La voz del experto: Antiobióticos… ¿aliados o enemigos?

Por Ángel Marín Marín, graduado en Bioquímica y alumno del Máster Propio en Alimentación, Ejercicio y Deporte para la salud de la Universidad de Granada (UGR)

¿Quién no ha tenido nunca una infección bacteriana a lo largo de su vida? ¿Quién no ha sido advertido alguna vez de los peligros de un tratamiento con antibióticos. Evidentemente, existe el riesgo de que, si no se lleva a cabo tratamiento completo, pueda generarse una "resistencia" a los antibióticos por parte de las bacterias causantes de la patología que estamos buscando eliminar. Esto hace que tratamientos venideros con el mismo antibiótico sean inefectivos.

No obstante, son muchos otros los riesgos que corremos cuando ingerimos este tipo de fármacos, que repercuten mayoritariamente a nivel de nuestra flora intestinal o microbioma. Este "nido" de bacterias que se halla a lo largo de nuestro intestino no solo tiene efectos beneficiosos a nivel digestivo, en tanto que facilita el tránsito de alimentos por los intestino delgado y grueso, sino que también posee cualidades provechosas en el ámbito defensivo, puesto que estimula el reclutamiento de linfocitos B, las células protectoras por excelencia (tal y como exponen los autores Schroeder B, Bäckhed F en el artículo "Signals from the gut microbiota to distant organs in physiology and disease", publicado en la revista Nature Medicine.

Otro factor a tener en cuenta es que, al atacar a la flora intestinal con los antibióticos, otros microorganismo anidan y se reproducen en nuestro cuerpo como el hongo Candida albicans, causante de la patología conocida como candidiasis.

Por tanto, ¿antibióticos? Sí, pero con mucha precaución y siempre que sean estrictamente necesarios, ya que de lo contrario se pueden convertir en tu enemigo.