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  • Consejos para cuidar los huesos

    El esqueleto es el armazón del cuerpo y por eso es muy importante tener unos huesos sanos y resistentes. Con el paso de los años se pierde densidad ósea y puede aparecer osteoporosis, lo que aumenta el riesgo de fracturas. Para evitarla hay que cuidar los huesos y fortalecerlos durante toda la vida.

    Qué es la osteoporosis y por qué aparece

    La osteoporosis es una enfermedad en la que se produce una disminución de la densidad de masa ósea. Es decir, los huesos se vuelven más porosos, aumentando el tamaño de las cavidades que existen en su interior. Esto provoca que se vuelvan más frágiles y se rompan con mayor facilidad.

    La osteoporosis aparece como consecuencia de la renovación natural del tejido de los huesos. En la juventud el tejido nuevo se produce más rápido de lo que se desgasta el tejido ya existente, por lo que la densidad ósea aumenta. Normalmente la densidad máxima se alcanza en torno a los 30 o 35 años. A partir de ese momento, el tejido óseo nuevo se produce a menor velocidad que el desgaste, lo que provoca la pérdida de densidad ósea. La probabilidad de sufrir osteoporosis dependerá de la cantidad de densidad ósea que se alcance al cumplir los 30 años y la rapidez con la que se pierda. Cuanto mayor sea la densidad máxima alcanzada, más tejido óseo habrá ‘en reserva’ y menor será la probabilidad de padecer osteoporosis.

    Factores de riesgo que afectan a la salud ósea

    Existen diversos factores que pueden afectar a la salud ósea:

    • Edad: los huesos se vuelven más delgados y débiles conforme se envejece.
    • Sexo: las mujeres tienen osteoporosis con más frecuencia que los hombres porque tienen menor tejido óseo.
    • Dieta: la falta de calcio y de vitamina D aumenta el riesgo de sufrir osteoporosis.
    • Complexión física: las personas delgadas o de constitución pequeña tienen más riesgo de padecer osteoporosis porque tienen menos masa ósea almacenada.
    • Niveles hormonales: los niveles altos de hormona tiroidea pueden causar osteoporosis. En las mujeres la disminución de la masa ósea aumenta durante la menopausia de forma considerable, debido a la disminución de los niveles de estrógeno.
    • Actividad física: el sedentarismo aumenta la probabilidad de tener osteoporosis.
    • Raza: las personas de raza blanca y asiática tienen mayor probabilidad de sufrir osteoporosis.
    • Antecedentes familiares: tener familiares con osteoporosis aumenta el riesgo de padecer esta enfermedad, especialmente si también hay antecedentes familiares de fracturas.
    • Consumo de tabaco y alcohol: algunas investigaciones sugieren que fumar debilita los huesos. Por otro lado, el alto consumo de alcohol también aumenta el riesgo de desarrollar osteoporosis.
    • Medicamentos: algunos fármacos pueden causar pérdida de la densidad ósea. Entre ellos los glucocorticoides (recetados a personas con artritis o asma), los medicamentos para prevenir las convulsiones y los fármacos para tratar el cáncer.

    Cómo cuidar y fortalecer los huesos

    El objetivo de cuidar y fortalecer los huesos es prevenir la osteoporosis que aparece en edades avanzadas. Para conseguirlo es importante tomar las medidas apropiadas desde la infancia, aunque cualquier edad es buena para cuidar los huesos. Algunas formas de hacerlo son:

    • Realizar ejercicio físico: durante el ejercicio los huesos tienen que soportar el peso del cuerpo, lo que aumenta la capacidad de absorción del calcio y provoca que se generen nuevas células que mantengan o incrementen la masa ósea. Los mejores ejercicios son aquellos en los que los huesos tienen que vencer a la fuerza de gravedad para sostener el peso como andar, subir las escaleras, correr, bailar, jugar al fútbol, al tenis o al baloncesto, hacer pesas, bailar, etc.
    • Tomar mucho calcio: el calcio es el nutriente más importante para fortalecer los huesos, por lo que es importante tomarlo a través de productos lácteos y otros alimentos como almendras, brócoli, acelgas, sardinas o marisco…
    • Ponerse al sol: la vitamina D es necesaria para absorber el calcio. Exponerse a la luz solar contribuye a la producción de vitamina D, por lo que es recomendable realizar el ejercicio físico al aire libre. También se puede tomar esta vitamina a través de la comida, ya que se encuentra en alimentos como pescados grasos (salmón, atún, peces blancos…), leche y hongos, entre otros.
    • Seguir una dieta equilibrada: el calcio y la vitamina D no son los únicos nutrientes importantes para cuidar los huesos. También son necesarios el magnesio, el boro, el potasio, el manganeso y las vitaminas C y K, ya que todos ellos intervienen en su mantenimiento. La mejor forma de obtener todos ellos es seguir una dieta equilibrada.
    • Llevar un estilo de vida saludable: no se debe fumar ni tomar alcohol de forma excesiva.
    • Evitar las caídas.
  • Consejos para los enfermos respiratorios o EPOC frente al calor

    La exposición a elevadas temperaturas supone una agresión a nuestro organismo, hay peligro de deshidratación, agravamiento de una enfermedad crónica y golpe de calor. Y supone un problema mayor para las personas más sensibles al calor como deportistas, trabajadores expuestos al aire libre, bebés, mayores de 65 años que vivan solos, dependientes, con enfermedades crónicas o patologías agudas; en estados febriles, o bajo medicación. Dentro de estos grupos de riesgo se encuentran los enfermos respiratorios o con enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC). Oximesa, empresa líder y con gran experiencia en la atención domiciliaria del paciente respiratorio, recuerda las recomendaciones del Servicio Andaluz de Salud para evitar los golpes de calor.

  • Consejos para mantener la espalda sana

    La columna vertebral es el sostén que mantiene erguido al cuerpo. Por ello cuidar la espalda y fortalecer sus músculos es imprescindible para gozar de una buena salud. El aumento de las actividades sedentarias, la reducción del ejercicio físico y algunos malos hábitos provocan dolores de espalda que, aunque se pueden aliviar con masajes o calor, en algunas ocasiones se cronifican. Por ello lo más importante es adquirir una buena higiene postural y fomentar prácticas saludables para la espalda.

    Consejos básicos para mantener la espalda sana

    Para mantener una espalda sana y fuerte hay que seguir estos consejos:

    • Andar con la espalda erguida y la cabeza elevada, evitando el encorvamiento. La buena postura se debe mantener también en reposo.
    • Hacer ejercicio regularmente: la práctica de ejercicio fortalece la columna vertebral y reduce la rigidez y la tensión en músculos y articulaciones. Este ejercicio debe ser adecuado a la edad y condición física de cada persona. Es especialmente importante fortalecer los músculos de la espalda baja y los abdominales, ya que la zona abdominal reduce el esfuerzo que debe realizar la espalda y ayuda a sostener el cuerpo.
    • No permanecer más tiempo del imprescindible tumbado en la cama. Asimismo, hay que asegurarse de que el colchón está en condiciones óptimas para su uso y que no es ni muy duro ni muy blando. En cuanto a la postura para dormir, la mejor es boca arriba con una almohada pequeña bajo la cabeza o de lado con las rodillas flexionadas. 
    • Tener cuidado con el peso: las personas con sobrepeso sufren mayor tensión en los músculos de la espalda, lo que predispone a padecer dolores lumbares.
    • Si se va a estar mucho rato de pie, es recomendable tener uno de los pies más adelantado o elevado que el otro.
    • No abusar de los zapatos de tacón.
    • No inclinarse para levantar peso: si hay que coger algo del suelo se deben flexionar las rodillas, mantener la espalda recta y pegar el objeto al cuerpo. El peso se debe levantar con la fuerza de las piernas y no con la espalda. Al caminar hay que repartir equitativamente el peso a ambos lados del cuerpo. Si la carga es excesiva, conviene pedir ayuda. 
    • Evitar los movimientos repetitivos: los gestos repetidos pueden sobrecargar una zona concreta de la musculatura y causar dolor.
    • Aprender a gestionar el estrés y relajarse: la tensión excesiva, el estrés y los problemas emocionales favorecen que la musculatura de la espalda se contraiga y tense, provocando dolor.

    En el caso de que haya que tomar algún medicamento para el dolor, se debe consultar al médico sobre cuál es el analgésico o antiinflamatorio más apropiado.

    Consejos para sentarse bien

    Hoy en día muchos trabajos exigen pasar largas horas sentados en una silla al frente del ordenador. Para que la espalda no se resienta es recomendable:

    • Regular la altura de la silla en función del alto de la mesa: para hacerlo hay que comprobar cómo apoyan los antebrazos en la mesa. Para que no duelan la espalda ni los hombros los antebrazos apoyados deben formar un ángulo de 90 grados con los brazos.
    • No dejar colgando los pies: la planta de los pies debe apoyarse completamente. Si no llegan al suelo es conveniente usar un reposapiés.
    • Tener la pantalla a la altura de los ojos para no inclinar el cuello. Si se usa un ordenador portátil, es recomendable colocarlo sobre un soporte y añadir un teclado inalámbrico para no cargar las cervicales y dorsales.
    • No cruzar las piernas: esta postura corta la circulación y puede dormir las extremidades inferiores. Además puede afectar al nervio ciático.
    • No sentarse al borde de la silla, ya que esto provoca problemas de circulación en las piernas. Hay que echarse lo más atrás posible pero manteniendo la espalda recta y bien apoyada en el respaldo.
    • Realizar breves descansos durante la jornada laboral para cambiar de postura, caminar un poco o estirar.
  • Consejos para una adecuada higiene postural

    El mantenimiento de malas posturas al realizar diversas actividades puede ocasionar dolores, principalmente de espalda. Para evitarlos es necesario aprender una adecuada higiene postural, que es el conjunto de normas y hábitos encaminados a mantener una buena postura al realizar actividades tanto estáticas como dinámicas. El objetivo de estos hábitos es reducir la carga en la espalda y prevenir los daños en la columna y otras lesiones. A continuación se recogen las posturas que hay que mantener al realizar algunas actividades diarias.

    Postura al tumbarse

    Al acostarse en la cama la mejor postura es boca arriba. No se debe dormir boca abajo, ya así se modifica la curvatura lumbar y es obligatorio girar el cuello para poder respirar. Otra opción es tumbarse de lado con las rodillas flexionadas y el cuello alineado con la columna igual que si se estuviera de pie. Al levantarse primero hay que doblar las rodillas y ponerse de costado y después incorporarse de lado hasta sentarse. Por último hay que ponerse de pie apoyándose en las manos.

    El colchón de la cama debe ser firme y recto, pero lo bastante mullido como para adaptarse a la columna. Tanto los colchones muy duros como los muy blandos son perjudiciales para la espalda. En cuanto a la almohada, hay que escoger una gruesa o enrollada si se duerme de lado, para que el cuello se mantenga en el eje de la columna. No obstante, es mejor que sea relativamente fina si se duerme boca arriba.

    Postura al caminar y permanecer de pie

    Al caminar hay que hacerlo con la espalda erguida y la cabeza elevada, evitando el encorvamiento. Si se va a estar mucho rato de pie y parado es recomendable tener uno de los pies más adelantado o elevado que el otro y cambiar la posición con frecuencia. Además es aconsejable usar zapatos cómodos y con tacón bajo, de entre 1,5 y 3 centímetros.

    Postura al coger peso

    Para coger un peso mucha gente se inclina, pero esto es perjudicial para la espalda. La forma correcta de agacharse para coger algo es flexionar las rodillas con los pies ligeramente separados, mantener la espalda recta y la cabeza elevada y pegar el objeto al cuerpo. Después hay que levantarse con la fuerza de las piernas y no con la espalda. Los pesos sólo se deben levantar hasta la altura del pecho y con los codos flexionados para asegurarse de que van lo más pegados posible al cuerpo. Al caminar hay que repartir equitativamente la carga a ambos lados del cuerpo y, si la carga es excesiva, conviene pedir ayuda.

    Postura al sentarse

    Al sentarse hay que seguir estas recomendaciones:

    • Los pies deben apoyarse en el suelo (o en un reposapiés si no llegan) y las rodillas deben estar al mismo nivel que la cadera.
    • La espalda tiene que estar completamente apoyada en el respaldo, que ha de mantener sus curvaturas normales, sujetando especialmente la región lumbar.
    • No cruzar las piernas, ya que esto puede dormir las extremidades inferiores y afectar al nervio ciático.
    • La silla debe estar cerca de la mesa y su altura se debe regular en función del alto del escritorio. Para hacerlo hay que comprobar cómo apoyan los antebrazos en la mesa. Para que no duelan la espalda ni los hombros los antebrazos apoyados deben formar un ángulo de 90 grados con la parte superior de los brazos.
    • Si se trabaja con un ordenador la pantalla debe estar a la altura de los ojos para no inclinar el cuello y a unos 45 centímetros de distancia. Tanto los brazos como los codos deben mantenerse apoyados en la mesa.
    • En caso de que el trabajo exija permanecer sentado durante muchas horas, es conveniente levantarse, estirar y caminar unos minutos cada hora.
    • Evitar asientos blandos y sin respaldo.

    A la hora de sentarse no es adecuado desplomarse sino que hay que hacerlo de forma controlada, manteniendo la espalda recta y sentándose lo más atrás posible en la silla, apoyando la columna en el respaldo y usando las manos. Para levantarse lo conveniente es apoyar las manos en el reposabrazos, el borde del asiento o los muslos, deslizarse hacia el borde y mover uno de los pies hacia atrás para impulsarse.

  • El calor y la contaminación enemigos de las enfermedades respiratorias crónicas en verano

    Esta estación estival está siendo especialmente dura por las sucesivas olas de calor que han hecho elevar los termómetros de nuestro país. Aunque se trata de un fenómeno normal en esta época del año según los meteorólogos, se deben tomar medidas para evitar sus efectos negativos sobre la salud, y que afectan especialmente a aquellos que padecen enfermedades respiratorias crónicas. Este ascenso de las temperaturas aumenta el riesgo de sufrir dichas afecciones, agrava el asma bronquial y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), la bronquitis crónica y el enfisema pulmonar. 

  • El fenómeno 'text neck': ¿cómo prevenir el 'cuello de texto'?

    Los teléfonos móviles, las tablets y los ordenadores se han apoderado de nuestras vidas, nos llevamos todo el día pegados a una pantalla. Evidentemente, existen numerosos beneficios derivados de la tecnología, y entre otros, los smartphones y las tablets son grandes aliados cuando tenemos un rato de ocio. Relajarnos al terminar el día y ver el último capítulo de nuestra serie preferida, o curiosear qué se cuece en Twitter, son pequeños placeres cotidianos de los que seguro te reconoces adicto.

  • Qué es la astenia primaveral y cómo afrontarla

    La llegada de la primavera trae consigo numerosos cambios ambientales que pueden afectar al cuerpo y provocar astenia en algunas personas. Esta astenia primaveral desaparece por sí misma a los pocos días, aunque se pueden seguir algunos consejos para hacerle frente.

    Qué es la astenia primaveral

    La astenia es una sensación de fatiga o agotamiento que puede aparecer como síntoma en muchas enfermedades o como consecuencia del estrés. Durante el cambio del invierno a la primavera algunas personas sufren la astenia sin causa aparente que lo justifique. A este cansancio se le conoce como ‘astenia primaveral’, que no es un trastorno psiquiátrico sino una sensación subjetiva que tienen algunas personas ante el cambio de estación.

    Causas de la astenia primaveral

    La astenia primaveral aparece por una serie de factores ambientales que inducen al cuerpo a una alteración de los ritmos circadianos. Entre estos factores están:

    • El cambio horario.
    • El aumento de horas de luz.
    • El cambio de tiempo: subida de temperaturas y presión atmosférica.
    • La modificación de la rutina como consecuencia de los anteriores factores.

    Si bien la causa de la astenia primaveral no está del todo clara, la hipótesis más aceptada supone que estos factores ambientales generan un cambio en la secreción de algunos neurotransmisores y hormonas (melatonina, endorfinas, cortisol…). Con la llegada de la primavera los niveles en sangre de las feniletilaminas (encargadas de provocar euforia), las beta-endorfinas (responsables del optimismo) y la serotonina (hormona de la felicidad) bajan, lo que provoca la sensación de decaimiento físico e intelectual. Además las nuevas condiciones ambientales exigen más consumo de energía, lo que favorece la sensación de cansancio.

    Estos factores no afectan igual a todas las personas, sino que parece que hay algunas que tienen mayor predisposición que otras a verse afectadas por los mismos.         

    Síntomas de la astenia primaveral

    El principal síntoma relacionado con la astenia primaveral es el cansancio y fatiga generalizados que provocan somnolencia diurna, falta de energía y dificultad para realizar las tareas habituales. Además de este cansancio pueden aparecer otros síntomas:

    • Nerviosismo e irritabilidad.
    • Tristeza sin causa aparente.
    • Ansiedad.
    • Alteraciones del sueño, especialmente dificultad para conciliarlo.
    • Dolor de cabeza.
    • Mareo.
    • Disminución de la libido.
    • Problemas de concentración y pérdida de memoria.
    • Pérdida de apetito.
    • Baja tensión arterial.
    • Falta de motivación.

    Cómo afrontar la astenia primaveral

    No existe un tratamiento farmacológico para combatir la astenia primaveral puesto que no es una enfermedad. No obstante, se puede afrontar teniendo en cuenta una serie de recomendaciones:

    • Dormir un número suficiente de horas: lo ideal son 8, aunque todo depende de la persona, ya que algunas necesitan más o menos horas para sentirse descansadas. La astenia afecta a la producción de melatonina (hormona que induce el sueño) y puede provocar alteraciones en el descanso. Para facilitar un descanso reparador es importante mantener una rutina, reservar el dormitorio sólo para dormir y mantenerlo a oscuras y a la temperatura adecuada.
    • Mantener unos horarios fijos para comer y descansar, ya que esto ayuda a estabilizar los ritmos circadianos.
    • Hidratarse correctamente: esto ayuda a oxigenar las células cerebrales, lubricar los músculos y articulaciones y, en general, a mantener el buen funcionamiento del organismo. La recomendación general indica que se deben tomar 2 litros de agua diarios, aunque la necesidad de agua depende, entre otros factores, del desgaste de cada persona. En general con el aumento de temperaturas se suda más, por lo que hay que hidratarse a menudo.
    • Seguir una dieta sana y equilibrada, ingiriendo alimentos ricos en vitaminas y minerales. Es recomendable aumentar el consumo de frutas, verduras, cereales integrales, pastas, legumbres y patatas sin olvidar los alimentos de origen animal (carne, pescado y huevos). Por el contrario, conviene reducir el consumo de alimentos hipercalóricos, ya que aumentan la sensación de somnolencia.
    • Realizar ejercicio físico moderado al menos 30 minutos al día: el ejercicio hace que el cuerpo libere endorfinas, provocando placer y relajación. Además ayuda a conciliar el sueño.
    • No tomar alcohol ni fumar.
    • Realizar actividades agradables y relajantes para reducir los síntomas de tristeza, falta de motivación y ansiedad.
    • Anticiparse al adelanto de la hora que se produce el último domingo de marzo. Para ello se puedo ir adaptando gradualmente la rutina de comidas y sueño en los días anteriores.

    En todo caso la astenia desaparece sola en una o dos semanas dependiendo de cada persona. Si transcurridos 20 días el cansancio u otros síntomas de la astenia persisten es recomendable acudir al médico para determinar si tienen otro origen.

  • Sueño en la menopausia

    Se denomina como  menopausia al periodo que transcurre en el año posterior a la última regla, si biológicamente simplemente significa el cese del trabajo ovárico, psicológica y físicamente suceden infinidad de cambios de todo tipo, derivados de las fluctuaciones hormonales. Realmente, las alteraciones se van a ir produciendo durante todo el climaterio,un período mucho más amplio de la vida femenina (donde la menopausia es solo una parte), un proceso escalonado, en el que el cuerpo se va preparando y aclimatando al fin de la vida reproductiva. Es un hecho demostrado que en mujeres, existe una correlación entre períodos de grandes fluctuaciones hormonales (embarazo, pubertad, menstruaciones, menopausia…) y alteraciones de sueño, tanto en calidad como en cantidad.

  • Todo lo que debes saber sobre la retinopatía diabética: Por qué se da y cómo se detecta

    El Instituto Nacional del Ojo (NEI), controlado por el Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos, recopila en un folleto toda la información imprescindible sobre la denominada ceguera ocasionada por la diabetes

  • Trucos para dormir

    Rendir bien durante todo el día depende, en buena parte, de las horas de sueño disfrutadas durante la noche y de la calidad de las mismas. Según la encuesta ‘¿Cómo duermen los españoles?’ realizada por Philips y la Sociedad Española del Sueño en 2019, el porcentaje de españoles que duermen mal (58%) supera al de los que duermen bien (42%). El problema muchas veces no es sólo cumplir con un número adecuado deciclos de sueño, sino conseguir dormirse.

    Las preocupaciones del día, la agitación o la incomodidad en la cama entre otros factores, pueden retrasar el momento de quedarse dormido. De hecho el insomnio, tanto agudo como crónico, es un trastorno del sueño bastante común en la actualidad. Es importante corregir este trastorno e intentar dormir un número de adecuado de horas al día, ya que la falta de sueño no sólo afecta al rendimiento físico y mental sino que puede tener efectos en la salud.

    Según diferentes estudios, dormir mal aumenta el riesgo de padecer enfermedades de corazón, tener la presión alta, desarrollar diabetes de tipo 2, tener obesidad o sufrir un accidente cerebrovascular. La falta de sueño también puede tener efectos sobre la salud mental, causando depresión y ansiedad y generando irritabilidad y problemas para relacionarse con otras personas.

    Trucos para dormir

    Para conciliar de forma sencilla el sueño, existen una serie de hábitos a seguir. Estas actividades conocidas como ‘higiene del sueño’ pueden ayudar a mejorar la calidad del descanso nocturno:

    • Respetar los horarios de sueño: conviene acostarse y levantarse todos los días a la misma hora. Hay que intentar que la diferencia entre la hora de irse adormir entre semana y los fines de semana no sea superior a 60 minutos. De esta manera se reforzará el ciclo sueño-vigilia del organismo. Dormir más horas de las que el cuerpo necesita tampoco es recomendable, ya que esto dificultará la tarea de conciliar el sueño la noche siguiente.
    • No quedarse en la cama: si después de 20 minutos no se ha conciliado el sueño, lo mejor es salir de la cama y el dormitorio y hacer alguna actividad relajante. Se puede leer, escuchar música o incluso doblar calcetines. Hasta que no llegue el cansancio, no se debe volver a la cama.
    • Tomar una ducha caliente antes de dormir.
    • Evitar la cafeína y el alcohol: tomar una bebida con cafeína después de las 5 de la tarde dificultará el sueño. Por otro lado, si bien el alcohol puede ayudar a dormir más rápido, reduce la calidad del sueño en la fase REM. En cuanto a la comida, no se debe ir a la cama ni con hambre ni con sensación de pesadez.
    • Dormir con los calcetines puestos: según un estudio publicado en la revista Nature, tener los pies y manos calientes ayuda a dormirse más rápido. Al calentar las extremidades se dilatan los vasos sanguíneos y se redistribuye el calor por todo el cuerpo. También es útil colocar una bolsa de agua caliente a los pies.
    • Escuchar música antes de dormir: escuchar música clásica o de ritmo lento (con un tempo entre 60 y 80) puede ayudar a conciliar el sueño.
    • Evitar la tecnología: la luz, sobre todo la de color azul, disminuye la producción de melatonina, que se activa con la oscuridad. Por ello se deben evitar las pantallas de dispositivos electrónicos como televisiones, tabletas y teléfonos inteligentes antes de dormir. Si es posible, conviene reducir también el uso de las lámparas de casa, especialmente las de led.
    • No mirar el reloj: estar pendiente de los minutos que pasan incrementa la ansiedad, dificultando la llegada del sueño.
    • Crear un entorno relajado: la habitación debe estar fresca, oscura y en silencio para facilitar el sueño.
    • Reservar la cama solo para dormir: hacer otras actividades en la cama impide asociar este mueble con el descanso y dificulta el sueño, según el psicólogo Richard Wiseman.
    • Hacer ejercicio: incorporar la actividad física a la rutina diaria ayudará a dormir mejor. Sin embargo, esto no se debe hacer antes de dormir, ya que provocará el efecto contrario.
    • Limitar las siestas durante el día a un máximo de 30 minutos: las siestas largas pueden interferir en el sueño nocturno.

    Además de seguir estos sencillos consejos de higiene del sueño se pueden practicar algunastécnicas que ayudan a quedarse dormido en poco tiempo, como el método 4-7-8 o la relajación de los músculos. Obligarse a permanecer despierto también es una buena idea ya que, según un estudio de la Universidad de Glasgow, acostarse obligando al cuerpo a mantener los ojos abiertos agiliza la tarea de quedarse dormido.