infantil - Salud IDEAL

  • Recomendaciones para una alimentación saludable durante la infancia

    Seguir una dieta saludable y hacer ejercicio son los principales factores para mantener el bienestar durante toda la vida. La buena alimentación debe comenzar desde la infancia, momento en el que los niños necesitan un gran aporte de energía y nutrientes para crecer.

    Con el objetivo de promover una dieta saludable en la infancia, la AESAN (Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición) y el Ministerio de Sanidad elaboraron hace unos años una guía: ‘La alimentación de tus niños y niñas. Nutrición saludable de la infancia a la adolescencia’. Estas son algunas de las recomendaciones que incluye el documento para alimentar de forma saludable a los niños.

    Distribución de los alimentos a lo largo del día

    La guía propone que, de forma orientativa, las necesidades nutritivas del escolar se distribuyan en las siguientes proporciones a lo largo del día:

    • 25% el desayuno y la media mañana: el desayuno es una de las comidas más importantes del día. En ocasiones las prisas para llegar al colegio impiden realizar esta comida correctamente, lo que puede provocar disminución de la atención y el rendimiento en clase. Por ello es importante que las familias organicen su tiempo para que el niño no se vaya sin desayunar. A media mañana se puede tomar una fruta, un yogur o un bocadillo de pan con queso para reforzar el desayuno. 
    • 35% la comida: en la cultura española la comida del mediodía es la más consistente y debe cubrir entre el 35 y el 40% de las necesidades nutritivas diarias de cada persona. Si los niños comen en el colegio, es importante que los padres conozcan el menú diario para completarlo adecuadamente con el resto de comidas. Al mediodía la fruta debe ser el postre principal.
    • 10% la merienda: puede complementar muy bien la dieta porque permite incluir productos de gran interés nutricional (lácteos, fruta, bocadillos…). No debe ser excesiva, pues los niños deben tener hambre a la hora de la cena.
    • 30% la cena: la composición de la cena debe elegirse en función de los alimentos que se hayan tomado a lo largo del día. La citada guía sugiere para esta comida alimentos como purés, sopas o ensaladas y algún complemento (carne, huevo, pescado…) en función de lo que se haya tomado al mediodía. El postre puede ser una fruta o lácteo. Es importante que la cena no sea muy tardía para que los niños duerman bien.

    Por otro lado, la AESAN y el ministerio alertan de la mala costumbre que supone ‘picotear’. “El escolar que ‘picotea’ consume dulces, zumos, refrescos, ‘chucherías’, pasteles, bollos, helados, etc. Este hábito contribuye a que aumente de peso, incorpore calorías vacías a su dieta y, a la larga, pueda convertirse en obeso”, señala esta guía.

    Recomendaciones según la edad

    Las necesidades nutricionales varían en función de la edad. La AESAN y el ministerio realizan diferentes recomendaciones según la etapa en la que se encuentren los niños.

    De 3 a 6 años

    Es una etapa esencial para la formación de hábitos alimentarios. Por ello durante la misma se debe educar a “comer de todo”, iniciar al niño en el hábito de un desayuno completo y dedicar el tiempo necesario para que aprenda a comer disfrutando. Los alimentos no deben ser percibidos como un premio o castigo.

    A estas edades hay que atender las necesidades de energía, ya que se trata de un periodo importante de la vida para el normal crecimiento en el que, además, hay mucha actividad física. Asimismo, se debe cuidar el aporte de proteínas de buena calidad (carnes, pescados, huevos), pues las necesidades son proporcionalmente mayores que las de la población adulta. Hay que evitar el abuso de dulces, refrescos y ‘chucherías’.

    De 7 a 12 años

    En esta etapa las necesidades de crecimiento siguen siendo prioritarias, por lo que hay que cuidar el aporte energético a la vez que se controla el peso y el desarrollo del niño. Para su normal crecimiento deben tomar a diario lácteos, frutas, verduras y pan. Asimismo, se deben ir alternando en su dieta carnes y transformados cárnicos, pescados grasos y magros (blancos y azules) y huevos. A lo largo de la semana la dieta también debe incluir legumbres, arroz y pastas. Es importante evitar que abusen de dulces, refrescos, quesos grasos, cremas de untar y alimentos muy salados.

    De 13 a 16 años

    En estos años se produce el llamado ‘estirón’, lo que obliga a cuidar especialmente la dieta, que debe ser calóricamente suficiente y contener un buen aporte de proteínas de alta calidad y calcio.

    Durante esta etapa la familia debe supervisar el tipo de dietas que siguen los chicos de esa edad para evitar que hagan combinaciones de alimentos absurdos o muy monótonas con la finalidad de adelgazar. Esto podría provocar deficiencia de nutrientes o la caída del adolescente en inapetencias peligrosas, hasta llegar a la anorexia. También se deben vigilar los excesos para no caer en el sobrepeso o la obesidad.

    Asimismo, los adolescentes deben ser informados sobre cómo es una correcta nutrición y la importancia para su salud, estética y bienestar en general.

    Actividad física

    La dieta saludable debe complementarse con una adecuada actividad física. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), los niños de 5 a 17 años deben realizar al menos 60 minutos diarios de actividad física de intensidad moderada a vigorosa. Es importante educar en la vida activa para que los niños practiquen movimientos cotidianos en su vida diaria (subir escaleras, pasear…) y acostumbrarlos a incorporar el ejercicio a las actividades de ocio, evitando el sedentarismo. La práctica de ejercicio es clave para luchar contra la obesidad.

  • 5 recomendaciones para mejorar la salud de los más pequeños

    Cuidar y velar por la salud de los más pequeños es una de las preocupaciones primordiales para padres y tutores. Y es que, si la salud en sí es importante, la salud infantil lo es aún más, ya que los niños están en proceso de formación y adquieren una serie de hábitos saludables que marcarán también su salud y bienestar en el futuro. De hecho, muchos problemas y enfermedades pueden prevenirse y controlarse llevando a la práctica unos hábitos que cuanto antes se adopten, mayores beneficios tendrán. Por eso, hoy compartimos 5 claves para mejorar la salud infantil de la mano de grandes profesionales que pueden encontrarse en nuestra ciudad.  

  • Cómo cuidar la salud frente al calor

    Las altas temperaturas pueden provocar problemas de salud que van desde calambres musculares a golpes de calor, pasando por mareos, debilidad muscular y vómitos. En algunos casos pueden causar incluso la muerte si no se recibe la correcta atención médica. Por ello es importante cuidarse de forma específica frente al calor.

    Cómo proteger la salud frente al calor

    Según señala elMinisterio de Sanidad, para evitar los problemas de salud derivados de las altas temperaturas es recomendable:

    • Beber mucha agua o líquidos sin esperar a tener sed, evitando las bebidas alcohólicas o muy azucaradas, el café, el té y la cola.
    • Permanecer en lugares frescos durante los días de intenso calor. Si es posible, conviene pasar al menos dos horas en algún lugar climatizado.
    • Tomar una ducha o baño fresco.
    • Bajar las persianas para que el sol no entre directamente en casa. No se deben abrir las ventanas cuando la temperatura exterior es más alta que la interior. Hay que evitar el uso de máquinas y aparatos que puedan producir calor en las horas de mayor temperatura. A partir de los 35º en el interior de la vivienda el ventilador no enfría el aire, sólo lo mueve.
    • Hacer comidas ligeras que ayuden a reponer las sales perdidas por el sudor (ensaladas, frutas, verduras, gazpachos o zumos).
    • Evitar las actividades en el exterior en las horas más calurosas, sobre todo si las actividades son intentas.
    • En el exterior se debe procurar estar a la sombra, usar ropa ligera y de color claro, protegerse del sol y usar sombrero y un calzado fresco, cómodo y que transpire.

    Precauciones que deben tomar los colectivos vulnerables

    El calor no afecta a todas las personas por igual, sino que son más sensibles ciertos colectivos: las personas enfermas o medicadas, las personas con mucho peso, las dependientes, los niños y las personas mayores de 65 años. Para evitar problemas de salud estos colectivos deben cuidar especialmente su cuerpo frente al calor. La Consejería de Salud y Familias de la Junta de Andalucía recoge en su webVerano y Salud los siguientes consejos para niños y personas mayores.

    Cuidados infantiles frente al calor

    Los niños son más susceptibles al exceso de calor, entre otras cosas, porque producen menos sudor que los adultos, su temperatura corporal sube más deprisa y se adaptan peor a las altas temperaturas. Para evitar que el calor afecte a su salud es recomendable:

    • Evitar su exposición al sol entre las 11 y las 18 horas.
    • Proteger su piel con crema de protección solar de índice superior a 25.
    • Secarlos después del baño, ya que el agua en la piel intensifica la acción de los rayos solares.
    • Procurar que permanezcan a la sombra si hay que salir a la calle. Asimismo hay que proteger su cabeza con una gorra o sombrero y utilizar ropa clara y amplia, de tejidos naturales como el algodón.
    • Llevar agua al salir a la calle.
    • Intentar que permanezcan en la habitación más fresca de la casa. Si se utiliza aire acondicionado hay que elegir una temperatura que combata el calor pero que no provoque frío.
    • Duchar a los niños varias veces al día si es necesario. Las toallas húmedas también ayudan a refrescar la piel.
    • Evitar el exceso de abrigo y los lugares cerrados y expuestos al sol sin climatización, como las casetas o tiendas de campaña.
    • Si el coche está aparcado al sol, antes de entrar hay que abrir las puertas y ventanas y esperar a que baje la temperatura del interior.

    Cuidados frente al calor para las personas mayores

    Las personas mayores son más sensibles al calor por las mismas razones que los niños. A estos factores se añade también la posible existencia de enfermedades crónicas que agravan los efectos del calor. Además, algunas personas con problemas de memoria, de comportamiento o dificultad para orientarse no son capaces de remediar necesidades tan básicas como la sed o la sensación de calor.

    Las personas mayores deben:

    • Evitar las salidas y actividades a las horas de más calor, especialmente las físicas como deporte, bricolaje, jardinería…
    • Al salir a la calle, permanecer a la sombra, proteger la cabeza, usar ropa ligera y amplia de color claro y llevar una botella de agua.
    • Permanecer en las habitaciones más frescas de casa. Si no hay ninguna, es recomendable pasar algunas horas en un local climatizado cercano al domicilio.
    • Ducharse o bañarse varias veces al día para refrescar el cuerpo. También se puede humedecer la ropa.
    • Beber lo más posible, incluso sin sed. Lo mejor es el agua, aunque también se pueden tomar zumos, leche o sopas frías. En cuanto a la comida, se deben evitar los platos calientes y copiosos.
    • Evitar el alcohol, ya que deshidrata al aumentar la sudoración y facilitar la eliminación de agua por la orina.
    • Pedir ayuda en caso de encontrarse mal a causa del calor.