Síndrome del ovario poliquístico: pautas de alimentación

Según la Oficina de Salud Femenina de EEUU, 1 de cada 10 mujeres en edad reproductiva sufre el síndrome del ovario poliquístico. Las menstruaciones irregulares características de este síndrome pueden estar acompañadas de problemas de sobrepeso y resistencia a la insulina, razón por la cual es muy importante controlar la alimentación.

Qué es el síndrome del ovario poliquístico

El síndrome del ovario poliquístico (SOP) es un trastorno endocrino-metabólico que se explica como un hiperandrogenismo femenino funcional (elevado nivel de andrógenos, las hormonas másculinas). Debido al desajuste hormonal que caracteriza a este síndrome, los ovarios tienen dificultan para liberar los óvulos maduros, provocando que en ocasiones queden enquistados en los ovarios.

Según el National Institute of Health y el consenso de Rotterdam, para considerar que una paciente sufre el SOP se tienen que cumplir dos de estos tres criterios:

  • Disfunción del ciclo menstrual.
  • Hiperandrogenismo clínico o bioquímico.
  • Criterios ecográficos (morfología ovaria poliquística).

Síntomas del síndrome del ovario poliquístico

Los principales síntomas y signos del síndrome del ovario poliquístico son:

  • Presencia de quistes en los ovarios, que se pueden ver con una ecografía.
  • Reglas irregulares: ausencia de menstruación (amenorrea), disminución del número de menstruaciones (oligomenorrea), menstruaciones frecuentes (polimenorrea) o menstruación larga, abundante y dolorosa (hipermenorrea).
  • Síndrome premestrual muy acusado.
  • Hiperandrogenia (exceso de andrógenos): el incremento de la hormona masculina en la sangre puede dar lugar a hirsutismo, acné y piel grasa y alopecia androgénica.
  • Problemas de fertilidad: las anovulaciones o el enquistamiento de óvulos dificultan la tarea de quedarse embarazada.
  • Sobrepeso: no ocurre en todos los casos, aunque puede aumentar el riesgo de padecerlo. No obstante, no está asegurada con certeza la relación directa entre sobrepeso y SOP.
  • Resistencia a la insulina: se debe a la incapacidad por parte del receptor muscular de la insulina de captar glucosa, dando lugar a un aumento de la misma en la sangre. Esto puede provocar complicaciones como diabetes, hipertensión, infarto o aborto.

La importancia de la alimentación si se padece SOP

El síndrome del ovario poliquístico no tiene una cura conocida porque es una característica del propio organismo, pero es posible reducir las incomodidades que provocan sus síntomas llevando a cabo un estilo de vida saludable. Comer bien, hacer ejercicio y evitar el estrés y la ansiedad son claves para sentirse mejor.

El control de la dieta es muy importante, por otra parte, para evitar la evolución de patologías crónicas como la diabetes mellitus y enfermedades cardiovasculares. Las pautas alimentarias para personas con ovario poliquístico están dirigidas a prevenir o tratar la resistencia a la insulina, manteniendo la glucemia estable y controlando los hidratos de carbono.

Algunos consejos para seguir una dieta adecuada son:

  • Hacer al menos cinco comidas al día y cada cuatro horas, para evitar hipoglucemias.
  • Tomar verduras y frutas de bajo índice glucémico y, si es posible, de temporada.
  • Cada comida debe ir acompañada de un alimento del grupo de los hidratos de carbono: pasta, pan, quinoa, patata, arroz… Conviene evitar los hidratos de carbono simples (que se pueden encontrar en productos ultraprocesados como bollería) y refinados (como el pan, la pasta o el arroz blanco). El pan y los cereales han de ser integrales.
  • Consumir grasas insaturadas (‘buenas’): las omega-3 son esenciales, ya que mejoran tanto la sensibilidad a la insulina como los niveles de colesterol sanguíneos. Se pueden encontrar en frutos secos, semillas, yema de huevo o aguacate, entre otros alimentos.
  • Consumir proteínas bajas en grasa: es recomendable tomar una fuente de proteína baja en grasa en cada comida, como huevo cocido, pescado, marisco o pollo y pavo. Es adecuado también tomar cuatro raciones de pescado a la semana, dos días blanco y otros dos de tipo azul.
  • Espaciar la ingesta de grasas saturadas como ternera, carnes procesadas, hamburguesas, embutidos… Se debe apostar por las carnes magras o aves.
  • Reducir los lácteos, sobre todo aquellas personas que tengan problemas digestivos.
  • Evitar los productos ultraprocesados.
  • Disminuir el consumo de refrescos y alcohol, que elevan la glucemia en la sangre y empeoran la resistencia a la insulina.

Junto a esta dieta, la práctica regular de actividad física es esencial, ya que ayuda a mejorar el metabolismo de la glucosa y aumenta la sensibilidad a la insulina de las células.