prevención - Salud IDEAL

  • ¿Es posible prevenir la muerte súbita del lactante?

    El síndrome de la muerte súbita del lactante (SMSL) se define como «la muerte repentina de un niño menor de un año de edad sin causas aparentes y a la cual no se le encuentra explicación». Esta es la primera causa de muerte en niños de más de un mes y menos de un año en los países desarrollados.

    El SMSL puede aparecer en cualquier bebé sano durante los primeros meses de vida, aunque suele producirse con más frecuencia entre el segundo y el sexto mes, edad que tienen 8 de cada 10 víctimas de este síndrome. Además, siempre tiene lugar mientras el niño duerme, aumentando el número de casos durante los meses más húmedos y fríos.

  • Alimentos para prevenir el estreñimiento

    El estreñimiento puntual o crónico puede ser bastante molesto e incluso causar problemas como hemorroides o fisuras anales. No obstante, es posible prevenirlo con una adecuada dieta que incluya mucha fibra y evite los alimentos astringentes.

    Qué es el estreñimiento

    Según explica laFundación Española del Aparato Digestivo, el estreñimiento se puede definir de dos formas: clínica y subjetivamente. De forma clínica se define como “aquella situación en la que una persona presenta menos de tres deposiciones a la semana, coincidiendo con presencia de heces duras, de escasa cuantía y más secas”. De forma subjetiva para la persona que lo sufre el estreñimiento es “una disminución del número de veces que evacua las heces, siendo estos difíciles de expulsar, de menor cantidad o volumen, así como un mayor esfuerzo defecatorio”.

    El estreñimiento no es una enfermedad, sino un síntoma que puede ser consecuencia de distintas situaciones clínicas. Aunque el estreñimiento aislado es frecuente, algunas personas sufren estreñimiento crónico que puede afectar a sus actividades diarias. Éste puede estar provocado por causas digestivas, consumo de fármacos, alteraciones metabólicas y endocrinas o enfermedades neurológicas, en cuyo caso se llama estreñimiento crónico secundario. Si no tiene origen en lesiones, enfermedades o consumo de fármacos, se denomina estreñimiento crónico funcional o primario.

    Síntomas del estreñimiento

    Los síntomas del estreñimiento son:

    • Realizar menos de tres evacuaciones por semana.
    • Hacer un gran esfuerzo en las evacuaciones.
    • Tener heces duras o grumosas.
    • Sensación de obstrucción en el recto que impide las evacuaciones intestinales.
    • Sensación de evacuación incompleta.
    • Sensación de distensión abdominal y gases.
    • Necesitar ayuda para vaciar el recto, como usar las manos para presionar el abdomen.

    Asimismo, como consecuencia del sobreesfuerzo y el estreñimiento persistente, pueden aparecer hemorroides, fisuras anales, prolapso rectal y daño perineal entre otros problemas.

    Si dos o más de estos síntomas han permanecido durante los últimos tres meses el estreñimiento puede considerarse crónico.

    Alimentos para prevenir el estreñimiento

    Para prevenir o aliviar el estreñimiento es muy importante la dieta. Consumir alimentos con mucha fibra y reducir la ingesta de aquellos que dificultan el tránsito puede ayudar a prevenir el estreñimiento. Es aconsejable consumir entre tres y cinco fuentes saludables de fibra al día para estimular al sistema digestivo de forma natural. Los alimentos más recomendados para evitar el estreñimiento son:

    • Frutas como melocotón, ciruelas, naranjas, frambuesas, fresas, uvas pasas y albaricoques. Si sus cáscaras son comestibles no se deben pelar, ya que en ellas hay mucha fibra. La mayoría de las frutas son muy buenas para el estreñimiento, salvo algunas como el plátano.
    • Verduras: generalmente todas son buenas para el tránsito, aunque algunas son especialmente ricas en fibra, como el brócoli, los espárragos, la col rizada, las coles de Bruselas, las espinacas o el repollo.
    • Panes, cereales, galletas, pasta y arroz hechos con granos integrales.
    • Legumbres: judías, garbanzos, habas, lentejas...
    • Leche fermentada y yogur con trozos de fruta.
    • Frutos secos (evitando los fritos y salados): higo y ciruela secos, pasas, orejones, dátiles…
    • Aceite de oliva o de semillas (girasol, sésamo, linaza…): estos aceites engrasan y suavizan el interior de los intestinos.

    Por el contrario, hay que restringir el consumo de:

    • Plátanos y manzanas sin pelar.
    • Limón.
    • Grasas animales, mantequillas, margarinas y embutidos.
    • Alimentos procesados, fritos y refinados.
    • Bollería industrial y plan blanco y de espelta.
    • Arroz blanco, avena y sémola de maíz.
    • Lácteos enteros, como queso curado o postres enriquecidos con nata. Para cumplir con las raciones diarias de lácteos es recomendable optar por los desnatados y mejor si son yogures.
    • negro, té verde y té de arándanos.
    • Chocolate negro con un contenido de cacao igual o superior al 70%.
    • Sal: puede causar un déficit de magnesio y potasio y, como consecuencia, provoca espasmos intestinales, lo que favorece el estreñimiento crónico.

    Otros consejos para prevenir el estreñimiento

    Además de seguir las recomendaciones alimentarias, es aconsejable tener en cuenta estas medidas para prevenir el estreñimiento:

    • Beber mucha agua todos los días.
    • Mantenerse lo más activo posible, haciendo ejercicio periódicamente.
    • Controlar el estrés.
    • No aguantar las ganas de defecar.
    • Establecer horarios regulares para evacuar el intestino, especialmente después de la comida.
    • No fumar.
    • Evitar el consumo diario de alcohol destilado y cerveza.
  • Calambres musculares: por qué aparecen y cómo prevenirlos

    Un calambre muscular es una contracción involuntaria y súbita de uno o varios músculos. Junto con el dolor repentino y agudo que caracteriza a los calambres, es posible que aparezca un bulto duro de tejido muscular bajo la piel. Estas contracciones son comunes y pueden durar de unos segundos a varios minutos. Si bien pueden aparecer en cualquier músculo del cuerpo, generalmente surgen en los muslos, pantorrillas, pies, manos, brazos, abdomen y caja torácica. Las causas de los calambres son variadas, pero en ciertos casos se puede prevenir su aparición.

    Por qué aparecen los calambres musculares

    Habitualmente los calambres aparecen mientras se hace ejercicio o después del mismo, aunque en ocasiones pueden surgir también por la noche mientras se descansa. Los calambres musculares pueden aparecer por diversas razones:

    • Tensar o usar excesivamente un músculo: es la causa más común de los calambres.
    • Deshidratación.
    • Falta de minerales como el sodio, el potasio o el calcio. La carencia puede tener su origen en una dieta inadecuada y pobre en frutas y verduras. También puede deberse a la pérdida de electrolitos y sales minerales causada por el sudor, la deshidratación, la ingesta de diuréticos o una diarrea. 
    • Mantener una postura durante un tiempo prolongado.
    • Inadecuado suministro de sangre en los músculos: el estrechamiento de las arterias que llevan la sangre a las extremidades puede producir un dolor similar al calambre en las piernas al hacer ejercicio. 
    • Compresión de los nervios por problemas como una lesión en la médula espinal o nervios pinzados en el cuello o la espalda.
    • Medicamentos: algunos fármacos como los antihipertensivos, los broncodilatadores o los medicamentos para el colesterol pueden provocar calambres.

    Asimismo, existen algunos factores que aumentan el riesgo de tener calambres. La predisposición a sufrirlos es mayor en embarazadas, atletas, personas con sobrepeso, personas mayores (por la pérdida de masa muscular) y personas que sufren diabetes, mala circulación, hipotiroidismo, trastornos nerviosos o trastornos hepáticos.

    Gravedad de los calambres

    Generalmente los calambres son inofensivos, aunque pueden imposibilitar temporalmente el uso del músculo afectado. Suelen desaparecer solos y en raras ocasiones requieren de asistencia médica. No obstante, es recomendable acudir al médico si los calambres:

    • No mejoran con las medidas de cuidado casero: para aliviar los síntomas del calambre se puede estirar o masajear suavemente el músculo, aplicar calor cuando esté tenso y hielo cuando duela.
    • Están relacionados con hinchazón, enrojecimiento o cambios de la piel en las piernas.
    • Causan molestia intensa.
    • Se acompañan de debilidad muscular.
    • Suceden a menudo o duran mucho tiempo.
    • No están relacionados con una causa evidente como, por ejemplo, la práctica de ejercicio físico.

    En caso de que los calambres sean consecuencia de otro problema de salud, el médico podría detectarlo y tratarlo para hacer desaparecer estas contracciones musculares.

    Cómo prevenir los calambres

    Para prevenir la aparición de los calambres se pueden seguir estas recomendaciones:

    • Estirar los músculos: antes y después de usar un músculo por un tiempo prolongado es aconsejable elongarlo. Si existe tendencia a la aparición de calambres en las piernas al dormir, es recomendable estirarlas antes de acostarse.
    • Graduar la duración e intensidad del ejercicio físico: la falta de forma física o el uso demasiado intensivo de los músculos puede provocar calambres. Por ello es recomendable graduar la intensidad del ejercicio para que el cuerpo se vaya adaptando al incremento de actividad.
    • Hidratarse: el líquido ayuda a que los músculos se relajen y contraigan. Por eso es importante beber abundante agua todos los días y especialmente durante y después de la actividad física.
    • Evitar la falta de minerales: la clave para mantener los electrolitos es tener una dieta sana y equilibrada y tomar especialmente frutas y verduras. Si el deporte se realiza en sitios húmedos o calurosos, la pérdida de electrolitos con el sudor será mayor, por lo que es importante reemplazarlos con sal en las comidas o tomando bebidas isotónicas.
    • Usar un equipamiento apropiado al hacer ejercicio.
  • Cistitis: por qué aparece y cómo prevenirla

    La cistitis es una inflamación de la vejiga. La mayor parte de las veces esta inflamación es causada por una infección producida por la bacteria Escherichia Coli, razón por la que se le llama también ‘infección urinaria’. La cistitis es bastante frecuente durante el verano, especialmente en las mujeres, aunque puede aparecer durante todo el año. Si la causa de la cistitis es una infección, existen algunas medidas que pueden prevenirla.

    Síntomas de cistitis

    Los síntomas más frecuentes de cistitis son:

    • Micción con dolor o escozor.
    • Necesidad urgente y constante de orinar aun teniendo poca cantidad de orina en la vejiga.
    • Sensación de no haber terminado de orinar.
    • Orina sanguinolenta.
    • Sensación de presión en la parte inferior del abdomen.
    • Orina opaca y con olor desagradable.

    Por qué aparece la cistitis

    Habitualmente la cistitis es resultado de una infección bacteriana. La bacteria que más frecuentemente causa esta infección es la Escherichia Coli, aunque hay otras que también pueden provocarla como Stafilococo Saprofíticus, Stafilococo Streptococo Faecalis, Proteus, Klebsiella, Enterobacter y Citrobacter. Estas bacterias que se encuentran fuera del cuerpo ingresan a través de la uretra en las vías urinarias y comienzan a multiplicarse. La infección es más frecuente en las mujeres debido a que, al tener la uretra más corta, es menor la distancia que tienen que recorrer las bacterias para alcanzar la vejiga.

    Además de ser mujer, otros factores de riesgo que predisponen a sufrir cistitis son:

    • Ser sexualmente activo.
    • Usar el diafragma como método anticonceptivo.
    • Estar embarazada: los cambios hormonales del embarazo pueden aumentar el riesgo de sufrir una infección.
    • Haber pasado la menopausia: los niveles alterados de hormonas en la posmenopausia se asocian con infecciones de las vías urinarias.
    • El uso prolongado de una sonda en la vejiga, que aumenta la vulnerabilidad a las infecciones.
    • Tener un sistema inmunitario débil a causa de ciertas enfermedades.
    • Tener diabetes.
    • Sufrir trastornos que provoquen un inadecuado vaciamiento de la vejiga.

    Al margen de las infecciones bacterianas, la inflamación de la vejiga también puede aparecer por la ingesta de ciertos medicamentos, el tratamiento de radiación en la vejiga y la reacción a ciertas sustancias químicas que incluyen algunos productos aplicados en la zona genital. También puede estar asociada a otros trastornos como cálculos renales o agrandamiento de la próstata.

    Cómo prevenir la cistitis

    Para prevenir las infecciones que causan cistitis es recomendable:

    • Beber abundante líquido diariamente, especialmente agua. Se debe evitar el consumo de cafeína y alcohol.
    • Orinar con frecuencia y vaciar la vejiga totalmente. Las bacterias tienden a proliferar cuando la orina permanece en la vejiga y, además, expulsar la orina limpia el tracto urinario.
    • Mantener una adecuada higiene genital. No es recomendable ni la falta de higiene ni el exceso de la misma. Es aconsejable usar jabón sólo una vez al día y emplear productos específicos para la zona íntima.
    • No utilizar productos que contengan perfumes en el área genital.
    • Evitar los pantalones ajustados y usar ropa interior de algodón.
    • Orinar antes y después de mantener relaciones sexuales, ya que éstas pueden favorecer que las bacterias vayan del tracto intestinal al urinario. Al miccionar se pueden eliminar las bacterias que hayan pasado a la uretra.
    • Al evacuar los intestinos las mujeres deben lavarse y secarse de delante hacia atrás, porque si no se pueden transmitir las bacterias del ano a la vagina o uretra.
    • Durante el verano, cambiar el bañador mojado por otro seco.
    • Ducharse en lugar de darse un baño: el agua de la ducha fluye y arrastra las posibles bacterias.
    • Tomar arándanos rojos: según varios estudios, los arándanos rojos evitan que las bacterias se fijen en las paredes de las vías urinarias, lo que previene las infecciones.

    En caso de que haya aparecido la cistitis bacteriana lo habitual es curarla con un tratamiento antibiótico oral. Su duración dependerá de la edad, el tipo de infección, recurrencia, etc. Seguir el tratamiento marcado hasta el final es imprescindible para evitar recaídas y resistencia a los antibióticos. Si se emplean mal, puede destruir la flora que protege de otras infecciones. Tratarla a tiempo puede prevenir una cistitis más aguda, la cronificación del cuadro o que la infección siga progresando y afecte a órganos como la próstata o los riñones.

  • Colesterol: tipos, niveles normales y prevención

    El colesterol es una sustancia grasa natural muy importante para el funcionamiento del organismo. Existen dos tipos de colesterol, el HDL (bueno) y el LDL (malo). Un exceso de colesterol ‘malo’ o del total provoca arterosclerosis (estrechamiento de las arterias) y aumenta el riesgo de sufrir infartos de miocardio. Por ello es importante vigilar periódicamente los niveles de colesterol y tomar medidas preventivas para evitar la hipercolesterolemia.

    Qué es el colesterol

    Según explica la Fundación Española del Corazón, el colesterol es “una sustancia grasa natural presente en todas las células del cuerpo humano, necesaria para el normal funcionamiento del organismo”. Concretamente el colesterol interviene en la formación de ácidos biliares (claves para la digestión de las grasas), evita la deshidratación y protege la piel al convertirse en vitamina D por acción de los rayos solares, y participa en la formación de ciertas hormonas, como las sexuales y las tiroideas.

    La mayor parte del colesterol se produce en el hígado aunque también se obtiene a través de ciertos alimentos. Posteriormente el colesterol pasa a la sangre donde es transportado por las  lipoproteínas para ser distribuido por los diferentes aparatos y sistemas del cuerpo humano.

    Tipos de colesterol

    Si bien el colesterol es uno, se asocia a dos tipos de proteínas diferentes: las LDL (lipoproteínas de baja densidad) y las HDL (lipoproteínas de alta intensidad). Cada una de estas lipoproteínas tiene una función distinta.

    • LDL: transportan el nuevo colesterol desde el hígado a todas las células. Las partículas LDL unidas al colesterol se depositan en la pared de las arterias y forman placas de ateroma, provocando un estrechamiento de las mismas que puede acabar en obstrucción. Esto puede aumentar el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares como el infarto de miocardio y el accidente cerebrovascular. Por eso el colesterol LDL es comúnmente llamado ‘malo’.
    • HDL: recogen el colesterol no utilizado y lo devuelven al hígado para su almacenamiento o secreción a través de la bilis. Ya que ayuda a eliminar la grasa de las arterias, el HDL se denomina ‘colesterol bueno’.

    Al realizar un análisis de sangre no sólo se mide el colesterol total, sino también el colesterol-HDL y el colesterol-LDL. En todos los casos el colesterol debe estar dentro de unos determinados parámetros para considerar que es saludable. Junto al colesterol habitualmente se mide otro tipo de grasa, los triglicéridos. Esta grasa es fabricada por el hígado y suele ser elevada cuando las personas tienen sobrepeso. Los niveles altos de este tipo de grasa también suponen un factor de riesgo de enfermedad cardiovascular y otras afecciones.

    Niveles adecuados de colesterol y triglicéridos

    Según la Sociedad Española de Corazón los niveles normales de colesterol y triglicéridos son los siguientes:

    • Colesterol total: lo normal es menos de 200 mg/dl. Se considera alto si está por encima de 240 mg/dl.
    • Colesterol LDL: es normal si está por debajo de 100 mg/dl y alto si se sitúa por encima de 160 mg/dl.
    • Colesterol HDL: para un hombre es normal si es superior a 35 mg/dl y en una mujer si está por encima de 40 mg/dl.
    • Triglicéridos: el nivel de triglicéridos es normal si se sitúa por debajo de 150 mg/dl y alto si está por encima de 500 mg/dl. No obstante, se considera hipertrigliceridemia a los niveles de triglicéridos superiores a 150-200 mg/dl.

    Recomendaciones para prevenir el colesterol

    Para evitar los niveles altos de colesterol y los riesgos que esto conlleva, es recomendable seguir una dieta equilibrada y sin grasas saturadas:

    • Se deben tomar: alimentos ricos en fibra -como las frutas, verduras y legumbres- ya que ayudan a que parte del colesterol no se absorba. Es recomendable también consumir grasas insaturadas como las presentes en el aceite de oliva y el pescado, ya que ayudan a aumentar el colesterol bueno.
    • Se deben evitar: alimentos que aumentan el colesterol y los triglicéridos como las grasas de origen animal (embutidos, carnes grasas y quesos), alimentos fritos y rebozados, bollería y pastelería, azúcar, productos azucarados y alcohol.

    Asimismo conviene realizar ejercicio aeróbico (caminar, hacer ciclismo, nadar…) a intensidad moderada de manera regular (al menos tres veces a la semana).

  • Cómo calmar y prevenir el ardor de estómago

    La sensación de quemazón en el pecho que surge en ocasiones tras una comida es bien conocida por cualquier persona. Esta sensación se llama ardor de estómago y resulta bastante molesta, aunque habitualmente no es una dolencia preocupante. El ardor se puede prevenir realizando ciertos cambios en el estilo de vida y también se puede calmar con algunos remedios naturales.

    Qué es el ardor de estómago

    El ardor de estómago o reflujo gástrico es una sensación de quemazón que comienza en la parte baja del pecho y que se puede extender hasta la garganta. Esta sensación aparece cuando los jugos gástricos suben al esófago, ya que el estómago está preparado para soportar el pH ácido pero el esófago no.

    Los síntomas más habituales de esta dolencia son la sensación de ardor esofágico o quemazón detrás del esternón, regurgitación, pesadez en el estómago y sabor amargo y ácido en la boca. Estas molestias pueden empeorar al estar tumbado o inclinado.

    Es importante matizar que, si bien se suelen usar como sinónimos, el ardor de estómago y la acidez estomacal no son lo mismo. La acidez habitualmente se refiere a la digestión pesada y la sensación de hinchazón y molestias en el estómago, mientras que en el ardor de estómago la quemazón sube hacia el esófago.

    ¿Cuáles pueden ser las causas del ardor de estómago?

    El reflujo o ardor de estómago aparece cuando el ácido del estómago regresa al esófago. Esto se debe a la apertura indebida del esfínter esofágico inferior, una banda de músculos que une el esófago y el estómago. Este esfínter permanece cerrado la mayor parte del tiempo y solo se relaja cuando la comida o la bebida tienen que pasar al estómago. Si el esfínter esofágico inferior se relaja de forma anormal o se debilita, el ácido estomacal puede regresar al esófago y causar la quemazón.

    Algunos factores que pueden desencadenar el ardor son:

    • La ingesta de ciertas comidas: cítricos, picantes, alimentos fritos o grasos, chocolate, bebidas carbonatadas, alcohol y bebidas con cafeína, entre otras.
    • Presión intrabdominal muy elevada. Puede aparecer al utilizar ropa ajustada al abdomen, durante el embarazo, en personas con obesidad o al consumir alimentos flatulentos.
    • Consumo de algunos medicamentos.

    Cómo calmar el ardor de estómago

    Existen fármacos antiácidos que neutralizan el pH ácido del estómago y medicamentos inhibidores que disminuyen la producción de dicho ácido. No obstante, estos medicamentos pueden tener diversos efectos secundarios, por lo que a veces se recurre a soluciones caseras. Algunos remedios naturales que pueden calmar el ardor de estómago son:

    • Plátano maduro: el plátano (siempre que no esté verde) es muy alcalino, lo que contrarresta el ácido y equilibra el contenido del estómago. Además tiene mucha fibra, lo que facilita el vaciamiento gástrico.
    • Aloe vera: no solo es efectivo para calmar irritaciones en la piel sino también para tratar el ardor estomacal. No obstante, hay que ingerirlo de forma moderada, ya que tiene propiedades laxantes.
    • Bicarbonato de sodio: al estar disuelto en agua tiene un efecto alcalino en el tubo digestivo. Para tomarlo hay que mezclar una cucharadita de bicarbonato con un vaso de agua y tomar la mezcla a sorbitos.
    • Manzanilla en infusión: también es alcalina. Neutraliza la acidez y facilita el vaciamiento gástrico.
    • Jengibre: alivia las náuseas y la inflamación. Se puede tomar en infusión o fresco, añadiéndolo por ejemplo a ensaladas o batidos.
    • Regaliz: tomar regaliz en forma de té también puede aliviar la sensación de ardor, ya que esta planta calma el estómago.
    • Malvavisco: protege las paredes del esófago ante el ácido. Para tomar esta planta se puede hacer una infusión con una cucharadita de su raíz seca.

    Cómo prevenir el ardor de estómago

    Para prevenir el ardor o reflujo, es conveniente seguir estos consejos:

    • Hacer cinco comidas al día.
    • Masticar bien y despacio.
    • No tumbarse después de la comida. Hay que intentar cenar dos o tres horas antes de acostarse.
    • No hacer ejercicio inmediatamente después de comer.
    • Evitar tomar medicamentos que agraven o produzcan ardor.
    • Identificar y no tomar aquellos alimentos que provocan el ardor.
    • No usar ropa ceñida a la hora de comer.
    • Tratar la obesidad, ya que genera más presión abdominal.
    • Evitar el estrés, la ansiedad y el nerviosismo.
  • Cómo prevenir las caídas en la tercera edad

    A medida que se envejece, las probabilidades de sufrir una caída aumentan y sus consecuencias pueden ser peores. De hecho, las caídas son la principal causa de lesiones en las personas mayores, según señala el portal ‘Estilos de vida saludable’ del Ministerio de Sanidad. El 30% de los mayores de 65 años y el 50% de los mayores de 80 años se caen al menos una vez al año.

    Si bien puede parecer que las caídas son inevitables, existen algunas medidas preventivas que resultan muy efectivas para reducir el riesgo. La guía ‘Ganar en Salud: Mantenerse activo y prevenir las caídas’, elaborada por el Ministerio de Sanidad y la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria, recoge las siguientes recomendaciones para evitar las caídas y sus consecuencias.

    Mantenerse físicamente activo

    La actividad física regular es beneficiosa independientemente del estado de salud, y por ello hay que incorporarla en el día a día. La OMS (Organización Mundial de la Salud) recomienda a los mayores de 65 que dediquen 150 minutos semanales a realizar actividades físicas moderadas aeróbicas o bien realizar una actividad física vigorosa aeróbica durante 75 minutos. Se puede, por ejemplo, caminar 30 minutos cinco o más veces a la semana o sumar periodos más cortos de al menos 10 minutos tres veces al día.

    Asimismo, conviene que los mayores realicen dos o tres veces a la semana ejercicios que mantengan los huesos y músculos fuertes y que mejoren la flexibilidad y el equilibrio. Una actividad que puede ayudar a mejorar estos tres componentes (equilibrio, fuerza y flexibilidad) es el tai-chi. Además, al practicarse en grupo se añade un efecto de afinidad positiva que aumenta el estado de ánimo y disminuye el miedo y el número de caídas.

    Algunos trucos para mantenerse activo son:

    • Empezar despacio.
    • Escuchar al cuerpo, adaptando la actividad física al estado de salud y las propias capacidades.
    • Encontrar una actividad que nos guste.
    • Ir aumentando poco a poco el nivel de actividad. Se puede empezar, por ejemplo, con 10 minutos cada vez.
    • Distribuir la actividad física a lo largo de la semana. Cuantos más días se practique, mejor.
    • Ir a pie siempre que se pueda, tratando de ir a la compra andando o bajándose una parada antes si se usa el transporte público.
    • Buscar actividades en grupo o realizarlas con familiares y amigos, ya que el tiempo activo puede convertirse en tiempo social.
    • Saber que cada paso cuenta, por lo que hacer algo es mejor que nada.

    El Ministerio de Sanidad recomienda algunos sencillos ejercicios de resistencia cardiosvascular, fuerza, flexibilidad y equilibrio que se pueden consultar en este artículo.

    Hacer la casa más segura

    Según señala la citada guía, la mayor parte de las caídas ocurren en el domicilio. Algunos consejos para prevenirlas son:

    • Usar un plato de ducha en vez de una bañera. Mejor si dispone de barras para sujetarse y un suelo antideslizante.
    • Escoger una iluminación que sea suficiente sin llegar a deslumbrar. Una vivienda bien iluminada ayuda a no tropezar con los objetos que no son fáciles de ver.
    • Tener cuidado con las alfombras, cables eléctricos u otros elementos sueltos o que pueden deslizarse en el suelo del domicilio. Lo mejor es quitarlos.
    • Evitar que haya muebles que obstruyan el paso.
    • El calzado de estar por casa debe ser cómodo y cerrado, que sujete bien el pie.
    • Tener cuidado con los suelos deslizantes o muy pulidos y con los desniveles. El suelo debe estar seco en todo momento.
    • Si hay escaleras, deben estar provistas de pasamanos.

    Otras medidas

    Además de mantenerse activo y acondicionar la vivienda, la guía señala otras medidas beneficiosas:

    • Realizar revisiones periódicas de la vista para comprobar que la graduación de las gafas es la correcta.
    • Cuidar bien los pies, ya que son importantes para mantener el equilibrio.
    • En caso de necesitar bastón o andador, usarlo sin vergüenza.
    • No levantarse bruscamente de la cama. Primero hay que sentarse unos 15 segundos con los pies colgando fuera y luego levantarse.
    • Algunos medicamentos pueden interferir en el equilibrio o dejar al paciente adormecido. En este caso es recomendable consultarlo con el médico.
    • Las personas mayores son más sensibles a los efectos del alcohol, por lo que su consumo puede aumentar el riesgo de caídas.

    Por último, es importante que las personas mayores sigan una dieta sana y equilibrada, se mantengan hidratadas, no fumen y se sometan a controles periódicos para identificar problemas de salud.

  • Conjuntivitis: tipos, síntomas, tratamiento y prevención

    La conjuntivitis (también denominada ojo rosado) es una inflamación muy común que puede tener su origen en un virus, bacteria, alérgeno o agente irritante. Si bien los síntomas son similares en todos los casos, el tratamiento de la misma dependerá de su causa.

    Qué es la conjuntivitis

    La conjuntivitis u ojo rosado es una inflamación de la conjuntiva, la membrana fina transparente que recubre el interior del párpado y la parte blanca del globo ocular. Al inflamarse, los vasos sanguíneos de la conjuntiva se hacen más visibles, provocando que la parte blanca del ojo se torne de color rosa o rojizo. 

    Tipos de conjuntivitis

    En función de su causa la conjuntivitis puede ser:

    • Vírica: su origen es un virus como, por ejemplo, el del resfriado. Es muy contagiosa.
    • Bacteriana: provocada por la acumulación de bacterias en el ojo que pueden proceder de una infección producida en otra zona del organismo. Puede causar daños en el ojo si no se trata correctamente. Al igual que la vírica, es muy contagiosa.
    • Alérgica: es la reacción del cuerpo a alérgenos como el polen, los ácaros o el pelo de los animales. No es contagiosa. Puede ser estacional u aparecer durante todo el año, dependiendo del alérgeno que la provoque. Por ejemplo, en personas con alergias al polen solo aparecerá cuando los niveles del mismo son altos, mientras que la alergia a los ácaros puede causar ojo rosado todo el año.

    La conjuntivitis también puede estar causada por la irritación provocada por un cuerpo extraño en el ojo o por el contacto con sustancias químicas, gases, humo o polvo.

    Síntomas

    Aunque pueden variar ligeramente según la causa de la conjuntivitis, generalmente los síntomas de esta inflamación son los siguientes:

    • Ojos rojos.
    • Picazón.
    • Sensación de tener un cuerpo extraño dentro del ojo.
    • Aumento de la frecuencia de lagrimeo.
    • Sensibilidad a la luz.
    • Incremento de las legañas al despertarse.
    • Secreción en uno o ambos ojos que forma una costra durante la noche, la cual puede impedir que se abran por la mañana.
    • Hinchazón en los párpados.

    Tratamiento

    El tratamiento de la conjuntivitis suele enfocarse al alivio de los síntomas. El médico puede recomendar el uso de lágrimas artificiales, la limpieza de los párpados con un paño húmedo y la aplicación de compresas frías o tibias varias veces al día. Asimismo indicará que no se deben utilizar lentillas ni maquillaje durante la infección.

    En el caso de la conjuntivitis vírica, la infección generalmente desaparece sola en un plazo de dos semanas sin necesidad de tratamiento ni consecuencias a largo plazo. Si está provocada por el virus del herpes simple o de la varicela-zóster, el médico puede recetar algunos medicamentos antivirales. Si la conjuntivitis es bacteriana muchas veces tampoco es necesario un tratamiento farmacológico. No obstante, para casos graves o para personas con sistema inmunitario debilitado se suelen recetar antibióticos en gotas o pomada.

    En cuanto a la conjuntivitis alérgica, generalmente mejora cuando se elimina el alérgeno del ambiente de la persona. En algunos casos también pueden recetarse medicamentos para la alergia y ciertas gotas para aliviar los síntomas.

    Prevención de la conjuntivitis

    La conjuntivitis causada por virus o bacterias es bastante contagiosa y se puede transmitir al compartir una toalla, almohada, sábana… Además, en el caso de los virus, son capaces de sobrevivir varias semanas en superficies secas. Por todo ello es importante tomar una serie de medidas para prevenir el contagio:

    • No compartir elementos de higiene personal como toallas o pañuelos.
    • No tocar o frotarse los ojos.
    • Lavarse las manos con frecuencia.
    • No compartir productos cosméticos para los ojos.
    • Cubrirse la nariz y la boca al estornudar o toser.
    • Limpiar las superficies de los objetos que se puedan compartir, como los teléfonos.
    • Utilizar gafas de natación en la piscina o el mar.

    En el caso de las personas que ya tienen conjuntivitis, para evitar su contagio al otro ojo o a otras personas deben también:

    • No usar el mismo frasco de gotas para el ojo infectado y el no infectado.
    • Limpiar las gafas con cuidado de no contaminar los artículos compartidos con otras personas.
    • Lavar frecuentemente las fundas de las almohadas, las sábanas, los paños y las toallas en agua caliente y detergente.
    • No ir a la piscina.
    • No compartir artículos personales como toallitas, almohadas, gotas para los ojos o estuches para las lentes de contacto.
    • Tirar todo el maquillaje para ojos y las lentillas desechables utilizadas mientras duraba la infección. Si las lentillas son de larga duración habrá que desinfectarlas.
  • Consejos para prevenir el síndrome visual informático

    La proliferación de las pantallas (ordenadores, móviles, tabletas…) provoca que la mayoría de las personas tengan que pasar varias horas al día fijando su vista en ellas, bien por trabajo o bien por placer. Al mirar estas pantallas los ojos hacen un gran trabajo de movimientos, cambios de enfoque y vergencias. Este sobreesfuerzo puede provocar la aparición del síndrome visual informático y sus síntomas.

    Qué es el síndrome visual informático

    La Asociación Americana de Optometría define el síndrome visual informático como “complejo de problemas oculares y visuales relacionados con el trabajo de cerca, experimentado durante o relacionado con el uso del ordenador”. No obstante, hoy en día los usuarios tienen a su disposición multitud de dispositivos electrónicos, por lo que este trastorno de la vista también puede estar provocado por el sobreesfuerzo que hacen los ojos al usar de forma prolongada tabletas, consolas, teléfonos móviles…

    Según algunos estudios, este síndrome afecta a alrededor del 90 por ciento de las personas que usan el ordenador más de tres horas seguidas al día. El Colegio Nacional de Ópticos-Optometristas señala que el síndrome se produce “porque los ojos trabajan con más intensidad delante de una pantalla que frente a una página de un libro o revista, debido a factores como la definición de los caracteres, el reducido nivel de contraste, la presencia de deslumbramientos y reflejos en el monitor, las distancias y ángulos de trabajo, etc.”.

    Síntomas del síndrome visual informático

    Según explica la web somostuoptimetrista.com, del Colegio Oficial de Ópticos-Optometristas de Andalucía, los síntomas del síndrome visual informático son:

    • Fatiga visual.
    • Cefalea o dolor de cabeza que suele localizarse en la zona frontal, supra-orbital o parietal.
    • Confusión visual.
    • Sequedad, picor o ardor ocular.
    • Enrojecimiento ocular o hiperemia.
    • Visión borrosa de lejos.
    • Visión borrosa de cerca.
    • Dislopía o visión doble: se suele presentar de forma puntual.
    • Mareos.
    • Síntomas óseo-musculares: dolor de espalda, hombros, cuello, muñecas y manos. Se producen al adoptar una postura inadecuada o rígida.
    • Fotofobia: hipersensibilidad ocular a la luz que suele ir asociada a dolores de cabeza o migrañas.

    Estos síntomas pueden manifestarse sólo durante las horas de uso o permanecer después de ellas, reduciendo la salud visual del usuario.

    Prevención del síndrome visual informático

    Para que el tiempo delante de la pantalla no acabe afectando al bienestar visual es recomendable:

    • Parpadear regularmente para evitar la sequedad ocular. Habitualmente los seres humanos parpadeamos entre 18 y 25 veces por minuto, pero varios estudios han demostrado que se parpadea la mitad cuando se utilizan las pantallas.
    • Utilizar un humidificador o gotas humectantes para mantener el ojo hidratado si es necesario.
    • Seguir la regla 20-20-20: si hay que pasar muchas horas frente al ordenador, los especialistas aconsejan realizar descansos de 20 segundos cada 20 minutos para mirar a 6 metros de distancia (20 pies). De esta manera se alterna la distancia focal. También se pueden mantener los ojos cerrados 20 segundos cada cierto tiempo para descansar la vista.
    • Trabajar con una buena iluminación, mejor aún si es natural. Nunca se debe usar una pantalla a oscuras.
    • Situarse a una distancia de 60 centímetros de la pantalla (aproximadamente la longitud de un brazo).
    • Ajustar la resolución y el contraste del monitor: cuanto más clara sea la imagen, más confort visual habrá. El brillo del monitor no debe ser ni demasiado intenso ni demasiado tenue.
    • Graduar la altura de la pantalla: debe quedar a la altura de los ojos.
    • Limpiar las huellas y el polvo de la pantalla, ya que pueden reducir la claridad de la imagen.
    • Evitar los deslumbramientos y reflejos: se pueden reducir mediante cortinas, luces ambientales más tenues y filtros de reducción del deslumbramiento. Para eliminar brillos es conveniente eliminar fuentes de luz que se encuentren en la zona periférica y posicionar el monitor de forma perpendicular a las ventanas o fuentes de luz.
    • Usar lentes con tratamiento antirreflejante y filtro azul.
    • Acudir a revisiones periódicas para asegurarse de que la prescripción de las gafas y lentes de contacto es la correcta. Es recomendable pedir al óptico que adapte las gafas específicamente para el trabajo frente al ordenador.
  • Consejos para prevenir los síntomas de la alergia al polen

    La llegada de la primavera provoca en algunas personas síntomas como tos, estornudos o congestión. La causa de dichos síntomas no es otra que la polinosis (alergia al polen), que se manifiesta sobre todo en esta época del año. Para disminuir las molestias que provoca el polen en los alérgicos es recomendable tomar algunas precauciones.

    Síntomas de la alergia al polen

    Los síntomas más comunes de la polinosis son:

    • Rinitis alérgica o inflamación de la mucosa nasal, que causa congestión, goteo nasal, estornudos y picor.
    • Lagrimeo, picor y enrojecimiento ocular si se produce una inflamación de los ojos (conjuntivitis).
    • Picor en garganta, paladar y oídos.
    • Si la inflamación afecta a los pulmones puede aparecer tos, dificultad para respirar, sensación de opresión torácica y pitidos, el llamado asma polínico.

    Cómo prevenir los síntomas de la polinosis

    Si bien no es posible prevenir la aparición de la polinosis, sí se pueden tomar algunas medidas para evitar la inhalación del polen y los consecuentes síntomas:

    • Conocer la época de polinización de la planta causante de la alergia: ya que cada especie de planta tiene un periodo de polinización que no varía de un año a otro, es posible saber en qué meses tendrán lugar los síntomas de la alergia. De esta manera se podrán extremar las precauciones. También es conveniente estar atento a la información sobre el recuento diario de pólenes. Se puede consultar por ejemplo en la web de la SEAIC (Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica).
    • Evitar las actividades al aire libre entre las 5.00 y las 10.00(horas de emisión de los pólenes) y de 19.00 a 22.00 horas (descenso de pólenes desde la atmósfera).
    • Mantener las ventanas cerradas por la noche para impedir que entre el polen en el hogar. Si hace calor, es mejor usar aire acondicionado con filtro.
    • Ventilar la casa a mediodía, momento en el que hay menos emisión de pólenes a la atmósfera.
    • No colgar las sábanas ni la ropa a secar al aire libre, ya que el polen se puede acumular en ellas.
    • Irse de vacaciones a una zona con menos polen, como la playa, durante el periodo de mayor concentración de partículas en el aire.
    • Mantener las ventanillas del automóvil cerradas. Es recomendable también que el aire acondicionado tenga un filtro antipolen.
    • Permanecer el mayor tiempo posible en interiores cuando el recuento de pólenes sea alto, especialmente en días ventosos y tras tormentas. Hay que evitar las salidas al campo y las actividades al aire libre.
    • No cortar el césped, ya que esto agita el polen. Tampoco es recomendable ponerse cerca del mismo cuando esté recién cortado.
    • Ducharse y cambiarse de ropa al llegar de la calle.
    • Extremar la higiene de manos y cara.
    • Al salir de casa, proteger los ojos con gafas de sol y usar mascarilla los días de alta polinización.
    • Limpiar frecuentemente la vivienda usando bayetas húmedas y aspiradores en lugar de escobas, ya que éstas remueven las partículas.
    • No realizar ejercicio físico intenso en época de polinización para evitar episodios de asma.

    Asimismo es recomendable tomar los medicamentos recetados por el médico en las dosis recomendadas y de forma regular.

    Tratamiento sintomático de la polinosis

    El tratamiento sintomático de la polinosis consiste en recetar al paciente una serie de medicamentos para hacer desaparecer o reducir la intensidad de los síntomas de la alergia. En función de los síntomas que presente cada persona, se pueden recetar uno o varios medicamentos: antihistamínicos y corticoides para tratar los síntomas rinoconjuntivales o cutáneos (en pastillas, gotas, cremas…) y broncodilatadores o corticoides inhalados para tratar los síntomas asmáticos.

    No obstante, estos medicamentos no curan la alergia, sino que lo que hacen es disminuir los síntomas para que no sean molestos. El único tratamiento curativo de la alergia es la vacuna. Esta inmunoterapia consiste en administrar repetidamente uno o varios pólenes en dosis crecientes para conseguir la tolerancia a los mismos y evitar síntomas en las siguientes exposiciones. En función de los pólenes a los que tenga alergia el paciente y su sensibilidad, el médico decidirá cómo administrarla.

  • Consejos para reducir el riesgo de padecer neumonía

    La neumonía es una infección que inflama los sacos aéreos de uno o los dos pulmones. A consecuencia de ella aparecen síntomas como tos con flema o pus, dolor en el pecho, fatiga, escalofríos, dificultad para respirar o fiebre. En función de la gravedad de la infección, puede llegar a ser mortal. No obstante, es posible reducir el riesgo de aparición de la neumonía si se siguen algunas medidas preventivas.

    Causas de la neumonía y factores de riesgo

    La neumonía puede ser provocada por diversos microorganismos, como bacterias, hongos o virus. Los que más frecuentemente causan la neumonía son la bacteria del neumococo y el virus de la gripe. Estas infecciones se pueden contraer por:

    • Bacterias y virus respiratorios que viven en las fosas nasales y la boca, que pueden propagarse hasta los pulmones.
    • Aspiración de alimentos, vómitos o secreciones que llegan a los pulmones. Es más probable que esto ocurra cuando algo altera el reflejo de náusea (p.ej. una lesión cerebral).
    • Inhalación de microorganismos que pueden estar en el ambiente o se transmiten al inhalar las gotículas que quedan en el aire después de que una persona infectada tosa o estornude.

    Si bien la neumonía puede afectar a cualquier persona, existen factores de riesgo que pueden favorecer su aparición:

    • Ser mayor de 65 años o menor de cinco.
    • Estar hospitalizado en una unidad de cuidados intensivos, especialmente si se está conectado a un ventilador.
    • Padecer enfermedades pulmonares o cardíacas, diabetes u otros problemas crónicos de salud o del sistema inmunológico. También la mala nutrición, tener dificultad para deglutir y el abuso del alcohol pueden ser factores de riesgo.
    • Fumar o estar expuesto de forma constante al humo del tabaco: los fumadores tienen cuatro veces más riesgo de sufrir infección de neumococo que los no fumadores.
    • No recibir la vacuna antigripal y/o la antineumocócica.

    En cuanto al riesgo de que la enfermedad se agrave, es más probable que ocurra en estos grupos de población: mayores de 65 años, menores de dos, personas con alguna enfermedad no diagnosticada, personas con el sistema inmunitario debilitado, pacientes que reciben quimioterapia o enfermos que toman medicamentos que inhiben el sistema inmunitario.

    Cómo prevenir la neumonía

    Para reducir el riesgo de padecer neumonía se pueden llevar a cabo una serie de medidas preventivas:

    • Alimentarse correctamente: la alimentación es clave para mantener alta las defensas, especialmente en personas con el sistema inmune debilitado. Esto no es sólo positivo para prevenir la neumonía sino también para reducir la duración de la enfermedad.
    • Seguir unas estrictas medidas de higiene para evitar el contagio de virus y bacterias, especialmente al atender a personas infectadas: lavado de manos frecuente, desinfección de superficies, uso de mascarillas… Asimismo, hay que evitar tocarse la cara sin lavarse las manos.
    • Mantener la higiene bucal: una mala higiene de la boca contribuye a la formación de placa y a la acumulación de microorganismos que después se pueden trasladar a los pulmones. Por ello, limpiarse adecuadamente la boca puede reducir el riesgo de padecer neumonía.
    • Dejar de fumar e intentar alejarse del humo del tabaco: el abandono del hábito tabáquico disminuye a la mitad el riesgo de padecer neumonía en los siguientes cinco años.
    • Vacunarse contra la gripe: es una medida preventiva muy eficaz para disminuir la incidencia de la neumonía en la personas de edad avanzada y en pacientes con enfermedades cardiorespiratorias crónicas. La campaña de vacunación contra la gripe en España suele empezar en el mes de octubre y está recomendada para diversos grupos de riesgo: embarazadas, mayores de 65 años, trabajadores de centros sanitarios...
    • Vacunarse contra el neumococo: es una prevención eficaz indicada principalmente para mayores de 60 o 65 años y personas de entre 19 y 65 años con ciertas enfermedades o que sean fumadoras activas.
    • Reducir el consumo de alcohol: consumir alcohol en exceso se asocia a un mayor riesgo de que la neumonía se agrave, pues afecta al sistema inmune. Además, las personas alcohólicas a veces desarrollan daño hepático o malnutrición, lo que incrementa el riesgo de padecer neumonía.
    • Usar mascarillas al limpiar o trabajar en lugares con mucho polvo o moho.
    • Mantener fuerte el sistema inmunitario: no sólo siguiendo una dieta saludable, sino también haciendo ejercicio y durmiendo bien.
    • Sonarse bien la nariz: según los expertos, sonarse mal la nariz puede provocar sinusitis, por acumulación en las vías respiratorias altas de las secreciones. Si esta mucosidad llega a las vías bajas podría causar neumonía. Para sonarse de forma correcta hay que hacerlo individualmente con cada conducto nasal (no ambos a la vez) y sin ejercer mucha presión. Asimismo, se puede recurrir a remedios naturales o descongestivos en spray para facilitar la expulsión de la mucosidad.
    • Entrenar los pulmones: algunos ejercicios, como los de respiración profunda, y la fisioterapia para eliminar la mucosidad son útiles para prevenir la neumonía en personas de riesgo. La respiración profunda ayuda a aprovechar todo el oxígeno del aire para evitar ahogos y mejorar la función de los órganos.
  • Estiramientos para evitar el dolor cervical

    El dolor cervical es actualmente una de las lesiones más comunes en personas de cualquier edad. Aunque suele remitir de forma natural al cabo de unos días, puede convertirse en un problema si no lo hace. Este dolor está provocado a veces por factores propios de cada persona pero también hay otros que suelen influir en su desarrollo: un estilo de vida sedentario, el  uso de móviles y ordenadores, malas posturas mantenidas durante mucho tiempo, etc.

    Una mala postura cervical puede derivar en una limitación de la movilidad y provocar tensión excesiva en los músculos de esta zona. Aunque el dolor comienza en el cuello, se puede extender a los brazos, la cabeza o la espalda. Como consecuencia de esta lesión también se puedesentir hormigueo y  adormecimiento en los dedos de la mano, dolor en la nuca y la mandíbula e inclusomareos y naúseas.

    6 estiramientos para evitar el dolor cervical

    Si el dolor viene provocado por malas posturas al sentarse, falta de actividad o estrés, realizar periódicamente ejercicios de estiramiento puede proporcionar alivio e incluso evitar la sobrecarga de los músculos de las cervicales. Para realizar estos ejercicios, hay que tener en cuenta que no se debe sentir nunca dolor, sino sólo una leve sensación de estiramiento.

    1. Estiramiento básico del cuello: sentado en una silla o en el suelo, hay que juntar las manos por detrás de la cabeza y bajarla delicadamente para que se acerque la barbilla al pecho. Después de mantener la posición 30 segundos, se retorna lentamente a la postura inicial antes de soltar las manos.

    2. Estiramiento del trapecio: se comienza colocando el brazo derecho tras la espalda y sujetándolo con la mano izquierda. A continuación, tirando de la mano suavemente hacia el pie izquierdo, se acerca la oreja izquierda al hombro izquierdo. Se debe mantener la posición 20 segundos y repetir hacia el otro lado.

    3. El desodorante: para realizar este ejercicio hay que colocarse en una silla sin apoyarse en el respaldo, con las rodillas separadas y las plantas de los pies en el suelo. Un brazo se coloca detrás de la cintura y la otra mano encima de la cabeza. A continuación el cuello se debe girar para mirar a la axila cuya mano está apoyada en la cabeza. Esta mano, a su vez, debe tirar suavemente de la cabeza hacia el suelo mientras los hombros se alejan de las orejas. La posición debe mantenerse durante 30 segundos. Después se cambia de lado y se repite.

    4. Estiramiento elevador de la escápula: sentado en una silla, hay que agarrarse al asiento de ésta con la mano derecha. A continuación se inclina la barbilla hacia el pecho y se acerca la oreja al hombro izquierdo. La cabeza se gira 45º a la derecha y luego a la izquierda. La mano que no está en la silla puede ayudar al giro pero no se debe forzar, los movimientos tienen que ser suaves. Tras mantener la posición 20 o 30 segundos se cambia de lado.

    5. El cabestrillo: sentado en una silla con las rodillas separadas y la planta de los pies en el suelo, hay que ubicar la mano derecha sobre el hombro izquierdo. A continuación la mano izquierda se debe colocar sobre el codo derecho, empujándolo suavemente hacia el cuerpo y hacia los pies. La oreja entonces se lleva hacia la mano apoyada en el hombro, provocando que la cabeza caiga a un lado. La posición debe mantenerse durante 30 segundos y después se cambia de lado.

    6. Rotación de hombros: sirve para liberar la tensión en la zona de los hombros. Sentado o de pie, con la espalda y el cuello rectos, se deben levantar los hombros y girarlos hacia atrás y hacia abajo. Los movimientos han de ser suaves y la barbilla se tiene que mantener apretada

    Además de realizar los estiramientos, hay que tener en cuenta otras conductas para evitar el dolor: sentarse de forma adecuada, no mantener la misma postura mucho rato, sentarse en sillas con respaldos altos y no llevar bolsos y mochilas con excesivo peso.

  • Estreñimiento en bebés y niños: cómo detectarlo y tratarlo

    El estreñimiento en bebés y niños pequeños es algo habitual, por lo que es necesario que los padres estén pendientes para detectar sus síntomas y acudir al pediatra. Asimismo existen algunas recomendaciones que se pueden seguir para facilitar el tránsito intestinal de los más pequeños.

    Causas del estreñimiento en niños y bebés

    Algunos de los factores que contribuyen a la aparición del estreñimiento en niños son:

    • Alimentación: si el niño no consume suficientes vegetales, frutas y otros productos ricos en fibra o no bebe suficiente agua puede aparecer el estreñimiento.
    • Retención: algunos niños ignoran sus ganas de ir al baño porque tienen miedo, porque no quieren usar un baño público o porque no quieren interrumpir el juego.
    • Problemas para aprender a ir al baño: si el niño no quiere aprender a ir al baño puede aguantar las ganas de deponer, creando un hábito involuntario.
    • Cambios en la rutina: vacaciones, inicio del colegio, mudanzas, la llegada de un hermano… pueden afectar a la función intestinal del pequeño.
    • Existencia de una herida en el ano: las heridas en esta zona duelen especialmente en el momento de defecar. Si el niño tiene alguna, intentará evitar las deposiciones para que no le duela. 
    • Ingesta de ciertos medicamentos que pueden contribuir al estreñimiento.
    • Antecedentes familiares.

    En cuanto a los bebés alimentados con leche materna, a partir del mes de vida sus deposiciones pueden espaciarse durante días, pero esto no significa que estén estreñidos. La falta de deposiciones se debe a que la leche materna tiene poco residuo y se asimila fácilmente por el aparato digestivo. De hecho, los bebés alimentados con leche materna habitualmente no presentan estreñimiento, salvo que la madre consuma muchos alimentos que lo ocasionen. En cambio, la leche de fórmula sí puede causar estreñimiento, y los bebés que la toman son más propensos a sufrirlo. También es posible que los bebés presenten estreñimiento temporal al ir modificando la dieta, porque disminuye la cantidad de lactosa (que ayuda a expulsar las heces) y quizás no están tomando suficiente fibra.

    Cómo detectar si un niño sufre estreñimiento

    Los síntomas que pueden alertar del estreñimiento en los niños son los siguientes:

    • Evacuaciones con una frecuencia menor a tres deposiciones por semana.
    • Deposiciones duras, secas y difíciles de evacuar.
    • Sangre en la superficie de las heces duras.
    • Restos de heces líquidas o pastosas en la ropa interior, que alertan de que las heces están atascadas en el recto.
    • Dolor abdominal. En el caso de los más pequeños se puede identificar por su inquietud o llanto.
    • Dolor al evacuar los intestinos.

    Cómo tratar y prevenir el estreñimiento de los bebés y niños

    Lo más recomendable cuando se detecta el estreñimiento en los niños es acudir al pediatra, que podrá recomendar algunos tratamientos para ayudar a mejorar su tránsito intestinal. Entre ellos están los supositorios de glicerina, los laxantes y los enemas. A la hora de usarlos hay que seguir las indicaciones del médico sobre la dosis y la periodicidad adecuadas. En caso de heridas en la zona del ano, será necesario curarlas para que el dolor no impida que el niño vaya al baño. Asimismo, para aliviar las molestias del estreñimiento se puede masajear la barriga del niño suavemente en el sentido de las agujas del reloj.

    Además de recurrir a los tratamientos marcados por el médico, es posible tratar y prevenir el estreñimiento de los niños siguiendo algunos sencillos consejos:

    • Incluir en su dieta alimentos con mucha fibra: frutas, verduras, legumbres, panes integrales… Esta recomendación se aplica tanto a los niños como a los bebés que ya siguen una alimentación complementaria a la leche con alimentos sólidos.
    • Darle de beber mucha agua y otros líquidos para facilitar el tránsito.
    • Evitar alimentos que favorezcan el estreñimiento, como el arroz blanco, el plátano o el pan blanco.
    • Crear una rutina para ir al baño: si el niño ya no usa pañales es recomendable acostumbrarlo a ir al baño después de las comidas para que desarrolle una rutina.
    • Recordarle al niño que debe prestar atención a sus ganas de ir al baño, ya que es probable que las ignore mientras está jugando.
    • Fomentar la actividad física: ayuda a estimular la función normal del aparato digestivo. En el caso de los bebés hay que animarlos a gatear pero, si aún no saben, los padres pueden mover sus piernas como si estuviera andando en bici.
  • Fractura de cadera: causas, síntomas y tratamiento

    La fractura de alguno de los huesos de la cadera es cada vez más frecuente en personas de edad avanzada. Suele estar provocada por una caída o la osteoporosis y presenta síntomas como dolor, rigidez, hinchazón y una pierna más corta que otra. El tratamiento de esta fractura suele requerir cirugía y fisioterapia.

    Tipos de fractura de cadera

    Hay varios tipos de fractura de cadera según la localización de la misma:

    • Fractura del cuello del fémur: cuando la fractura está justo debajo de la parte de la articulación esférica de la cabeza del fémur. En este tipo de fractura el flujo sanguíneo no llega bien a la cabeza femoral y puede causar necrosis vascular.
    • Fractura intertrocantérica: cuando se produce en la región situada un poco más abajo de la articulación real de la cadera, en la parte superior del fémur que se proyecta hacia afuera. Es el tipo de fractura más común junto a la del cuello del fémur.
    • Fractura de la cabeza del fémur: a menudo se acompaña de una dislocación de la articulación de la cadera.
    • Fractura subtrocantérica: localizada debajo del trocánter menor.

    Causas de la fractura de cadera

    La fractura de cadera suele tener su origen en una caída o fuerte impacto, como el que se produce en un accidente de tráfico. En las personas mayores el riesgo de sufrir una fractura de cadera es mayor, no sólo porque son más propensas a tener una caída, sino también por la aparición de la osteoporosis (pérdida de densidad ósea). La desmineralización de los huesos incrementa su fragilidad, de manera que, ante un impacto que no tendría por qué causar un daño, pueden romperse. De hecho, si los huesos están muy débiles, simplemente girar estando de pie puede provocar la fractura.

    Además de la osteoporosis, los principales factores de riesgo de sufrir una fractura de cadera son: ser mujer, tener edad avanzada, haber sufrido una fractura ósea previa, tener una mayor tendencia a las caídas (p.ej. por no ver bien), tener un peso bajo, tomar medicamentos que favorecen el descenso de la masa ósea (como los corticoides), factores genéticos, enfermedades que fomentan el deterioro de la masa ósea (como la menopausia precoz) y la falta de actividad física..

    Síntomas de la fractura de cadera

    Los síntomas que pueden alertar de que existe una fractura de cadera son los siguientes:

    • Dolor fuerte en la cadera o ingle.
    • Rigidez, hinchazón y aparición de hematomas en la zona de la cadera.
    • Pierna más corta en el lado roto de la cadera e incapacidad para cargar peso en ella.
    • Giro hacia afuera de la pierna situada en el lado roto de la cadera.
    • Incapacidad para moverse después de una caída.

    Tratamiento para la fractura de cadera

    El tratamiento de la fractura de cadera consiste habitualmente en una combinación de cirugía, medicación y rehabilitación. La cirugía de reconstrucción de la cadera debe realizarse lo antes posible para que no empeore el pronóstico. Esta intervención puede ser principalmente de dos tipos:

    • Fijación de la fractura:se utilizan unos tornillos para mantener unido el hueso roto mientras la fractura se cura.
    • Reemplazo de la articulación de la cadera: consiste en sustituir parcial o totalmente la cadera con una prótesis. El médico puede recomendar este reemplazo si el suministro de sangre a la parte esférica de la articulación se dañó durante la fractura, algo que ocurre con mayor frecuencia en la fractura del cuello femoral.

    Actualmente, las técnicas quirúrgicas permiten que el paciente comience a caminar a los dos días de la intervención. No obstante, la recuperación es lenta y gradual y requiere de rehabilitación, que se debe comenzar lo antes posible. Un fisioterapeuta realizará ejercicios de amplitud de movimiento y fortalecimiento y dará instrucciones sobre cómo moverse y recuperar la independencia. Asimismo, puede recomendar el uso de andador, bastón o silla de ruedas durante el periodo de rehabilitación.

    Prevención

    Para prevenir una fractura de cadera es recomendable:

    • Realizar actividad física de forma regular para fortalecer los huesos y mejorar el equilibirio. En personas mayores se aconseja principalmente caminar.
    • Evitar el consumo de alcohol y tabaco.
    • Tomar suficiente calcio y vitamina D para mantener la densidad ósea y evitar la osteoporosis.
    • Aumentar la seguridad en el hogar, eliminando obstáculos que puedan provocar caídas.
    • Revisar la vista para reducir el riesgo de caída. Operar las cataratas, por ejemplo, disminuye las probabilidades de caerse.
    • Usar bastón o andador si falta estabilidad al caminar.

    Hay que tener especial cuidado si ya se ha padecido una fractura de cadera, ya que esto aumenta el riesgo de sufrir caídas y, consecuentemente, de tener otra fractura de cadera.

  • Hábitos de vida saludable para prevenir la disfunción eréctil

    La disfunción eréctil es una disfunción sexual que tiene su origen en diversas causas, algunas de las cuales no se pueden evitar. No obstante, mantener un estilo de vida saludable y controlar las enfermedades que ya se padecen es una buena forma de prevenir su aparición.

    Causas de la disfunción eréctil

    La disfunción eréctil puede estar provocada por causas muy diversas:

    • Vasculares: cuando llega poca sangre al pene o no se retiene adecuadamente en los cuerpos cavernosos. Entre estas causas están la hipertensión, el colesterol alto y la ateroesclerosis, entre otras enfermedades cardiovasculares.
    • Neurológicas: cuando existen problemas de transmisión de las órdenes que el cerebro y la médula dan a los nervios erectores. Estos problemas los causan enfermedades como el Parkinson, la esclerosis múltiple o el infarto medular, y lesiones tras cirugías por cáncer de próstata, vejiga y recto.
    • Hormonales: cuando el organismo produce menos testosterona de la necesaria. Esto puede venir provocado por enfermedades hepáticas, tumores hipofisiarios, tratamientos hormonales y la enfermedad de Cushing, entre otras causas.
    • Psicológicas: depresión, ansiedad, miedo al embarazo o baja autoestima pueden impedir que se origine la respuesta sexual en el cerebro.
    • Farmacológicas: ciertos medicamentos, como los usados para la hipertensión y la depresión, pueden afectar a la disfunción eréctil.

    Asimismo existen ciertos factores de riesgo que pueden contribuir a la disfunción eréctil: edad, sobrepeso, consumo de tabaco, tratamientos médicos como la cirugía de próstata o la radioterapia contra el cáncer, sedentarismo, diabetes y un consumo excesivo de alcohol y drogas.

    Hábitos de vida saludable para prevenir la disfunción eréctil

    Si bien algunas de las causas de la disfunción eréctil no se pueden evitar, seguir un estilo de vida saludable y controlar las enfermedades existentes puede ayudar a prevenir su aparición. Por ello es recomendable:

    • Alimentarse bien y cuidar el peso: hay que seguir una dieta equilibrada y sana para evitar el sobrepeso, ya que ésto aumenta el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares y diabetes, ambas relacionadas con un mayor riesgo de disfunción eréctil. Es aconsejable incluir gran variedad de legumbres, vegetales, frutas, pescados y alimentos integrales. Por el contrario se debe evitar en la medida de lo posible el consumo de alimentos con muchos azúcares añadidos, carnes rojas y grasas saturadas. Las grasas saturadas pueden formar depósitos en las paredes de los vasos sanguíneos, provocando que la persona sea más propensa a sufrir infartos y también disfunción eréctil.
    • Hacer ejercicio regularmente: el sedentarismo es un factor de riesgo de la aparición de disfunción eréctil, por lo que se debe hacer deporte varias veces a la semana. La Organización mundial de la Salud recomienda para los adultos un mínimo de 150 minutos semanales de actividad física aeróbica moderada o 75 minutos de actividad física vigorosa. En caso de sufrir sobrepeso o enfermedades como hipertensión o diabetes se debe consultar con un médico antes de adoptar una rutina de ejercicio.
    • Evitar la automedicación y consultar con el médico: nunca se deben tomar medicamentos que no estén prescritos por un especialista. Si aparece la disfunción durante la ingesta de algún fármaco, se debe consultar con el médico para que valore qué hacer con el tratamiento.
    • Dormir suficiente: la falta de sueño origina estrés, un factor que empeora el problema de la disfunción.
    • Dejar de fumar, no tomar drogas ni abusar del alcohol: todos estos son factores de riesgo que favorecen la aparición de la disfunción eréctil.
    • Cuidar la salud mental: hay que aprender a manejar el estrés, controlar los pensamientos negativos y mejorar las relaciones interpersonales. En caso de ansiedad, depresión u otros problemas psicológicos es conveniente buscar la ayuda de un especialista.
    • Acudir regularmente al médico especialista para controlar las enfermedades crónicas como la diabetes o las cardiovasculares.
    • Realizar controles periódicos y exámenes médicos para detectar enfermedades.

    En caso de que ya se padezca disfunción érectil, igualmente se deben seguir estos consejos para acompañar el tratamiento marcado por el especialista.

    Si necesita una consulta de urología, en Clínica Regenia cuentan con una unidad especializada en la que tratan problemas como la enfermedad de Peyronie o la disfunción eréctil. Para esta última utilizan el plasma rico en plaquetas además del tratamiento de ondas de choque. Si tiene dudas sobre estos tratamientos o quiere asistir a una consulta de urología para una exploración, no dude en pedir cita y acudir a Clínica Regenia de Granada, ubicada en Avenida de la Consitución 20, o al centro de Jaén, en Plaza de la Constitución 12.

  • Insomnio: por qué aparece y cómo puede afectar a la salud

    Dormir bien es imprescindible para mantener una buena salud, tanto física como mental. Sin embargo, muchas veces no se descansa suficiente porque cuesta conciliar el sueño o porque surgen dificultades para permanecer dormido. El temido insomnio puede aparecer por diversas causas y tiene varias consecuencias para la salud.

    Qué es el insomnio

    El insomnio es un trastorno en el que existe dificultad para conciliar el sueño, para permanecer dormido o para continuar durmiendo si el sueño se interrumpe. Es uno de los trastornos del sueño más frecuentes y se puede sufrir de forma temporal o crónica. Si sólo se sufre durante algunos días o semanas se denomina insomnio agudo. Si la dificultad de mantener el sueño se presenta durante varios meses se considera que el insomnio es crónico.

    Según el momento de aparición el insomnio puede ser:

    • De conciliación: cuando aparece dificultad para conciliar el sueño. En adultos se entiende como un tiempo normal de conciliación el inferior a 30 minutos.
    • De mantenimiento: cuando existe dificultad para mantener el sueño durante la noche, ya sea por despertares frecuentes o porque sea imposible conciliar el sueño tras despertar en mitad de la noche.
    • De despertar precoz: cuando la persona se despierta antes de la hora esperada o marcada en el despertador.

    En algunas ocasiones se pueden dar dos tipos de insomnio a la vez e incluso los tres al mismo tiempo.

    Por qué aparece el insomnio

    El insomnio puede tener su origen en causas muy diversas:

    • Trastornos de salud mental como ansiedad, depresión o estrés postraumático.
    • Estrés provocado por las preocupaciones diarias.
    • Consumo de medicamentos que pueden alterar el sueño como, por ejemplo, ciertos antidepresivos, corticoides, diuréticos o tratamientos para la presión arterial.
    • Algunas enfermedades como el cáncer, la diabetes, el dolor crónico, las afecciones cardíacas, el hipertiroidismo, la fibromialgia o la enfermedad de Parkinson. También puede aparecer por enfermedades urológicas que provocan la necesidad urgente de micción durante la noche.
    • Trastornos del sueño como el síndrome de piernas inquietas o la apnea del sueño.
    • Descompensación horaria provocada por viajes a otros usos horarios o turnos de trabajo que cambian con frecuencia.
    • Malos hábitos de sueño: horarios irregulares para dormir, uso de pantallas antes de irse a la cama…
    • Comer en exceso por la noche, ya que esto puede provocar reflujo gástrico.
    • Tomar cafeína, nicotina o alcohol antes de dormir. La cafeína y la nicotina son estimulantes, mientras que el alcohol ayuda a conciliar el sueño pero impide disfrutar de las fases profundas del mismo.

    Las mujeres suelen sufrir este trastorno con más frecuencia que los hombres, en parte por los vaivenes hormonales del ciclo menstrual y la menopausia. Además, con la edad suele aumentar la probabilidad de tener insomnio tanto en hombres como en mujeres.

    Consecuencias para la salud de padecer insomnio

    La falta de sueño provocada por el insomnio puede tener varias consecuencias en la salud:

    • Deterioro de funciones cognitivas como la memoria, la concentración, el razonamiento, el tiempo de reacción y la atención. Como consecuencia, se reduce el rendimiento escolar o laboral y hay un mayor riesgo de sufrir un accidente de tráfico, doméstico o laboral.
    • Disminución de la tolerancia a la glucosa. Se ha demostrado que las personas con insomnio son más propensas a sufrir diabetes por no poder manejar sus niveles de glucemia.
    • Cambios de humor e irritabilidad.
    • Dolor de cabeza.
    • Fatiga.
    • Trastornos de salud mental como depresión o ansiedad.
    • Problemas cardiovasculares: los pacientes hipertensos de edad avanzada con problemas para conciliar el sueño poseen un riesgo cardiovascular más elevado que el resto de la población según señala la Fundación Española del Corazón.
    • Trastornos neurológicos: la Sociedad Española de Neurología señala que la mala calidad del sueño puede ser un desencadenante o riesgo para determinados trastornos como ictus, Parkinson, Alzheimer y diversas enfermedades neuromusculares.
    • Alteración del sistema inmunológico.
    • Trastornos metabólicos que favorecen la aparición del sobrepeso y la obesidad.

    Cómo prevenir el insomnio

    Para prevenir el insomnio es importante mantener una adecuada higiene del sueño. Algunos consejos para conseguirlo son:

    • Respetar los horarios de sueño: acostarse y levantarse todos los días a la misma hora.
    • Acostarse sólo cuando se tenga sueño.
    • No quedarse en la cama si después de 20 minutos no se ha conciliado el sueño. Es mejor levantarse y hacer alguna actividad relajante o aburrida. Hasta que no llegue el cansancio, no se debe volver a la cama.
    • Evitar cenas copiosas y el consumo de cafeína y alcohol antes de dormir.
    • Evitar la tecnología: la luz, sobre todo la azul, disminuye la producción de melatonina. Por eso se deben evitar los dispositivos electrónicos antes de dormir.
    • Crear un entorno relajado: habitación fresca, oscura y silenciosa.
    • Reservar la cama solo para dormir.
    • Realizar alguna actividad relajante antes de irse a la cama: darse una ducha caliente, escuchar música lenta…
    • Hacer ejercicio: ayuda a dormir mejor pero no se debe hacer antes de irse a la cama, ya que provocará el efecto contrario.
    • Limitar las siestas durante el día a un máximo de 30 minutos.
  • Intoxicaciones con productos de limpieza: prevención y primeros auxilios

    Limpiar y desinfectar es imprescindible para eliminar la suciedad y los distintos microorganismos que pueda haber en el hogar. Sin embargo, a la hora de limpiar hay que tener cuidado, pues los productos para hacerlo son altamente tóxicos si no se utilizan de forma adecuada. De hecho, según el Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses, los accidentes con productos de limpieza domésticos representan una de las primeras causas de consultas al Servicio de Información Toxicológica (SIT).

    Las intoxicaciones no sólo se producen por la ingesta o el contacto con la piel de estos productos, sino también por la inhalación de vapores. Dichos vapores generalmente emanan cuando se mezclan varios productos de limpieza, p.ej. lejía con amoníaco, salfumant, vinagre, alcohol, limpiahogar o lavavajillas.

    Prevención de las intoxicaciones con productos de limpieza

    El SIT recomienda las siguientes precauciones para evitar las intoxicaciones de cualquier tipo con productos de limpieza:

    • No trasvasar productos de limpieza a envases que se utilizan para productos comestibles (como los vasos). Guardar estos productos en sus envases originales.
    • No mezclar productos de limpieza.
    • Durante la limpieza del hogar, abrir las ventanas.
    • Leer detenidamente las instrucciones que vienen en las etiquetas de los productos del hogar.
    • Cuando se vaya a la cocina a tomar algún alimento o bebida, encender las luces y leer bien las etiquetas del envase para evitar confusiones.
    • Colocar los productos destinados a la limpieza del hogar en un lugar seguro, siempre el mismo y lejos del lugar donde se come o de los productos comestibles. Esto es muy importante en el caso de los niños ya que, si bien muchos productos llevan un amargante que resulta desagradable, los niños más pequeños lo ingieren antes de responder al sabor amargo.
    • No inhalar directamente de los envases que pudieran contener productos de limpieza para comprobar su composición.
    • No abrir envases con la boca.

    Primeros auxilios en caso de intoxicación

    El SIT señala que “hay que tratar al paciente y no al tóxico” pues la mayoría de los pacientes no van a necesitar tratamiento. Las medidas de auxilio a tomar dependen del tipo de intoxicación que se haya producido.

    Cuando se produce la ingestión de un producto de limpieza con tensioactivos (agentes espumógenos):

    • Si la ingesta es escasa: antiespumantes como aceite (una cucharadita) y líquidos como agua o leche (uno o medio vaso ingerido a pequeños sorbos).
    • Si la ingesta es alta: valoración en urgencias.
    • No se debe provocar el vómito ni realizar un lavado gástrico.

    Cuando se produce una ingestión de lejía pequeña: líquidos albuminosos (un vaso de agua o leche más una clara de huevo batida). No se debe provocar el vómito ni realizar lavado gástrico.

    Cuando se ingiere un cáustico:

    • Retirar con una gasa los restos de la boca, no deglutir ni dar nada por boca.
    • Podría ser beneficioso dar agua o leche en los primeros minutos sin forzar la ingestión.
    • No inducir el vómito. Tampoco realizar un lavado gástrico ni dar carbón activado.
    • No tratar de neutralizar con zumos, bicarbonato, vinagre, etc., porque se producen reacciones exotérmicas -se libera calor-, lo que aumenta el daño.

    Si se derrama un cáustico o un irritante sobre la piel:

    • Retirar ropa, joyas, etc., que actúan como reservorio del producto.
    • Eliminar las partículas sólidas.
    • Lavado inmediato con agua durante al menos 20-30 minutos. En ocasiones pueden ser necesarios lavados más prolongados. En el caso de contacto con cáusticos especiales (fluorhídrico, fósforo) de uso profesional, el manejo es más especializado.
    • No emplear antídotos químicos, es decir, sustancias para “neutralizar” el corrosivo o cáustico, como el zumo de limón, el bicarbonato... Estas sustancias producen reacciones exotérmicas que agravan la quemadura.
    • Evitar la auto-exposición en la persona que esté realizando la descontaminación o lavados. Deberá llevar guantes, mascarillas, gafas, etc. y empleará un chorro de agua a baja presión.

    Si una salpicadura de producto de limpieza da sobre los ojos:

    • Retirar las lentillas.
    • Lavar con agua o suero fisiológico, retrayendo bien el párpado, durante 10-20 minutos o incluso más tiempo en función del producto.
    • Cubrir los ojos con un apósito estéril y acudir a urgencias.

    Si se inhalan vapores tóxicos:

    • Retirar al sujeto de la zona evitando la contaminación secundaria (esto es, la exposición en los rescatadores).
    • Ventilar y oxigenar provocando corrientes de aire.
    • La persona intoxicada debe inhalar vapores de agua hervida, cambiarse de ropa, darse una ducha inmediatamente y mojarse el cabello.

    En caso de que se produzca una intoxicación con productos de limpieza, lo mejor es contactar con el SIT en el teléfono 915 62 04 20, que funciona 24 horas al día durante todo el año. Siempre se debe consultar con este teléfono antes de adoptar cualquiera de las medidas indicadas, ya que desde él asesoran sobre los pasos a seguir ante una intoxicación concreta. Si lo consideran necesario, desde el SIT podrán aconsejar que se acuda a urgencias.

  • Los beneficios para la salud de la actividad física

    La actividad física es uno de los pilares que sustentan ‘la vida sana’. Incorporar a la rutina cotidiana una actividad física constante y moderada provoca una serie de cambios fisiológicos en el organismo, reduciendo el riesgo de padecer algunas enfermedades. Asimismo, estar activo tiene importantes beneficios sociales y psicológicos.

    Beneficios la actividad física

    Los beneficios fisiológicos que aporta la actividad física son los siguientes:

    • Reduce el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares e hipertensión. Esto en parte se debe a que aumenta la secreción de colesterol HDL (bueno), reduciendo la tasa total de colesterol en sangre. La actividad física también induce un descenso de los niveles de triglicéridos.
    • Aumenta la capacidad pulmonar y aeróbica.
    • Ayuda a controlar el peso: la actividad física quema calorías y disminuye la cantidad de grasa.
    • Fortalece los huesos, aumentando la densidad ósea.
    • Fortalece los músculos y mejora la capacidad para hacer esfuerzos sin fatiga.
    • Aumenta la energía: la actividad física suministra oxígeno y nutrientes a los tejidos y ayuda a que el sistema cardiovascular funcione de forma más eficiente. Cuando mejora la salud cardíaca y pulmonar, el cuerpo tiene más energía para realizar las tareas cotidianas.
    • Ayuda a conciliar el sueño.
    • Disminuye la producción de insulina, lo que puede reducir el riesgo de padecer síndrome metabólico y diabetes tipo 2.
    • Reduce el riesgo de padecer cáncer de colon y de mama.

    Por otro lado, la actividad física tiene beneficios psicológicos, ya que mejora el estado de ánimo,aumenta la autoestima y disminuye el riesgo de padecer estrés, ansiedad y depresión. En cuanto a los beneficios sociales, la actividad física fomenta la sociabilidad, aumenta la autonomía y la integración social.

    ¿Cuánta actividad física se recomienda? 

    La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda a los adultos de entre 18 y 64 años de edad:

    • Practicar al menos 150 minutos semanales de actividad física moderada o 75 minutos semanales de actividad física intensa. 
    • Llegar a 300 minutos semanales de actividad física moderada, o su equivalente, para obtener mayores beneficios para la salud.
    • Realizar las actividades de fortalecimiento muscular dos o más días a la semana, ejercitando los grandes conjuntos musculares.

    Cómo realizar más actividad física

    Aunque se suelen usar como sinónimos, ejercicio y actividad física no son exactamente lo mismo. Según explica la OMS, el ejercicio es una “variedad de actividad física planificada, estructurada, repetitiva y realizada con un objetivo relacionado con la mejora o el mantenimiento de la aptitud física”. La actividad física no sólo abarca el ejercicio, sino también los movimientos corporales que se realizan en momentos de juego, actividades recreativas o tareas domésticas, entre otras situaciones.

    Por tanto, aunque sin duda es recomendable realizar ejercicio de forma periódica, es también muy saludable para el cuerpo aumentar la actividad física en la vida cotidiana. Algunos consejos para aumentar la actividad y el ejercicio físico son:

    • No utilizar el ascensor, sino subir y bajar por las escaleras.
    • Ir caminando al trabajo y a la compra o, al menos, hacer parte del recorrido a pie.
    • Realizar las actividades de limpieza sin usar electrodomésticos, por ejemplo, usando escoba en lugar de aspirador.
    • Dar un paseo diario a paso rápido.
    • Realizar la actividad física con amigos y familiares: la compañía de otras personas permite disfrutar más de la actividad física y aumenta los beneficios sociales de la misma.
    • Mantener un registro del progreso: establecer metas y alcanzarlas motiva para continuar realizando ejercicio.
    • Entretenerse al hacer ejercicio: para evitar que el aburrimiento acabe por quitar las ganas de realizar ejercicio, se puede escuchar música o ver la televisión mientras se practica.
    • Encontrar actividades que se puedan hacer incluso con mal tiempo, por ejemplo, acudir a un gimnasio.

    Además de realizar actividad física, es muy importante para el organismo alimentarse de forma saludable. Para comer correctamente hay que beber agua, hacer cinco comidas diarias, reducir el consumo de azúcar y sal, minimizar el consumo de comida procesada y grasas saturadas, así como potenciar la ingesta de frutas y verduras, legumbres, carnes blancas y pescados ricos en omega-3.  

     

  • Los ejercicios que recomienda Sanidad a nuestros mayores para prevenir caídas

    El Ministerio de Sanidad publicó este lunes una serie de recomendaciones sobre hábitos de vida saludable, dirigidas especialmente a la tercera edad. Difundiendo su espacio en la Red a través de su perfil en la red social Twitter, emitió una infografía donde se recalca que “prevenir las caídas es posible”. 

  • Orzuelos: por qué salen y cómo tratarlos

    La aparición de un orzuelo en el ojo es algo bastante molesto y doloroso. Provocado por una infección, suele remitir a los pocos días por sí mismo, aunque se pueden tomar algunas medidas para aliviar el dolor. Lo más importante para tratar los orzuelos y prevenir su aparición es mantener una adecuada higiene de la zona de los ojos.

    Qué es un orzuelo

    Un orzuelo es un bulto rojo y doloroso que aparece cerca del borde del párpado y que se asemeja a un grano o espinilla. Suele contener pus y normalmente se forma en el lado externo del párpado, aunque a veces pueden aparecer en el interno.

    Los síntomas que alertan de la aparición de un orzuelo son: bulto rojo en el párpado similar a un grano, hinchazón, escozor y dolor en los párpados, molestia al parpadear, ojos legañosos, sensibilidad a la luz y lagrimeo.

    Por qué aparecen los orzuelos

    Un orzuelo aparece cuando se infectan las glándulas sebáceas del párpado o los folículos pilosos de las pestañas. Esta infección suele estar causada por la bacteria estafilococo. 

    No se debe confundir el orzuelo con un chalazión, una inflamación que aparece cuando se produce una obstrucción en una de las pequeñas glándulas sebáceas de Meibomio, situadas en el borde del párpado. La obstrucción de las glándulas inflama el párpado pero, si no se infectan, generalmente no son dolorosas. Dado que esta inflamación no tiene su origen en una infección no es contagiosa, al contrario que el orzuelo. No obstante, en ocasiones el chalazión puede sobreinfectarse (orzuelo) causando dolor y enrojecimiento y provocando secreción purulenta.

    Factores de riesgo

    El riesgo de padecer un orzuelo se incrementa en caso de:

    • Tocarse los ojos sin lavarse las manos.
    • No desmaquillar los ojos antes de dormir.
    • Colocarse las lentes de contacto sin lavarse las manos o sin desinfectarlas.
    • Usar productos cosméticos caducados.
    • Tener blefaritis: inflamación crónica del ojo que causa irritación y enrojecimiento.
    • Tener rosácea u otras enfermedades de la piel.

    Tratamiento para los orzuelos

    La mayoría de los orzuelos desaparecen solos en unos pocos días. Para acelerar el proceso y aliviar el dolor se puede aplicar un paño tibio sobre el párpado tres o cuatro veces al día durante 10 o 15 minutos. Generalmente, gracias a la aplicación de calor, el orzuelo se romperá, drenará y curará sin necesidad de otra intervención. Lo que nunca hay que hacer es explotarlo, ya que puede generar más complicaciones.

    Además, mientras dure la infección:

    • No se debe tocar el orzuelo.
    • Se deben extremar las medidas higiénicas y limpiar muy bien los párpados con agua tibia y jabón suave. También se pueden usar toallitas húmedas especiales para limpiar los párpados que se venden en farmacias.
    • No es recomendable usar algodones u otro material que pueda soltar fibras, ya que podrían introducirse en el ojo.
    • No se deben usar lentes de contacto ni maquillaje.

    Si el orzuelo no mejora al cabo de los días, se propaga al resto del párpado, se hace más grande, genera problemas de visión o sangra, se debe acudir a un oftalmólogo. El médico puede recetar algún antibiótico o realizar un pequeño corte para drenar el pus y acelerar la cicatrización.

    Cómo prevenir la aparición de los orzuelos

    Para prevenir la aparición de los orzuelos es recomendable:

    • No tocarse los ojos con las manos sucias.
    • Mantener una adecuada higiene al usar lentes de contacto. Se deben meter cada día en una solución adecuada para mantenerlas estériles y antes de ponérselas hay que lavarse bien las manos. Por último, no conviene usarlas más allá de la duración marcada por el fabricante.
    • No compartir gafas, toallas, sábanas, pañuelos, maquillaje, bufandas y objetos similares.
    • Tirar los maquillajes y productos cosméticos viejos para evitar el riesgo de infecciones oculares recurrentes.
    • En caso de tener piel grasa o acné, mantener el rostro siempre limpio, especialmente la zona de los párpados.
    • Quitarse bien el maquillaje antes de irse a dormir.
    • Controlar la blefaritis siguiendo las instrucciones del especialista.