¿Qué riesgos cardiovasculares se afrontan con un embarazo tardío?

 

Un grupo de investigadores de la universidad canadiense de Alberta presentarán en próximas fechas los resultados de un estudio sobre los que concluyen que un embarazo tardío puede incrementar el aumento de riesgo en padecer una enfermedad cardiovascular tanto en mujeres como en los neonatos. Además, estos últimos contarían con un mayor riesgo de padecer enfermedades. 

Y es que, según otros estudios, cuando una mujer queda embarazada en edad avanzada -a partir de los 35 años- se enfrenta al riesgo de deterioro de la función en los vasos sanguíneos. Además, el flujo sanguíneo se reduce a la placenta. Todo ello suma para que el feto pueda ver perturbada su salud general y en la derivación a una enfermedad cardíaca en la mujer con el paso de los años. 

Según uno de los expertos encargados de dicho estudio, los datos demuestran que en un embarazo tardío puede incluso llegarse a “una interrupción del embarazo o a una disfunción cardiovascular en la vida posterior”. Los científicos dieron cuenta de diferencias específicas por sexo en los riesgos de la salud de las crías de ratas, con quienes se llevó a cabo el experimento, tal como recoge ‘Infosalus’. 

Los machos, por ejemplo, presentaron una alteración en la función del recubrimiento de los vasos sanguíneos y factores de riesgo cardíacos, mientras que la descendencia femenina expuso otros síntomas como causas de ese embarazo tardío. 

“Nuestros hallazgos suponen importantes implicaciones para la población y la atención médica. Ilustran también al embarazo como una ventana de oportunidad para calibrar la salud cardiovascular”, recalcan. 

EL EXPERIMENTO

El equipo de científicos agrupó un modelo de rata de edad materna avanzada: nunca embarazadas, postparto y pérdida de embarazo. Encontraron que en el último caso tenían menos ensanchamiento de los vasos sanguíneos en comparación a las otras.  

Además, el grupo postparto redujo la vasodilatación en las arterias de los intestinos. En ciertos casos esa menor vasodilatación puede derivar en una disminución notoria de la salud cardiovascular