causas - Salud IDEAL

  • ¿Qué es la misofonía? Síntomas, causas y tratamiento

    La misofonía (que significa ‘odio al sonido’) es una hipersensibilidad auditiva o baja tolerancia a un cierto tipo de estímulos auditivos. Las personas que la sufren reaccionan de forma intensa, irracional y negativa a ciertos sonidos a los que la mayoría no prestan atención, p.ej. el goteo de un grifo o la tos. Estos sonidos no tienen por qué tener una intensidad elevada para desencadenar la reacción en la persona con misofonía.

    Síntomas de la misofonía

    No existe un test que diagnostique la misofonía, pero las personas que la padecen suelen presentar estos síntomas frente a un sonido específico:

    • Reacción exagerada a un ruido simple: las reacciones pueden ser de ira o mal humor e incluso de tristeza y ansiedad.
    • Agitación.
    • Necesidad de huir del sitio en el que está el sonido.
    • De forma menos habitual también pueden surgir síntomas físicos como sudoración, dolor de cabeza, problemas de estómago, aumento de la frecuencia cardíaca y dolor en los maxilares.
    • En función de la gravedad de la misofonía el paciente puede incluso dejar de llevar a cabo actividades sociales o de tener relaciones personales.

    Los síntomas suelen aparecer al final de la infancia o principios de la adolescencia (entre los 9 y los 13 años) aunque pueden comenzar a cualquier edad. Generalmente la reacción la desencadena un solo sonido y posteriormente se van añadiendo otros ruidos detonantes.

    Causas de la misofonía

    Las causas de la misofonía no están claras. Hay hipótesis que defienden que se trata de un trastorno neurológico en el que la activación de las neuronas ante un estímulo auditivo concreto está asociada con una experiencia estresante o emociones negativas del pasado que provocan esa reacción ante el sonido.

    No obstante, según un estudio publicado en 2017 por investigadores de la Universidad de Newcastle, las personas con misofonía presentan ciertas diferencias en el lóbulo frontal del cerebro y en las conexiones entre diferentes áreas cerebrales. Los científicos que realizaron este estudio descubrieron que el cerebro de estas personas funciona más rápido de lo normal y que su corteza insular anterior (zona relacionada con las emociones y los sentidos) mostraba más actividad frente a los ruidos. Según los autores del estudio, esto podría explicar por qué algunos ruidos les producen una respuesta emocional desproporcionada.

    Sonidos que pueden provocar desagrado en personas con misofonía

    Existe una amplia cantidad de sonidos susceptibles de provocar desagrado en las personas con misofonía:

    • Sonidos emitidos por otras personas: masticar, carraspear, bostezar, roncar, respirar fuerte…
    • Sonidos relacionados con la voz: susurrar, el uso repetido de palabras…
    • Sonidos ambientales como alarmas, el paso de las páginas de un periódico o la presión de las teclas del ordenador.
    • Sonidos que emiten electrodomésticos como hornos, neveras o lavadoras.
    • Sonidos de animales como perros ladrando o animales comiendo.

    Para reducir las molestias ocasionadas por estos sonidos, algunas personas los evitan cambiando sus horarios y hábitos diarios o utilizan auriculares y tapones.

    ¿Se puede tratar la misofonía?

    Actualmente no existe ningún tratamiento para curar la misofonía. No obstante, el especialista puede recomendar algunas terapias para afrontar este problema y mejorar la tolerancia a los sonidos:

    • Terapia psicológica: puede ser útil para entender el origen del síndrome, manejar la ansiedad que causa la misofonía y trabajar en las preocupaciones que desencadena. También puede ayudar a flexibilizar la interpretación de las situaciones para que dejen de percibirse como intolerables o amenazantes.
    • Terapia de entrenamiento: también realizada por un psicólogo, consiste en ayudar a la persona a concentrarse en un sonido agradable, por ejemplo música, para desviar su atención del sonido desagradable que hay a su alrededor. Con el tiempo, se va eliminando la música hasta que la persona logra no enfocar su atención en el sonido que causó la misofonía.
    • Otras terapias: el psicólogo puede recomendar técnicas de relajación como meditación o ‘mindfulness’ para adaptarse a los sonidos desagradables.

    También es importante que en la terapia se trabaje en las relaciones personales y la convivencia. Muchas personas se ven perjudicadas por este trastorno, no sólo porque se alejan de otros para evitar estos sonidos, sino también porque se sienten incomprendidos por sus reacciones exageradas.

  • ¿Tienen cura las migrañas? Causas, síntomas y remedios para combatirlas

    El pasado 12 de septiembre se celebró el Día Internacional contra la Migraña. Se trata de un problema que afecta aproximadamente al 18 por ciento de la población mundial. El 80 por ciento de ellos presenta su primer ataque antes de los 30 años según destaca la herramienta informativa médica ‘Medical Times’. Tal como la definen, la migraña o hemicránea es un padecimiento que se expone como un muy intenso dolor de cabeza que llega a incapacitar al paciente. 

  • Acantosis pigmentaria: síntomas, causas y tratamiento

    Qué es la acantosis pigmentaria

    La acantosis pigmentaria (o acantosis nigricans) es un trastorno de la piel que causa la aparición de parches oscuros aterciopelados con cambios de color en los pliegues y partes flexibles del cuerpo. La zona afectada por el trastorno también puede sufrir un engrosamiento de la piel. Mayoritariamente la acantosis pigmentaria aparece en las axilas, las ingles y la parte posterior del cuello.

    Causas

    La acantosis pigmentaria se asocia con varias causas, entre ellas:

    • Trastornos hormonales: este trastorno de la piel aparece a menudo en personas con hipotiroidismo, quistes ováricos, problemas con las glándulas suprarrenales o enfermedad de Addison (causada por la deficiencia de hormonas de la glándula adrenal), así como en pacientes que están en terapias con hormona del crecimiento.
    • Resistencia a la insulina: muchas personas con acantosis pigmentaria se han vuelto resistentes a la insulina, hormona secretada por el páncreas que permite que el cuerpo procese el azúcar. Esta resistencia es la que causa la diabetes de tipo 2. Por ello la acantosis puede aparecer en personas con diabetes y aumenta el riesgo de padecer esta enfermedad.
    • Consumo de determinados medicamentos o suplementos: dosis altas de píldoras anticonceptivas, niacina y corticosteroides pueden causar acantosis pigmentaria.
    • Cáncer: en raras ocasiones la acantosis puede ser un signo de la aparición de un tumor en algún órgano interno, como el estómago, el hígado o el colon.

    Asimismo, son factores de riesgo de la aparición de la acantosis pigmentaria:

    • La obesidad (a mayor peso, mayor riesgo)
    • La existencia de antecedentes familiares con acantosis.
    • La raza (es más común en personas con piel más oscura).

    Síntomas

    El único síntoma de la acantosis pigmentaria son los cambios de la piel, que se vuelve oscura, espesa y aterciopelada. Esto ocurre en los pliegues y arrugas del cuerpo, generalmente ingles, axilas y parte posterior del cuello. Habitualmente los cambios aparecen de forma lenta y también pueden afectar a la boca, los dedos, los codos, el ombligo, la cara o la zona de los pezones. La piel con acantosis también puede tener olor o escocer.

    Tratamiento

    Un médico especialista puede diagnosticar la acantosis pigmentaria observando la piel. Para determinar la causa de la misma, el médico realizará diversas preguntas al paciente, entre ellas si ingiere ciertos medicamentos o si tiene diabetes o síndrome de ovario poliquístico. Si la causa de la acantosis no es conocida es probable que sea necesario realizar diversas pruebas (análisis de sangre, radiografías…) para averiguarla.

    No existe un tratamiento específico para la acantosis pigmentaria. Tratar los trastornos que están provocando la acantosis puede devolver parte del color y la textura a las zonas de piel afectadas. Se puede, por ejemplo, bajar de peso, quitar un tumor canceroso mediante cirugía o suspender la ingesta de los medicamentos que provoquen este trastorno de la piel.

    En el caso de que las lesiones sean incómodas o empiecen a tener mal olor, el médico puede recetar cremas para aclarar o suavizar los parches, jabones antibacterianos, antibióticos tópicos y medicamentos orales. Es importante no usar cualquier producto y seguir las indicaciones del especialista, ya que algunos pueden irritar la piel con acantosis. Asimismo, se puede usar la terapia láser para tratar la piel gruesa.

    Lo mejor siempre es mantener un peso saludable, siguiendo una dieta equilibrada y haciendo ejercicio físico. Varios estudios demuestran que comer bien y hacer deporte puede ayudar a reducir, e incluso prevenir, la acantosis pigmentaria.

  • Alergia y polen: síntomas, pruebas y consejos para vivir

    Alergia y polen

    Con la llegada del mes de marzo comienza la temporada clave para las alergias. El polen es uno de los principales causantes pero no el único de las múltiples reacciones que puede padecer nuestro organismo. Una alergia es la reacción del sistema inmunitario hacia algo que no molesta a la mayoría de las demás personas, pero sí a ti. Quienes padecen una alergia suelen ser personas más sensibles a alguna sustancia como los ácaros de polvo, esporas de moho, caspa de animales, alimentos, picaduras de insectos, medicinas o el polen. 

    Con asiduidad el sistema inmunitario combate los gérmenes, pero en la mayoría de reacciones alérgicas responde a una falsa alarma. La genética y el medio ambiente pueden tener un papel relevante en la generación de alergias.  

    En lo que respecta al polen, cabe destacar que son granos minúsculos que contienen células espermáticas, producidos por el aparato reproductor masculino de las flores. Una sola planta llega a producir miles de granos de polen que contemplamos como polvo amarillo en las flores y que es imperceptible en el aire. No son las semillas con vellosidad que observamos en el aire. 

    El polen fue uno de los primeros alérgenos en descubrirse y su sintomatología se denominó ‘fiebre del heno’. La alergia al polen se percibe como una reacción nociva a algo que no lo es. El contacto pone en marcha una respuesta inmunológica exagerada que se manifiesta en distintos órganos del cuerpo y que tiene un marcado carácter estacional.  Los pólenes cuando absorben humedad aumentan de tamaño y se convierten en granos tan pesados difíciles de transportar por el aire. Por ello, a la persona que es alérgica al polen los días de lluvia le favorecen y los de viento terral les perjudican

    Causas y síntomas alergia al polen

    Los granos de polen son los alérgenos que producen más síntomas alérgicos. Son partículas microscópicas de plantas que causan esa alergia al polen y se diferencian en tres tipos: gramíneas, árboles y malezas. Como norma general los árboles polinizan desde febrero hasta abril, las gramíneas en mayo y junio y las malezas desde abril o mayo a septiembre.  

    Está considerado que a partir de 50 granos de polen por metro cúbico se pueden producir manifestaciones de síntomas alérgicos. Los pólenes más frecuentes que causan la reconocida como rinitis alérgica son el abedul, el álamo, olmo, roble, olivo, chopo, gramíneas y arbustos. El polen de la hierba aparece preferentemente en verano y es más propenso a causar alergia al pesar muy poco. Es fácilmente transportable por el viento.  Sin embargo, el polen de la mayor parte de los árboles que aparece preferentemente en primavera es más pesado, sedimenta con rapidez y se tiene que estar muy cerca del árbol para inhalarlo. 

    Los síntomas de la alergia al polen pueden ser leves y de corta duración exponiéndose como molestias nasales o cuadros más severos como afectación ocular y respiratoria. La rinoconjuntivitis se caracteriza por ataques de rinorrea, con goteo nasal acuoso, con intenso escozor de la mucosa nasal que provoca congestión nasal y acceso paroxísticos de estornudos.   

    Además, suele acompañarse de conjuntivitis con intenso lagrimeo, escozor, molestias con la luz y enrojecimiento del ojo. Si el cuadro se agrava puede incluso manifestarse como asma bronquial con pitidos al respirar, tos y dificultad respiratoria.  Una complicación que podría ser mortal es el conocido como choque anafiláctico

    Pruebas

    Con el fin de detectar una alergia al polen o a otros alérgenos se realizan pruebas analíticas en sangre que pretenden medir la cantidad de anticuerpos IgE. Una pequeña cantidad en el organismo es normal, pero si los marcadores se disparan pudiéramos estar ante una alergia. Esta prueba se conoce como prueba de alergia IgE o como inmunoglobulina E, entre otros nombres. 

    La prueba puede ser general para valorar el número de anticuerpos de este tipo en sangre o bien específica para medir el nivel en respuesta a alérgenos específicos. Se toma una muestra de sangre de una vena con una aguja pequeña, se extrae en un tubo de ensayo y se analiza bien general o bien específica con el tratamiento ante distintos alérgenos. El número de anticuerpos según el alérgeno sometido pudiera o no determinar la existencia de una alergia al polen o a cualquier otro. 

    Consejos

    Si usted es alérgico al polen debe saber cómo se comporta este para adaptar nuestra conducta. Por ejemplo, solo se libera durante el día, por tanto, por la noche disminuye la concentración. En los días de mayor calor y secos se concentra más, especialmente si vienen tras una lluvia. Por todo ello resulta especialmente importante estar al tanto de los marcadores de polen. 

    Entre los consejos para combatir las alergias destacamos los siguientes: 

    • Utiliza gafas de sol. 
    • Higiene extrema en manos y cara. 
    • Evitar contacto con plantas. 
    • Evitar utilizar bicicletas o motos. 
    • Viajar con ventanillas cerradas. 
    • Utilizar filtros de polen. 
    • Utilizar aspirador para la limpieza del hogar. 
    • Mantén la vivienda cerrada. 
    • Decantarse por un destino playero antes que por uno forestal. 
    • Seguir la medicación prescrita por su especialista. 

    *NOTA: Este artículo tiene una finalidad informativo- divulgativa. Siempre ha de ser un médico especialista el que determine los procesos de diagnosis, tratamiento y terapias complementarias que estime. Si cree que puede estar enfermo acuda a su centro de salud o a un especialista colegiado, bajo ningún concepto se automedique o tome decisiones relativas a su salud en virtud de lo leído aquí o en cualquier otro sitio web.

    FUENTES: 

    "Sobre la alergia", MedlinePlus, Portal de Información de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos 

    "Causas y síntomas de la alergia al polen", Clínica Universidad de Navarra

    "Pruebas de laboratorio para detectar alergias",  MedlinePlus, Portal de Información de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos. 

    "Cómo afrontar la alergia al polen", Laboratorios KernPharma 

     

  • Calambres musculares: por qué aparecen y cómo prevenirlos

    Un calambre muscular es una contracción involuntaria y súbita de uno o varios músculos. Junto con el dolor repentino y agudo que caracteriza a los calambres, es posible que aparezca un bulto duro de tejido muscular bajo la piel. Estas contracciones son comunes y pueden durar de unos segundos a varios minutos. Si bien pueden aparecer en cualquier músculo del cuerpo, generalmente surgen en los muslos, pantorrillas, pies, manos, brazos, abdomen y caja torácica. Las causas de los calambres son variadas, pero en ciertos casos se puede prevenir su aparición.

    Por qué aparecen los calambres musculares

    Habitualmente los calambres aparecen mientras se hace ejercicio o después del mismo, aunque en ocasiones pueden surgir también por la noche mientras se descansa. Los calambres musculares pueden aparecer por diversas razones:

    • Tensar o usar excesivamente un músculo: es la causa más común de los calambres.
    • Deshidratación.
    • Falta de minerales como el sodio, el potasio o el calcio. La carencia puede tener su origen en una dieta inadecuada y pobre en frutas y verduras. También puede deberse a la pérdida de electrolitos y sales minerales causada por el sudor, la deshidratación, la ingesta de diuréticos o una diarrea. 
    • Mantener una postura durante un tiempo prolongado.
    • Inadecuado suministro de sangre en los músculos: el estrechamiento de las arterias que llevan la sangre a las extremidades puede producir un dolor similar al calambre en las piernas al hacer ejercicio. 
    • Compresión de los nervios por problemas como una lesión en la médula espinal o nervios pinzados en el cuello o la espalda.
    • Medicamentos: algunos fármacos como los antihipertensivos, los broncodilatadores o los medicamentos para el colesterol pueden provocar calambres.

    Asimismo, existen algunos factores que aumentan el riesgo de tener calambres. La predisposición a sufrirlos es mayor en embarazadas, atletas, personas con sobrepeso, personas mayores (por la pérdida de masa muscular) y personas que sufren diabetes, mala circulación, hipotiroidismo, trastornos nerviosos o trastornos hepáticos.

    Gravedad de los calambres

    Generalmente los calambres son inofensivos, aunque pueden imposibilitar temporalmente el uso del músculo afectado. Suelen desaparecer solos y en raras ocasiones requieren de asistencia médica. No obstante, es recomendable acudir al médico si los calambres:

    • No mejoran con las medidas de cuidado casero: para aliviar los síntomas del calambre se puede estirar o masajear suavemente el músculo, aplicar calor cuando esté tenso y hielo cuando duela.
    • Están relacionados con hinchazón, enrojecimiento o cambios de la piel en las piernas.
    • Causan molestia intensa.
    • Se acompañan de debilidad muscular.
    • Suceden a menudo o duran mucho tiempo.
    • No están relacionados con una causa evidente como, por ejemplo, la práctica de ejercicio físico.

    En caso de que los calambres sean consecuencia de otro problema de salud, el médico podría detectarlo y tratarlo para hacer desaparecer estas contracciones musculares.

    Cómo prevenir los calambres

    Para prevenir la aparición de los calambres se pueden seguir estas recomendaciones:

    • Estirar los músculos: antes y después de usar un músculo por un tiempo prolongado es aconsejable elongarlo. Si existe tendencia a la aparición de calambres en las piernas al dormir, es recomendable estirarlas antes de acostarse.
    • Graduar la duración e intensidad del ejercicio físico: la falta de forma física o el uso demasiado intensivo de los músculos puede provocar calambres. Por ello es recomendable graduar la intensidad del ejercicio para que el cuerpo se vaya adaptando al incremento de actividad.
    • Hidratarse: el líquido ayuda a que los músculos se relajen y contraigan. Por eso es importante beber abundante agua todos los días y especialmente durante y después de la actividad física.
    • Evitar la falta de minerales: la clave para mantener los electrolitos es tener una dieta sana y equilibrada y tomar especialmente frutas y verduras. Si el deporte se realiza en sitios húmedos o calurosos, la pérdida de electrolitos con el sudor será mayor, por lo que es importante reemplazarlos con sal en las comidas o tomando bebidas isotónicas.
    • Usar un equipamiento apropiado al hacer ejercicio.
  • Cistitis: por qué aparece y cómo prevenirla

    La cistitis es una inflamación de la vejiga. La mayor parte de las veces esta inflamación es causada por una infección producida por la bacteria Escherichia Coli, razón por la que se le llama también ‘infección urinaria’. La cistitis es bastante frecuente durante el verano, especialmente en las mujeres, aunque puede aparecer durante todo el año. Si la causa de la cistitis es una infección, existen algunas medidas que pueden prevenirla.

    Síntomas de cistitis

    Los síntomas más frecuentes de cistitis son:

    • Micción con dolor o escozor.
    • Necesidad urgente y constante de orinar aun teniendo poca cantidad de orina en la vejiga.
    • Sensación de no haber terminado de orinar.
    • Orina sanguinolenta.
    • Sensación de presión en la parte inferior del abdomen.
    • Orina opaca y con olor desagradable.

    Por qué aparece la cistitis

    Habitualmente la cistitis es resultado de una infección bacteriana. La bacteria que más frecuentemente causa esta infección es la Escherichia Coli, aunque hay otras que también pueden provocarla como Stafilococo Saprofíticus, Stafilococo Streptococo Faecalis, Proteus, Klebsiella, Enterobacter y Citrobacter. Estas bacterias que se encuentran fuera del cuerpo ingresan a través de la uretra en las vías urinarias y comienzan a multiplicarse. La infección es más frecuente en las mujeres debido a que, al tener la uretra más corta, es menor la distancia que tienen que recorrer las bacterias para alcanzar la vejiga.

    Además de ser mujer, otros factores de riesgo que predisponen a sufrir cistitis son:

    • Ser sexualmente activo.
    • Usar el diafragma como método anticonceptivo.
    • Estar embarazada: los cambios hormonales del embarazo pueden aumentar el riesgo de sufrir una infección.
    • Haber pasado la menopausia: los niveles alterados de hormonas en la posmenopausia se asocian con infecciones de las vías urinarias.
    • El uso prolongado de una sonda en la vejiga, que aumenta la vulnerabilidad a las infecciones.
    • Tener un sistema inmunitario débil a causa de ciertas enfermedades.
    • Tener diabetes.
    • Sufrir trastornos que provoquen un inadecuado vaciamiento de la vejiga.

    Al margen de las infecciones bacterianas, la inflamación de la vejiga también puede aparecer por la ingesta de ciertos medicamentos, el tratamiento de radiación en la vejiga y la reacción a ciertas sustancias químicas que incluyen algunos productos aplicados en la zona genital. También puede estar asociada a otros trastornos como cálculos renales o agrandamiento de la próstata.

    Cómo prevenir la cistitis

    Para prevenir las infecciones que causan cistitis es recomendable:

    • Beber abundante líquido diariamente, especialmente agua. Se debe evitar el consumo de cafeína y alcohol.
    • Orinar con frecuencia y vaciar la vejiga totalmente. Las bacterias tienden a proliferar cuando la orina permanece en la vejiga y, además, expulsar la orina limpia el tracto urinario.
    • Mantener una adecuada higiene genital. No es recomendable ni la falta de higiene ni el exceso de la misma. Es aconsejable usar jabón sólo una vez al día y emplear productos específicos para la zona íntima.
    • No utilizar productos que contengan perfumes en el área genital.
    • Evitar los pantalones ajustados y usar ropa interior de algodón.
    • Orinar antes y después de mantener relaciones sexuales, ya que éstas pueden favorecer que las bacterias vayan del tracto intestinal al urinario. Al miccionar se pueden eliminar las bacterias que hayan pasado a la uretra.
    • Al evacuar los intestinos las mujeres deben lavarse y secarse de delante hacia atrás, porque si no se pueden transmitir las bacterias del ano a la vagina o uretra.
    • Durante el verano, cambiar el bañador mojado por otro seco.
    • Ducharse en lugar de darse un baño: el agua de la ducha fluye y arrastra las posibles bacterias.
    • Tomar arándanos rojos: según varios estudios, los arándanos rojos evitan que las bacterias se fijen en las paredes de las vías urinarias, lo que previene las infecciones.

    En caso de que haya aparecido la cistitis bacteriana lo habitual es curarla con un tratamiento antibiótico oral. Su duración dependerá de la edad, el tipo de infección, recurrencia, etc. Seguir el tratamiento marcado hasta el final es imprescindible para evitar recaídas y resistencia a los antibióticos. Si se emplean mal, puede destruir la flora que protege de otras infecciones. Tratarla a tiempo puede prevenir una cistitis más aguda, la cronificación del cuadro o que la infección siga progresando y afecte a órganos como la próstata o los riñones.

  • Depresión grave: síntomas, tipos y causas

    Si bien es habitual sentirse triste o decaído de vez en cuando, un estado de ánimo constante de angustia que afecta a las actividades cotidianas puede ser síntoma de depresión.

    Qué es la depresión

    La depresión, también denominada ‘depresión clínica’ o ‘trastorno depresivo mayor’, es un trastorno emocional que causa síntomas de angustia o tristeza constantes y pérdida de interés por realizar diferentes actividades. Este trastorno afecta a cómo la persona se siente, piensa y se comporta y puede causar diferentes problemas físicos y emocionales. Como consecuencia, es posible que la persona tenga problemas para coordina las actividades diarias como dormir, comer o trabajar e incluso que, a veces, sienta que no merece la pena vivir.

    De forma sencilla, la depresión se puede clasificar en 3 tipos:

    • Depresión grave o mayor: cuando se sufren los síntomas de depresión durante la mayor parte del día, todos los días durante al menos dos semanas. Asimismo estos síntomas interfieren en el trabajo y la capacidad para dormir, estudiar, comer y disfrutar de la vida. Suele tener un origen más biológico, con mayor componente genético y menor influencia de factores externos.
    • Depresión reactiva: causada por una mala adaptación a circunstancias ambientales estresantes.
    • Trastorno depresivo persistente (distimia): cuando los síntomas de depresión duran al menos dos años y no hay periodos asintomáticos. Las personas que lo sufren pueden tener episodios de depresión mayor con otros de síntomas menos graves. La intensidad de los síntomas es menor que en la grave y no se presenta anhedonia. Parece guardar más relación con la forma de ser y el estrés prolongado.

    Asimismo existen otras formas de depresión que surgen en circunstancias concretas como:

    • Trastorno afectivo estacional: es una depresión asociada al vaivén de las estaciones. Generalmente comienza a finales de otoño o principios de invierno y desaparece en primavera y verano.
    • Depresión perinatal: la sufren las mujeres durante el embarazo o después del parto (depresión posparto).
    • Trastorno disfórico menstrual: síntomas depresivos que ocurren una semana antes de empezar la menstruación y que desaparecen después de ésta.
    • Depresión psicótica: ocurre cuando una persona tiene depresión grave además de alguna forma de psicosis.

    La depresión grave o mayor

    La depresión grave o mayor se caracteriza por la aparición de uno o varios episodios depresivos de al menos dos semanas de duración. Durante estos episodios, la persona no sólo está ‘triste’ sino que tiende a mostrar una falta extrema de iniciativa para hacer cualquier cosa, así como incapacidad para estar alegre y sentir placer (anhedonia). También experimenta otros problemas tanto físicos como psicológicos que dañan su calidad de vida.

    La depresión grave suele ter su inicio en la adolescencia o la adultez joven. El individuo que la padece puede alternar fases de estado de ánimo normal con fases depresivas.

    Causas

    La depresión mayor puede estar causada por diferentes factores. Se produce generalmente por la interacción de factores biológicos con factores psicosociales y de personalidad.

    Entre los factores de riesgo de la depresión grave están: los antecedentes familiares de depresión, el estrés intenso, haber sufrido un trauma o maltrato, la pérdida de un ser querido, ciertos rasgos de personalidad (como el autoestima baja o el pesimismo), los problemas económicos, el abuso de alcohol o drogas, enfermedades crónicas o la pérdida de una relación afectiva.

    Síntomas de la depresión grave

    • Sentimientos persistentes de tristeza.
    • Pérdida de interés en las actividades que antes eran gratificantes.
    • Insomnio o hipersomnia.
    • Baja autoestima.
    • Sensación de ineptitud.
    • Deseos de morir.
    • Fatiga o pérdida de energía.
    • Problemas de concentración y de toma de decisiones.
    • Sentimientos de culpabilidad.
    • Molestias físicas frecuentes (dolor de cabeza, estómago, fatiga).
    • Irritabilidad, hostilidad, agresión.
    • Para determinar que alguien padece depresión grave o mayor se deben manifestar varios de estos síntomas en un mismo periodo de dos semanas.

    Tipos

    Existen dos tipos de depresión mayor:

    • Con episodio único: solamente hay un acontecimiento depresivo en la vida del paciente.
    • Depresión mayor recidivante: los síntomas aparecen en dos o más episodios en la vida del paciente. La separación debe ser de al menos 2 meses sin presentar síntomas.

    Tratamientos

    Aquellas personas que padecen depresión grave diagnosticada por un médico pueden someterse a un tratamiento con medicamentos, psicoterapia o una combinación de ambas cosas. En caso de que el paciente no mejore con la medicación o exista un riesgo alto de cometer suicidio, se pueden utilizar también terapias electrocompulsivas.

    Lo más importante es que, una vez establecido, el paciente siga con el tratamiento impuesto hasta el final. Para ello es esencial el apoyo y la comprensión de los familiares y allegados.

  • Día Mundial contra la Lepra: respuesta a preguntas frecuentes

    Día Mundial contra la Lepra

    Este domingo ha sido el último domingo de enero, momento que desde 1954 sirve para la celebración del Día Mundial contra la Lepra. Una fecha que se destina especialmente para denunciar un problema que se creía erradicado, pero que hoy en día sigue presente en países de África, América Latina y África.  Es por ello que hoy vamos a orientarnos a responder las preguntas más frecuentes que existen acerca de esta enfermedad. 

    En el caso de América, según datos de fuentes oficiales, la lepra se ha disminuido en un 30 por ciento de los casos durante los últimos diez años. Pero no está erradicada y por ello resulta especialmente importante la toma de conciencia por este problema que deriva en discapacidades también en niños y niñas. Por este motivo celebramos el último domingo de enero el Día Mundial contra la Lepra. 

    Qué es la lepra

    Según recogen los Laboratorios Pfizer, la lepra es una enfermedad infecciosa crónica que llega a afectar a la piel y también al sistema nervioso. La ocasiona el bacilo Mycobacterium lepraey también se conoce como el mal de Hansen ya que fue el doctor noruego Armauer Hansen quien descubrió al bacilo a finales del siglo XIX. 

    La lepra afecta, como decimos, a la piel, los nervios periféricos, la mucosa de las vías respiratorias y los ojos. La pronta detección temprana de los casos logra disminuir de forma extraordinaria el riesgo de deformidades y discapacidad en los pacientes. La mejor noticia es que tiene cura y el medicamento con el que se puede tratar es totalmente gratuito en los países, según la Organización Panamericana de la Salud (PAHO). 

    Organizaciones de salud internacionales establecieron una estrategia concreta para combatir esta enfermedad. Se ha apostado por aumentar el acceso al diagnóstico a través de la integración de los servicios de lepra a la atención primaria en salud, la búsqueda activa de casos para asegurar la detección precoz y el tratamiento sin costo con poliquimioterapia (PQT) para garantizar su curación. 

    Desde el año 2005, la Organización Mundial de la Salud declaró la supresión de la lepra como problema de salud pública al detectarse menos de un caso por cada 10.000 persona a nivel nacional. Esto no significaría que ya haya desaparecido, sino que su influencia es menor. Un estigma vinculado a la pobreza y que puede tener un impacto devastador en la vida de las personas mucho después de estar curadas. 

    La lepra, en cifras

    Según la PAHO, en las Américas los casos de lepra han disminuido un 35.8 por ciento durante los últimos diez años, pasándose de los casi 53.000 a los prácticamente 34.000. En los últimos tiempos, según informaciones del pasado curso, se han detectado casos nuevos de lepra en 24 países, aunque la gran mayoría se han registrado en Brasil, concretamente un 94 por ciento.  

    De todos estos países en los que se han detectado la existencia de lepra, todos ellos la han suprimido de la lista de problemas de salud pública. Solo Brasil la mantiene como tal, y por ello desde las autoridades trabajan para reducir las consecuencias de la enfermedad. La edad más común en la que los niños presentan signos de lepra es entre los 10 y los 14 años. Cabe destacar que 1761 niños fueron diagnosticados con este problema en las Américas, de los cuales casi 40 -38 concretamente- tenían discapacidades visibles. 

    Respuesta a las preguntas frecuentes sobre la lepra

    La Organización Mundial de la Salud (OMS), a través de la PAHO, emitió un manual de prevención de las discapacidades relacionadas con la lepra en niños. Afirman que la lepra se transmite a través del tracto respiratorio superior de una persona no tratada a otra a través del contacto “directo y frecuente”, pero no puede enfermar con un simple contacto. 

    Causa de la lepra:

    En el caso comentado sobre los menores de edad, se apunta como causa al contacto en el hogar como fuente más probable de transmisión, algo que no se limita exclusivamente a la familia si no a cualquier persona del entorno. 

    Síntomas de la lepra:

    En muchos de los casos, los primeros signos son esas manchas pálidas en la piel o entumecimiento en los dedos de manos y pies. Una situación que se debe a esa afección al tejido y los nervios. Puede incluso provocar daño en los nervios, pérdida de sensibilidad y parálisis de los músculos que conforman el rostro, los pies o las manos. 

    De hecho, las bacterias destruyen la capacidad para sentir lesiones y dolor del cuerpo. Al no sentir la molestia las lesiones suelen ser graves y llegan a infectarse. Los cambios en la piel dejan al paciente con cierta susceptibilidad a las úlceras que, si no se tratan, pueden derivar en heridas y desfiguraciones visibles en las extremidades o en la cara. 

    Tratamiento de la lepra:

    La solución para curar la lepra es acudir a una terapia multidrogas (dapsona, rifampicina y clofazimina), una combinación de fármacos que se encarga de la supresión del microorganismo patógeno, cura al paciente y detiene la transmisión. Si no se trata puede derivar en discapacidad o ceguera. 

    FUENTES: 

     

    Documento conjunto Organización Mundial de la Salud (OMS) y Organización Panamericana de la Salud (PAHO)

    Organización Panamericana de la Salud (PAHO)

    Laboratorios Pfizer

  • Día Mundial de la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC)

    La Organización Mundial de la Salud (OMS) prevé que para el año 2030, la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) se convierta en la cuarta causa de muerte en todo el mundo. Debido a esta expansión, y a la gravedad de esta enfermedad cada vez más común, hoy se celebra el Día Mundial de la EPOC. A lo largo de esta jornada, la OMS y empresas especializadas en servicios domiciliarios para tratar y mejorar la calidad de vida de estos pacientes, como Oximesa, tratan de promover una mayor comprensión de la enfermedad y una mejor atención a los pacientes, así como crear ambientes más saludables. Esta organización encabeza la Alianza Mundial contra las Enfermedades Respiratorias Crónicas (GARD), una alianza de organizaciones y organismos nacionales e internacionales que tratan de alcanzar el objetivo de reducir la carga mundial de enfermedades respiratorias crónicas y lograr un mundo en el que todos podamos respirar libremente.

  • Disfunción eréctil: causas y factores de riesgo

    La disfunción eréctil es una disfunción sexual que afecta de manera parcial o total a una elevada cantidad de hombres -especialmente a partir de los 40 años- y que puede tener causas variadas. Para prevenir su aparición se pueden intentar reducir algunos factores de riesgo.

    Qué es la disfunción eréctil

    La disfunción eréctil es una disfunción sexual caracterizada por la incapacidad de desarrollar una erección o mantenerla con un tamaño y rigidez satisfactorios. Si este problema es puntual no tiene que ser motivo de preocupación, pero si se repite durante varios meses es importante acudir al médico para poder encontrar la causa e intentar solucionarla.

    Causas de la disfunción eréctil

    Dado que la excitación sexual masculina es un proceso que involucra al cerebro, las hormonas, las emociones, los nervios, los músculos y los vasos sanguíneos, la disfunción eréctil puede estar provocada por problemas en alguno de estos factores. Las causas de la disfunción eréctil pueden ser las siguientes:

    • Vasculares: cuando llega poca sangre al pene o no se retiene adecuadamente en los cuerpos cavernosos. Las causas más frecuentes de la disfunción de carácter vascular son la hipertensión, el colesterol alto y la obstrucción de los vasos sanguíneos (ateroesclerosis), entre otras enfermedades cardiovasculares.
    • Neurológicas: cuando existen problemas en la transmisión de órdenes que el cerebro y la médula espinal envían a través de los nervios erectores. Este tipo de disfunción la producen enfermedades como el Parkinson, la esclerosis múltiple, la apnea del sueño o el infarto medular. También puede venir provocada por una lesión tras las cirugías por cáncer de próstata, vejiga y recto.
    • Hormonales: cuando el organismo produce menos testosterona de la que necesita. Esto puede venir provocado por tratamientos hormonales, enfermedades hepáticas, tumores que producen estrógenos, tumores hipofisarios y la enfermedad de Cushing, entre otros.
    • Psicológicas: ya que la respuesta sexual se origina en el cerebro, puede verse afectada por causas psicológicas como depresión, ansiedad, psicosis, miedo al embarazo o baja autoestima, entre otras. En ocasiones, la propia ansiedad provocada por el problema para mantener las erecciones puede agravar la disfunción eréctil.
    • Farmacológicas: el consumo de ciertos medicamentos como los usados para la hipertensión y la depresión pueden afectar a la función eréctil.

    Además de todas las causas englobadas en las anteriores categorías, la disfunción eréctil también puede venir provocada por la enfermedad de Peyronie.

    Factores de riesgo de la disfunción eréctil

    Algunos de los factores de riesgo de riesgo de padecer disfunción eréctil son los siguientes:

    • Sufrir enfermedades cardíacas.
    • Padecer diabetes mellitus: es la enfermedad endocrina asociada con mayor frecuencia a la disfunción eréctil.
    • Sedentarismo: la practica deportiva regular disminuye el riesgo de disfunción eréctil en un alto porcentaje.
    • Tener obesidad.
    • Consumir tabaco, ya que fumar limita el flujo de sangre a las venas y arterias.
    • Estar en tratamiento con ciertos fármacos que afectan a la excitación sexual.
    • Consumir drogas o tomar alcohol en exceso.
    • Ciertos tratamientos médicos, como la cirugía de próstata o la radioterapia contra el cáncer.
    • Padecer trastornos psicológicos como el estrés, la ansiedad o la depresión.
    • La edad: la posibilidad de padecer disfunción eréctil aumenta con la edad, aunque no es una consecuencia inevitable de la misma.
    • Lesiones, en particular si éstas dañan los nervios o arterias que controlan las erecciones.

    Si necesita una consulta de urología, en Clínica Regenia cuentan con una unidad especializada en la que tratan problemas como la enfermedad de Peryone o la disfunción eréctil. Para esta última utilizan el plasma rico en plaquetas además del tratamiento de ondas de choque. Si tiene más dudas sobre estos tratamientos o quiere asistir a una consulta de urología para una exploración, no dude en pedir cita y acudir a Clínica Regenia de Granada, ubicada en Avenida de la Constitución 20, o al centro de Jaén, en Plaza de la Constitución 12.

  • Faringitis: síntomas, diagnóstico y tratamiento

    Qué es la faringitis

    Resulta hartamente difícil establecer una cifra concreta de personas que padecen faringitis. Se trata de una enfermedad con mayor incidencia en las estaciones de invierno y primavera, pero que no se puede descartar su aparición en verano por la afectación de factores como el rinovirus u otros que producen infecciones respiratorias de vías altas. Y es que la faringitis tiene un origen viral. 

    La faringitis o dolor de garganta es la molestia, dolor o carraspera en esa zona del cuerpo que se suele presentar muy a menudo a la hora de tragar. Se trata de una inflamación de la faringe, un problema que puede presentarse como faringitis aguda (inflamación de amígdalas y que hace referencia a la inflamación de la faringe de la úvula, conocida como campanilla, las amígdalas y el paladar blando) o como faringitis crónica. 

    Esta última se define por una serie de procesos inflamatorios o irritativos de la mucosa faríngea que persisten o se repiten a menudo, generalmente sin causa infecciosa, y que se pueden dar en diferentes situaciones: el reflujo gastroesofágico ante irritantes tóxicos como pueden ser el polvo, sustancias químicas, el humo del tabaco o cuando la respiración es por la boca ante afecciones de la nariz que cursan con obstrucción nasal. 

    Causas y síntomas

    Como decimos, las causas de la faringitis responden a esa infección viral. La mayoría de los dolores de garganta son causados por resfriados, gripe, virus coxsackie o mononucleosis. Las bacterias, además, pueden causar faringitis en algunos casos como la amigdalitis estreptocócica, causada por los estreptococos del grupo A. Con menos frecuencia, bacterias como clamidia o gonorrea llegan a causarla. 

    La mayoría de los casos de faringitis se suceden durante los meses más fríos. Por ello debemos estar especialmente alerta en estos meses. La enfermedad llega a propagarse con frecuencia entre los miembros de la familia y personas del entorno más cercano.  

    ¿Cómo se manifiesta? 

    El síntoma más común de la faringitis es el dolor de garganta. Sin embargo, la sintomatología también abarca diferentes situaciones como las siguientes: 

    • Dolor de cabeza. 
    • Dolor muscular. 
    • Dolor articular. 
    • Erupción cutánea. 
    • Ganglios linfáticos inflamados en el cuello. 
    • Fiebre. 

    Además, las complicaciones pueden llegar a abarcar otros problemas como infección en el oído, sinusitis y absceso periamigdalino. En caso de presentar un dolor de garganta que no desaparece durante varios días, o tiene fiebre elevada, ganglios linfáticos inflamados en el cuello o una erupción cutánea o problemas para respirar con el dolor de garganta, no dude en contactar con un profesional médico. 

    Diagnóstico y tratamiento

    La realidad es que al faringitis es una enfermedad sumamente común. El médico, para su diagnóstico, llevará a cabo un examen físico a través del cual evaluará el estado de la garganta. Bien puede hacerlo de forma rápida o solicitando un cultivo para buscar amigdailitis estreptocócica.   Además se pueden solicitar otros exámenes de laboratorio dependiendo de la presunta causa. 

    Ante una faringitis el tratamiento se lleva a cabo normalmente con antibióticos, aunque no sirven para los dolores de garganta virales. Utilizarlos cuando no se necesita lleva a que no funcionen igual de bien cuando son necesarios por aquello de la resistencia. 

    Un dolor de garganta en caso de faringitis se tratará con antibióticos si se realiza un examen para detectar estreptococos que da positivo. Su proveedor no puede diagnosticar la amigdalitis estreptocócica solo por los síntomas o un examen físico. Otro caso es que resulte positivo el cultivo por clamidia o gonorrea. 

    Además, cabe destacar que un dolor de garganta causado por la gripe puede aliviarse por medio de antivirales. A continuación le facilitamos una serie de consejos para tratar de aliviar una faringitis: 

    • No fumar. 
    • Tome bebidas calientes. 
    • Infusiones de enebro. 
    • Vapores de eucalipto. 
    • Gárgaras con agua salada. 
    • Alimentos con vitamina A. 
    • Evitar ambientes resecos.
    • Tomar leche con miel y cúrcuma. 
    • Alimentación con muchas frutas y hortalizas para aumentar las defensas del organismo. 

    *NOTA: Este artículo tiene una finalidad informativo- divulgativa. Siempre ha de ser un médico especialista el que determine los procesos de diagnosis, tratamiento y terapias complementarias que estime. Si cree que puede estar enfermo acuda a su centro de salud o a un especialista colegiado, bajo ningún concepto se automedique o tome decisiones relativas a su salud en virtud de lo leído aquí o en cualquier otro sitio web.

    FUENTE: 

    Portal de Información de los Institutos Nacionales de la Salud de Estados Unidos 

    Laboratorios Cinfa 

    Portal de Oximesa

     

  • Fractura de cadera: causas, síntomas y tratamiento

    La fractura de alguno de los huesos de la cadera es cada vez más frecuente en personas de edad avanzada. Suele estar provocada por una caída o la osteoporosis y presenta síntomas como dolor, rigidez, hinchazón y una pierna más corta que otra. El tratamiento de esta fractura suele requerir cirugía y fisioterapia.

    Tipos de fractura de cadera

    Hay varios tipos de fractura de cadera según la localización de la misma:

    • Fractura del cuello del fémur: cuando la fractura está justo debajo de la parte de la articulación esférica de la cabeza del fémur. En este tipo de fractura el flujo sanguíneo no llega bien a la cabeza femoral y puede causar necrosis vascular.
    • Fractura intertrocantérica: cuando se produce en la región situada un poco más abajo de la articulación real de la cadera, en la parte superior del fémur que se proyecta hacia afuera. Es el tipo de fractura más común junto a la del cuello del fémur.
    • Fractura de la cabeza del fémur: a menudo se acompaña de una dislocación de la articulación de la cadera.
    • Fractura subtrocantérica: localizada debajo del trocánter menor.

    Causas de la fractura de cadera

    La fractura de cadera suele tener su origen en una caída o fuerte impacto, como el que se produce en un accidente de tráfico. En las personas mayores el riesgo de sufrir una fractura de cadera es mayor, no sólo porque son más propensas a tener una caída, sino también por la aparición de la osteoporosis (pérdida de densidad ósea). La desmineralización de los huesos incrementa su fragilidad, de manera que, ante un impacto que no tendría por qué causar un daño, pueden romperse. De hecho, si los huesos están muy débiles, simplemente girar estando de pie puede provocar la fractura.

    Además de la osteoporosis, los principales factores de riesgo de sufrir una fractura de cadera son: ser mujer, tener edad avanzada, haber sufrido una fractura ósea previa, tener una mayor tendencia a las caídas (p.ej. por no ver bien), tener un peso bajo, tomar medicamentos que favorecen el descenso de la masa ósea (como los corticoides), factores genéticos, enfermedades que fomentan el deterioro de la masa ósea (como la menopausia precoz) y la falta de actividad física..

    Síntomas de la fractura de cadera

    Los síntomas que pueden alertar de que existe una fractura de cadera son los siguientes:

    • Dolor fuerte en la cadera o ingle.
    • Rigidez, hinchazón y aparición de hematomas en la zona de la cadera.
    • Pierna más corta en el lado roto de la cadera e incapacidad para cargar peso en ella.
    • Giro hacia afuera de la pierna situada en el lado roto de la cadera.
    • Incapacidad para moverse después de una caída.

    Tratamiento para la fractura de cadera

    El tratamiento de la fractura de cadera consiste habitualmente en una combinación de cirugía, medicación y rehabilitación. La cirugía de reconstrucción de la cadera debe realizarse lo antes posible para que no empeore el pronóstico. Esta intervención puede ser principalmente de dos tipos:

    • Fijación de la fractura:se utilizan unos tornillos para mantener unido el hueso roto mientras la fractura se cura.
    • Reemplazo de la articulación de la cadera: consiste en sustituir parcial o totalmente la cadera con una prótesis. El médico puede recomendar este reemplazo si el suministro de sangre a la parte esférica de la articulación se dañó durante la fractura, algo que ocurre con mayor frecuencia en la fractura del cuello femoral.

    Actualmente, las técnicas quirúrgicas permiten que el paciente comience a caminar a los dos días de la intervención. No obstante, la recuperación es lenta y gradual y requiere de rehabilitación, que se debe comenzar lo antes posible. Un fisioterapeuta realizará ejercicios de amplitud de movimiento y fortalecimiento y dará instrucciones sobre cómo moverse y recuperar la independencia. Asimismo, puede recomendar el uso de andador, bastón o silla de ruedas durante el periodo de rehabilitación.

    Prevención

    Para prevenir una fractura de cadera es recomendable:

    • Realizar actividad física de forma regular para fortalecer los huesos y mejorar el equilibirio. En personas mayores se aconseja principalmente caminar.
    • Evitar el consumo de alcohol y tabaco.
    • Tomar suficiente calcio y vitamina D para mantener la densidad ósea y evitar la osteoporosis.
    • Aumentar la seguridad en el hogar, eliminando obstáculos que puedan provocar caídas.
    • Revisar la vista para reducir el riesgo de caída. Operar las cataratas, por ejemplo, disminuye las probabilidades de caerse.
    • Usar bastón o andador si falta estabilidad al caminar.

    Hay que tener especial cuidado si ya se ha padecido una fractura de cadera, ya que esto aumenta el riesgo de sufrir caídas y, consecuentemente, de tener otra fractura de cadera.

  • Guía básica de la disfunción eréctil

    La disfunción eréctil es una disfunción sexual que afecta de manera total o parcial a una elevada cantidad de hombres, especialmente a partir de los 40 años. Esta disfunción puede tener su origen en causas variadas, que determinan el tratamiento más apropiado para hacerle frente.

    Qué es la disfunción eréctil

    La disfunción eréctil es una disfunción sexual caracterizada por la incapacidad para lograr desarrollar una erección o mantenerla con una rigidez y tamaño satisfactorios. Si este problema es puntual no tiene que ser motivo de preocupación, pero si se repite durante varios meses es importante acudir al médico. La visita al especialista es necesaria no solo para solucionar la disfunción sino también para encontrar su origen, ya que puede ser síntoma de alguna enfermedad no diagnosticada que necesita tratamiento.

    Causas de la disfunción eréctil

    Ya que la excitación sexual masculina es un proceso que involucra al cerebro, las hormonas, las emociones, los nervios, los músculos y los vasos sanguíneos, la disfunción eréctil puede estar provocada por causas muy diversas:

    • Vasculares: cuando llega poca sangre al pene o no se retiene adecuadamente en los cuerpos cavernosos. Entre estas causas están la hipertensión, el colesterol alto y la ateroesclerosis, entre otras enfermedades cardiovasculares.
    • Neurológicas: cuando existen problemas de transmisión de las órdenes que el cerebro y la médula dan a los nervios erectores. Estos problemas los causan enfermedades como el Parkinson, la esclerosis múltiple o el infarto medular, y lesiones tras cirugías por cáncer de próstata, vejiga y recto.
    • Hormonales: cuando el organismo produce menos testosterona de la necesaria. Esto puede venir provocado por enfermedades hepáticas, tumores hipofisiarios, tratamientos hormonales y la enfermedad de Cushing, entre otras causas.
    • Psicológicas: depresión, ansiedad, miedo al embarazo o baja autoestima pueden impedir que se origine la respuesta sexual en el cerebro.
    • Farmacológicas: ciertos medicamentos, como los usados para la hipertensión y la depresión, pueden afectar a la disfunción eréctil.

    Además de por las causas englobadas en las anteriores categorías, la disfunción eréctil puede estar provocada por la enfermedad de Peyronie.

    Asimismo existen ciertos factores de riesgo que pueden contribuir a la disfunción eréctil: edad, sobrepeso, consumo de tabaco, tratamientos médicos como la cirugía de próstata o la radioterapia contra el cáncer, sedentarismo, trastornos afectivos, diabetes, lesiones en los nervios o arterias que controlan las erecciones y un consumo excesivo de alcohol y drogas.

    Síntomas de la disfunción eréctil

    Los síntomas de la disfunción eréctil pueden ser:

    • Problemas persistentes para desarrollar una erección. En ocasiones es posible que sí se produzcan erecciones espontáneas pero no cuando se quieren mantener relaciones sexuales con otra persona.
    • Problemas persistentes para mantener una erección con el tamaño y rigidez deseados.

    Asimismo, pueden surgir otros síntomas psicoafectivos derivados de la imposibilidad de mantener relaciones sexuales. Entre ellos, ansiedad, frustración, culpabilidad y evitación del acto sexual.

    Tratamiento de la disfunción eréctil

    Los tratamientos para hacer frente a la disfunción eréctil son variados:

    • Medicamentos: son eficaces para muchos pacientes. Principalmente se utilizan Sildefil (Viagra), Tadalafilo, Ananafilo y Vardenafilo, que tienen escasos efectos adversos si los receta un urólogo tras un diagnóstico adecuado. También se puede tratar con Aprostadil, un medicamento que se aplica con crema, se autoinyecta o se introduce mediante una cánula en la uretra antes del acto sexual.
    • Plasma rico en plaquetas: este tratamiento consiste en administrar mediante inyección subcutánea en el pene el plasma rico en plaquetas extraído de la sangre del propio paciente. Utiliza factores de crecimiento presentes de forma natural en las plaquetas para estimular la reparación del tejido, aumentando la circulación y el flujo de la sangre al pene. Sus resultados no son definitivos, por lo que se debe repetir pasados 12 o 18 meses.
    • Ondas de choque: son eficaces si el origen de la disfunción es un problema vascular. Las ondas de choque de baja energía estimulan la formación de nuevos vasos sanguíneos y potencian la relajación del endotelio vascular, mejorando la circulación. Este tratamiento es indoloro, no invasivo y curativo.
    • Bomba peniana: es un tubo hueco que se coloca sobre el pene para luego aspirar el aire que está dentro del tubo hacia fuera. Esto genera un vacío que permite que la sangre llegue al pene, creando una erección que se mantiene con un anillo de tensión.
    • Tratamiento psicológico: cuando la causa de la disfunción es un problema psicológico, un especialista en salud mental puede ayudar a encontrar el origen y a dar con la solución más adecuada, ofreciendo ejercicios y herramientas específicas para trabajar.
    • Prótesis de pene: es la colocación quirúrgica en el pene de unas barras flexibles que se accionan al presionar una perilla colocada en el interior de la zona inguinal. Generalmente no se recurre a la cirugía hasta que se han probado otros tratamientos, ya que conlleva riesgo de complicaciones.

    Elegir el tratamiento más adecuado dependerá de la causa y la gravedad de la disfunción eréctil. Asimismo, si la disfunción tiene su origen en una enfermedad, ésta también habrá que tratarla.

    Si necesita una consulta de urología, en Clínica Regenia cuentan con una unidad especializada en la que tratan problemas como la enfermedad de Peyronie o la disfunción eréctil. Para esta última utilizan el plasma rico en plaquetas además del tratamiento de ondas de choque. Si tiene más dudas sobre estos tratamientos o quiere asistir a una consulta de urología para una exploración, no dude en pedir cita y acudir a Clínica Regenia de Granada, ubicada en Avenida de la Constitución 20, o al centro de Jaén, en Plaza de la Constitución 12.

  • Insomnio: por qué aparece y cómo puede afectar a la salud

    Dormir bien es imprescindible para mantener una buena salud, tanto física como mental. Sin embargo, muchas veces no se descansa suficiente porque cuesta conciliar el sueño o porque surgen dificultades para permanecer dormido. El temido insomnio puede aparecer por diversas causas y tiene varias consecuencias para la salud.

    Qué es el insomnio

    El insomnio es un trastorno en el que existe dificultad para conciliar el sueño, para permanecer dormido o para continuar durmiendo si el sueño se interrumpe. Es uno de los trastornos del sueño más frecuentes y se puede sufrir de forma temporal o crónica. Si sólo se sufre durante algunos días o semanas se denomina insomnio agudo. Si la dificultad de mantener el sueño se presenta durante varios meses se considera que el insomnio es crónico.

    Según el momento de aparición el insomnio puede ser:

    • De conciliación: cuando aparece dificultad para conciliar el sueño. En adultos se entiende como un tiempo normal de conciliación el inferior a 30 minutos.
    • De mantenimiento: cuando existe dificultad para mantener el sueño durante la noche, ya sea por despertares frecuentes o porque sea imposible conciliar el sueño tras despertar en mitad de la noche.
    • De despertar precoz: cuando la persona se despierta antes de la hora esperada o marcada en el despertador.

    En algunas ocasiones se pueden dar dos tipos de insomnio a la vez e incluso los tres al mismo tiempo.

    Por qué aparece el insomnio

    El insomnio puede tener su origen en causas muy diversas:

    • Trastornos de salud mental como ansiedad, depresión o estrés postraumático.
    • Estrés provocado por las preocupaciones diarias.
    • Consumo de medicamentos que pueden alterar el sueño como, por ejemplo, ciertos antidepresivos, corticoides, diuréticos o tratamientos para la presión arterial.
    • Algunas enfermedades como el cáncer, la diabetes, el dolor crónico, las afecciones cardíacas, el hipertiroidismo, la fibromialgia o la enfermedad de Parkinson. También puede aparecer por enfermedades urológicas que provocan la necesidad urgente de micción durante la noche.
    • Trastornos del sueño como el síndrome de piernas inquietas o la apnea del sueño.
    • Descompensación horaria provocada por viajes a otros usos horarios o turnos de trabajo que cambian con frecuencia.
    • Malos hábitos de sueño: horarios irregulares para dormir, uso de pantallas antes de irse a la cama…
    • Comer en exceso por la noche, ya que esto puede provocar reflujo gástrico.
    • Tomar cafeína, nicotina o alcohol antes de dormir. La cafeína y la nicotina son estimulantes, mientras que el alcohol ayuda a conciliar el sueño pero impide disfrutar de las fases profundas del mismo.

    Las mujeres suelen sufrir este trastorno con más frecuencia que los hombres, en parte por los vaivenes hormonales del ciclo menstrual y la menopausia. Además, con la edad suele aumentar la probabilidad de tener insomnio tanto en hombres como en mujeres.

    Consecuencias para la salud de padecer insomnio

    La falta de sueño provocada por el insomnio puede tener varias consecuencias en la salud:

    • Deterioro de funciones cognitivas como la memoria, la concentración, el razonamiento, el tiempo de reacción y la atención. Como consecuencia, se reduce el rendimiento escolar o laboral y hay un mayor riesgo de sufrir un accidente de tráfico, doméstico o laboral.
    • Disminución de la tolerancia a la glucosa. Se ha demostrado que las personas con insomnio son más propensas a sufrir diabetes por no poder manejar sus niveles de glucemia.
    • Cambios de humor e irritabilidad.
    • Dolor de cabeza.
    • Fatiga.
    • Trastornos de salud mental como depresión o ansiedad.
    • Problemas cardiovasculares: los pacientes hipertensos de edad avanzada con problemas para conciliar el sueño poseen un riesgo cardiovascular más elevado que el resto de la población según señala la Fundación Española del Corazón.
    • Trastornos neurológicos: la Sociedad Española de Neurología señala que la mala calidad del sueño puede ser un desencadenante o riesgo para determinados trastornos como ictus, Parkinson, Alzheimer y diversas enfermedades neuromusculares.
    • Alteración del sistema inmunológico.
    • Trastornos metabólicos que favorecen la aparición del sobrepeso y la obesidad.

    Cómo prevenir el insomnio

    Para prevenir el insomnio es importante mantener una adecuada higiene del sueño. Algunos consejos para conseguirlo son:

    • Respetar los horarios de sueño: acostarse y levantarse todos los días a la misma hora.
    • Acostarse sólo cuando se tenga sueño.
    • No quedarse en la cama si después de 20 minutos no se ha conciliado el sueño. Es mejor levantarse y hacer alguna actividad relajante o aburrida. Hasta que no llegue el cansancio, no se debe volver a la cama.
    • Evitar cenas copiosas y el consumo de cafeína y alcohol antes de dormir.
    • Evitar la tecnología: la luz, sobre todo la azul, disminuye la producción de melatonina. Por eso se deben evitar los dispositivos electrónicos antes de dormir.
    • Crear un entorno relajado: habitación fresca, oscura y silenciosa.
    • Reservar la cama solo para dormir.
    • Realizar alguna actividad relajante antes de irse a la cama: darse una ducha caliente, escuchar música lenta…
    • Hacer ejercicio: ayuda a dormir mejor pero no se debe hacer antes de irse a la cama, ya que provocará el efecto contrario.
    • Limitar las siestas durante el día a un máximo de 30 minutos.
  • Mioma uterino: causas, síntomas y tratamiento

    Los miomas uterinos son masas tumorales de carácter benigno que crecen en el útero. Sus tamaños pueden ser variados y en ocasiones no presentan síntomas. En función de las molestias que provoquen y de las circunstancias de cada paciente, se pueden aplicar varios tratamientos distintos.

    Qué es el mioma uterino

    Los miomas o fibromas uterinos son masas tumorales de carácter benigno que crecen en la capa muscular del útero, normalmente durante los años fértiles. Habitualmente una paciente suele tener varios a la vez, aunque también puede desarrollar uno solo.El tamaño de los miomas varía mucho. Puede ser tan diminuto que resulte indetectable para el ojo o convertirse en una masa voluminosa que agrande el útero. A pesar del considerable tamaño de algunos, la gran mayoría de los miomas son benignos y sólo en contadas ocasiones dan lugar a cáncer.

    Los miomas pueden ser de 3 tipos en función de su ubicación:

    • Intramurales: el más común. Se encuentran en la parte central de la capa muscular del útero, el miometrio.
    • Subserosos: se forman bajo la capa más externa del útero y crecen hacia el exterior del mismo.
    • Submucosos: ubicados normalmente bajo el revestimiento interno de la pared uterina.

    Ocasionalmente estos tumores también pueden aparecer en el cuello uterino.

    Causas

    Los miomas no suelen aparecer antes de los 20 años y son más comunes conforme avanza la edad. Las causas de la aparición de los mismos no están del todo claras. No obstante, según se ha observado en algunas investigaciones, el crecimiento de los miomas está relacionado con el nivel de progesterona y estrógenos, dos hormonas que estimulan el desarrollo del revestimiento uterino durante el ciclo menstrual. Parece que cuando los niveles de estas hormonas son altos crecen los fibromas. Por ello es posible que se desarrollen también al tomar píldoras anticonceptivas que contienen estrógeno.

    Es esta relación con las hormonas lo que podría explicar que los miomas aparezcan durante los años fértiles. Cuando una mujer llega a la menopausia los miomas tienden a hacerse más pequeños o incluso a desaparecer por no recibir estímulo hormonal.

    Por otro lado, se cree que el factor genético también podría tener relación con su aparición. Es decir, si una pariente cercana tuvo miomas, aumentan las probabilidades de sufrirlos. Además, existen ciertas evidencias de que la obesidad, beber alcohol y seguir una dieta más alta en carnes rojas y más baja en vegetales, frutas y lácteos incrementan el riesgo de sufrir miomas.

    Síntomas

    Muchas mujeres que tienen mioma uterino no presentan síntomas. En las que sí tienen, los síntomas pueden variar en función de la ubicación, el tamaño y el número de fibromas. Los subserosos suelen ser asintomáticos aunque sean grandes, mientras que los submucosos pueden dar síntomas aunque sean pequeños. Algunos de los síntomas más comunes son:

    • Dolor lumbar o de piernas.
    • Dolor pélvico.
    • Periodos abundantes y dolorosos que pueden durar más de una semana.
    • Necesidad de orinar a menudo.
    • Dificultad para vaciar la vejiga.
    • Anemia por el sangrado abundante.
    • Estreñimiento.
    • Presión e hinchazón en la parte baja del abdomen.
    • Presión en los órganos adyacentes cuando el mioma adquiere cierto tamaño.
    • Dolor durante las relaciones sexuales.

    En algunas mujeres los miomas pueden provocar problemas durante el embarazo o el parto, problemas de fertilidad y abortos espontáneos.

    Tratamiento

    Los miomas que no presenten síntomas a la paciente no hay que tratarlos, sino simplemente revisarlos periódicamente para controlar su evolución. En el caso de que sí produzcan molestias, los tratamientos pueden ser varios:

    • Tratamientos farmacológicos:
      • Medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (como el ibuprofeno): para reducir el dolor asociado.
      • Análogos del factor liberador de gonadotrofinas: hacen que el cuerpo produzca menos estrógeno y progesterona. Sirven para tratar el sangrado y reducir el tamaño de los miomas. Provocan muchos efectos secundarios y los síntomas suelen reaparecer si se suspende el tratamiento.
      • Píldoras anticonceptivas orales: regulan el ciclo de ovulación y son eficaces para el tratamiento de los trastornos de sangrado.
      • Modulares selectivos del receptor de progesterona: bloquean los receptores de la progesterona en el mioma. Sirve tanto para tratar el sangrado como para reducir el tamaño de los miomas.
    • Colocación de dispositivos uterinos que secretan hormonas para reducir el sangrado abundante.
    • Embolización de la arteria uterina: el objetivo es colapsar los vasos sanguíneos de los miomas, restringir el flujo de sangre y causar que éstos se reduzcan y mueran.
    • Terapia HIFU: destrucción de los miomas mediante ultrasonidos.
    • Miomectomía: extirpación de los miomas mediante histeroscopia o laparoscopia, dos procesos mínimamente invasivos. Si no es posible realizarlo mediante estas técnicas se puede hacer mediante laparotomía (abriendo el abdomen), aunque esto sucede en pocas ocasiones. La ventaja de estas técnicas es que se consiguen extirpar los tumores con una mínima agresión al paciente y con pocos riesgos.
    • Histerectomía: extirpación total del útero, que habitualmente se puede realizar mediante laparoscopia mínimamente invasiva. Se suele realizar en aquellas mujeres que ya no quieren tener más hijos y desean solucionar el problema de forma definitiva. No tiene implicación alguna para la vida de la mujer salvo la imposibilidad de quedar embarazada.
  • Orzuelos: por qué salen y cómo tratarlos

    La aparición de un orzuelo en el ojo es algo bastante molesto y doloroso. Provocado por una infección, suele remitir a los pocos días por sí mismo, aunque se pueden tomar algunas medidas para aliviar el dolor. Lo más importante para tratar los orzuelos y prevenir su aparición es mantener una adecuada higiene de la zona de los ojos.

    Qué es un orzuelo

    Un orzuelo es un bulto rojo y doloroso que aparece cerca del borde del párpado y que se asemeja a un grano o espinilla. Suele contener pus y normalmente se forma en el lado externo del párpado, aunque a veces pueden aparecer en el interno.

    Los síntomas que alertan de la aparición de un orzuelo son: bulto rojo en el párpado similar a un grano, hinchazón, escozor y dolor en los párpados, molestia al parpadear, ojos legañosos, sensibilidad a la luz y lagrimeo.

    Por qué aparecen los orzuelos

    Un orzuelo aparece cuando se infectan las glándulas sebáceas del párpado o los folículos pilosos de las pestañas. Esta infección suele estar causada por la bacteria estafilococo. 

    No se debe confundir el orzuelo con un chalazión, una inflamación que aparece cuando se produce una obstrucción en una de las pequeñas glándulas sebáceas de Meibomio, situadas en el borde del párpado. La obstrucción de las glándulas inflama el párpado pero, si no se infectan, generalmente no son dolorosas. Dado que esta inflamación no tiene su origen en una infección no es contagiosa, al contrario que el orzuelo. No obstante, en ocasiones el chalazión puede sobreinfectarse (orzuelo) causando dolor y enrojecimiento y provocando secreción purulenta.

    Factores de riesgo

    El riesgo de padecer un orzuelo se incrementa en caso de:

    • Tocarse los ojos sin lavarse las manos.
    • No desmaquillar los ojos antes de dormir.
    • Colocarse las lentes de contacto sin lavarse las manos o sin desinfectarlas.
    • Usar productos cosméticos caducados.
    • Tener blefaritis: inflamación crónica del ojo que causa irritación y enrojecimiento.
    • Tener rosácea u otras enfermedades de la piel.

    Tratamiento para los orzuelos

    La mayoría de los orzuelos desaparecen solos en unos pocos días. Para acelerar el proceso y aliviar el dolor se puede aplicar un paño tibio sobre el párpado tres o cuatro veces al día durante 10 o 15 minutos. Generalmente, gracias a la aplicación de calor, el orzuelo se romperá, drenará y curará sin necesidad de otra intervención. Lo que nunca hay que hacer es explotarlo, ya que puede generar más complicaciones.

    Además, mientras dure la infección:

    • No se debe tocar el orzuelo.
    • Se deben extremar las medidas higiénicas y limpiar muy bien los párpados con agua tibia y jabón suave. También se pueden usar toallitas húmedas especiales para limpiar los párpados que se venden en farmacias.
    • No es recomendable usar algodones u otro material que pueda soltar fibras, ya que podrían introducirse en el ojo.
    • No se deben usar lentes de contacto ni maquillaje.

    Si el orzuelo no mejora al cabo de los días, se propaga al resto del párpado, se hace más grande, genera problemas de visión o sangra, se debe acudir a un oftalmólogo. El médico puede recetar algún antibiótico o realizar un pequeño corte para drenar el pus y acelerar la cicatrización.

    Cómo prevenir la aparición de los orzuelos

    Para prevenir la aparición de los orzuelos es recomendable:

    • No tocarse los ojos con las manos sucias.
    • Mantener una adecuada higiene al usar lentes de contacto. Se deben meter cada día en una solución adecuada para mantenerlas estériles y antes de ponérselas hay que lavarse bien las manos. Por último, no conviene usarlas más allá de la duración marcada por el fabricante.
    • No compartir gafas, toallas, sábanas, pañuelos, maquillaje, bufandas y objetos similares.
    • Tirar los maquillajes y productos cosméticos viejos para evitar el riesgo de infecciones oculares recurrentes.
    • En caso de tener piel grasa o acné, mantener el rostro siempre limpio, especialmente la zona de los párpados.
    • Quitarse bien el maquillaje antes de irse a dormir.
    • Controlar la blefaritis siguiendo las instrucciones del especialista.
  • Por qué aparece la tortícolis y cómo aliviarla

    La tortícolis es la contracción prolongada de los músculos del cuello (esternocleidomastoideo, trapecio, escalenos...) que provoca dolor cervical, movimiento limitado y rigidez. Como consecuencia de la contractura, el cuello puede quedar inclinado en una postura poco natural y un hombro puede estar más alto que otro. Aunque si es leve puede resolverse sola, en algunos casos será necesario tomar algunas medidas para evitar molestias.

    Causas de la tortícolis

    La tortícolis puede aparecer por diversas razones. La tortícolis común suele surgir de forma puntual tras un gesto o movimiento brusco, una mala postura sostenida en el tiempo (p.ej. sujetar el teléfono entre el hombro y la cabeza), un espasmo muscular causado por el frío o un traumatismo.

    Otras razones por las que puede aparecer la tortícolis son:

    • Estrés, tensión y fatiga: se acumulan en la zona cervical y provocan tortícolis espasmódica psicógena. En este caso aparecen crisis espasmódicas de la musculatura cervical que pueden ir acompañadas de dolor de cabeza, mareos y contracturas.
    • Mala postura del feto durante el embarazo: la posición incorrecta de la cabeza del bebé mientras se desarrollaba en el útero puede ocasionar una tortícolis congénita. La tortícolis en el momento del nacimiento también puede aparecer si existe una lesión en los músculos o el riego sanguíneo que va al cuello.
    • Alteraciones de la columna, como una hernia de disco o escoliosis.
    • La ingesta de ciertos fármacos.
    • Genética: la tortícolis puede tener un factor hereditario.

    La tortícolis también puede ser consecuencia de algunas dolencias, como tumores del sistema nervioso central, hematomas espinales epidurales y enfermedades neurológicas como el Párkinson, entre otras. En otras ocasiones su causa es desconocida, en cuyo caso se denomina tortícolis ideopática.

    Cómo aliviar el dolor provocado por la tortícolis

    La tortícolis común generalmente se resuelve sola en una semana. Para aliviar el dolor producido por la misma se pueden seguir varias recomendaciones:

    • Aplicar calor en el cuello durante 10 minutos.
    • No forzar los músculos de la zona y adaptar la actividad cotidiana a las molestias que produce la contractura. No obstante, hay que huir de la inmovilización salvo que así lo indique el médico.
    • Realizar un pequeño masaje en la zona de hombros, cuello, nuca y cabeza.
    • Tomar analgésicos antiinflamatorios. Si el médico lo prescribe, también se pueden tomar relajantes musculares.
    • Acudir al fisioterapeuta: a través del masaje, estiramientos pasivos, punción seca, infrarrojos y otras técnicas puede ayudar a mejorar los síntomas.
    • Realizar ejercicios de estiramiento para trabajar la flexión, rotación e inclinación del cuello. Algunos muy útiles son:
      • Inclinar el cuerpo hacia delante: con las piernas abiertas,¡ hay que inclinar el cuerpo hacia delante, dejando que cuelguen los brazos y la cabeza durante unos dos minutos. El objetivo es que el peso de la cabeza colgando aumente el espacio entre las vértebras cervicales y disminuya el espasmo de los músculos del cuello. Es importante que el cuerpo esté relajado.
      • Empujar la cabeza: para hacer este ejercicio hay que colocar una mano en el lado de la cabeza donde está la tortícolis. A continuación hay que empujar la cabeza contra la mano durante cinco segundos y después descansar otros cinco. Es recomendable hacer una serie de cinco repeticiones. El objetivo del ejercicio es aumentar poco a poco la amplitud del movimiento.

    No es recomendable utilizar collarín salvo que lo indique el médico, ya que esto debilita los músculos de la zona por no utilizarlos. Generalmente el uso de collarín se limita a las situaciones en las que hay que restringir la movilidad porque las vértebras están inestables a causa de un trauma.

    Es aconsejable acudir al médico en caso de que la tortícolis no desaparezca en una semana o si surgen síntomas como hormigueo, pérdida de fuerza o dolor en el brazo, dificultad para respirar o tragar, fiebre, vértigo, mareos o naúseas. Asimismo, hay que ir al médico si aparecen episodios recurrentes de tortícolis en poco tiempo, ya que habría que identificar su causa.

    Cuando la tortícolis no está provocada por las malas posturas o movimientos bruscos sino por otras afecciones y daños en el sistema nervioso, la columna o los músculos, éstos pueden requerir tratamientos específicos. En el caso de la tortícolis congénita, los niños pueden necesitar estiramientos pasivos para alargar el cuello acortado y una cirugía para resolver los problemas derivados de los defectos en la formación de la columna.

    Cómo prevenir la tortícolis

    Para prevenir la aparición de la tortícolis es importante seguir estas recomendaciones:

    • Si se trabaja sentado, hay que levantarse unos minutos cada hora. En los descansos es conveniente realizar unos ejercicios de cuello, como girar lentamente la cabeza de un lado a otro y subirla y bajarla sin forzar.
    • Evitar la semiflexión de la cabeza que se hace al mirar el móvil o el teclado del ordenador.
    • Aprender a relajarse y a gestionar el estrés y la tensión para evitar que el cuello se agarrote.
    • Evitar las malas posturas al dormir, trabajar con el ordenador o hablar por teléfono. La cabeza no debe estar demasiado alta ni demasiado baja al acostarse.
    • No realizar movimientos bruscos con el cuello.
  • Por qué aparecen los mareos

    El mareo es una sensación puntual de inestabilidad que puede ir acompañada de otras como sudoración fría, palidez, vista nublada, sensación de desmayo, náuseas, malestar y aturdimiento. Estas sensaciones pueden empeorar o aparecer al caminar, ponerse de pie o mover la cabeza.

    La sensación de mareo es conocida por cualquier persona, ya que es inevitable que aparezca en algún momento de la vida. Los mareos raramente son síntoma de un trastorno con riesgo grave para la salud pero, si aparecen con frecuencia, es importante acudir al médico para detectar el origen de los mismos. Las causas que originan un mareo son muy variadas y difieren en su gravedad.

    Causas de los mareos

    Los mareos pueden tener su origen en causas variadas:

    • Mala circulación: trastornos del corazón como el ataque cardíaco, las arritmias, la cardiomiopatía o un aneurisma de la aorta pueden provocar mareos por la disminución de la capacidad del corazón de bombear sangre al resto del cuerpo y el cerebro.  
    • Descenso de la presión: una bajada brusca de la presión arterial es una de las causas más frecuentes de los mareos.
    • Calor excesivo y deshidratación: hacer ejercicio sin beber suficiente o pasar mucho tiempo al sol pueden provocar una caída de la presión arterial por la deshidratación, causando el mareo. La deshidratación y el consecuente mareo también pueden aparecer, por ejemplo, durante una gastroenteritis.
    • Anemia: la falta de hierro puede hacer que aparezcan los mareos.
    • Bajada de azúcar (hipoglucemia): el mareo puede surgir tras mucho tiempo sin comer o si durante unos días la alimentación no ha sido correcta. Esta afección generalmente afecta a las personas con diabetes, especialmente cuando no realizan su tratamiento adecuadamente o cuando no son conscientes de ser diabéticas. A menudo aparece por la mañana, tras haberse saltado la cena o por no haber desayunado al levantarse. La solución inmediata a este problema es tomar alimentos ricos en carbohidratos, como pan dulce o jugo de fruta natural.
    • Trastornos como la ansiedad, los ataques de pánico, las fobias y la depresión pueden ocasionar mareos.
    • Medicamentos: el consumo continuado de ciertos fármacos (como los utilizados para la depresión, la ansiedad o la hipertensión) puede provocar mareos como efecto secundario.

    Diferencia entre vértigo y mareo

    Aunque a veces se usan como sinónimos, el vértigo y el mareo no son lo mismo. El vértigo es la sensación subjetiva de falso movimiento propio o de los objetos que rodean a la persona (vértigo giratorio). Esta sensación se acompaña normalmente de náuseas, pérdida de equilibrio y sensación de desmayo inminente. El mareo, por el contrario, es una sensación puntual de inestabilidad en la que no hay percepción de giro. Aunque son sensaciones diferentes, a menudo se presentan juntas y por eso se confunden.

    Con mucha frecuencia el origen del vértigo está relacionado con un problema en la parte del oído interno que regula el equilibrio, lo que se conoce como vértigo periférico. Este tipo de vértigo puede estar provocado, entre otras cosas, por desplazamientos del líquido que hay en el canal auditivo, síndrome de Meniére, neurinoma e infecciones víricas o bacterianas que afectan al oído interno (como la laberintitis). Otras posibles causas de los vértigos son los trastornos neurológicos (ictus, migrañas, tumores, esclerosis múltiple…), los problemas vasculares en la zona cervical, la regulación anormal de la tensión arterial y el consumo de determinados medicamentos.

    Por tanto, las causas de un mareo y un vértigo no son exactamente las mismas. Se deben identificar correctamente las sensaciones que provoca cada uno para encontrar el origen del malestar y tratarlo.

    Cómo actuar en caso de mareo

    Generalmente los mareos duran poco pero se debe actuar correctamente para evitar caídas y golpes por la pérdida de equilibrio. Lo más recomendable ante una sensación de mareo es sentarse o tumbarse de inmediato en un lugar fresco y con aire limpio para evitar la caída.

    En caso de ser testigo del mareo de otra persona, hay que tumbarla boca arriba en un lugar fresco y elevarle las piernas unos 45º. Asimismo, hay que desabrigarla si lleva mucha ropa e intentar que respire sin dificultad, retirando cinturones, bufandas, corbatas, etc. Además hay que evitar que se aglomere gente a su alrededor. Cuando la víctima se haya recuperado completamente, debe sentarse despacio antes de ponerse en pie para comprobar que no se repite el mareo. En caso de que la víctima no se recuperara ni respondiera, hay que colocarla en posición lateral de seguridad y llamar al 112. Lo que no hay que hacer es darle de comer y beber (ya que podría atragantarse) ni administrar medicamentos.

  • Qué es el bocio y cuáles pueden ser sus causas

    Qué es el bocio

    El bocio es un agrandamiento anómalo de la glándula tiroides. Esta glándula está situada en la base del cuello y se encarga de producir las hormonas tiroideas, imprescindibles para el metabolismo del cuerpo.

    La morfología del bocio no es la misma en todos los casos, sino que se pueden distinguir dos tipos: bocio difuso, cuando se produce un agrandamiento global y regular de la tiroides; y bocio nodular, cuando se producen aumentos focales de tamaño que dan lugar a nódulos. Asimismo, los bocios se pueden clasificar según su producción hormonal en tres tipos: normofuncionantes (producción normal de hormonas tiroideas), hipofuncionantes (baja producción de hormonas) e hiperfuncionantes (hormonas tiroideas elevadas).

    Síntomas del bocio

    No todos los bocios causan síntomas. A veces el único síntoma que produce el bocio es la hinchazón en la base del cuello, cuyo tamaño puede variar. En algunos casos se ve a simple vista y en otros se detecta al palpar esa parte del cuello.

    El agrandamiento de la glándula tiroides puede provocar una compresión de las estructuras vecinas del cuello (traquea, esófago y nervio recurrente) lo que provoca tos, sensación de opresión en la garganta, dificultad para tragar, ahogo y afonía.

    Causas del bocio

    Las causas del bocio pueden ser diversas, por lo que es necesario realizar un estudio para establecer su origen. Las más comunes son:

    • Déficit de yodo: es una de las causas más frecuentes. El cuerpo necesita yodo para producir la hormona tiroidea y, si no tiene suficiente, se agranda para restablecer la función tiroidea. La falta de yodo puede empeorar por una dieta alta en alimentos inhibidores de hormonas, como coliflor, brócoli o repollo.
    • Enfermedad de Hashimoto: trastorno autoinmunitario que daña la tiroides provocando que produzca pocas hormonas. Al detectar el bajo nivel hormonal la glándula pituitaria produce más TSH (hormona estimulante de la tiroides), lo que hace que la tiroides se agrande.
    • Enfermedad de Graves: otro trastorno autoinmunitario en el que los anticuerpos atacan por error la glándula tiroides, haciendo que produzca exceso de tiroxina. Esta sobreestimulación provoca que la tiroides se hinche.
    • Consumir bociógenos, es decir, sustancias que pueden favorecer la aparición de bocio. Pueden ser tanto medicamentos con compuestos yodados (p.ej. carbonato de litio o antitiroideos) como alimentos (p.ej. soja o verduras de la familia del brócoli y el repollo).
    • Alteraciones congénitas.
    • Inflamación de la tiroides (tiroiditis).
    • Tumores benignos: en la tiroides se pueden formar uno o varios bultos sólidos o llenos de líquido llamados nódulos.
    • Cáncer de tiroides: es menos común que los nódulos tiroideos benignos. En este caso suele aparecer un nódulo de consistencia dura que crece rápido.
    • Embarazo: la hormona HCG producida durante el embarazo puede hacer que la tiroides se agrande un poco.

    Si bien el bocio puede aparecer en cualquier persona, es más frecuente que lo sufran las mujeres. Asimismo, son factores de riesgo seguir una dieta baja en yodo, tener más de 40 años, tener antecedentes familiares de bocio o enfermedad autoinmunitaria, estar embarazada o con la menopausia y haber estado expuesto a radiación o radioterapia en cuello o torax.

    Tratamiento del bocio

    El tratamiento del bocio dependerá de su tamaño, síntomas y causa. Si es pequeño, normofuncionante y no causa otros problemas generalmente no necesita tratamiento y solo hay que vigilarlo periódicamente. En caso de que sea necesario tratar el bocio, hay varias opciones:

    • Medicamentos: para la inflamación de la glándula tiroides el médico puede recetar aspirina o un corticoesteroide. En el caso de las personas con hipotiroidismo, se suele recetar tiroxina, que puede resolver los síntomas de hipotiroidismo y reducir el tamaño del bocio. Si por el contrario el bocio se acompaña de hipertiroidismo, puede ser necesario tomar medicamentos que normalicen los niveles hormonales.
    • Yodo radiactivo: consumido oralmente se utiliza para tratar glándula tiroides hiperactiva y reducir su tamaño.
    • Cirugía: si el bocio es tan grande que resulta incómodo o causa problemas para respirar o tragar se puede extirpar total o parcialmente la glándula tiroides. La cirugía también se lleva a cabo en caso de cáncer de tiroides.
  • Síndrome de Cushing: causas, síntomas y tratamientos

    El síndrome de Cushing es un conjunto de síntomas que aparecen cuando en el cuerpo aumentan los niveles de glucocorticoides (cortisol). El exceso de cortisol puede aparecer porque el cuerpo lo produzca en demasiada cantidad o por la ingesta de ciertos medicamentos.

    Qué es el síndrome de Cushing

    El síndrome de Cushing es el conjunto de síntomas que aparecen cuando en el cuerpo aumentan los niveles de hormonas glucocorticoides (cortisol) durante mucho tiempo. La fabricación de los glucocorticoides tiene lugar en las glándulas suprarrenales y está estimulada por la hormona ACTH (adrenocorticotropa) producida en la glándula hipófisis.

    El cortisol es una hormona que ayuda a responder ante situaciones de estrés y a regular la presión arterial, reducir la inflamación y mantener el buen funcionamiento del corazón y los vasos sanguíneos. También regula la manera en la que se metabolizan las proteínas, carbohidratos y las grasas. Aunque cumple muchas funciones necesarias para el organismo, si el nivel de cortisol es demasiado alto aparece el síndrome de Cushing y sus síntomas.

    Causas del síndrome de Cushing

    El alto nivel de cortisol en el cuerpo característico del síndrome de Cushing puede tener dos tipos causas:

    • Producción excesiva de cortisol por el propio organismo (síndrome de Cushing endógeno). El exceso de cortisol puede tener su origen en:
      • Enfermedad de Cushing: cuando la hipófisis produce demasiada ACTH, que envía señales a las glándulas suprarrenales para producir cortisol en exceso. Esta enfermedad puede estar causada por un tumor en la hipófisis o por un crecimiento excesivo de la misma.
      • Trastornos en las glándulas suprarrenales, que producen en exceso los glucocorticoides sin que estén estimulados por la hormona ACTH. Generalmente este trastorno está provocado por un tumor no canceroso que aparece en la corteza suprarrenal.
      • Un tumor que produce hormona ACTH: en raras ocasiones, un tumor en un órgano que no produce ACTH empieza a secretar esta hormona en exceso, provocando a su vez el aumento de cortisol. Estos tumores generalmente se encuentran en páncreas, pulmones, tiroides o timo.
    • Tomar medicamentos glucocorticoides o corticosteroides en dosis altas durante un tiempo prolongado. Estos fármacos se utilizan para múltiples afecciones inflamatorias como la artritis reumatoide, el asma y el lupus o para evitar el rechazo de órganos trasplantados. Cuando está causado por fármacos se le denomina síndrome de Cushing exógeno.

    Síntomas del síndrome de Cushing

    Los síntomas más comunes del síndrome de Cushing son:

    • Aumento de peso y depósitos de tejido adiposo. La grasa se acumula principalmente en la cara, el abdomen, la parte superior de la espalda y entre los hombros (dando lugar a la llamada joroba de búfalo). Por el contrario, se pierde grasa en las extremidades.
    • Dolor de cabeza.
    • Debilidad muscular, especialmente en caderas y hombros.
    • Dolor o sensibilidad en los huesos y pérdida ósea que produce fracturas con el tiempo.
    • Piel fina y frágil, propensa a hematomas.
    • Acné.
    • Cicatrización lenta de las heridas e infecciones.
    • Estrías de color rosa o púrpura en abdomen, muslos, mamas y brazos.
    • Fatiga.
    • Depresión, ansiedad o alteraciones del comportamiento.
    • Aumento de la sed y la micción.
    • Presión arterial alta.
    • Crecimiento lento en el caso de los niños.
    • Colesterol y triglicéridos elevados.
    • Diabetes tipo 2.
    • En mujeres puede aparecer hirsutismo y los periodos menstruales pueden desaparecer o ser más irregulares. En los hombres puede disminuir la libido y la fertilidad y aparecer la disfunción eréctil.

    Tratamiento del síndrome de Cushing

    El tratamiento para el síndrome de Cushing depende de su causa:

    • Si el síndrome de Cushing es exógeno (provocado por el uso de corticosteroides), el médico dará instrucciones para disminuir la dosis del fármaco durante un tiempo. No se debe dejar de tomar la medicación de forma abrupta y sin consultar con un médico.
    • En el caso de que el origen esté en un tumor de la hipófisis, el tratamiento suele precisar cirugía y la extirpación total o parcial de la hipófisis, seguida a veces de radioterapia.
    • Si el síndrome de Cushing se debe a tumor situado en la glándula suprarrenal, se suele realizar una cirugía. Si se trata de un adenoma, la extirpación normalmente cura el cuadro. Si se trata de un carcinoma suprarrenal (que suele derivar en metástasis), además de la extirpación será necesario un tratamiento con quimioterapia.
    • Si existe un tumor en otra parte del cuerpo que esté generando hormona ACTH, el tratamiento consiste en extirparlo si es posible. Si no, se deberá eliminar la función de las glándulas suprarrenales con una extirpación quirúrgica o con un tratamiento farmacológico que anule su función.

    Después de las operaciones para extraer un tumor será necesario que el paciente tome medicamentos de reemplazo del cortisol para que el cuerpo tenga la cantidad correcta de esta hormona. En la mayoría de los casos al final el paciente recupera la producción normal de la hormona pero, si no es así, habrá que mantener la terapia de reemplazo de por vida. Esto último sucede también cuando se extirpan las glándulas suprarrenales.