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  • ¿Qué es el prurito? Síntomas, causas y tratamiento

    Muchas enfermedades dermatológicas como ladermatitis atópica producen lo que en términos médicos se conoce como prurito. El prurito no es una enfermedad sino un síntoma que puede aparecer cuando el paciente sufre dolencias de la piel, trastornos nerviosos o reacciones alérgicas, entre otras cosas. Para hacerle frente existen diferentes tratamientos.

    Qué es el prurito

    Prurito es el término médico con el que se conoce a la picazón de la piel que provoca una sensación incómoda y ganas de rascarse. Esta picazón puede involucrar a la piel completa (prurito generalizado) o a áreas particulares de la misma (prurito localizado). Según la causa de la picazón, la piel puede tener aspecto normal, enrojecido o áspero o tener protuberancias.

    El prurito provoca ganas de rascarse, una acción que alivia el picor temporalmente. Sin embargo, la picazón y el rascado prolongados pueden aumentar la sensación del prurito, provocando lesiones, infecciones y cicatrices en la piel.

    Si el prurito persiste durante más de seis semanas se considera que es crónico. El prurito crónico puede afectar a la calidad de vida, causando ansiedad, problemas para dormir…

    Síntomas del prurito

    Además de la sensación de picor o comezón, el prurito puede incluir los siguientes síntomas:

    • Enrojecimiento.
    • Piel seca y agrietada.
    • Piel curtida o escamosa.
    • Bultos, manchas o ampollas.

    En el caso de que la piel se infecte, puede ponerse roja, caliente e inflamada y supurar líquido.

    Causas del prurito

    El prurito puede tener su origen en una gran variedad de causas:

    • Enfermedades de la piel: es la causa más común. Numerosas afecciones de la piel causan picazón: piel seca, dermatitis, psoriasis, sarna…
    • Reacciones alérgicas a productos cosméticos, alimentos, plantas venenosas, fármacos…
    • Irritación de la piel provocada por ciertos productos químicos, tejidos, jabones…
    • Picaduras de insectos.
    • Enfermedades internas: la picazón puede ser síntoma de una enfermedad oculta, como trastornos de la vesícula biliar o el hígado, diabetes o ciertos tipos de cáncer (linfoma y mieloma múltiple entre otros).
    • Trastornos nerviosos: enfermedades que afectan al sistema nervioso, como la esclerosis múltiple, el pinzamiento de los nervios o el herpes zóster, pueden causar este picor.
    • Enfermedades psiquiátricas como el trastorno obsesivo-compulsivo, la depresión o la ansiedad.
    • Embarazo: algunas mujeres durante la gestación pueden sentir esta comezón.
    • Fármacos: algunos medicamentos pueden causar prurito al ingerirlos o aplicarlos sobre la piel, incluso sin provocar una reacción alérgica.

    Tratamiento del prurito

    Para tratar el prurito hay que conocer primero su causa ya que, si se cura la afección subyacente, se aliviará la sensación de picor. No obstante, además de atender a su causa, se pueden llevar a cabo los siguientes tratamientos para reducir el picor:

    • Tratamientos tópicos: se aplican sólo si el picor afecta a un área concreta. El médico puede recetar lociones o cremas que contengan corticosteroides, pramoxina, mentol o alcanfor, entre otros compuestos.
    • Tratamientos sistémicos: medicamentos que se recetan cuando el prurito es generalizado o los tratamientos tópicos no son eficaces. Generalmente se toman por vía oral y los más utilizados son los antihistamínicos.

    Además es conveniente:

    • Usar hidratantes: aplicar varias veces al día un aceite, crema o loción hidratante disminuirá el picor. Lo mejor es elegir un producto hipoalergénico para reducir la posibilidad de que aparezca una reacción alérgica.
    • Evitar rascarse, usar telas irritantes y exponerse a altas temperaturas y humedad.
    • Darse baños cortos y tibios: lo mejor para evitar el prurito es darse duchas cortas, usando poco jabón y con agua tibia o fría, nunca demasiado caliente. También se puede recurrir a los baños de avena para calmar la piel seca.
    • Aplicar una compresa fría en la zona si el picor es localizado.

    En el caso de que la picazón esté provocada por una causa conocida es posible prevenir su aparición tomando las medidas apropiadas en cada caso. Por ejemplo, si el picor es consecuencia de una alergia, habrá que evitar aquello que la causa para que no se desencadene la reacción.

  • Acantosis pigmentaria: síntomas, causas y tratamiento

    Qué es la acantosis pigmentaria

    La acantosis pigmentaria (o acantosis nigricans) es un trastorno de la piel que causa la aparición de parches oscuros aterciopelados con cambios de color en los pliegues y partes flexibles del cuerpo. La zona afectada por el trastorno también puede sufrir un engrosamiento de la piel. Mayoritariamente la acantosis pigmentaria aparece en las axilas, las ingles y la parte posterior del cuello.

    Causas

    La acantosis pigmentaria se asocia con varias causas, entre ellas:

    • Trastornos hormonales: este trastorno de la piel aparece a menudo en personas con hipotiroidismo, quistes ováricos, problemas con las glándulas suprarrenales o enfermedad de Addison (causada por la deficiencia de hormonas de la glándula adrenal), así como en pacientes que están en terapias con hormona del crecimiento.
    • Resistencia a la insulina: muchas personas con acantosis pigmentaria se han vuelto resistentes a la insulina, hormona secretada por el páncreas que permite que el cuerpo procese el azúcar. Esta resistencia es la que causa la diabetes de tipo 2. Por ello la acantosis puede aparecer en personas con diabetes y aumenta el riesgo de padecer esta enfermedad.
    • Consumo de determinados medicamentos o suplementos: dosis altas de píldoras anticonceptivas, niacina y corticosteroides pueden causar acantosis pigmentaria.
    • Cáncer: en raras ocasiones la acantosis puede ser un signo de la aparición de un tumor en algún órgano interno, como el estómago, el hígado o el colon.

    Asimismo, son factores de riesgo de la aparición de la acantosis pigmentaria:

    • La obesidad (a mayor peso, mayor riesgo)
    • La existencia de antecedentes familiares con acantosis.
    • La raza (es más común en personas con piel más oscura).

    Síntomas

    El único síntoma de la acantosis pigmentaria son los cambios de la piel, que se vuelve oscura, espesa y aterciopelada. Esto ocurre en los pliegues y arrugas del cuerpo, generalmente ingles, axilas y parte posterior del cuello. Habitualmente los cambios aparecen de forma lenta y también pueden afectar a la boca, los dedos, los codos, el ombligo, la cara o la zona de los pezones. La piel con acantosis también puede tener olor o escocer.

    Tratamiento

    Un médico especialista puede diagnosticar la acantosis pigmentaria observando la piel. Para determinar la causa de la misma, el médico realizará diversas preguntas al paciente, entre ellas si ingiere ciertos medicamentos o si tiene diabetes o síndrome de ovario poliquístico. Si la causa de la acantosis no es conocida es probable que sea necesario realizar diversas pruebas (análisis de sangre, radiografías…) para averiguarla.

    No existe un tratamiento específico para la acantosis pigmentaria. Tratar los trastornos que están provocando la acantosis puede devolver parte del color y la textura a las zonas de piel afectadas. Se puede, por ejemplo, bajar de peso, quitar un tumor canceroso mediante cirugía o suspender la ingesta de los medicamentos que provoquen este trastorno de la piel.

    En el caso de que las lesiones sean incómodas o empiecen a tener mal olor, el médico puede recetar cremas para aclarar o suavizar los parches, jabones antibacterianos, antibióticos tópicos y medicamentos orales. Es importante no usar cualquier producto y seguir las indicaciones del especialista, ya que algunos pueden irritar la piel con acantosis. Asimismo, se puede usar la terapia láser para tratar la piel gruesa.

    Lo mejor siempre es mantener un peso saludable, siguiendo una dieta equilibrada y haciendo ejercicio físico. Varios estudios demuestran que comer bien y hacer deporte puede ayudar a reducir, e incluso prevenir, la acantosis pigmentaria.

  • Ácido hialurónico: Usos y propiedades en cosmética natural

    Todos hemos oído hablar del ácido hialurónico y de sus grandes propiedades como ingrediente en cosméticos y medicamentos. Pero, ¿cuánto conocemos realmente esta sustancia natural tan fascinante? Probablemente menos de lo que se merece, por ello, desde Abura (especialistas en cosmética natural) nos cuentan algunos de los beneficios y ventajas de añadir este ingrediente a nuestras rutinas de belleza diarias.

  • Dermatitis atópica: causas, síntomas y tratamiento

    La dermatitis atópica es una enfermedad crónica de la piel caracterizada por la sequedad cutánea y la aparición de eccemas que provocan mucho picor. Aunque no es posible curarla de forma definitiva, existen tratamientos y cuidados para evitar la aparición de brotes.

    Qué es la dermatitis atópica

    La dermatitis atópica es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel que se exacerba de forma periódica. Se caracteriza por la sequedad cutánea y la aparición de lesiones eccematosas que provocan mucho picor.

    La dermatitis suele aparecer antes de los cinco años de vida y puede continuar hasta la adolescencia y la adultez o desaparecer con el paso de los años. No obstante, en ciertos casos aparece por primera vez en la edad adulta.

    Causas de la dermatitis atópica

    La dermatitis atópica suele aparecer en niños con historial familiar de alergia, rinitis alérgica, asma o atopía. Las personas con dermatitis tienen alteraciones en los genes encargados de fabricar las proteínas que se encargan de formar la barrera cutánea. La piel sana conserva la humedad y ofrece protección contra las bacterias y alérgenos, pero la citada alteración genética hace que la piel se pueda ver afectada por factores ambientales e irritantes por la falta de barrera. Una de las proteínas que desarrollan dicha barrera cutánea es la filagrina, encargada también de humectar la piel. Las personas que sufren una alteración en la producción de la filagrina (normalmente una disminución) tienen una barrera cutánea débil y por tanto, piel predispuesta a padecer dermatitis.

    Síntomas de la dermatitis atópica

    Los síntomas de la dermatitis varían según la persona, pero comprenden principalmente:

    • Piel seca.
    • Picazón.
    • Manchas en la piel de color rojo a marrón grisáceo. Suelen aparecer en manos, pies, cuello, parte superior del pecho, pliegue de los codos y las rodillas y párpados. En bebés es frecuente que aparezcan en la cara y la cabeza.
    • Piel engrosada, agrietada y escamosa.
    • Piel en carne viva, sensible o inflamada por rascarse.
    • Pequeños bultos que pueden perder líquido.

    La dermatitis también generar complicaciones como asma y rinitis alérgica, descamación crónica de la piel, infección, problemas de sueño por la picazón y dermatitis alérgica de contacto.

    Tratamiento de la dermatitis atópica

    Lo más importante para controlar la piel atópica es hidratarse diariamente para compensar la sequedad cutánea excesiva propia de esta enfermedad. Lo mejor para ello son las cremas emolientes con alto contenido en lípidos que no contengan perfumes. No obstante, cuando aparecen los eccemas es insuficiente con hidratar la piel y será necesario curar las lesiones. Por ello es conveniente acudir a un dermatólogo para que recete algunos medicamentos como:

    • Corticoides tópicos: actúan como antiinflamatorio y se deben utilizar en la potencia y posología prescritas por el médico para no sufrir sus efectos secundarios (acné, hipertricosis…). A la hora de aplicarla lo mejor es usar una cantidad pequeña y bien extendida para que se absorba fácilmente.
    • Antihistamínicos orales para controlar el picor. Es recomendable tomarlos de noche para evitar el rascado nocturno.
    • Inmunomoduladores tópicos: recomendados para la zona facial y genital.
    • Antibióticos en caso de sobreinfección de los eccemas.
    • En casos severos, puede ser necesaria la administración sistemática de corticoides o fármacos inmunomoduladores potentes en un centro hospitalario.

    Ya que la dermatitis es una enfermedad crónica que se presenta en brotes temporales, es fundamental ser constantes en el cuidado de la piel y la aplicación de las cremas, tanto hidratantes como recomendadas por el médico.

    Cuidados y prevención

    Si bien no existe prevención primaria de la enfermedad, hay ciertos factores que pueden predisponer a la aparición de los brotes de dermatitis como los climas secos, el estrés, los cambios bruscos de temperatura, que ésta sea muy alta o baja, las ropas de lana y fibra, la maceración por sudoración excesiva… Por ello es recomendable:

    • Evitar los jabones fuertes y apostar por los de pH neutro. Los productos de higiene deben ser hipoalergénicos y sin perfumes.
    • Humectar la piel de forma regular.
    • Identificar y evitar los desencadenantes que provocan la afección: sudor, estrés, obesidad, alimentos que den alergia, polvo, polen…
    • No utilizar prendas de fibras sintéticas ni lana, sino algodón 100%.
    • Tomar baños o duchas cortos de 10 o 15 minutos con agua tibia en vez de caliente.
    • Secarse con cuidado.
    • Mantener una temperatura suave del entorno y un ambiente húmedo en casa.
  • Dormir nos hace más guapos

    Dormir puede ser un gran secreto de belleza, y no debería de sonarnos raro, es más ¿cuántas veces, después de una noche de insomnio, nos hemos levantado y al mirarnos al espejo hemos pensado “qué mala cara tengo”? Por un lado, si reposamos de forma óptima nos sentimos mejor, mucho más relajados  y ya sabemos que “la cara es el espejo del alma”. Por otro lado, se ha demostrado que el “sueño de belleza” (beauty sleep) es una realidad y es esa propiedad reparadora del descanso la que nos hace más guapos. Diferentes estudios han demostrado que durante el sueño nocturno ocurren  importantes reacciones metabólicas en las células, que contribuyen a eliminar sustancias y que hacen aumentan nuestros rasgos de belleza.

  • Enfermedades que causan manchas en la piel

    En ocasiones la piel se empieza a llenar de manchas marrones, blancas o rojas que no tienen su origen en el sol o la edad, sino en alguna enfermedad. Acudir al médico para identificar su causa es imprescindible para poder aplicar el tratamiento correspondiente. También hay que acudir a un dermatólogo en periodos vitales que pueden generar manchas en la piel –como durante los cambios hormonales del embarazo o la menopausia– y si existe propensión genética a la aparición de manchas.

    Manchas en la piel a causa de una enfermedad

    • Melasma: enfermedad que produce manchas marrones simétricas principalmente en la cara (frente, mejillas o labio superior). Estas manchas tienen los bordes difusos y no presentan costras. Suele aparecer en personas con la piel más oscura, esencialmente mujeres jóvenes. Entre las causas principales de su aparición está la predisposición personal y hereditaria, aunque existen otros factores desencadenantes como la exposición solar o los cambios hormonales (provocados por el uso de anticonceptivos orales, el embarazo o problemas de tiroides). 
    • Acantosis nigricans: oscurecimiento de la piel del cuello, ingles y axilas, acompañada de engrosamiento de estas zonas de la epidermis. Entre sus causas están los trastornos endocrinos y hormonales y la reacción a los medicamentos.
    • Pitiriasis versicolor: causa parches secos, escamosos y con picazón que son más claros u oscuros que la piel de alrededor. Crecen habitualmente agrupados y con lentitud. El hongo que causa estas manchas habitualmente vive de forma natural en la piel, pero por alguna alteración se multiplica y da origen a las manchas.
    • Pitiriasis alba: es una enfermedad no cancerosa que causa manchas rojas, escamosas y con picazón que después dejan manchas blancas y tenues. Suele aparecer entre los 3 y los 16 años y afectar a la cara, aunque también puede surgir en cuello, hombros y brazos.
    • Vitiligio: causa la aparición de manchas blancas en la piel en aquellos lugares donde las células que producen pigmento (color) se han destruido. Estas manchas suelen aparecer en lugares expuestos al sol y se desarrollan en torno a los 20 años. Su causa no está muy clara, aunque los investigadores creen que podría ser una enfermedad autoinmune hereditaria.
    • Psoriasis: las manchas de la psoriasis son secas, se descaman y causan picor. Su centro es blanco y sus bordes rojos. Suelen aparecer antes de los 30 o después de los 50. Están relacionadas con factores genéticos y no son contagiosas.
    • Dermatitis atópica: es un tipo de alergia que suele ser más común en la infancia, aunque también afecta a adultos. Deja áreas blanquecinas en la piel muy resecas que pican y se descaman.
    • Milia: las milias son protuberancias elevadas blancas en la piel que están llenas de líquido y que suelen ser indoloras. Puede aparecer cuando la queratina queda atrapada bajo la capa externa de la piel o como resultado de daños al tejido, ampollas, inflamación de la piel… Existe además una enfermedad llamada milia en placa que produce el mismo efecto, aunque las milias están rodeadas en este caso de piel elevada, roja, escamosa y con picazón. No tiene causa conocida.
    • Lupus: es una enfermedad autoinmune que provoca manchas rojas en forma de mariposa en el rostro así como heridas en la boca y la nariz. Estas manchas suelen ir acompañadas de fiebre, dolor en las articulaciones y cansancio.

    Manchas provocadas por el sol y la edad

    A menudo las manchas que aparecen en la piel son consecuencia del sol y la edad. La exposición a los rayos solares puede provocar la aparición de pecas y otras manchas, dañando la dermis. Las manchas solares (hipomelanosis guttata) son áreas blancas que aparecen por haber perdido el pigmento de la piel a causa del envejecimiento de la misma por la exposición al sol o por factores hereditarios. Son inofensivas y, en sí mismas, no sugieren el desarrollo de una enfermedad.

    Por otra parte, las manchas que aparecen con la edad (seniles) son frecuentes en personas mayores de 50 años. También pueden aparecer en gente más joven si han pasado mucho tiempo al sol. Estas manchas de color tostado, marrones o negras, suelen aparecer principalmente en los hombros, los brazos, el rostro y las manos, por ser las zonas más expuestas al sol. Dichas manchas son inofensivas y no necesitan tratamiento salvo que se observe un cambio, en cuyo caso se deberá consultar a un médico para descartar una enfermedad como melanoma.

    A pesar de que son manchas inofensivas, conviene utilizar protección solar y evitar exponerse al sol durante mucho tiempo ni hacerlo en las horas de más radiación. La exposición directa a rayos ultravioletas provoca hiperpigmentación y puede causar alteraciones en la piel precursoras de enfermedades.

  • Pitiriasis versicolor: síntomas, causas y tratamiento

     

    La pitiriasis versicolor es una infección de la piel provocada por el hongo Malassezia y caracterizada por la aparición de manchas blanquecinas, marrones o rosadas, que desaparecen una vez aplicado el tratamiento adecuado. Si bien el hongo que la causa vive sobre la piel sin producir la enfermedad, algunos factores como las altas temperaturas y la humedad pueden favorecer la aparición de la infección.

    Qué es la pitiriasis versicolor

    La pitiriasis versicolor es una infección por hongos (micosis) de la piel muy común.  Es también conocida por los nombres de tiña de la piel manchada o tiña versicolor.

    Esta infección está causada por el hongo del género Malassezia (también conocido como Pitysrosporum ovale), cuya especie más común es la ‘globosa’, aunque muchos casos de esta infección también son causados por la Malassezia furfur. El hongo afecta a la pigmentación normal de la piel, lo que da lugar a la aparición de pequeñas manchas decoloradas.

    Causas de la pitiriasis versicolor

    La pitiriasis versicolor está causada por el Pityrosporum ovale, un hongo saprofítico, es decir, que vive sobre la piel sin producir la enfermedad. Ya que todo el mundo posee este hongo, la enfermedad no es contagiosa, por lo que no puede ser transmitida de una persona a otra.

    Hay algunos factores que se asocian a la proliferación del hongo como:

    • Excesiva oleosidad de la piel y aplicación de aceites.
    • Alta temperatura y humedad relativa.
    • Sudoración excesiva.
    • Piel seborreica.
    • Debilidad del sistema inmunitario: por realizar tratamientos inmunosupresores o por tener alguna enfermedad. Aunque puede ser un detonante, habitualmente la gran mayoría de pacientes con pitiriasis versicolor son jóvenes sanos.
    • Los cambios hormonales.
    • Tener antecedentes familiares.

    Aunque esta infección puede afectar a personas de cualquier edad, es más frecuente que aparezca en adolescentes y adultos jóvenes.

    Síntomas de la pitiriasis versicolor

    El síntoma principal de la pitiriasis versicolor es la aparición de unas manchas  localizadas en la parte superior de la espalda, el pecho, la parte superior de los brazos y el cuello. Estas manchas suelen comenzar siendo pequeñas y redondeadas pero después se unen entre si dando lugar a manchas mucho más grandes. Asimismo, la piel se puede descamar con el roce y picar levemente.

    La pitiriasis se llama ‘versicolor’ por el cambio de tonalidad que tienen las lesiones en función de la época del año. En invierno tienen una coloración rosada o marrón, mientras que en verano adquieren un color blanquecino. Esto se debe a que el hongo sobre la piel no sólo impide que las radiaciones solares del verano pigmenten la zona sino que además produce una sustancia que frena la pigmentación. La exposición al sol además, puede provocar que la tiña versicolor sea más evidente.

    Diagnóstico y tratamiento de la pitiriasis versicolor

    Habitualmente el diagnóstico de esta enfermedad se realiza tras la observación, por parte de un médico, de las manchas de la piel. Miradas a través de la luz de Wood, las lesiones emiten una fluorescencia amarillenta. No suelen ser necesarios exámenes adicionales pero, si hay dudas, el dermatólogo puede hacer un raspado de las lesiones y tomar el material para observarlo en el microscopio y detectar el hongo.

    Para el tratamiento de la pitiriasis versicolor se pueden utilizar diferentes medicamentos. Como se trata de una micosis superficial, en la mayor parte de los casos se trata con medicación tópica, como cremas, lociones o champús. La ingesta de pastillas se suele restringir a los casos de lesiones graves o cuando no tiene efecto la medicación tópica. Aunque el tratamiento suele ser muy eficaz, el color de la piel puede continuar siendo irregular durante varias semanas o meses.

    Además, en algunas ocasiones los pacientes pueden volver a padecer otro episodio de pitiriasis versicolor, especialmente en climas húmedos y cálidos. Para prevenir esto, el médico puede aconsejar el uso de tratamientos cutáneos u orales permanentes.

  • Rosácea: síntomas, causas y tratamiento

    La rosácea es una enfermedad inflamatoria de la piel que afecta al rostro, especialmente a las mejillas, la barbilla, la nariz y la frente. La rosácea causa enrojecimiento y también puede producir pequeñas pústulas rojas llenas de pus, razón por la cual a veces es confundida por el acné.

    En las personas con rosácea los vasos sanguíneos del rostro se contraen y relajan con mucha facilidad, razón por la cual, ante ciertos estímulos, se produce una dilatación de los vasos que provoca el enrojecimiento. La continua contracción y relajación de los vasos termina por originar arañas vasculares.

    Esta enfermedad es crónica pero alterna periodos de mejoría con otros de empeoramiento. Si bien es benigna, por las molestias que provoca y su repercusión estética puede impactar emocionalmente en el paciente.

    Síntomas

    Los síntomas principales de la rosácea son:

    • Enrojecimiento de la piel o eritema.
    • Rubefacción.
    • Telangiectasias (arañas vasculares): los pequeños vasos sanguíneos del rostro se hinchan y se hacen visibles.
    • Protuberancias rojas e hinchadas que a veces contienen pus.  
    • Rinofoma: la rosácea puede engrosar la piel de la nariz y hacer que se deforme y parezca bulbosa. Esto ocurre más frecuentemente en los hombres.
    • Problemas oculares: la rosácea puede enrojecer la conjuntiva y provocar ojos irritados y párpados hinchados. Esto se conoce como rosácea ocular.
    • Ardor y tirantez en la piel.

    Causas

    Las causas de la aparición de la rosácea no están claras, aunque se cree que puede deberse a una combinación de factores hereditarios y ambientales. Lo que sí se sabe es que hay algunos factores que desencadenan o empeoran los brotes de rosácea. Entre ellos están:

    • Los cambios de temperatura, especialmente los bruscos.
    • El sol directo sobre la cara, razón por la cual la rosácea empeora en verano.
    • Los baños calientes y saunas.
    • El ejercicio físico intenso.
    • Ambientes muy secos.
    • Comidas picantes.
    • El alcohol y las bebidas calientes.
    • Tabaco.
    • Medicamentos que dilatan los vasos sanguíneos.
    • El estrés y la ansiedad: pueden agravar los brotes, ya que la contracción y dilatación de los vasos sanguíneos tiene un componente emocional.
    • Productos cosméticos: pueden empeorar los brotes porque las pieles con rosácea son muy sensibles. Se deben evitar los que tengan ingredientes irritantes como sulfatos, alcoholes, parabenos, perfumes y exfoliantes como el polvo de carbón vegetal o los ácido AHA.

    Si bien cualquier persona puede padecer rosácea, es más habitual que aparezca en mujeres, personas de entre 30 y 50 años, fumadores y pacientes con piel clara (sobre todo si ha sido dañada por el sol). Asimismo, tener familiares con rosácea aumenta las posibilidades de padecerla.

    Tratamiento

    La rosácea es una enfermedad crónica y actualmente no hay ninguna cura para ella. No obstante, existen diferentes tratamientos que pueden mejorar las lesiones, reducir sus síntomas y controlar la enfermedad. El dermatólogo puede recomendar diversos tratamientos en función de los síntomas:

    • Tópicos: para los pacientes con rosácea de leve a moderada el médico puede recetar geles o cremas como la brimonidina, que reducen el enrojecimiento. Para ayudar a controlar los granos de la rosácea leve, el médico puede recetar medicamentos con ácido azelaico, metronidazol o ivermectina.
    • Orales: para la rosácea de moderada a severa con protuberancias, se recetan antibióticos orales como doxiciclina. En caso de que la rosácea sea muy grave y no responda a otros tratamientos, el médico puede sugerir isotretinoína, un fuerte medicamento oral para el acné.

    Asimismo, para reducir el enrojecimiento y las telangiectasias se puede hacer un tratamiento con láser, ya que destruye las estructuras alteradas de la piel. Es probable que sean necesarias sesiones periódicas de mantenimiento.

    Además de los tratamientos médicos, es importante tener en cuenta unas medidas preventivas para evitar la aparición de los brotes:

    • Identificar los factores desencadenantes (calor, comidas picantes…) y evitarlos.
    • Usar protección solar alta (evitando los protectores con base alcohólica).
    • Hidratar la piel con productos especiales para pieles reactivas o con rosácea.
    • Evitar productos irritantes. Se deben utilizar geles y champús suaves.
    • Tratar la piel con suavidad: no hay que frotar ni tocarse demasiado la cara.