Salud IDEAL - psicología

  • 5 beneficios psicológicos de practicar ejercicio

    La mayoría de personas que comienzan a realizar algún tipo de deporte tienen como objetivo fundamental mejorar su estado de salud general, perder esos kilos de más, o ganar fuerza y masa muscular. Por contra, son pocos los que al iniciarse en la práctica deportiva se plantean siquiera los beneficios psicológicos que les proporcionará ésta, como puede ser la gran ayuda que supone el ejercicio para superar adicciones. Esto puede deberse a que la mejora en el estado de ánimo de las personas es menos evidente a simple vista que la mejora física.

    Durante los últimos años numerosas investigaciones han demostrado cómo practicar algún ejercicio puede mejorar nuestras funciones cognitivas e incrementar nuestro bienestar psíquico. De hecho, la realización de actividades físicas de tipo deportivo forma parte habitualmente de los protocolos de intervención en diferentes psicopatologías como la depresión, trastornos de ansiedad y adicciones. Esto se debe a los numerosos beneficios que obtenemos complementando la terapia psicológica con la práctica deportiva.

  • Alcohol e hijos: Haz lo que digo y no lo que hago

    Cuando nos enfrentamos a casos de adicciones en adolescentes y jóvenes, como alcohol, cannabis, cocaína, etcétera, evaluamos, entre otras muchas cosas, el entorno familiar, pero ¿cómo es el entorno familiar de un/a joven adicto? El entorno familiar habitual es el de una familia con una estructura segura, sin problemas aparentes... una familia como cualquier otra, como la mía, como la suya…. En ese caso, podríamos intuir que la adicción está causada únicamente por algún desorden de la personalidad, por una cuestión genética, o lo más probable es que realicemos la atribución de la causa del consumo de sustancias al ambiente, a los amigos y amigas que tiene nuestro hijo/a.

  • Cifras de los pensamientos de suicidio y tentativas de los universitarios españoles

    Aproximadamente uno de cada diez estudiantes universitarios españoles aseguran haber tenido en algún momento pensamientos suicidas. De ellos, el 1 por ciento incluso confiesa haber llevado a cabo una tentativa de suicidio en el último año. Unos datos que se extraen del proyecto UNIVERSAL (Universad y Salud Mental), de carácter multicéntrico español y coordinado por el Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas (IMIM). 

    Dicha investigación, tal como recoge la ‘agencia Sinc’, ha valorado los diferentes factores vinculados a la salud mental en los jóvenes que inician los estudios universitarios, además de identificar factores que promueven la salud mental o que la ponen en riesgo. Se han analizado más de dos millares de encuestas de alumnos de cinco universidades españolas como la Pompeu Fabra de Barcelona, la Universidad de Baleares, la del País Vasco, Cádiz y la Miguel Hernández. 

    De los resultados se hizo eco la revista ‘Suicide and Life threatening behavior’. La psicóloga María Jesús Blasco reconoce que los principales factores de riesgo de la ideación suicida “incluyen aspectos familiares, acontecimientos estresantes recientes y la salud mental actual”. 

    Esos factores de riesgo son: 

    • La psicopatología. 
    • Agresión sexual o violación en el año previo. 
    • Sufrir o haber sufrido un trastorno del estado de ánimo o de ansiedad. 

    Además, en dicho informe se recalca la presencia de “factores protectores de la ideación suicida” como las relaciones positivas con los iguales y con la familia durante la infancia. 

    Y es que los trastornos mentales son uno de los problemas de salud pública más relevantes en Europa, suponiendo un impacto económico equivalente al 4 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB) en la Unión Europea. Contribuyen a la discapacidad en la población general y en los estudiantes tiene un impacto académico considerable. 

     

  • El miedo a afrontar debilidades y problemas

    Cuando se tiene un problema, ya sea de adicción o de cualquier otra índole, se da un momento en el que la persona que lo sufre comienza a percatarse de que algo en ella no va como debería ir (o las personas de su alrededor le hacen ser conscientes de ello). Es este el momento en el que comenzamos a asumir que tenemos un problema, por lo que empiezan a aflorar una serie de emociones y sentimientos que pueden provocar en nosotros un gran malestar. Esto se debe en parte a la incertidumbre (¿Qué pasará ahora? ¿Saldré de esta situación?), a los sentimientos de culpabilidad (¿Por qué he dejado que esto me suceda?), o, incluso, al realizar lo que se denomina como atribución externa (¿Cómo ha podido pasarme esto a mí?).

  • Similitudes entre la adicción y el amor tóxico

    Muchas personas que visitan a un psicólogo o terapeuta están enamorados de su adicción. Es un amor dependiente, tóxico y destructivo. La droga es esa persona que cuando la conoces te seduce, todo en ella te produce placer, incluso sus pequeños defectos. El amor romántico es obsesivo, no es una emoción sino un impulso.

    Igualmente, el adicto a cualquier tóxico es obsesivo, pasa su tiempo pensando en el consumo, el consumo es su motivación para todo y toda su atención se centra en la sustancia.