consejos - Salud IDEAL

  • Dormir (bien) con alergia es posible

    La primavera, o la odias o la amas ¿razones para desear que no hubiese llegado nunca? Fundamentalmente porque es temporada de alergias, y la sintomatología de las alergias es para temerle: irritación de los ojos, asma de diferente intensidad, prurito en la piel, estornudos fuertes, etc.

    Un elevado número de españoles (se calcula que aproximadamente 8 millones), padecen alergia a diferentes tipos de pólenes presentes sobre todo en los meses de la primavera. Por otro lado, según los expertos, los niveles de pólenes son superiores a primera hora de la mañana o también a última hora de la tarde-noche, por lo que es difícil librarse de ellos.

  • ¿Cómo prevenir las caries en los menores? Así lo recomiendan los pediatras en EEUU

    La salud bucal es sumamente importante para cualquier edad, ya sea en la franja de adultos, jóvenes, adolescentes y niños. Si bien, los tutores legales de los menores de edad se ven en la obligación de transmitir ciertas enseñanzas para evitar caries y futuros problemas dentales de los más pequeños. ¿Es importante? Quizá clave.  Por ello, la American Academy of Pediatrics de Estados Unidos, a través del portal ‘HealthyChildren’, lanzó una serie de recomendaciones para prevenir la caries en los niños. 

    Lo primero que aconsejan es que sea usted quien cuide bien su propia salud bucal, y después, que cuide bien de los dientes del bebé. Desde su nacimiento hasta el año de vida debe limpiar su boca pasándole un paño limpio por las encías. Toda vez que observe los primeros dientes, cepille suavemente con agua con muy pequeña porción de pasta dental con fluoruro (del tamaño de un grano de arroz). 

    Desde el año a los 36 meses, cepille los dientes de su hijo dos veces al día. Utilice la pasta en pequeña porción en menores de dos años. El momento ideal es el desayuno y antes de acostarse. Cuando tenga la edad suficiente, enséñele que debe escupir el residuo de la pasta. 

    En la etapa de los 3 a los 6 años, cepille los dientes del menor dos veces al día. Utiliza una pequeña cantidad de pasta dental con fluoruro del tamaño “de una aveja”. 

    Otros consejos: 

    1.  No acueste nunca a su hijo con un biberón o con alimentos. 
    2.  Dele un biberón solo durante las comidas. 
    3.  Controle si el agua de su vivienda contiene flúor. Si no contiene el suficiente, probablemente le receten un suplemento apropiado para evitar caries. 
    4.  Enséñele a beber de un vaso regular cuanto antes, preferiblemente entre los 12 y los 15 meses para tener menos posibilidades de que se le junte líquido en los dientes. 
    5.  Agua en el biberón. 
    6.  Evite que su hijo coma alimentos dulces o pegajosos como caramelos o chucherías. Debe enseñarle a utilizar la lengua para sacar restos de alimentos de las piezas dentales. 
    7. Zumo solo durante las comidas y limitado de 4 a 6 onzas al día. 
    8. Acuda al dentista antes del año de vida de su hijo para cualquier inquietud.  
  • ¿Cómo volver a madrugar? Trucos para empezar el día con buen pie

    Madrugar es algo que realizamos casi todos los días de una manera mecánica y por supuesto sin ninguna gana. Pero, aunque te parezca mentira, hay trucos que pueden hacer que sientas que madrugar no es una obligación, sino una oportunidad de empezar un gran día.

    El levantarte temprano, no solo te ayuda a aprovechar mejor el día lo que te hace tener mejor estado de ánimo y aumenta tu autoestima, también reporta beneficios para nuestro sistema inmune y hace que nos encontremos en sintonía con nuestro organismo.

  • ¿Has dormido la siesta hasta tarde? Cómo hacer para dormir por la noche

    Lasiesta es una costumbre compartida por países tan dispares como son Japón, España o Sudáfrica, y aunque se suele practicar en horarios algo diferentes, el momento es la segunda mitad del día y en la mayoría de las ocasiones coincide que sucede tras ingerir alimento (almuerzo). Así que, más que un hábito,dormir la siesta responde a una necesidad biológica, un receso que los organismos necesitan hacer a una determinada hora del día, cuando ocurre una bajada de energía acompañada de una sensación de somnolencia.

    ¿Estamos diciendo entonces que como estamos programados biológicamente para la siesta, es necesario dormirla? ¿Cuánto tiempo y dónde? ¿Existe la siesta perfecta?

  • ¿Por qué es importante estar hidratado? Consejos para conseguirlo

    El agua constituye aproximadamente entre el 60 y el 70% del cuerpo humano y es imprescindible para el funcionamiento del organismo. Sin agua el cuerpo no funciona correctamente, y por ello hay que hidratarse de forma continua y saber identificar los síntomas que alertan de la falta de ella.

    La importancia de la hidratación para el organismo

    El agua es un líquido imprescindible para el funcionamiento del organismo, ya que las células requieren del agua para vivir y realizar sus funciones. Que el cuerpo permanezca hidratado, es decir, que mantenga el nivel correcto de agua, es necesario para que se produzcan las reacciones químicas vitales y para que los nutrientes se transporten a los órganos y tejidos. Entre otras cosas, el agua:

    • Facilita la oxigenación de las células cerebrales, permitiendo que este órgano se mantenga activo.
    • Contribuye al transporte eficiente de los nutrientes en las células.
    • Garantiza un adecuado proceso digestivo, favoreciendo la absorción y disolución de nutrientes y activando las enzimas esenciales para suministrar energía al organismo.
    • Es necesaria para el adecuado funcionamiento de los riñones, órganos encargados de eliminar las toxinas.
    • Mantiene la presión arterial en límites normales.
    • Es parte imprescindible de músculos, sangre y huesos. Además lubrica las articulaciones.
    • Ayuda a conservar las células cutáneas, consiguiendo que la barrera protectora esté más fortalecida y flexible.
    • Ayuda a regular la temperatura corporal.

    El organismo pierde agua de forma constante al orinar, sudar e incluso respirar, pero no genera ni almacena la que recibe. Por ello, y debido a la función esencial que el agua tiene en el cuerpo, es importante tomar agua diariamente.

    ¿Cuánta agua hay que beber al día?

    Según la EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria) los requerimientos diarios de agua son aproximadamente de 2,5 litros para los hombres y 2 litros para la mujer. No obstante esto solo es orientativo, ya que la cantidad de agua que necesita una persona puede variar en función de la época del año (en verano pueden ser necesarios hasta 3 o 4 litros), la actividad física y factores personales como la edad, el estado de salud y las condiciones fisiológicas, entre otros.

    Comúnmente se dice que hay que tomar 8 vasos de agua al día (que equivaldrían a los dos litros de agua), pero a la hora de hidratarse hay que tener en cuenta que ciertos alimentos aportan mucha agua al organismo, por lo que no es necesario beber tanto. Lo mejor es adquirir los suficientes líquidos mediante una dieta variada y un conjunto de bebidas.

    Consejos para mantenerse hidratado

    • Beber según las necesidades: ya que la cantidad de agua necesaria depende de factores tanto externos como fisiológicos, hay que beber en función de las necesidades personales.
    • No esperar a sentir sed: cuando aparece el deseo de beber la deshidratación ya ha empezado. Por ello hay que tomar agua de forma regular.
    • Llevar siempre una botella: para no olvidarse de que hay que beber agua, es aconsejable salir a la calle con una botella.
    • Tomar frutas y verduras: estos alimentos están compuestos mayoritariamente por agua, por lo que son una forma sana de hidratarse. Frutas como la sandía o el melón y verduras como el tomate son grandes fuentes de agua para el organismo.
    • Beber agua antes, durante y después del ejercicio físico.
    • Evitar el alcohol: provoca deshidratación y no debe usarse como alternativa del agua.
    • Reforzar la hidratación durante algunas dolencias: ciertas enfermedades como la gripe o la gastroenteritis suponen pérdidas importantes de líquido que hay que recuperar.
    • Tomar otras bebidas que proporcionan gran cantidad de agua, como infusiones y zumos de vegetales.
    • Aumentar el consumo de agua durante el verano: el calor provoca una pérdida mayor de agua, por lo que es importante beber más a menudo. Además, es aconsejable no salir a la calle a las horas de máximo calor.

    Síntomas de deshidratación

    Cuando al cuerpo está deshidratado, aparecen ciertos síntomas que advierten de la falta de agua:

    • Sequedad en la boca.
    • Dolor de cabeza.
    • Cansancio o somnolencia.
    • Orinar poco o nada.
    • Confusión.
    • Mareos o desvanecimientos.
    • Extreñimiento.
    • Orina de color oscuro.

    La deshidratación tiene un impacto en el rendimiento físico y puede afectar al estado de ánimo, la actividad cerebral y ciertas habilidades cognitivas como la coordinación visual-motora, la memoria a corto plazo y la atención. Por ello es muy importante hidratarse correctamente y estar atento a los síntomas que advierten de la falta de agua.

  • 4 consejos para cuidar la salud de los pulmones de forma natural

    Cuidar nuestra salud general es de vital importancia para mantenernos sanos y disfrutar de una calidad de vida excelente en todos los niveles y a cualquier edad. No obstante, hoy nos centramos en el aparato respiratorio, uno de los sistemas más importantes para el ser humano. Y es que, es precisamente el aparato respiratorio el encargado de obtener la energía necesaria para alimentar todas las células del organismo.

  • 5 recomendaciones para mejorar la salud de los más pequeños

    Cuidar y velar por la salud de los más pequeños es una de las preocupaciones primordiales para padres y tutores. Y es que, si la salud en sí es importante, la salud infantil lo es aún más, ya que los niños están en proceso de formación y adquieren una serie de hábitos saludables que marcarán también su salud y bienestar en el futuro. De hecho, muchos problemas y enfermedades pueden prevenirse y controlarse llevando a la práctica unos hábitos que cuanto antes se adopten, mayores beneficios tendrán. Por eso, hoy compartimos 5 claves para mejorar la salud infantil de la mano de grandes profesionales que pueden encontrarse en nuestra ciudad.  

  • Alergia y polen: síntomas, pruebas y consejos para vivir

    Alergia y polen

    Con la llegada del mes de marzo comienza la temporada clave para las alergias. El polen es uno de los principales causantes pero no el único de las múltiples reacciones que puede padecer nuestro organismo. Una alergia es la reacción del sistema inmunitario hacia algo que no molesta a la mayoría de las demás personas, pero sí a ti. Quienes padecen una alergia suelen ser personas más sensibles a alguna sustancia como los ácaros de polvo, esporas de moho, caspa de animales, alimentos, picaduras de insectos, medicinas o el polen. 

    Con asiduidad el sistema inmunitario combate los gérmenes, pero en la mayoría de reacciones alérgicas responde a una falsa alarma. La genética y el medio ambiente pueden tener un papel relevante en la generación de alergias.  

    En lo que respecta al polen, cabe destacar que son granos minúsculos que contienen células espermáticas, producidos por el aparato reproductor masculino de las flores. Una sola planta llega a producir miles de granos de polen que contemplamos como polvo amarillo en las flores y que es imperceptible en el aire. No son las semillas con vellosidad que observamos en el aire. 

    El polen fue uno de los primeros alérgenos en descubrirse y su sintomatología se denominó ‘fiebre del heno’. La alergia al polen se percibe como una reacción nociva a algo que no lo es. El contacto pone en marcha una respuesta inmunológica exagerada que se manifiesta en distintos órganos del cuerpo y que tiene un marcado carácter estacional.  Los pólenes cuando absorben humedad aumentan de tamaño y se convierten en granos tan pesados difíciles de transportar por el aire. Por ello, a la persona que es alérgica al polen los días de lluvia le favorecen y los de viento terral les perjudican

    Causas y síntomas alergia al polen

    Los granos de polen son los alérgenos que producen más síntomas alérgicos. Son partículas microscópicas de plantas que causan esa alergia al polen y se diferencian en tres tipos: gramíneas, árboles y malezas. Como norma general los árboles polinizan desde febrero hasta abril, las gramíneas en mayo y junio y las malezas desde abril o mayo a septiembre.  

    Está considerado que a partir de 50 granos de polen por metro cúbico se pueden producir manifestaciones de síntomas alérgicos. Los pólenes más frecuentes que causan la reconocida como rinitis alérgica son el abedul, el álamo, olmo, roble, olivo, chopo, gramíneas y arbustos. El polen de la hierba aparece preferentemente en verano y es más propenso a causar alergia al pesar muy poco. Es fácilmente transportable por el viento.  Sin embargo, el polen de la mayor parte de los árboles que aparece preferentemente en primavera es más pesado, sedimenta con rapidez y se tiene que estar muy cerca del árbol para inhalarlo. 

    Los síntomas de la alergia al polen pueden ser leves y de corta duración exponiéndose como molestias nasales o cuadros más severos como afectación ocular y respiratoria. La rinoconjuntivitis se caracteriza por ataques de rinorrea, con goteo nasal acuoso, con intenso escozor de la mucosa nasal que provoca congestión nasal y acceso paroxísticos de estornudos.   

    Además, suele acompañarse de conjuntivitis con intenso lagrimeo, escozor, molestias con la luz y enrojecimiento del ojo. Si el cuadro se agrava puede incluso manifestarse como asma bronquial con pitidos al respirar, tos y dificultad respiratoria.  Una complicación que podría ser mortal es el conocido como choque anafiláctico

    Pruebas

    Con el fin de detectar una alergia al polen o a otros alérgenos se realizan pruebas analíticas en sangre que pretenden medir la cantidad de anticuerpos IgE. Una pequeña cantidad en el organismo es normal, pero si los marcadores se disparan pudiéramos estar ante una alergia. Esta prueba se conoce como prueba de alergia IgE o como inmunoglobulina E, entre otros nombres. 

    La prueba puede ser general para valorar el número de anticuerpos de este tipo en sangre o bien específica para medir el nivel en respuesta a alérgenos específicos. Se toma una muestra de sangre de una vena con una aguja pequeña, se extrae en un tubo de ensayo y se analiza bien general o bien específica con el tratamiento ante distintos alérgenos. El número de anticuerpos según el alérgeno sometido pudiera o no determinar la existencia de una alergia al polen o a cualquier otro. 

    Consejos

    Si usted es alérgico al polen debe saber cómo se comporta este para adaptar nuestra conducta. Por ejemplo, solo se libera durante el día, por tanto, por la noche disminuye la concentración. En los días de mayor calor y secos se concentra más, especialmente si vienen tras una lluvia. Por todo ello resulta especialmente importante estar al tanto de los marcadores de polen. 

    Entre los consejos para combatir las alergias destacamos los siguientes: 

    • Utiliza gafas de sol. 
    • Higiene extrema en manos y cara. 
    • Evitar contacto con plantas. 
    • Evitar utilizar bicicletas o motos. 
    • Viajar con ventanillas cerradas. 
    • Utilizar filtros de polen. 
    • Utilizar aspirador para la limpieza del hogar. 
    • Mantén la vivienda cerrada. 
    • Decantarse por un destino playero antes que por uno forestal. 
    • Seguir la medicación prescrita por su especialista. 

    *NOTA: Este artículo tiene una finalidad informativo- divulgativa. Siempre ha de ser un médico especialista el que determine los procesos de diagnosis, tratamiento y terapias complementarias que estime. Si cree que puede estar enfermo acuda a su centro de salud o a un especialista colegiado, bajo ningún concepto se automedique o tome decisiones relativas a su salud en virtud de lo leído aquí o en cualquier otro sitio web.

    FUENTES: 

    "Sobre la alergia", MedlinePlus, Portal de Información de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos 

    "Causas y síntomas de la alergia al polen", Clínica Universidad de Navarra

    "Pruebas de laboratorio para detectar alergias",  MedlinePlus, Portal de Información de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos. 

    "Cómo afrontar la alergia al polen", Laboratorios KernPharma 

     

  • Cómo aliviar el dolor de la ciática

    La ciática es un dolor bastante común cuya intensidad puede llegar a impedir la realización de algunas actividades cotidianas. Para aliviar el dolor, además de acudir a un médico o fisioterapeuta, se pueden seguir algunas sencillas recomendaciones.

    Qué es la ciática

    Ciática es el término que se utiliza para hacer referencia  al dolor, hormigueo o entumecimiento que aparece en la pierna a causa de una lesión o presión sobre el nervio ciático. Este nervio comienza en la región lumbar y baja por la parte posterior de cada pierna para controlar los músculos de detrás de la rodilla y la región inferior de la pierna. También proporciona sensibilidad a las piernas y plantas de los pies.

    Algunas de las causas más comunes de la ciática son: hernia discal, espolón óseo en la columna vertebral, estenosis raquídea, síndrome piriforme, lesiones o fracturas de cadera, traumatismos de la pelvis y compresión del nervio por la musculatura piramidal.

    Síntomas de la ciática

    El dolor de la ciática puede variar desde una molestia leve a un ardor insoportable. Algunas personas definen la molestia como agujas que se clavan en la zona, mientras que otras señalan que es más parecido a recibir una descarga eléctrica. Aunque el malestar se puede sentir en cualquier parte del recorrido del nervio, lo habitual es que vaya desde las lumbares hasta los glúteos y la parte posterior de los muslos y la pantorrilla. El dolor comienza lentamente y puede empeorar después de pararse o sentarse, durante la noche y al estornudar, toser o reír. Generalmente sólo afecta a un lado del cuerpo.

    Además del dolor puede aparecer hormigueo, entumecimiento o debilidad muscular en la pierna afectada. Asimismo, puede haber una alteración de la sensibilidad en las zonas por las que pasa el nervio. En ocasiones la ciática provoca impotencia funcional para realizar la flexión de rodilla o la flexión dorsal del pie.

    Consejos para reducir el dolor de la ciática

    Para aliviar el dolor de la ciática, es aconsejable:

    • Mantener reposo sólo durante los primeros días. No es recomendable permanecer tumbado en la cama, ya que demasiado reposo puede debilitar los músculos. Es mejor reducir la actividad durante un par de días y después comenzar a hacer actividades cotidianas lentamente.
    • Aplicar calor durante 15 o 20 minutos con cuidado de no quemarse la piel.
    • Realizar actividad física como, por ejemplo, andar durante 20 o 30 minutos.
    • Tratar de mantener una postura adecuada tanto de pie como sentado. Al sentarse hay que apoyar los dos pies en el suelo y formar con las piernas un ángulo de 90 grados.
    • No mantener la misma postura durante mucho tiempo.
    • Evitar las cargas durante unas seis semanas. Si hay que levantar algo, lo recomendable es agacharse, doblar las rodillas y mantener la espalda recta.
    • Fortalecer la musculatura de la columna vertebral y los abdominales.
    • Darse un masaje relajante en las zonas afectadas para mejorar la movilidad. No se trata de realizar una manipulación severa (algo que sólo deben hacer los fisioterapeutas) sino de hacer un pequeño masaje que descongestione la zona dolorida.
    • Manejar el estrés: las situaciones de estrés provocan que los músculos se tensen y que aumente el dolor. Por eso es importante aprender técnicas de relajación y manejo del estrés.
    • Acudir a un fisioterapeuta: ya que las causas de la ciática son distintas, es recomendable acudir a un fisioterapeuta para que valore el origen del dolor y realice el tratamiento adecuado. El profesional realizará terapia manual (masajes y estiramientos de la musculatura) y electroterapia. Además podrá ayudar a corregir una mala postura y a fortalecer los músculos de la espalda baja. También recomendará ejercicios para que el paciente los haga en casa.
    • Realizar estiramientos de la musculatura afectada. Es especialmente importante tratar de estirar la parte baja de la espalda, ya que ahí puede haber algo que esté pellizcando el nervio ciático. Algunos estiramientos sencillos que se pueden hacer son:
      • Estiramiento de cadera: sentado en el suelo, estire la pierna derecha y cruce la izquierda por encima. A continuación, abrace la rodilla izquierda con el brazo derecho manteniendo la espalda recta. Mantenga la postura entre 30 y 60 segundos y haga después lo mismo con la otra pierna.
      • Rodillas al pecho: acostado boca arriba, lleve lentamente las rodillas hacia el pecho para abrazarlas, permitiendo que la espalda se curve un poco. Aguante la posición durante 30 segundos. Realice tres repeticiones de esta postura.
      • Rodilla a hombro contrario: colocado boca arriba con las piernas estiradas, levante la pierna derecha y coloque las manos detrás de la rodilla. Despacio, estire la rodilla derecha hacia el hombro izquierdo. Aguante la postura 30 segundos y vuelva a la posición original. Haga 3 repeticiones con cada pierna.
      • Estiramiento lumbar: arrodillado en el suelo, mantenga la espalda recta y siéntese sobre los pies. A continuación, baje la espalda y el tronco lentamente con los brazos estirados hacia delante, intentando pegar la frente al suelo. Es importante respirar lentamente para ir ganando distancia.

    Normalmente el dolor de la ciática desaparece en pocos días o semanas. Si no remite a pesar de seguir estas recomendaciones, es recomendable acudir a un médico. El especialista podrá recetar medicamentos que alivien el dolor, como relajantes musculares y antiinflamatorios no esteroides.

  • Cómo aliviar y prevenir el dolor provocado por los gases

    La acumulación de gases intestinales (llamada meteorismo), provoca varios síntomas fácilmente identificables: abdomen hinchado, aumento de la cantidad de aire eliminado por la boca (eructos), ruidos intestinales y dolor abdominal. Este último puede llegar a ser bastante molesto, pero se puede aliviar si se siguen algunos consejos.

    Por qué aparece el dolor de gases

    Los gases se producen en el intestino delgado y pueden tener su origen en varias causas:

    • Ciertos hábitos alimenticios. Se traga aire inconscientemente al hablar mientras se come, al masticar deprisa y al beber con pajita.
    • Ingesta de bebidas carbonatadas.
    • Los gases que se producen durante la fermentación de los alimentos en el colon, especialmente cuando éstos tienen mucha fibra. 
    • El uso de medicamentos que alteran la flora intestinal.
    • Circulación de algunos gases de la sangre al intestino.

    Asimismo, los gases pueden ser síntoma de una enfermedad gastrointestinal como la intolerancia a la lactosa, la gastritis, la enfermedad de Crohn o el síndrome del intestino irritable. Por ello, si los síntomas de gases son persistentes se debe acudir al médico para que analice su posible relación con alguna enfermedad.

    Cómo aliviar el dolor de gases

    Para aliviar el dolor provocado por la acumulación de gases se pueden seguir varios consejos.

    • Hacerse un masaje: un sencillo masaje puede aliviar el dolor de gases y ayudar a la expulsión de los mismos. Para hacerlo hay que colocar los dedos en la parte alta del estómago (bajo las costillas) y friccionar varias veces de arriba a abajo. También se pueden usar los dedos para realizar suaves masajes circulares sobre el abdomen en el sentido de las agujas del reloj, como si se estuviera empujando los gases fuera del cuerpo. 
    • Presionar el abdomen: una forma eficaz de eliminar los gases es comprimir el abdomen. Para ello hay que acostarse boca arriba y doblar las rodillas, presionándolas sobre la barriga con ayuda de los brazos.
    • Levantarse: ante el dolor de gases no es recomendable quedarse sentado ni tumbado. Está demostrado que el movimiento ayuda a eliminar los gases y a reducir la hinchazón. Por ello lo mejor es levantarse y caminar un poco.
    • Tomar té de hinojo con toronjil: posee propiedades antiespasmódicas que ayudan a eliminar los gases y a disminuir el dolor.
    • Realizar un ejercicio de alivio del dolor: existen varios ejercicios que ayudan a reducir el dolor de gases. Uno de ellos consiste en tumbarse sobre el suelo con las rodillas flexionadas y los brazos por encima de la cabeza. A continuación hay que girar la cadera para llevar las rodillas a un lado, respirar suavemente y girar despacio hacia el otro lado. Para hacerlo bien hay que procurar que el tronco y los hombros no se muevan, sino que sólo giren las piernas.
    • Aplicar calor en la barriga con una almohadilla térmica: el calor relaja los músculos del intestino, ayudando a que el gas circule. Además puede reducir la sensación de dolor.
    • Tomar fármacos antiflatulentos, como los derivados de la simeticona o dimeticona. 

    Cómo prevenir el dolor de gases

    Dado que la aparición de los gases está muy relacionada con los hábitos alimentarios, cambiar un poco la dieta puede prevenir el meteorismo. Algunos consejos para conseguirlo son:

    • Evitar el consumo de alimentos con alto contenido de carbohidratos, porque son difíciles de digerir.
    • Reducir el consumo de alimentos ricos en fibra como habichuelas, brócoli o coliflor.
    • Disminuir la ingesta de alimentos fritos y grasos, pues la grasa retrasa la eliminación de los gases.
    • Evitar las bebidas con gas.

    Además de los cambios en la dieta, se pueden seguir estas pautas para prevenir el dolor causado por la acumulación de gases:

    • Beber poco líquido durante las comidas y evitar el uso de pajitas. Tampoco es recomendable beber directamente de la botella.
    • Masticar despacio los alimentos y no hablar demasiado durante la comida.
    • No abusar del consumo de chicle y caramelos duros, ya que favorecen la ingesta de aire.
    • No utilizar ropa ajustada.
    • No fumar: también aumenta la ingesta de aire.
    • Caminar 10 o 15 minutos después de comer.
    • Evitar el estreñimiento: cuando las heces se compactan, bloquean la salida de los gases. Hacer ejercicio y consumir agua, frutas y verduras reduce el riesgo de sufrir estreñimiento y, consecuentemente, de acumular gases.

    Si el meteorismo es síntoma de una enfermedad concreta, el tratamiento de la dolencia responsable reducirá la aparición de los gases.

  • Cómo dormir bien con gripes y resfriados

    La epidemia de gripe en España alcanzó sus picos más altos de incidencia a finales de enero, y aunque parece que remite, si no has sufrido un cuadro de este tipo esta temporada no cantes victoria, los virus acechan en cualquier época del año.

    Cuando ha llegado nuestra hora, pasamos el día con la nariz congestionada, moqueo constante, picor en la garganta, tos… Y lo peor llega a la hora de ir a descansar: dormir con un resfriado parece casi misión imposible, no podemos parar de toser en la cama, el aire parece que no llega a nuestros pulmones y la cabeza nos estalla. ¿Hay algo que podamos hacer para dormir mejor cuando estamos resfriados?

  • Cómo dormir bien cuando hace calor

    Seguramente estas noches pasadas has tenido problemas para conciliar el sueño, ya que han sido inusualmente calurosas, y esto solo es el preludio del verano que está a la vuelta de la esquina. Dormir bien cuando hace calor es prácticamente imposible, de hecho es el factor más señalado como el causante del insomnio.

    Según el Doctor Guillén-Riquelme del Laboratorio del Sueño de la Cátedra UGR-LoMonaco, lasaltas temperaturas durante la noche alteran los ritmos circadianos del organismo y aumentan la vigilancia durante el sueño, lo que hace que nuestro descanso sea superficial y fragmentado. Tomando como queja frecuente la incapacidad de dormir debido a la temperatura, algunos estudiosse han centrado en demostrar como optimizando la temperatura de la piel (que está controlada por factores externos), mejora la calidad del sueño.  

  • Cómo dormir cuando nos quemamos tomando el sol

    Si te has quemado alguna vez tomando el sol, sabrás que a la hora de ir a dormir, se intensifica la sensación de quemazón y dolor. Este malestar va acompañado de un bochorno superior al que estamos acostumbrados por ser verano. 

    La conclusión: va a ser imposible conciliar el sueño. Tras las quemaduras solares, solo nos queda dar vueltas en la cama hasta ver amanecer. Pero esta historia que se repite cada verano, puede cambiar si sigues los consejos que te ofrecemos.

  • Cómo evitar el contagio de la gripe

    La gripe es una enfermedad infecciosa aguda de las vías respiratorias causada por un virus. Entre sus características más importantes está su elevada capacidad de transmisión de una persona a otra, lo que origina cada año epidemias durante el invierno.

    La transmisión del virus de la gripe se realiza principalmente entre personas a través de la vía aérea. Las gotitas que son originadas al hablar, toser o estornudar por la persona enferma, alcanzan a una persona sin gripe pero capaz de padecerla, provocando que el virus entre por la nariz, garganta o pulmones y comience a multiplicarse. Con mucha menos frecuencia este contagio se puede producir por contacto directo, por ejemplo cuando la persona toca una superficie que contiene el virus de la gripe y posteriormente se toca su nariz o boca. En cualquiera de los dos casos, hay algunas medidas que pueden evitar el contagio.

    Cómo prevenir el contagio de gripe

    Evitar el contagio de la gripe puede ser complicado, sobre todo cuando se convive con personas que ya están enfermas. No obstante, se pueden tomar algunas medidas para disminuir el riesgo:

    • Lo más importante, según los expertos, es lavarse frecuentemente las manos, ya que así se evitará la entrada de los virus por tocar las mucosas después de haber estado en contacto con superficies infectadas. Es recomendable lavarse las manos después de viajar en trasporte público, al llegar de la calle, antes de cocinar y después de trabajar. Si no hay oportunidad de lavarse las manos con agua, es aconsejable llevar un gel desinfectante con alcohol.
    • Evitar los cambios bruscos de temperatura: se debe evitar el exceso de ropa en interiores y abrigarse bien en el exterior.
    • Alimentarse bien: una buena alimentación es clave para reforzar las defensas ante la amenaza de los virus y las bacterias. Consumir alimentos ricos en vitaminas A y C (limones, naranjas…) ayudará a reforzar el sistema inmunitario.
    • Hacer ejercicio: el deporte incrementa los sistemas de adaptación del organismo al esfuerzo, y uno de ellos es el aumento de las defensas. La práctica habitual del ejercicio ayuda a reforzar el sistema inmunitario.
    • Evitar el consumo de alcohol y tabaco: estas sustancias debilitan el sistema inmunitario y bajan las defensas.

    En el caso de convivir con personas enfermas, lo más adecuado es:

    • Evitar dormir en la misma cama que ellas y, si no hay otra opción, cambiar las sábanas todos los días.
    • No compartir platos, cubiertos ni vasos y fregarlos en el lavaplatos.
    • Ventilar a menudo las habitaciones para renovar el aire.
    • Evitar las muestras de cariño.
    • Desinfectar de forma frecuente las superficies para destruir los microbios, especialmente pomos de puertas, lavamanos y tiradores.

    Las personas enfermas, por su parte, deben:

    • Evitar estornudar sobre la mano y hacerlo sobre la parte interior del codo, para no transmitir los virus al tocar objetos.
    • Usar pañuelos de papel y desecharlos inmediatamente.

    Conviene recordar que el virus se puede transmitir desde un día antes de empezar con los síntomas hasta siete días después, si bien la capacidad máxima de contagio se da en los tres primeros días desde que empiezan los síntomas. Durante todo este tiempo habrá que seguir con las medidas preventivas.

    La importancia de la vacuna

    Algunas personas, por su elevado riesgo de sufrir complicaciones en caso de padecer la gripe, deben vacunarse cada año para evitar sufrir la enfermedad. Algunos de estos grupos de riesgo son:

    • Personas de más de 65 años.
    • Niños y adultos con enfermedades crónicas cardiovasculares o pulmonares.
    • Niños y adultos con enfermedades metabólicas, obesidad mórbida, insuficiencia, renal, asplenia, enfermedades neuromusculares graves e inmunosupresión, entre otras dolencias.
    • Mujeres embarazadas.

    Además deben vacunarse de la gripe aquellas personas que puedan trasmitir el virus a las que tienen alto riesgo de presentar complicaciones, como trabajadores de centros sanitarios o de instituciones geriátricas.

  • Cómo incorporar la actividad física a la vida cotidiana

    La actividad física es clave para mantener una buena salud, ya que mejora el bienestar mental, evita el sobrepeso, ayuda a mantenerse ágil y reduce el riesgo de padecer ciertas enfermedades. Para incorporar la actividad física en la rutina de forma sencilla se pueden seguir algunas recomendaciones.

    ¿Cuánta actividad física hay que hacer?

    La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda diferentes niveles de actividad física en función de la edad:

    • Niños de 5 a 17 años: deben realizar al menos 60 minutos diarios de actividad física de intensidad moderada a vigorosa. La actividad debe ser mayoritariamente aeróbica. Al menos tres veces a la semana conviene incorporar actividad vigorosas que refuercen particularmente músculos y huesos.
    • Adultos de 18 a 64 años: deben dedicar semanalmente 150 minutos a la práctica de actividad física aeróbica de intensidad moderada o 75 minutos de actividad vigorosa o una combinación equivalente de actividades moderadas y vigorosas. Dos o más veces por semana es aconsejable realizar actividades de mantenimiento de los grandes grupos musculares.
    • Adultos de más de 65 años: las recomendaciones semanales son las mismas que para el resto de los adultos. Si por su estado de salud no pueden seguir este ritmo, han de mantenerse físicamente activos en la medida que lo permita su estado.

    Consejos para incorporar la actividad física a la vida cotidiana

    Si bien se suelen usar las expresiones ejercicio y actividad física como sinónimas, en realidad no significan lo mismo. Tal y como explica la OMS, la actividad física es “cualquier movimiento corporal producido por los músculos esqueléticos que exija gasto de energía”. El ejercicio, sin embargo, es “una variedad de actividad física planificada, estructurada, repetitiva y realizada con un objetivo relacionado con la mejora o el mantenimiento de la aptitud física”.

    Por tanto, la actividad física no sólo abarca el ejercicio, sino también los movimientos corporales que se realizan en momentos de juego, actividades recreativas o tareas domésticas, entre otras situaciones. Por tanto, no es necesario realizar un ejercicio pautado para estar físicamente activo, sino que es posible incorporar la actividad física en la vida cotidiana. Algunos consejos para conseguirlo son:

    • Hacer las tareas de la casa sin electrodomésticos. P.ej. se puede usar la escoba en vez de la aspiradora para moverse más.
    • No utilizar el mando a distancia y levantarse cada vez que haya que cambiar de canal.
    • Subir y bajar las escaleras en lugar de usar el ascensor.
    • Bajarse del autobús o el metro unas paradas antes del destino para realizar el resto del camino andando. También se puede utilizar la bicicleta para desplazarse.
    • Ir caminando a la compra o, al menos, dejar aparcado el coche lejos de la puerta para andar un poco. 
    • Aprovechar cualquier tarea para andar un poco: p.ej. dar la vuelta a la manzana al tirar la basura.
    • Levantarse para consultar a un compañero de trabajo: si hay que consultar a una persona cuya mesa está lejos o en otra planta del edificio, es mejor ir en persona que llamarlo por teléfono.
    • Planear excursiones durante las vacaciones o los fines de semana. También se puede aprovechar la playa para jugar a las palas, correr o andar por la orilla.

    Recomendaciones para realizar ejercicio

    Además de incorporar la actividad física en la vida cotidiana es recomendable hacer ejercicio varias veces a la semana. Para introducir la práctica de ejercicio en la rutina semanal se pueden seguir estas recomendaciones:

    • Escoger el ejercicio o deporte en función de los gustos personales.
    • Anotar en la agenda el día que toca hacer ejercicio para ser constantes. Cada uno debe pensar cuál es el mejor momento de su jornada para ejercitarse (al levantarse, después de trabajar…).
    • Mantener un registro del progreso: establecer metas y alcanzarlas crea motivación para seguir ejercitándose.
    • Acompañar el ejercicio con algún entretenimiento: se puede escuchar música o ver la televisión mientras se practica para que el aburrimiento no disminuya las ganas de moverse.
    • Encontrar actividades que se puedan hacer incluso con mal tiempo, por ejemplo, acudir al gimnasio.
    • Realizar ejercicio con amigos y familiares: la compañía de otras personas permite disfrutar más de la actividad física y aumenta los beneficios sociales de la misma.
    • Dar un paseo diario rápido: es recomendable empezar a un ritmo suave e irlo intensificando.

    Si se dese incrementar el nivel de intensidad del ejercicio y no se ha realizado deporte con anterioridad o se padece alguna enfermedad, es aconsejable solicitar una revisión médica para que el doctor evalúe el tipo de ejercicio más adecuado para cada persona.

  • Cómo prevenir las caídas en la tercera edad

    A medida que se envejece, las probabilidades de sufrir una caída aumentan y sus consecuencias pueden ser peores. De hecho, las caídas son la principal causa de lesiones en las personas mayores, según señala el portal ‘Estilos de vida saludable’ del Ministerio de Sanidad. El 30% de los mayores de 65 años y el 50% de los mayores de 80 años se caen al menos una vez al año.

    Si bien puede parecer que las caídas son inevitables, existen algunas medidas preventivas que resultan muy efectivas para reducir el riesgo. La guía ‘Ganar en Salud: Mantenerse activo y prevenir las caídas’, elaborada por el Ministerio de Sanidad y la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria, recoge las siguientes recomendaciones para evitar las caídas y sus consecuencias.

    Mantenerse físicamente activo

    La actividad física regular es beneficiosa independientemente del estado de salud, y por ello hay que incorporarla en el día a día. La OMS (Organización Mundial de la Salud) recomienda a los mayores de 65 que dediquen 150 minutos semanales a realizar actividades físicas moderadas aeróbicas o bien realizar una actividad física vigorosa aeróbica durante 75 minutos. Se puede, por ejemplo, caminar 30 minutos cinco o más veces a la semana o sumar periodos más cortos de al menos 10 minutos tres veces al día.

    Asimismo, conviene que los mayores realicen dos o tres veces a la semana ejercicios que mantengan los huesos y músculos fuertes y que mejoren la flexibilidad y el equilibrio. Una actividad que puede ayudar a mejorar estos tres componentes (equilibrio, fuerza y flexibilidad) es el tai-chi. Además, al practicarse en grupo se añade un efecto de afinidad positiva que aumenta el estado de ánimo y disminuye el miedo y el número de caídas.

    Algunos trucos para mantenerse activo son:

    • Empezar despacio.
    • Escuchar al cuerpo, adaptando la actividad física al estado de salud y las propias capacidades.
    • Encontrar una actividad que nos guste.
    • Ir aumentando poco a poco el nivel de actividad. Se puede empezar, por ejemplo, con 10 minutos cada vez.
    • Distribuir la actividad física a lo largo de la semana. Cuantos más días se practique, mejor.
    • Ir a pie siempre que se pueda, tratando de ir a la compra andando o bajándose una parada antes si se usa el transporte público.
    • Buscar actividades en grupo o realizarlas con familiares y amigos, ya que el tiempo activo puede convertirse en tiempo social.
    • Saber que cada paso cuenta, por lo que hacer algo es mejor que nada.

    El Ministerio de Sanidad recomienda algunos sencillos ejercicios de resistencia cardiosvascular, fuerza, flexibilidad y equilibrio que se pueden consultar en este artículo.

    Hacer la casa más segura

    Según señala la citada guía, la mayor parte de las caídas ocurren en el domicilio. Algunos consejos para prevenirlas son:

    • Usar un plato de ducha en vez de una bañera. Mejor si dispone de barras para sujetarse y un suelo antideslizante.
    • Escoger una iluminación que sea suficiente sin llegar a deslumbrar. Una vivienda bien iluminada ayuda a no tropezar con los objetos que no son fáciles de ver.
    • Tener cuidado con las alfombras, cables eléctricos u otros elementos sueltos o que pueden deslizarse en el suelo del domicilio. Lo mejor es quitarlos.
    • Evitar que haya muebles que obstruyan el paso.
    • El calzado de estar por casa debe ser cómodo y cerrado, que sujete bien el pie.
    • Tener cuidado con los suelos deslizantes o muy pulidos y con los desniveles. El suelo debe estar seco en todo momento.
    • Si hay escaleras, deben estar provistas de pasamanos.

    Otras medidas

    Además de mantenerse activo y acondicionar la vivienda, la guía señala otras medidas beneficiosas:

    • Realizar revisiones periódicas de la vista para comprobar que la graduación de las gafas es la correcta.
    • Cuidar bien los pies, ya que son importantes para mantener el equilibrio.
    • En caso de necesitar bastón o andador, usarlo sin vergüenza.
    • No levantarse bruscamente de la cama. Primero hay que sentarse unos 15 segundos con los pies colgando fuera y luego levantarse.
    • Algunos medicamentos pueden interferir en el equilibrio o dejar al paciente adormecido. En este caso es recomendable consultarlo con el médico.
    • Las personas mayores son más sensibles a los efectos del alcohol, por lo que su consumo puede aumentar el riesgo de caídas.

    Por último, es importante que las personas mayores sigan una dieta sana y equilibrada, se mantengan hidratadas, no fumen y se sometan a controles periódicos para identificar problemas de salud.

  • Conseguir dormir cuando tenemos problemas

    Cuando tenemos problemas, y en contra de lo que dice el refrán, lo mejor no es “consultarlo con la almohada”, ya que todos sabemos que lograr dormir cuando tenemos preocupaciones que nos rondan en la cabeza, es difícil. Por la noche, con todo en silencio y en la cama, nos encontramos con nosotros mismos e inconscientemente hacemos un pequeño balance del día, entonces tendemos a rumiar ideas ¿es qué vamos a solucionar algo a estas horas?

  • Consejos de la abuela para dormir mejor 

    Las abuelas encarnan la sabiduría popular, el conocimiento que se transmite de generación en generación y del que nos beneficiamos todos aquellos que tenemos el lujo de haber contado con los consejos de este “comité de expertas”. No hay un asunto o problema para el que tu abuelita no tenga una acertada opinión o recomendación, y por muy sorprendente que te parezca ¡siempre funciona! La salud, por supuesto, es de los temas que más preocupan y la falta de sueño o mejor, un buen sueño, siempre se ha visto asociado a gozar de un buen estado general.  Así los remedios caseros sobre cómo dormir mejor, son un tema recurrente en el repertorio de nuestras abuelas con sencillos consejos como los que te contamos a continuación, que seguro que más de una vez habrás escuchado y puesto en práctica.

  • Consejos para conciliar el sueño

    El insomnio en la sociedad española: tipos y características

    El insomnio crónico, es decir padecer problemas de sueño durante un tiempo prolongado,  es un trastorno que afecta a más de cuatro millones de españoles, lo que supone entre un 25 y 35% de la población adulta de nuestro país.

  • Consejos para cuidar el oído

    Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), 466 millones de personas en todo el mundo padecen pérdida de audición discapacitante y se calcula que, en 2050, esta cifra aumentará hasta más de 900 millones. La sordera puede estar provocada por causas congénitas o enfermedades que no se pueden evitar, pero en otras ocasiones es resultado de la exposición a ruidos fuertes y otros factores que se pueden prevenir. Seguir algunos consejos básicos puede evitar la pérdida de audición.

    Consejos para cuidar los oídos

    Para prevenir en la medida de lo posible la pérdida de audición, es conveniente tener en cuenta estos consejos básicos:

    • Reducir el tiempo de exposición a sonidos de alta intensidad y ruidos impulsivos (petardos, disparos...).
    • Usar los auriculares a un volumen adecuado: deben estar como mucho al 60% de la capacidad de sonido y a una intensidad que permita escuchar los sonidos de alrededor. Asimismo, aunque estén a un volumen adecuado, tampoco es conveniente usarlos demasiado tiempo. La OMS aconseja limitar la escucha a una hora diaria para no dañar la salud auditiva.
    • Bajar el volumen de la televisión, la radio y los reproductores de música.
    • Descansar los oídos de vez en cuando: conviene limitar el tiempo que se pasa en espacios con mucho ruido, alternando actividades ruidosas con otras más silenciosas.
    • Usar protectores auditivos: en trabajos con exposición continua a ruidos fuertes es imprescindible utilizar tapones o cascos aislantes.
    • No introducir objetos o sustancias extrañas en los oídos, ni siquiera para limpiarlos, ya que pueden provocar tapones o lesiones involuntarias. Sólo se deben utilizar productos específicos para los oídos y siempre bajo consejo médico.  
    • Limpiarse con cuidado el oído: es un error utilizar bastoncillos de algodón, ya que pueden dañar el oído. Además, hay que tener en cuenta que la cera actúa como protección frente a posibles gérmenes y suciedad. Por tanto, no es conveniente eliminarla. Para limpiar el oído es suficiente con el agua que penetra al lavarse la cabeza. Una vez fuera de la ducha, hay que secarse muy bien los oídos para evitar que la humedad genere infecciones por hongos. Basta con frotar suavemente con una gasa o toalla el pabellón externo sin insistir en el agujero.
    • Vigilar atentamente el oído durante el baño: el agua de sitios públicos (mar, pantanos, piscinas…) puede estar contaminada y provocar infecciones. Por ello es importante realizar una limpieza básica de los mismos antes y después del baño. Por otro lado, el uso de tapones debe ser recomendado por el especialista.
    • Cuidar especialmente los oídos en caso de gripe, alergia o catarro, ya que los oídos son muy sensibles a las infecciones.
    • Acudir al especialista en caso de detectar alguna ‘anormalidad’: si aparece dolor, zumbido, supuración, sensación de taponamiento, producción excesiva de cera o una disminución mínima de la capacidad de audición, hay que acudir al otorrino. También es recomendable hacerlo si se ha sufrido un traumatismo o golpe directo en la zona del oído.
    • No automedicarse: el uso de medicamentos tanto orales como locales (gotas) puede ser perjudicial, por lo que no se deben administrar sin consultar con un especialista.
    • Realizar revisiones periódicas: es recomendable asistir regularmente al otorrinolaringólogo aunque no existan síntomas, especialmente a partir de los 50 años.
    • Atender adecuadamente la otitis en los niños: en caso de sospecha de pérdida de audición en un niño, es recomendable acudir al especialista. Incluso sin fiebre, dolor o secreción en los oídos puede existir una otitis que, de no ser tratada, puede cronificarse y provocar hipoacusia.
    • Evitar los cambios bruscos de presión: viajar en avión, subir a la montaña o bucear pueden provocar cambios bruscos de presión que afectan al oído. Hay que intentar minimizar al máximo estos cambios para evitar daños.