recurren a este complemento para evitar el desgaste de los cartílagos.
  • Funciona como hidratante para tratar la sequedad vaginal.
  • Ya que el ácido hialurónico se encuentra de forma natural en el ojo, se utiliza en algunos productos oftalmológicos como las lágrimas artificiales.

Además de todo ello, el ácido hialurónico se está usando de manera incipiente para el tratamiento de la cistitis intersticial, mediante su introducción en la vejiga. Asimismo, podría tener utilidad para tratar problemas cutáneos como la lipodistrofia.

Efectos secundarios del ácido hialurónico

El ácido hialurónico es una sustancia muy segura, ya que está presente de forma natural en el organismo y el rechazo por parte del paciente es poco frecuente. Para garantizar esta seguridad, es imprescindible que el ácido hialurónico sea aplicado por profesionales autorizados. No obstante, en algunas ocasiones pueden aparecer ciertos efectos secundarios tras inyectarlo. Los más comunes son:

  • Sensibilidad y aparición de hematomas o bultos en las zonas donde se ha aplicado.
  • Dolor y molestias.
  • Irritación, dureza y enrojecimiento de la piel.

Estos efectos secundarios suelen desaparecer pocos días después de la aplicación.

A pesar de ser muy seguro, no debe aplicarse a personas que padezcan algún tipo de alergia severa, en zonas donde exista un proceso inflamatorio o infeccioso ni en embarazadas o mujeres en periodo de lactancia.