Salud IDEAL - adolescentes

  • Alcohol e hijos: Haz lo que digo y no lo que hago

    Cuando nos enfrentamos a casos de adicciones en adolescentes y jóvenes, como alcohol, cannabis, cocaína, etcétera, evaluamos, entre otras muchas cosas, el entorno familiar, pero ¿cómo es el entorno familiar de un/a joven adicto? El entorno familiar habitual es el de una familia con una estructura segura, sin problemas aparentes... una familia como cualquier otra, como la mía, como la suya…. En ese caso, podríamos intuir que la adicción está causada únicamente por algún desorden de la personalidad, por una cuestión genética, o lo más probable es que realicemos la atribución de la causa del consumo de sustancias al ambiente, a los amigos y amigas que tiene nuestro hijo/a.

  • Cómo prevenir las adicciones en la adolescencia

    La edad media en la que un adolescente prueba el alcohol pro primera vez es aproximadamente a los 13 años, y otras drogas como el canabis entorno a los 14 años. Consumir drogas a edades tempranas aumenta las posibilidades de desarrollar una adicción, y por tanto causar otros problemas más graves. Es por esto que la prevención del consumo temprano de drogas o alcohol puede marcar una gran diferencia en la reducción de estos riesgos. Si se evita que los jóvenes experimenten con drogas, se puede evitar por tanto la drogadicción. Pero, ¿cómo pueden prevenirse las adicciones en la adolescencia?

  • El consumo habitual de cannabis aumenta entre los adolescentes

    ¿Cómo prevenir este consumo?

    Los ojos rojos al llegar a casa, cambios de actitud y de alimentación, malas calificaciones... Estos son sólo algunos de los síntomas que podemos percibir en nuestros hijos si estos comienzan a consumir cannabis a edades tempranas.

  • El consumo regular de marihuana, perjudicial para el cerebro de los adolescentes

    El consumo regular de marihuana puede tener un efecto negativo significativo en los cerebros de los adolescentes y adultos jóvenes, incluyendo deterioro cognitivo, de memoria y mala atención y menor cociente intelectual, según han expuesto psicólogos en un debate sobre las implicaciones para la salud pública de la legalización de la marihuana celebrado en la 122 Convención Anual de la Asociación Psicológica Americana, que se celebra del 7 al 10 de agosto en Washington, Estados Unidos.

    "Es necesario hacer hincapié en que el consumo regular de cannabis, el cual consideramos una vez a la semana, no es seguro y puede provocar adicción y daño neurocognitivo, sobre todo en los jóvenes", resume Krista Lisdahl, directora del Laboratorio de Imágenes del Cerebro y Neuropsicología en la Universidad de Wisconsin-Milwaukee, en Estados Unidos.

    El consumo de marihuana es cada vez mayor, según Lisdahl, quien se refirió a un estudio de 2012 que muestra que el 6,5 por ciento de los estudiantes de secundaria reconoció fumar marihuana a diario, frente al 2,4 por ciento que se registró en 1993. Además, el 31 por ciento de los adultos jóvenes (de 18 a 25 años) dijo haber consumido esta sustancia en el último mes.

    Las personas que se han convertido en adictos a la marihuana pueden perder un promedio seis puntos de cociente intelectual (CI) en la edad adulta, según Lisdahl, quien hizo alusión a un estudio longitudinal de 2012 en el que se siguió a 1.037 participantes desde su nacimiento hasta los 38 años de edad.

    Estudios de imágenes cerebrales de los consumidores regulares de marihuana han mostrado cambios significativos en su estructura cerebral, particularmente entre los adolescentes, afirma Lisdahl. Además, se han visto anormalidades en la materia gris del cerebro, que se asocia con la inteligencia, en 16 jóvenes de 19 años que incrementaron su consumo de marihuana en el último año, destaca. Estos resultados negativos se mantuvieron incluso después de que los investigadores controlaran los principales problemas médicos, la exposición prenatal a las drogas, retrasos en el desarrollo y problemas de aprendizaje, añade esta investigadora.

    "Al considerar la legalización, las autoridades deben abordar las formas de prevenir el acceso fácil a la marihuana y proporcionar financiación adicional para el tratamiento de consumidores adolescentes y adultos jóvenes", afirma. También recomienda que los legisladores consideren la regulación de los niveles de tetrahidrocannabinol o THC, el principal componente químico psicoactivo de la marihuana, con el fin de reducir los posibles efectos neurocognitivos.

    Algunas formas legalizadas de marihuana tienen niveles más altos de THC que otras, detalla Alan Budney, de la Universidad de Dartmouth, en Hanover, New Hampsire, Estados Unidos. El THC es responsable de la mayoría de los efectos psicológicos de la marihuana y algunas investigaciones han demostrado que el uso frecuente de THC de alta potencia puede aumentar el riesgo de problemas agudos y futuros con la depresión, la ansiedad y la psicosis.