dieta - Salud IDEAL

  • ¿Cómo es una dieta equilibrada?

    La importancia de la dieta en la salud es indiscutible, ya que son los alimentos los que proporcionan la energía y los nutrientes necesarios para que el cuerpo lleve a cabo todas sus funciones. No obstante, la falta de tiempo y el estrés de la vida diaria impiden muchas veces que las personas cuiden su dieta de forma apropiada, rompiendo el equilibrio que se debe mantener a la hora de comer.

    Qué es una dieta equilibrada

    En contra de lo que mucha gente piensa, una dieta equilibrada no es aquella en la que se toman ciertos alimentos y se evitan otros. De hecho, a la hora de hablar de ella hay que pensar en nutrientes y no en alimentos ni comidas ya que, por definición, una dieta equilibrada es aquella en la que se toman todos los nutrientes necesarios para el funcionamiento del organismo en la cantidad adecuada.

    La dieta equilibrada será aquella en la que haya un balance adecuado en la ingesta de los nutrientes tanto energéticos (carbohidratos, proteínas, grasas) como no energéticos (vitaminas, minerales y fibra). Dado que lo importante es tomar esos nutrientes y no la forma (alimento) en la que los consumamos, no es cierto que dejar de consumir algún alimento signifique romper con el equilibrio de la dieta. Si una persona no consume algún alimento por convicción o alergia, puede igualmente ingerir esos nutrientes a través de otras comidas. No obstante, sí es cierto que si se eliminan excesivos alimentos es más complicado confeccionar una dieta equilibrada.

    Cómo debe ser una dieta equilibrada

    Una dieta equilibrada no es igual para todas las personas, ya que depende de la edad y el gasto calórico de cada una. Por ejemplo, no son iguales los nutrientes que necesita un deportista que los que requiere alguien que trabaja sentado en una oficina.

    Se suele indicar que una dieta equilibrada es aquella que contiene entre un 50 y un 60% de hidratos de carbono, un 15 o 20% de proteínas y un 20 o 30% de grasas, pero esto puede provocar confusión. Al cumplir con estos porcentajes se aportan al cuerpo los nutrientes necesarios (aunque no se incluyen los no calóricos, como las vitaminas y fibras) pero ésto no significa que sea adecuado basarse sólo en las cantidades. Si se consumen los nutrientes apropiados pero a través de alimentos procesados, azucarados…la dieta será equilibrada pero no saludable. La mejor dieta será aquella que reúna estos dos requisitos.

    Si bien la dieta debe depender de las características de cada persona, de forma genérica, será equilibrada y saludable si:

    • Incluye hidratos de carbono: están presentes en alimentos como el pan, los cereales, el arroz y la pasta. Los hidratos proporcionan energía para realizar las actividades y mantener la temperatura. No obstante, se debe tener en cuenta que lo mejor es tomar los cereales en versión integral, ya que al refinarse pierden parte de sus nutrientes.
    • Incorpora varias frutas y verduras frescas al día: estos alimentos proporcionan minerales, vitaminas y fibras. Dichos nutrientes facilitan y controlan los procesos metabólicos esenciales del organismo.
    • Tiene proteínas: están presentes sobre todo en carnes, pescados y huevos.
    • Incorpora una cantidad apropiada de grasas, ya que éstas son necesarias para el buen estado de las membranas celulares, para almacenar energía y para mantener la temperatura corporal estable…
    • Incluye alimentos como lácteos, legumbres, frutos secos y patatas: los lácteos ayudan a crecer y a reponer el desgaste de los tejidos. Los frutos secos, legumbres y patatas tienen una función tanto energética como reguladora y plástica.
    • Reduce la ingesta de bollería industrial y alimentos precocinados o procesados.

    Por último, es importante recordar que para mantenerse en el peso más adecuado es esencial combinar la dieta equilibrada con ejercicio, ya que el deporte no sólo quema calorías sino que también ayuda a mantenerse activo y mejorar el estado de ánimo.

  • ¿Es saludable la dieta de los puntos?

    La dieta de los puntos es muy conocida porque permite reducir el peso sin prohibir ningún alimento, siempre que se cumplan unas normas determinadas. Si bien muchas personas hablan positivamente de ella, esta dieta trae consigo una serie de inconvenientes que pueden suponer un peligro para la salud de las personas

    Qué es la dieta de los puntos

    La dieta de los puntos o dieta por puntos es un régimen en el cual cada persona tiene al día una serie de puntos que puede gastar comiendo diferentes tipos de alimentos. Cada alimento, en función de su mayor o menor gasto calórico, tiene un valor numérico en puntos que se irá restando durante el día a los puntos base que tiene cada persona. De esta manera, si una persona tiene 25 puntos, podrá comer durante el día varias comidas hasta que se quede con 0 puntos. Al día siguiente comenzaría de nuevo la cuenta con 25 puntos.

    Cómo funciona el sistema de los puntos

    Los puntos que puede gastar cada persona de forma diaria dependen de los siguientes factores:

    • Género: los hombres tienen 15 puntos y las mujeres 7.
    • Edad: de 18-20 años se suman 5 puntos; de 21-35, 4 puntos; de 36-45, 3 puntos; de 51-65, 2 puntos y para las personas de más de 65 se suma un punto.
    • Altura: si se mide más de 1,60 metros se suman dos puntos; si menos, se suma 1 punto.
    • Peso: se suma un punto por cada decena de kilos. Es decir, si se pesa entre 60 y 69 kilos se sumarán 6 puntos, si se pesa de 70 a 79, 7 puntos, y así consecutivamente.
    • Actividad realizada: las personas sedentarias no pueden sumar puntos por actividad, las que están gran parte del día de pie suman 2, las personas que caminan diariamente suman 4 y las que hacen deporte regularmente suman 6.
    • Meta: si la meta es mantener peso se suman 4 puntos pero si el objetivo es bajar peso no se suma nada.

    En función de sus características, cada persona suma los puntos que le corresponden de cada uno de estos parámetros para saber cuántos puede gastar diariamente. Por ejemplo, una mujer de 43 años que mida 1,59 metros, pese 72 kilogramos, camine diariamente y quiera bajar peso tendría un total de 22 puntos. Estos puntos se renuevan diariamente, por lo que cada mañana empieza el contador a 0.

    En cuanto al gasto de los alimentos, existen tablas que explican cuántos puntos (de 0 a 8) gasta cada uno. Cuantas más calorías tenga una comida, más puntos gastará. Las frutas y verduras, por ejemplo, no gastan ninguno, mientras que un entrecot de buey gasta 8. Para calcularlo, además de las tablas existen también aplicaciones móviles, fórmulas matemáticas e incluso calculadoras online.

    ¿Es saludable la dieta de los puntos?

    Muchas personas hablan de los beneficios de la dieta por puntos porque es fácil de llevar. Cada persona puede prepararse su menú en casa y calcular sus propios puntos sin ayuda. Además, al no incluir restricciones, evita la ansiedad por los alimentos prohibidos.

    No obstante, existen muchas razones para no seguir la dieta por puntos:

    • No enseña a comer sano, ya que concibe la comida como un premio.
    • Muchos seguidores creen que es suficiente con no pasarse de puntos, y sustituyen alimentos imprescindibles por otros que sólo aportan grasa y azúcares. Por ejemplo, algunos reservan muchos puntos a lo largo del día para poder tomar después alimentos poco saludables como la bollería industrial.
    • Ya que las frutas y verduras no restan puntos, puede parecer que no pasa nada por tomarlas en gran cantidad. No obstante, todo alimento tiene calorías y, consumido en gran cantidad, puede hacer que aumente el peso.
    • Esta dieta da mucha importancia a las calorías pero deja de lado el valor nutricional de los alimentos, que es lo más importante para el buen funcionamiento del organismo.
    • Como se añaden puntos según la actividad física realizada, las personas que siguen esta dieta pueden tender a realizar más ejercicio para poder comer más. Esto podría provocar bulimia.
    • No está vigilada por ningún experto en nutrición, sino que el seguimiento se realiza personalmente o mediante una aplicación desde casa. Además existen diferentes versiones de la misma que difieren en los puntos que tiene cada alimento.

    Lo mejor para perder peso, por tanto, es acudir a especialistas en nutrición que hagan un plan adecuado a las características personales de cada uno. Cada persona tiene un porcentaje de grasa, una actividad física y una genética diferentes, y por ello la dieta tiene que estar adaptada a sus necesidades .

     

  • Desayunar chocolate para adelgazar

    Una tarta de chocolate, con crema de chocolate y cubierta con una gruesa capa de chocolate para desayunar. Este es un lujo que mucha gente no se permite ni ocasionalmente por miedo a “perder la figura”. Sin embargo, investigadores de la Universidad de Tel Aviv han demostrado mediante un estudio que, desayunar dulces (chocolate, pasteles, galletas…) como parte de un desayuno de 600 calorías y de manera equilibrada (esto es que incorpore proteínas y carbohidratos) puede  ayudar a perder peso.

  • El autotrasplante fecal, una nueva herramienta para frenar la obesidad

    Un estudio llevado a cabo por el Centro de Investigación Biomédica de la Rioja (CIBIR) ha abierto una nueva vía hacia encontrar una posible solución para aquellas personas que padecen de obesidad. Y es que todos esos microorganismos saludables que se encuentran en el organismo del ser humano, en concreto en la flora intestinal, podría tener la clave para desbloquear la situación.  Estaríamos hablando de un autotrasplante fecal. 

    Tal como recoge el portal digital de la revista de salud y bienestar, ‘WebConsultas’, esas bacterias podrían lograr la reducción del peso y la grasa visceral a través de citado procedimiento. El estudio se centró en la reacción del organismo de ratones obesos a los cuales se les suministró con una sonda sus propias heces de forma conjunta a una dieta con restricción calórica, elemento este último, clave en los resultados proporcionados por el análisis.

    Los roedores redujeron su peso y también la grasa visceral. Un procedimiento que ya se aplicaba para el tratamiento de enfermedades agudas o graves, ocasionadas por bacterias que provocaban, por ejemplo, diarreas. Ahora, el hecho novedoso reside en que se encuentra en el propio paciente y no en donantes. 

    Los resultados de este proyecto fueron presentados por el director de Investigación del CIBIR, Eduardo Mirpuri, el gerente de la Agencia del Desarrollo Económico de La Rioja (ADER), Javier Ureña, el investigador principal de la Unidad de Enfermedades Infecciosas, el Dr. José Antonio Oteo y la investigadora Patricia Pérez Matute. 

    PUERTA ABIERTA AL DESARROLLO

    Con ello, el estudio abre una puerta al desarrollo de esta terapia como tratamiento de la obesidad, siempre y cuando esta no esté vinculada a otras patologías de origen metabólico o genético. Sobre la reducción de grasa visceral, cabe recordar que es un elemento que está directamente vinculado al desarrollo de alteraciones metabólicas y cardiovasculares. 

    Cabe destacar que, según informó el CIBIR en la correspondiente nota de prensa, este proyecto contó con la colaboración de la empresa Clean Biotec y la financiación de la ADER, con un importe de casi 130.000 euros. 

     

  • Hábitos para tener una vida saludable

    Tener una vida saludable significa seguir una serie de hábitos encaminados a conseguir la salud, es decir, un bienestar físico, mental y social. Una dieta equilibrada y una rutina de ejercicio físico son los hábitos más conocidos, sin embargo hay otros que tienen gran importancia, como un buen descanso y unas adecuadas relaciones sociales.

    Qué es la ‘vida saludable’

    La palabra salud está definida por la OMS (Organización Mundial de la Salud) como “un estado completo de bienestar físico, mental y social”. La vida saludable, por tanto, será aquella que privilegia este bienestar y evita las actividades o hábitos que pueden resultar perjudiciales para el organismo. La salud no es simplemente la ausencia de enfermedades, sino la consecución de ese estado de completo bienestar. En la vida saludable no simplemente influyen variables que afectan al físico (como la dieta o el ejercicio) sino también las relaciones sociales y el bienestar mental. Más que de vida sana se debe hablar de un ‘estilo de vida saludable’.

    Hábitos para una vida saludable

    Seguir unos hábitos de vida saludable no siempre es fácil por las rutinas de trabajo, cuyos horarios impiden a veces cumplir algunos consejos básicos para conseguir bienestar. No obstante, es importante hacer un esfuerzo por seguir los siguientes consejos para disfrutar de una mejor salud:

    Dieta equilibrada

    Hay que seguir una dieta equilibrada y variada en alimentos y nutrientes, ya que cada uno de ellos aporta diferentes beneficios al cuerpo. Para incluir los alimentos contemplados en la pirámide alimenticia hay que hacerlo en la cantidad recomendada para cada uno de ellos. Conviene limitar el consumo de grasas no saludables, alimentos con mucho colesterol, azúcares añadidos o sal. Hay que evitar los alimentos procesados y sustituirlos por comida casera. Además es muy importante hidratarse correctamente.

    Ejercicio

    Generalmente se recomienda realizar unos 30 minutos de actividad física al día. Para cumplirlos sería suficiente con caminar a paso rápido durante ese tiempo. El ejercicio permite quemar las calorías sobrantes y fortalecer músculos, huesos, corazón y pulmones, controlar la presión arterial, el colesterol y los niveles en sangre. Además ayuda al bienestar mental, ya que reduce el estrés, ayuda a dormir mejor y evita los cambios de humor.

    Descanso

    Un adulto debe dormir regularmente entre 7 y 8 horas, ya que esto reduce el estrés y ayuda al cuerpo a recuperarse de la actividad diaria. Para no entorpecer el sueño hay que evitar acostarse viendo el móvil o la televisión. El estado del colchón y el ambiente del dormitorio también son claves para conseguir un correcto descanso.

    Hábitos tóxicos

    El tabaco, el alcohol y las drogas tienen efectos muy negativos en la salud. El tabaco y las drogas deben evitarse a toda costa y el alcohol se puede tomar en cantidades moderadas.

    Medicamentos

    A la hora de tomar medicamentos, se deben seguir las instrucciones de los médicos al respecto. Hay que prestar especial atención a las indicaciones del prospecto sobre las dosis, efectos e interacciones con otros medicamentos. No es aconsejable consumir alcohol mientras se esté en tratamiento con medicamentos.

    Higiene

    Una correcta higiene tanto del cuerpo (boca, piel…) como del hogar puede evitar muchos problemas de salud como infecciones o problemas dentales.

    En relación con el cuidado dental, es adecuado cepillarse los dientes dos veces al día y utilizar también el hilo dental diariamente. Asimismo, conviene limitar el consumo de azúcar y someterse a una revisión de forma periódica.

    Equilibrio mental

    El estrés, el cansancio, la irascibilidad, la ansiedad… son signos que indican un estado mental no saludable. Disfrutar de un equilibrio mental no significa sólo que no se padecen enfermedades mentales, sino que se tiene un bienestar psicológico y emocional, imprescindible para desarrollar capacidades cognitivas y relaciones sociales. El estrés excesivo puede llevar al cansancio crónico y provocar enfermedades del corazón. Por ello hay que realizar actividades relajantes y pensar en positivo.

    Relaciones sociales

    Son un aspecto fundamental para la salud del ser humano. El aislamiento puede llevar a un deterioro irreversible de las capacidades físicas y mentales.

  • Hacer ejercicio antes o después de desayunar

    Si prácticas deporte regularmente quizás te habrás preguntado si es correcto hacerlo tan pronto como te despiertes y te levantes de la cama (y te coloques las zapatillas), o si quizás es recomendable desayunar antes de hacer ejercicio por la mañana.

  • La dieta del ayuno intermitente

    El ayuno intermitente consiste en alternar periodos de ingesta de comida con otros de ayuno para que el cuerpo gaste las reservas de energía. Estrictamente no es una dieta, sino un programa de comidas que reduce el peso y la grasa, y que permite al que lo sigue controlar lo que come. Existen diferentes formas de seguir este ayuno, permitiendo su adaptación a las condiciones físicas y las rutinas de cada persona.

    Qué es la dieta del ayuno intermitente

    El ayuno intermitente consiste en, como su nombre indica, ayunar (no comer) durante un determinado periodo de horas. Durante el tiempo en el que no se ingiere comida, el cuerpo va a utilizar la energía que tiene almacenada, por ejemplo, quemando el exceso de grasa corporal. Esto se debe a que la grasa es energía alimentaria almacenada por el organismo para cuando no la recibe en forma de comida.

    Cuando comemos, una parte de la energía se consume de forma inmediata y otra se almacena gracias a la acción de la insulina, hormona que aumenta cuando se ingiere alimento. En el momento en el que comienza el ayuno el nivel de insulina desciende, y esto indica al cuerpo que debe quemar la energía almacenada porque no está recibiéndola con alimentos. Si hay un equilibrio entre comer y ayunar no hay ganancia de peso. Sin embargo, si comemos constantemente el cuerpo usará la energía que entra con el alimento y no quemará la grasa. La dieta del ayuno intermitente conseguirá, por tanto, que el cuerpo utilice esas reservas de energía almacenadas, permitiendo la reducción de peso y grasa.

    Qué tipos de desayuno intermitente hay

    Esencialmente hay dos grandes tipos de ayuno intermitente: el diario y el semanal. El primero consiste en ayunar unas horas el día y el segundo en hacer una gran reducción calórica algunos días a la semana. Elegir el tipo de ayuno intermitente dependerá de la capacidad para aguantar sin comer y de los horarios y estilo de vida de cada persona.

    A la hora de realizar estos ayunos hay que tener en cuenta que las horas de sueño contabilizan dentro de las horas de ayuno. En las horas en las que no se ingiere alimento hay que hidratarse bien, y para ello se puede tomar agua, café, infusiones o té.

    Ayunos diarios:

    • Ayuno 16/8: consiste en comer 8 horas al día y ayunar 16. De esta manera todas las comidas del día se concentran en un tercio de la jornada. P.ej. de 12.00 a 20.00 horas o de 14.00 a 22.00. Es uno de los tipos de ayuno intermitente más extendidos.
    • Ayuno 12/12: es la mejor opción para aquellas personas que comen de forma constante y quieren comenzar a ayunar. Durante éste, se puede comer la mitad del día y abstenerse durante la otra mitad. Es más sencillo de seguir que el 16/8, ya habitualmente realizamos un ayuno nocturno de entre 10 y 12 horas mientras dormimos.
    • Ayuno 20/4: al ayuno de 20 horas le sigue un intervalo para alimentarse de cuatro horas. Es adecuado para aquellas personas que ya están acostumbradas a ayunar, ya que comer sólo cuatro horas al día puede ser difícil para alguien que no esté acostumbrado.

    Ayunos semanales:

    • Ayunos de 24 horas: permiten comer a diario pero sólo una vez al día (por ejemplo siempre las cenas). Normalmente se hacen dos o tres veces a la semana.
    • Ayuno 5/2: junto con el 16/8 es el más conocido. Consiste en comer de forma normal durante 5 días y ayunar 2, en los que se pueden comer hasta 500 calorías. Los días no tienen que ser consecutivos, sino que se pueden alternar.
    • Ayuno de 36 horas: consiste en estar sin comer un día entero y unas horas más. Por ejemplo, desde la cena de un día hasta el desayuno de dos días después. Sólo se debe hacer si se está familiarizado con el ayuno intermitente y se desea comenzar con uno más largo.

    Beneficios del ayuno intermitente

    • Esencialmente ayuda a adelgazar porque se reducen las calorías consumidas.
    • Estimula la pérdida de peso porque durante el ayuno el cuerpo obtiene la energía de las reservas de grasa que guarda.
    • Equilibra el nivel de insulina y azúcar en sangre.
    • Mejora la salud cardiovascular.
    • Puede incluso disminuir algunos factores de riesgo relacionados con el desarrollo de enfermedades neurodegenerativas y cáncer.

    Aspectos a tener en cuenta

    A la hora de realizar el ayuno intermitente hay que atender a nuestro propio cuerpo para evitar ponerlo en peligro. Si hay señales de irritabilidad, mareos o pérdida de concentración debemos parar el ayuno, ya que esto significa que nuestro organismo necesita más calorías. También hay que hidratar correctamente el cuerpo y evitar los ejercicios demasiado demandantes durante el periodo de ayuno.

    Si se quieren perder más de cinco kilos, conviene consultar a un nutricionista que valore nuestro estado nutricional. Por otra parte, si se padece de diabetes tipo 2, tensión arterial baja o ácido úrico elevado, deberemos acudir a revisiones frecuentes con el médico. Por último, no se debe realizar este ayuno si el Índice de Masa Corporal (IMC) es menor a 20, si se padecen enfermedades crónicas o alteraciones metabólicas como hipoglucemias, y tampoco en periodos de embarazo o lactancia.

    Es importante recordar que el ayuno puede ser una herramienta temporal apropiada para perder un poco de peso, pero no se debe dejar de comer sino seguir una dieta sana y equilibrada.

  • La reeducación de los hábitos alimentarios

    La reeducación de los hábitos alimentarios es imprescindible para alimentarse de forma equilibrada si se han adquirido ciertas costumbres poco saludables. Seguir una dieta marcada sin aprender a comer bien a la larga no es beneficioso para el organismo ya que, cuando se termina el plan establecido, se puede volver a los malos hábitos.

    Qué es la reeducación de hábitos alimentarios

    Una dieta adecuada es aquella en la que se combinan y dosifican los diferentes alimentos para ingerir los nutrientes necesarios de acuerdo a la edad, sexo y nivel de actividad física. No obstante muchas veces se adquieren malos hábitos alimentarios por la falta de información acerca de qué es una dieta sana y equilibrada o por concepciones erróneas sobre cómo perder peso. Cuando esto ocurre es necesario eliminar estos malos hábitos y llevar a cabo una reeducación.

    La reeducación alimentaria es un proceso que ayuda a cambiar los hábitos alimenticios para enseñar a comer de forma correcta y saludable sin eliminar los alimentos que nos gustan. A diferencia de las llamadas “dietas”, en las que se sigue un plan preparado pero no se cambia el comportamiento de la persona, en un programa de reeducación se pretende que los cambios en la dieta acaben por interiorizarse y pasen a formar parte de la rutina del individuo. Con este proceso se pueden lograr varios objetivos: aumentar o bajar el peso, controlar el colesterol o el azúcar en sangre…

    Un cambio de hábitos es lo único que va a funcionar a largo plazo. Cuando se sigue una dieta durante un tiempo y después se abandona, se puede producir un nuevo aumento de peso por la vuelta a los malos hábitos alimentarios. 

    Consejos para llevar a cabo la reeducación de hábitos alimentarios

    1. Establecer metas fáciles: al menos a corto plazo. Si las metas son complicadas y no objetivas, el cambio de alimentación será más difícil y puede acabar produciéndose un abandono del propósito.
    2. Seleccionar los alimentos adecuados: no sólo hay que elegir aquellos que son sanos sino también aquellos que gustan y que sabemos que vamos a consumir. Es posible elegir alimentos que se adapten tanto a los gustos como a las necesidades. También hay que aprender a mirar qué alimentos convienen y cuáles no. Conviene sustituir los refrescos por agua, evitar el pan blanco, consumir productos bajos en azúcares y grasas y tomar más frutas, legumbres y verduras.
    3. Disponer de una variedad de menús: la posibilidad de elegir entre distintas opciones evitará el cansancio y la tentación de acabar con la reeducación alimentaria.
    4. Comer cinco veces al día: la reeducación no consiste únicamente en aprender a consumir los alimentos adecuados sino también en llevar a cabo el número de comidas recomendado (cinco).
    5. Ser constante: para ello hay que convencerse de que la alimentación correcta es lo mejor para el cuerpo. Si se integra en la rutina diaria y se siguen los horarios y las metas previstas, poco a poco será más fácil comer sano de forma natural.
    6. Leer la etiqueta de los alimentos y saber interpretarla: hay que poner especial interés en las grasas que contienen y en el aporte proteico y vitamínico.
    7. Ponerse en manos de un profesional: como cualquier plan dietético, la reeducación alimentaria debe ser personalizada y estar preparada por un experto en nutrición.  Una alimentación equilibrada, saludable y personalizada influirá positivamente en la calidad de vida.

    EnClínica Parra Vázquez ofrecen a sus pacientes diferentes dietas adaptadas a las necesidades de cada uno. Conscientes de la importancia de aprender a comer, sus expertos en nutrición ofrecen entre sus tratamientos la reeducación alimentaria para eliminar los malos hábitos.  Puedes encontrar su consulta en Avenida Medina Olmos nº 45, 18500, Guadix, Granada.

  • Los peligros de las dietas milagro

    Periódicamente aparecen dietas que anuncian una rápida pérdida de peso con poco esfuerzo. Dichas dietas (comúnmente conocidas como ‘milagro’) se basan habitualmente en una reducción calórica muy severa y, a la larga, pueden traer problemas para la salud física y mental.

    Qué es una dieta milagro

    La AESAN (Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición) define las dietas milagro como aquellas que “inducen una restricción calórica muy severa, que generalmente conduce a una situación de carencia en vitaminas y minerales y alteraciones metabólicas y monotonía alimentaria que las hace insostenibles en el tiempo y peligrosas para la salud”.

    Identificar una dieta milagro puede ser complicado, pero según el Grupo de Revisión, Estudio y Posicionamiento de la Asociación Española de Dietistas (GREP-AEDN), hay que desconfiar de una dieta cuando:

    • Prometa resultados ‘rápidos’ o ‘mágicos’.
    • Prohíba el consumo de un alimento o grupo de alimentos.
    • Contenga una lista de alimentos ‘buenos’ o ‘malos’.
    • Exagere la realidad científica de un nutriente.
    • Aconseje productos dietéticos a los que se atribuyen propiedades extraordinarias.
    • Contenga afirmaciones que contradigan a reputados colectivos sanitarios.
    • Incluya relatos o testimonios para aportar credibilidad.

    Tipos de dieta milagro

    Según la AESAN, las dietas milagro se pueden clasificar en tres grandes grupos:

    • Dietas hipocalóricas desequilibradas: provocan un efecto rebote que se traduce en un aumento de masa grasa y pérdida de masa muscular, existiendo una adaptación metabólica a la disminución drástica de la ingesta energética. Estas dietas suelen ser monótonas y presentar numerosos déficits de nutrientes. Un ejemplo de régimen hipocalórico desequilibrado es la Dieta Cero.
    • Dietas disociativas: se basan en el fundamento de que los alimentos no contribuyen al aumento de peso por sí mismos, sino al consumirse en determinadas combinaciones. Ejemplos de este tipo de dieta son el Régimen de Shelton y la Dieta Hollywood.
    • Dietas excluyentes: se basan en eliminar de la dieta algún nutriente. Pueden ser dietas ricas en hidratos de carbono y sin lípidos ni proteínas (como la Dieta Dr. Prittikin), ricas en proteínas y sin hidratos (p.ej. la Dieta de la Proteína Líquida) o ricas en grasa (como la Dieta de Atkins).

    Los peligros de las dietas milagro

    Las dietas milagro suelen conseguir una reducción del peso pero a costa de la salud, ya que muchas veces están basadas en ingerir menos calorías de las que son necesarias. Según la AESAN, como respuesta a la restricción calórica, el organismo compensa la falta de energía recibida con un aumento de la destrucción de las proteínas corporales, lo que provoca una pérdida muscular y la formación de cuerpos cetónicos, peligrosos para el organismo cuando su formación se prolonga en el tiempo.

    Además de por eso, las dietas muy restrictivas resultan peligrosas para la salud porque pueden:

    • Agravar el riesgo metabólico de las personas.
    • Provocar desnutriciones proteicas y déficit en vitaminas y minerales.
    • Desencadenar trastornos del comportamiento alimentario (anorexia y bulimia), a veces de mayor gravedad que el peso que se pretendía conseguir.
    • Producir efectos psicológicos negativos: ansiedad, insomnio, irritabilidad.
    • Favorecer el efecto rebote o fenómeno ‘yo-yo’: cuando se abandona el régimen hay una tendencia exacerbada a recuperar el peso porque el semiayuno pone en marcha mecanismos endocrinos para oponerse a la pérdida de peso (mayor eficacia metabólica, ahorro energético e incremento del apetito). Estos mecanismos conducen a una rápida recuperación del peso perdido, ya que el cuerpo se ha acostumbrado a funcionar con menos energía y comienza a acumular kilos en forma de grasa.

    Para perder peso, por tanto, lo mejor es siempre realizar una dieta que no elimine ningún tipo de alimento y que se base en el cambio de hábitos y el ejercicio físico regular. Como hoy en día existen muchas informaciones en Internet que pueden resultar contradictorias, lo más adecuado es acudir a profesionales de la nutrición que preparen un plan personalizado y enseñen a adquirir unos buenos hábitos alimentarios.