insomnio - Salud IDEAL

  • ¿Cuáles son los trastornos del sueño más frecuentes?

    Los trastornos del sueño son afecciones que provocan cambios en la forma de dormir, alterando la calidad, cantidad o ritmo del sueño. Aunque no son una patología grave en sí misma, tienen importantes implicaciones en la vida diaria (agotamiento físico, bajo rendimiento…), afectan a la salud y la seguridad de quienes los padecen. Si bien existen más de 100 tipos de trastornos de sueño, algunos de los más habituales son los siguientes.

    Insomnio

    Consiste en la dificultad para conciliar el sueño y permanecer dormido. Es uno de los trastornos del sueño más frecuentes y se puede sufrir de forma temporal durante algunos días o meses. No obstante, si el insomnio se alarga durante años se convierte en crónico. Las causas del insomnio pueden ser variadas, aunque una de las más frecuentes son los malos hábitos del sueño como acostarse cada día a una hora, dormir siestas largas, usar pantallas antes de acostarse…También puede estar causado por el estrés, el consumo de ciertos medicamentos o algunas enfermedades mentales.  A corto plazo se pueden emplear medicamentos para ayudar a conciliar el sueño, pero no debe mantenerse de forma indefinida su consumo.

    Hipersomnia

    La hipersomnia se caracteriza por la presencia excesiva de somnolencia durante el día a pesar de haber dormido durante al menos siete horas. Al sufrir esa somnolencia continua las personas que padecen este trastorno pueden ver disminuidas sus capacidades y su rendimiento a nivel personal, laboral y social. La hipersomnia se puede tratar con fármacos o terapias, medidas de higiene del sueño, yoga…

    Apnea del sueño

    La apnea del sueño es un trastorno en el que la respiración se detiene y recomienza de forma repetida. Su causa puede estar en la garganta (las vías aéreas que se estrechan) o en el cerebro (que no emite señales a los músculos de la respiración). Algunos síntomas de la apnea son: ronquidos fuertes, dolor de cabeza al despertarse, insomnio y jadeos. Para tratarla se pueden utilizar dispositivos especiales que ayudan a la respiración o realizar una cirugía para corregir la obstrucción en las vías respiratorias.

    Sonambulismo

    Es el acto de caminar de forma semiconsciente durante el sueño sin percatarse de ello. La actividad cerebral durante este periodo se parece a la de la vigilia y luego no se suele recordar aquello que se ha hecho durante el mismo. El sonambulismo parece tener un componente hereditario, aunque también hay factores desencadenantes como el estrés, la ansiedad o la fatiga. Suele ser más frecuente al final de la niñez y durante la adolescencia.

    Narcolepsia

    La narcolepsia es un trastorno que provoca ‘ataques del sueño’ durante el día, incluso cuando los que la padecen durmieron horas suficientes la noche anterior. Los ataques de sueño pueden durar de unos segundos a varios minutos y suceder en cualquier lugar (incluso paseando o conduciendo). Además, las personas con narcolepsia también pueden tener pérdida de control muscular, alucinaciones o parálisis temporal. La narcolepsia es resultado de una anomalía cerebral que altera los mecanismos neurales del sueño y que tiende a ser hereditaria, aunque también aparece en personas que han sufrido un traumatismo en la cabeza.  Se puede tratar con medicamentos para controlar los síntomas.

    Síndrome de las piernas inquietas (SPI)

    Es un trastorno de origen neurológico que provoca sensaciones desagradables de picazón y hormigueo en las piernas y los pies durante el reposo, lo que genera la necesidad de moverlos para aliviarse cuando se intenta dormir. Para tratarlo a veces se utilizan medicamentos que afectan a la dopamina, ya que la mayor parte de las investigaciones sobre el SPI sugieren que es consecuencia de un mal funcionamiento de este neurotransmisor.

    Terrores nocturnos

    Es un trastorno del sueño en el que la persona que los padece despierta de forma súbita en estado de terror, con gritos y agitación. Se diferencian de las pesadillas en que los terrores nocturnos surgen durante las fases no-REM del sueño. Este trastorno es más común en los niños de entre 3 y 7 años y sólo suele requerir consuelo.

  • Astenia primaveral y descanso

    ¿Te sientes sin fuerzas, apático, cansado cuando llega la primavera? Se trata de la renombrada “astenia”. Pero no te preocupes, no se trata de una enfermedad sino de un desorden provocado por los cambios que conlleva esta estación: básicamente el incremento de la temperatura y el aumento en la cantidad de luz que recibimos.

  • Dormir bien a pesar de los excesos de las Navidades

    Ilusiones, buenos sentimientos, familia y regalos, estas cuatro palabras pueden ser un resumen de la época navideña para muchos. Sin embargo, otra gran parte de la población se siente desbordada, exhausta eincapaz de afrontar las jornadas maratonianas que nos impone la Navidad, ¿a qué se debe?

  • El dolor, una de las principales causas del insomnio

    El insomnio asociado al dolor independientemente del origen del mismo, es una situación incapacitante y frecuente entre la población, porque además de soportar el propio dolor, lo desagradable del episodio se ve agravado por no poder descansar correctamente. Además son muchos los estudios que evidencian las interrelaciones la calidad del sueño y el dolor: desde mayor sensibilidad al mismo en personas con insomnio hasta mejoras en el sueño, cuando se trabajó en reducir el dolor a pacientes.

  • Insomnio: por qué aparece y cómo puede afectar a la salud

    Dormir bien es imprescindible para mantener una buena salud, tanto física como mental. Sin embargo, muchas veces no se descansa suficiente porque cuesta conciliar el sueño o porque surgen dificultades para permanecer dormido. El temido insomnio puede aparecer por diversas causas y tiene varias consecuencias para la salud.

    Qué es el insomnio

    El insomnio es un trastorno en el que existe dificultad para conciliar el sueño, para permanecer dormido o para continuar durmiendo si el sueño se interrumpe. Es uno de los trastornos del sueño más frecuentes y se puede sufrir de forma temporal o crónica. Si sólo se sufre durante algunos días o semanas se denomina insomnio agudo. Si la dificultad de mantener el sueño se presenta durante varios meses se considera que el insomnio es crónico.

    Según el momento de aparición el insomnio puede ser:

    • De conciliación: cuando aparece dificultad para conciliar el sueño. En adultos se entiende como un tiempo normal de conciliación el inferior a 30 minutos.
    • De mantenimiento: cuando existe dificultad para mantener el sueño durante la noche, ya sea por despertares frecuentes o porque sea imposible conciliar el sueño tras despertar en mitad de la noche.
    • De despertar precoz: cuando la persona se despierta antes de la hora esperada o marcada en el despertador.

    En algunas ocasiones se pueden dar dos tipos de insomnio a la vez e incluso los tres al mismo tiempo.

    Por qué aparece el insomnio

    El insomnio puede tener su origen en causas muy diversas:

    • Trastornos de salud mental como ansiedad, depresión o estrés postraumático.
    • Estrés provocado por las preocupaciones diarias.
    • Consumo de medicamentos que pueden alterar el sueño como, por ejemplo, ciertos antidepresivos, corticoides, diuréticos o tratamientos para la presión arterial.
    • Algunas enfermedades como el cáncer, la diabetes, el dolor crónico, las afecciones cardíacas, el hipertiroidismo, la fibromialgia o la enfermedad de Parkinson. También puede aparecer por enfermedades urológicas que provocan la necesidad urgente de micción durante la noche.
    • Trastornos del sueño como el síndrome de piernas inquietas o la apnea del sueño.
    • Descompensación horaria provocada por viajes a otros usos horarios o turnos de trabajo que cambian con frecuencia.
    • Malos hábitos de sueño: horarios irregulares para dormir, uso de pantallas antes de irse a la cama…
    • Comer en exceso por la noche, ya que esto puede provocar reflujo gástrico.
    • Tomar cafeína, nicotina o alcohol antes de dormir. La cafeína y la nicotina son estimulantes, mientras que el alcohol ayuda a conciliar el sueño pero impide disfrutar de las fases profundas del mismo.

    Las mujeres suelen sufrir este trastorno con más frecuencia que los hombres, en parte por los vaivenes hormonales del ciclo menstrual y la menopausia. Además, con la edad suele aumentar la probabilidad de tener insomnio tanto en hombres como en mujeres.

    Consecuencias para la salud de padecer insomnio

    La falta de sueño provocada por el insomnio puede tener varias consecuencias en la salud:

    • Deterioro de funciones cognitivas como la memoria, la concentración, el razonamiento, el tiempo de reacción y la atención. Como consecuencia, se reduce el rendimiento escolar o laboral y hay un mayor riesgo de sufrir un accidente de tráfico, doméstico o laboral.
    • Disminución de la tolerancia a la glucosa. Se ha demostrado que las personas con insomnio son más propensas a sufrir diabetes por no poder manejar sus niveles de glucemia.
    • Cambios de humor e irritabilidad.
    • Dolor de cabeza.
    • Fatiga.
    • Trastornos de salud mental como depresión o ansiedad.
    • Problemas cardiovasculares: los pacientes hipertensos de edad avanzada con problemas para conciliar el sueño poseen un riesgo cardiovascular más elevado que el resto de la población según señala la Fundación Española del Corazón.
    • Trastornos neurológicos: la Sociedad Española de Neurología señala que la mala calidad del sueño puede ser un desencadenante o riesgo para determinados trastornos como ictus, Parkinson, Alzheimer y diversas enfermedades neuromusculares.
    • Alteración del sistema inmunológico.
    • Trastornos metabólicos que favorecen la aparición del sobrepeso y la obesidad.

    Cómo prevenir el insomnio

    Para prevenir el insomnio es importante mantener una adecuada higiene del sueño. Algunos consejos para conseguirlo son:

    • Respetar los horarios de sueño: acostarse y levantarse todos los días a la misma hora.
    • Acostarse sólo cuando se tenga sueño.
    • No quedarse en la cama si después de 20 minutos no se ha conciliado el sueño. Es mejor levantarse y hacer alguna actividad relajante o aburrida. Hasta que no llegue el cansancio, no se debe volver a la cama.
    • Evitar cenas copiosas y el consumo de cafeína y alcohol antes de dormir.
    • Evitar la tecnología: la luz, sobre todo la azul, disminuye la producción de melatonina. Por eso se deben evitar los dispositivos electrónicos antes de dormir.
    • Crear un entorno relajado: habitación fresca, oscura y silenciosa.
    • Reservar la cama solo para dormir.
    • Realizar alguna actividad relajante antes de irse a la cama: darse una ducha caliente, escuchar música lenta…
    • Hacer ejercicio: ayuda a dormir mejor pero no se debe hacer antes de irse a la cama, ya que provocará el efecto contrario.
    • Limitar las siestas durante el día a un máximo de 30 minutos.
  • Investigadores identifican el circuito responsable del sueño-vigilia

    La manera en la que nuestro cerebro controla el circuito sueño-vigilia y el estado consciente, es considerada un enigma para la neurociencia. La comprensión de este sistema, sería crucial para desarrollar terapias que ayuden a dormir mejor a las personas que tienen problemas de sueño.

    Un estudio reciente, en el que participaron investigadores de diferentes universidades (Berna, Berlín y Montreal, y dirigido por los doctoresGutiérrez Herrera y Adamantidis) ha hecho un importante descubrimiento en este campo, encontrando un nuevo circuito neuronal, cuya activación en ratones causa insomnio y su inhibición induce al sueño profundo.

  • Miel para combatir el insomnio

    La solución a nuestro insomnio nocturno puede encontrarse muy a mano, tan cerca como en nuestra propia cocina. Además de la leche por sus propiedades sedantes, o ciertos alimentos que son recomendables incluir en nuestra cena, la miel es uno de los que más nos ayudarán a dormir mejor. 

  • Qué es la hipersomnia: causas, síntomas y tratamiento

    Dormir un número adecuado de horas cada día es necesario para recuperar energía, algo que no ocurre si sufrimos insomnio o, al contrario, hipersomnia. Aunque pueda parecer positivo, dormir excesivamente tampoco es bueno para el rendimiento, y las personas que padecen hipersomnia se encuentran con dificultades para realizar sus tareas cotidianas.

    Qué es la hipersomnia

    La hipersomnia es un trastorno del sueño caracterizado por la presencia de excesiva somnolencia durante el día a pesar de haber dormido durante al menos siete horas. Es una disomnia, es decir, un tipo de alteración del sueño que afecta a la calidad, cantidad y el horario del mismo. Las personas con hipersomnia se despiertan tras largos periodos de sueño (que pueden durar incluso más de 9 horas) sin haber descansado realmente.

    Quienes la padecen pueden ver disminuidas sus capacidades y su rendimiento a nivel personal, laboral y social. La hipersomnia puede causar alteraciones emocionales como irritabilidad, desmotivación, apatía y ansiedad, generar problemas de memoria y enlentecer las acciones mentales y físicas. Que el sueño aparezca en momentos inapropiados a lo largo del día puede provocar incluso situaciones de riesgo, p.ej. si la persona se duerme cuando va conduciendo.

    Para considerar que existe este trastorno deben sufrirse episodios de somnolencia al menos tres veces a la semana durante un mes. Las personas que lo padecen presentan la somnolencia de forma creciente a lo largo de un periodo de tiempo.

    Tipos de hipersomnia

    • Primaria o idiopática: las causas de esta alteración no son conocidas ya que, existiendo un periodo de descanso adecuado, no se puede explicar el exceso de sueño. La duración del sueño en las personas que padecen hipersomnia primaria oscila entre 8 y 12 horas y a menudo se acompaña de problemas para levantarse. Aparece habitualmente entre los 15 y 30 años de edad, con una progresión de sus síntomas a lo largo de semanas o meses. En la mayor parte de los casos, la hipersomnia acaba convirtiéndose en crónica a no ser que se aplique un tratamiento.
    • Secundaria: la presencia de este sueño persistente durante el día también puede deberse a causas concretas como un sueño insuficiente o interrumpido, el efecto de las drogas o trastornos de la salud. En estos casos la hipersomnia no sería un trastorno sino un síntoma de dicha alteración.

    Causas de la hipersomnia

    La hipersomnia primaria no tiene unas causas conocidas que la provoquen. En cuanto a la secundaria, es un síntoma que puede aparecer en múltiples enfermedades o estar en relación con la ingesta de fármacos.

    El abanico de enfermedades que pueden dar lugar a hipersomnia es muy amplio. Incluye enfermedades respiratorias (como apneas del sueño), insuficiencia respiratoria crónica con aumento del dióxido de carbono (enfisema, bronquitis crónica), endocrino-metabólicas (hipotiroidismo), encefalopatías difusas por enfermedades renales o hepáticas, insuficiencia cardiaca o tumores. Hay además muchas infecciones como la sepsis o la enfermedad del sueño (contagiada por la mosca tsé-tsé) que también pueden producir somnoliencia.

    Por otro lado, la ingesta de muchos fármacos puede alterar el estado de vigilancia y producir la somnoliencia diurna.

    Tratamiento

    La somnolencia excesiva u la tendencia al sueño en situaciones anormales debe ser estudiada cuando su frecuencia o intensidad hagan sospechar a la persona o su entorno que este cansancio no es proporcional al descanso nocturno. Como puede ser un signo de alarma de la presencia de otras enfermedades hay que evaluarla a fondo.

    Frente a la hipersomnia existen principalmente dos tipos de tratamiento:

    • Farmacológicos: basados en una medicación adecuada.
    • No farmacológicos: terapia, técnicas psicológicas, técnicas congnitivo-conductuales, medidas de higiene del sueño, yoga, terapias con plantas medicinales…

    En muchas ocasiones lo más recomendable es una combinación de ambos tipos.

    Higiene para facilitar el sueño

    Seguir una adecuada higiene del sueño es positivo tanto para las personas que padecen hipersomnia como para las que no, ya que ayuda a reducir el nivel de ansiedad y facilitar el sueño. Algunos consejos son:

    • Mantener horarios y rutinas regulares tanto para hacer tareas como acostarse y levantarse.
    • Reservar pequeños periodos para respirar y relajarse (cinco minutos dos veces al día).
    • Dedicar tiempo a uno mismo y a realizar cosas que nos gusten.
    • Organizar el tiempo mediante listas de prioridades.
    • Realizar algún ejercicio físico suave tres días a la semana.
  • Técnicas de relajación para dormir mejor

    Las personas que padecen insomnio de conciliación, intentan angustiosamente noche tras noche quedarse dormidos, resultando en la mayoría de las ocasiones misión imposible. Esta sigue siendo la causa principal de insomnio en la mayoría de la población que lo padece, y está asociado a momentos de estrés y nerviosismo puramente coyunturales, trastornos de diferente tipo (ansiedad, depresión…), y alimentación (demasiada cafeína en la dieta...), entre otros.  Sin entrar en el abordaje mediante terapia farmacológica, existe la posibilidad de manejar la situación desde la perspectiva de las técnicas de relajación.