polen - Salud IDEAL

  • Alergia y descanso

    Cuando llega la primavera, nos despedimos del crudo invierno: todo es sol, alegría, paseos al aire libre…Suena bastante bien, pero desgraciadamente, para una gran parte de la población, tanto española como mundial (cerca de un 25%), esta tiene una connotación muy negativa. ¿Por qué? La primavera supone la aparición de una serie de síntomas muy molestos como irritación de los ojos, dificultades para respirar, prurito en la piel, estornudos fuertes etc. Todos ellos forman parte del cuadro clínico de la alergia, que se presenta sobre todo en la primavera provocada por el incremento de polen de diferentes especies vegetales, en el ambiente que respiramos.

  • Alergia y polen: síntomas, pruebas y consejos para vivir

    Alergia y polen

    Con la llegada del mes de marzo comienza la temporada clave para las alergias. El polen es uno de los principales causantes pero no el único de las múltiples reacciones que puede padecer nuestro organismo. Una alergia es la reacción del sistema inmunitario hacia algo que no molesta a la mayoría de las demás personas, pero sí a ti. Quienes padecen una alergia suelen ser personas más sensibles a alguna sustancia como los ácaros de polvo, esporas de moho, caspa de animales, alimentos, picaduras de insectos, medicinas o el polen. 

    Con asiduidad el sistema inmunitario combate los gérmenes, pero en la mayoría de reacciones alérgicas responde a una falsa alarma. La genética y el medio ambiente pueden tener un papel relevante en la generación de alergias.  

    En lo que respecta al polen, cabe destacar que son granos minúsculos que contienen células espermáticas, producidos por el aparato reproductor masculino de las flores. Una sola planta llega a producir miles de granos de polen que contemplamos como polvo amarillo en las flores y que es imperceptible en el aire. No son las semillas con vellosidad que observamos en el aire. 

    El polen fue uno de los primeros alérgenos en descubrirse y su sintomatología se denominó ‘fiebre del heno’. La alergia al polen se percibe como una reacción nociva a algo que no lo es. El contacto pone en marcha una respuesta inmunológica exagerada que se manifiesta en distintos órganos del cuerpo y que tiene un marcado carácter estacional.  Los pólenes cuando absorben humedad aumentan de tamaño y se convierten en granos tan pesados difíciles de transportar por el aire. Por ello, a la persona que es alérgica al polen los días de lluvia le favorecen y los de viento terral les perjudican

    Causas y síntomas alergia al polen

    Los granos de polen son los alérgenos que producen más síntomas alérgicos. Son partículas microscópicas de plantas que causan esa alergia al polen y se diferencian en tres tipos: gramíneas, árboles y malezas. Como norma general los árboles polinizan desde febrero hasta abril, las gramíneas en mayo y junio y las malezas desde abril o mayo a septiembre.  

    Está considerado que a partir de 50 granos de polen por metro cúbico se pueden producir manifestaciones de síntomas alérgicos. Los pólenes más frecuentes que causan la reconocida como rinitis alérgica son el abedul, el álamo, olmo, roble, olivo, chopo, gramíneas y arbustos. El polen de la hierba aparece preferentemente en verano y es más propenso a causar alergia al pesar muy poco. Es fácilmente transportable por el viento.  Sin embargo, el polen de la mayor parte de los árboles que aparece preferentemente en primavera es más pesado, sedimenta con rapidez y se tiene que estar muy cerca del árbol para inhalarlo. 

    Los síntomas de la alergia al polen pueden ser leves y de corta duración exponiéndose como molestias nasales o cuadros más severos como afectación ocular y respiratoria. La rinoconjuntivitis se caracteriza por ataques de rinorrea, con goteo nasal acuoso, con intenso escozor de la mucosa nasal que provoca congestión nasal y acceso paroxísticos de estornudos.   

    Además, suele acompañarse de conjuntivitis con intenso lagrimeo, escozor, molestias con la luz y enrojecimiento del ojo. Si el cuadro se agrava puede incluso manifestarse como asma bronquial con pitidos al respirar, tos y dificultad respiratoria.  Una complicación que podría ser mortal es el conocido como choque anafiláctico

    Pruebas

    Con el fin de detectar una alergia al polen o a otros alérgenos se realizan pruebas analíticas en sangre que pretenden medir la cantidad de anticuerpos IgE. Una pequeña cantidad en el organismo es normal, pero si los marcadores se disparan pudiéramos estar ante una alergia. Esta prueba se conoce como prueba de alergia IgE o como inmunoglobulina E, entre otros nombres. 

    La prueba puede ser general para valorar el número de anticuerpos de este tipo en sangre o bien específica para medir el nivel en respuesta a alérgenos específicos. Se toma una muestra de sangre de una vena con una aguja pequeña, se extrae en un tubo de ensayo y se analiza bien general o bien específica con el tratamiento ante distintos alérgenos. El número de anticuerpos según el alérgeno sometido pudiera o no determinar la existencia de una alergia al polen o a cualquier otro. 

    Consejos

    Si usted es alérgico al polen debe saber cómo se comporta este para adaptar nuestra conducta. Por ejemplo, solo se libera durante el día, por tanto, por la noche disminuye la concentración. En los días de mayor calor y secos se concentra más, especialmente si vienen tras una lluvia. Por todo ello resulta especialmente importante estar al tanto de los marcadores de polen. 

    Entre los consejos para combatir las alergias destacamos los siguientes: 

    • Utiliza gafas de sol. 
    • Higiene extrema en manos y cara. 
    • Evitar contacto con plantas. 
    • Evitar utilizar bicicletas o motos. 
    • Viajar con ventanillas cerradas. 
    • Utilizar filtros de polen. 
    • Utilizar aspirador para la limpieza del hogar. 
    • Mantén la vivienda cerrada. 
    • Decantarse por un destino playero antes que por uno forestal. 
    • Seguir la medicación prescrita por su especialista. 

    *NOTA: Este artículo tiene una finalidad informativo- divulgativa. Siempre ha de ser un médico especialista el que determine los procesos de diagnosis, tratamiento y terapias complementarias que estime. Si cree que puede estar enfermo acuda a su centro de salud o a un especialista colegiado, bajo ningún concepto se automedique o tome decisiones relativas a su salud en virtud de lo leído aquí o en cualquier otro sitio web.

    FUENTES: 

    "Sobre la alergia", MedlinePlus, Portal de Información de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos 

    "Causas y síntomas de la alergia al polen", Clínica Universidad de Navarra

    "Pruebas de laboratorio para detectar alergias",  MedlinePlus, Portal de Información de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos. 

    "Cómo afrontar la alergia al polen", Laboratorios KernPharma 

     

  • Consejos para prevenir los síntomas de la alergia al polen

    La llegada de la primavera provoca en algunas personas síntomas como tos, estornudos o congestión. La causa de dichos síntomas no es otra que la polinosis (alergia al polen), que se manifiesta sobre todo en esta época del año. Para disminuir las molestias que provoca el polen en los alérgicos es recomendable tomar algunas precauciones.

    Síntomas de la alergia al polen

    Los síntomas más comunes de la polinosis son:

    • Rinitis alérgica o inflamación de la mucosa nasal, que causa congestión, goteo nasal, estornudos y picor.
    • Lagrimeo, picor y enrojecimiento ocular si se produce una inflamación de los ojos (conjuntivitis).
    • Picor en garganta, paladar y oídos.
    • Si la inflamación afecta a los pulmones puede aparecer tos, dificultad para respirar, sensación de opresión torácica y pitidos, el llamado asma polínico.

    Cómo prevenir los síntomas de la polinosis

    Si bien no es posible prevenir la aparición de la polinosis, sí se pueden tomar algunas medidas para evitar la inhalación del polen y los consecuentes síntomas:

    • Conocer la época de polinización de la planta causante de la alergia: ya que cada especie de planta tiene un periodo de polinización que no varía de un año a otro, es posible saber en qué meses tendrán lugar los síntomas de la alergia. De esta manera se podrán extremar las precauciones. También es conveniente estar atento a la información sobre el recuento diario de pólenes. Se puede consultar por ejemplo en la web de la SEAIC (Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica).
    • Evitar las actividades al aire libre entre las 5.00 y las 10.00(horas de emisión de los pólenes) y de 19.00 a 22.00 horas (descenso de pólenes desde la atmósfera).
    • Mantener las ventanas cerradas por la noche para impedir que entre el polen en el hogar. Si hace calor, es mejor usar aire acondicionado con filtro.
    • Ventilar la casa a mediodía, momento en el que hay menos emisión de pólenes a la atmósfera.
    • No colgar las sábanas ni la ropa a secar al aire libre, ya que el polen se puede acumular en ellas.
    • Irse de vacaciones a una zona con menos polen, como la playa, durante el periodo de mayor concentración de partículas en el aire.
    • Mantener las ventanillas del automóvil cerradas. Es recomendable también que el aire acondicionado tenga un filtro antipolen.
    • Permanecer el mayor tiempo posible en interiores cuando el recuento de pólenes sea alto, especialmente en días ventosos y tras tormentas. Hay que evitar las salidas al campo y las actividades al aire libre.
    • No cortar el césped, ya que esto agita el polen. Tampoco es recomendable ponerse cerca del mismo cuando esté recién cortado.
    • Ducharse y cambiarse de ropa al llegar de la calle.
    • Extremar la higiene de manos y cara.
    • Al salir de casa, proteger los ojos con gafas de sol y usar mascarilla los días de alta polinización.
    • Limpiar frecuentemente la vivienda usando bayetas húmedas y aspiradores en lugar de escobas, ya que éstas remueven las partículas.
    • No realizar ejercicio físico intenso en época de polinización para evitar episodios de asma.

    Asimismo es recomendable tomar los medicamentos recetados por el médico en las dosis recomendadas y de forma regular.

    Tratamiento sintomático de la polinosis

    El tratamiento sintomático de la polinosis consiste en recetar al paciente una serie de medicamentos para hacer desaparecer o reducir la intensidad de los síntomas de la alergia. En función de los síntomas que presente cada persona, se pueden recetar uno o varios medicamentos: antihistamínicos y corticoides para tratar los síntomas rinoconjuntivales o cutáneos (en pastillas, gotas, cremas…) y broncodilatadores o corticoides inhalados para tratar los síntomas asmáticos.

    No obstante, estos medicamentos no curan la alergia, sino que lo que hacen es disminuir los síntomas para que no sean molestos. El único tratamiento curativo de la alergia es la vacuna. Esta inmunoterapia consiste en administrar repetidamente uno o varios pólenes en dosis crecientes para conseguir la tolerancia a los mismos y evitar síntomas en las siguientes exposiciones. En función de los pólenes a los que tenga alergia el paciente y su sensibilidad, el médico decidirá cómo administrarla.

  • Polinosis: causas, síntomas y tratamiento

    La llegada de la primavera provoca en algunas personas síntomas como tos, estornudos o congestión. La causa de estos síntomas no es otra que la polinosis, la alergia al polen, que se manifiesta sobre todo en esta estación del año.

    Qué es la polinosis

    La polinosis es una enfermedad alérgica caracterizada por síntomas que afectan a los ojos, nariz y pulmones y que se presenta normalmente en las estaciones de primavera y verano. No es otra cosa que la reacción alérgica al polen, partículas de tamaño microscópico formadas por las células del aparato masculino de las plantas con flor. Estas partículas presentes en la atmósfera penetran en el organismo a través de las mucosas expuestas al aire (ojos, nariz y boca) y producen procesos respiratorios como la rinitis y el asma.

    Según el Ministerio de Sanidad, la polinosis afecta aproximadamente al 15% de la población, porcentaje que se incrementa hasta un 30% entre los jóvenes. No obstante, es más frecuente en medios urbanos que en ámbitos rurales, probablemente porque la polución atmosférica potencia el efecto alergénico del polen.

    Causas

    Las personas con alergia al polen perciben estas partículas como un agente nocivo. Al entrar en contacto con la piel, los ojos o el aparato respiratorio, el sistema inmune responde a este ‘agente nocivo’ liberando a la sangre sustancias químicas como la histamina, responsable de síntomas como los estornudos y el lagrimeo.

    Las personas con polinosis no son alérgicas a cualquier polen, sino a algún tipo concreto producido por árboles, gramíneas o arbustos. Algunos árboles que producen alergia frecuentemente son el olivo, el ciprés y el plátano de sombra. En el caso de las gramíneas (grama, ballico, espiguilla…), suelen tener reactividad cruzada, por lo que si un paciente muestra sensibilidad a alguna de ellas se asume que está sensibilizado a todas.

    Síntomas de la polinosis

    Los síntomas más comunes de la polinosis son:

    • Rinitis alérgica o inflamación de la mucosa nasal, que causa congestión, goteo nasal, estornudos y picor.
    • Lagrimeo, picor y enrojecimiento ocular si se produce una inflamación de los ojos (conjuntivitis).
    • Picor en garganta, paladar y oídos.
    • Si la inflamación afecta a los pulmones puede aparecer tos, dificultad para respirar, sensación de opresión torácida y pitidos, el llamado asma polínico.

    Los síntomas pueden verse influidos por el clima. A menudo son mínimos en días de lluvia,porque el agua limpia la atmósfera y el polen cae al suelo, así como en días nublados o sin viento, porque el polen no se desplaza. Sin embargo, el tiempo cálido, seco y con viento provoca mayor distribución del polen y, consecuentemente, más síntomas alérgicos.

    Tratamiento de la polinosis

    Ante los primeros síntomas de alergia, se debe acudir al alergólogo para que recopile el historial clínico y realice pruebas diagnósticas que determinen exactamente qué pólenes provocan alergia al paciente. En función de los síntomas y de la sensibilidad de cada persona, el alergólogo podrá determinar diferentes tratamientos.

    El tratamiento sintomático de la polinosis consiste en recetar al paciente una serie de medicamentos para hacer desaparecer o reducir la frecuencia e intensidad de los síntomas de la alergia. En función de los síntomas que presente cada persona, se pueden recetar uno o varios medicamentos: antihistamínicos y corticoides para tratar los síntomas rinoconjuntivales o cutáneos (en pastillas, gotas, cremas…) y broncodilatadores o corticoides inhalados para tratar los síntomas asmáticos.

    No obstante, estos medicamentos no curan la alergia, sino que lo que hacen es disminuir los síntomas para que no sean molestos. El único tratamiento curativo de la alergia es la vacuna. Esta inmunoterapia consiste en administrar repetidamente uno o varios pólenes en dosis crecientes para conseguir la tolerancia a los mismos y evitar síntomas en las siguientes exposiciones. En función de los pólenes a los que tenga alergia el paciente y su sensibilidad, el médico decidirá cómo administrarla.

    Además de seguir los tratamientos recetados por el especialista, es importante conocer los periodos de máxima concentración de los pólenes para reducir las salidas al aire libre. También se deben tomar otras medidas preventivas, como no tender la ropa fuera de casa, mantener las ventanas cerradas y usar mascarilla y gafas de sol en la calle.