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  • Cómo tratar los hongos que aparecen en las uñas del pie

    En contra de lo que algunas personas creen, los hongos que aparecen en las uñas del pie no sólo aparecen durante el verano sino que pueden desarrollarse en cualquier época del año. Aunque esta infección suele ser leve, en caso de que los hongos provoquen dolor y el engrosamiento de las uñas hay que aplicar un tratamiento específico.

    Qué son los hongos de las uñas del pie

    La micosis uonicomicosis (hongos en las uñas) es una infección causada por hongos como mohos o levaduras que provocan que una o varias uñas se deformen, aumenten su grosor y se vuelvan de color amarillo. En un principio aparece una mancha blanca o amarilla bajo la punta de la uña pero, a medida que la infección se hace más profunda, puede causar la decoloración y engrosamiento. Cuando el hongo infecta la piel de los dedos de los pies y las zonas entre estos, se denomina ‘pie de atleta’. No obstante, este problema no sólo puede surgir en los pies, sino que también pueden aparecer hongos en las uñas de las manos, si bien es más difícil porque con ellas se suele tener más cuidado.

    Las causas de la aparición de los hongos pueden ser variadas, aunque básicamente aparecen por: exceso de humedad, un golpe en las uñas, excesivo uso de esmalte de uñas, andar descalzo por sitios públicos como piscinas, haber sufrido pie de atleta o usar un calzado inadecuado.

    Tratamientos para los hongos en las uñas del pie

    En ocasiones la micosis es una enfermedad leve y no molesta, por lo que no necesitará tratamiento. Si es dolorosa y provoca el engrosamiento de las uñas, hay que seguir unas medidas de cuidado personal y tratamiento con medicamentos. El tratamiento dependerá de la gravedad de la afección y del tipo de hongo que la causa. 

    Medicamentos

    El médico puede recetar medicamentos antifúngicos orales o tópicos:

    • Medicamentos antifúngicos por vía oral: eliminan la infección de forma más rápida que los tópicos y contribuyen a que crezca nueva uña libre de infección. Generalmente este tipo de medicamentos se toman de 6 a 12 semanas y su efecto no se podrá observar hasta que la uña vuelva a crecer. Estos medicamentos pueden tener efectos secundarios como molestias estomacales, problemas en la piel y daños hepáticos.
    • Medicamentos antifúngicos vía tópica: el medicamento se puede aplicar sobre la uña en forma de crema. Para un mejor efecto se suele afinar primero las uñas, ya que esto ayuda a que el medicamento penetre la superficie dura y llegue al hongo que se encuentra debajo. También existen medicamentos en forma de esmalte que hay que aplicar sobre la uña y la piel que la rodea. Los tratamientos vía tópica suelen ser más largos, llegando a requerir incluso 12 meses de uso.

    Cirugía

    En algunos casos el médico puede sugerir la extracción de la uña para aplicar el medicamento antifúngico directamente sobre el hongo. Si la infección ha llegado a la matriz de la uña, no bastará con dejar crecer una nueva, ya que ésta también estará infectada. En dicho caso podría ser necesario quitar también la matriz. En algunos casos graves en los que los hongos no responden a los medicamentos y la infección es muy dolorosa, el médico puede incluso sugerir la extracción permanente de la uña.

    Medidas de cuidado personal durante la infección

    Además de seguir el tratamiento indicado por el médico en el tiempo y dosis adecuados, es conveniente:

    • Mantener limpia la zona donde se encuentra el hongo.
    • Usar calcetines que absorban el sudor y zapatos que permitan la transpiración (como los de piel).
    • Deshacerse del calzado viejo o tratarlo con productos antifúngicos.
    • Desinfectar los artículos que hayan estado en contacto con los pies (como toallas y alfombras de baño), y esterilizar las tijeras usadas para cortar las uñas.
    • No usar esmalte de uñas.

    Aunque se dice que algunos remedios caseros como aplicar aceite del árbol del té o incluso Vicks VapoRub pueden eliminar los hongos, lo mejor es siempre acudir al médico y seguir sus instrucciones para que el diagnóstico sea apropiado y se pueda eliminar cuanto antes la infección.

  • Espolón calcáneo: causas, síntomas y tratamientos

    Un exceso de carga y tensión en la zona que une la fascia plantar y el calcáneo (el hueso del talón) puede provocar la aparición de una prominencia ósea conocida como espolón calcáneo. Para disminuir el dolor que provoca este espolón existen diferentes tratamientos.

    Qué es el espolón calcáneo

    El espolón calcáneo es un crecimiento del hueso en la parte anterior del talón que tiene forma triangular o de lanza. Aparece cuando la fascia plantar (una banda de tejido elástico que va desde el talón hasta debajo de los dedos del pie) está sometida a mucha sobrecarga y tracción que genera microrroturas en su inserción en el talón. Cuando el cuerpo intenta reparar estas lesiones, se calcifica la zona y se forma este espolón doloroso que dificulta el apoyo del talón.

    Causas

    El espolón aparece debido a la acumulación de calcio en la parte de abajo del pie. Si la fascia plantar se inflama debido a microtraumas en la zona y estos tejidos siguen recibiendo mucha carga y tensión, en lugar de cicatrizar de forma normal comienzan a depositarse allí sales de calcio. Este calcio se va acumulando y acaba formando el espolón calcáneo.

    Algunas de las causas que pueden provocar la inflamación de la fascia y la aparición del espolón son:

    • Sobrepeso: produce más presión en la bóveda plantar, generando distensiones en la fascia.
    • Enfermedades reumáticas (gota, artritis reumatoide…) que favorecen la acumulación de sustancias.
    • Problemas posturales: pie cavo, pie plano, alteración en la marcha…
    • Uso de zapatos duros o inadecuados, especialmente si se realizan trabajos que exigen caminar durante muchas horas.
    • Correr o realizar deportes en superficies muy duras. Deportistas como corredores, jugadores de baloncesto y de voleibol pueden desarrollar espolón calcáneo por un exceso de impacto en el pie.

    Si bien la principal causa del espolón calcáneo es lafascitis plantar (sobre todo cuando es crónica o se ha diagnosticado de forma tardía) no hay que confundir ambas patologías. No obstante, es cierto que a menudo se dan de manera conjunta porque la fascitis suele generar un aumento de la tensión en la fascia (especialmente en la zona de inserción en el hueso del talón), lo que provoca la aparición del espolón.

    Síntomas del espolón calcáneo

    El principal síntoma del espolón calcáneo es un dolor en la parte interna del talón, aunque pueden aparecer pinchazos en cualquier zona de la planta del pie. El dolor en el talón es muy intenso aunque al rato cede, si bien suele aparecer de nuevo tras un rato de actividad. Conviene matizar que no es la aparición del espolón calcáneo lo que produce este dolor, sino la inflamación de los tejidos que le rodean.

    El dolor aparece principalmente al salir de la cama por la mañana y al levantarse después de haber estado sentado durante mucho tiempo. También puede aparecer al caminar y correr o tras permanecer un largo rato de pie.

    Tratamiento

    El tratamiento del espolón es similar al de la fascitis plantar, porque en ambos casos el objetivo es disminuir la tensión en la fascia para que se reduzca la inflamación y, consecuentemente, el dolor. Para disminuir o eliminar el dolor derivado de la aparición del espolón se pueden usar estos tratamientos:

    • Plantillas ortopédicas personalizadas: alivian la tensión de la zona y amortiguan el impacto sobre el talón para que los movimientos sean menos dolorosos.
    • Fisioterapia: incluye estiramientos y masajes para disminuir el dolor.
    • Ondas de choque para romper el espolón y mejorar la circulación.
    • Ejercicios de estiramiento para los pies y las piernas.
    • Medicamentos antiinflamatorios: infiltrados o aplicados mediante pomadas.
    • Cirugía: la intervención quirúrgica es la única manera de eliminar el espolón. Esta operación consiste en cortar la inserción en el talón de la fascia plantar o de los músculos para disminuir la tensión en ese punto. Durante la misma también se puede limar el espolón calcáneo. No obstante, la cirugía sólo se recomienda cuando otros tratamientos no han conseguido disminuir los síntomas.

    Para evitar las fases agudas de dolor causadas por el espolón calcáneo es muy importante utilizar calzado adecuado y realizar ejercicios y estiramientos.

    Si tiene un espolón calcáneo puede acudir a Clínica Parra Vázquez, centro que tiene una unidad especializada en podología. Sus profesionales cuentan con conocimientos de medicina general, fisiología y anatomía para tratar de la mejor manera la salud del pie. Puede encontrar su consulta en Avenida Olmos nº 45, 18500, Guadix, Granada.

     

  • Fascitis plantar: causas, síntomas, tratamiento y prevención

    La flascitis plantar es la inflamación de la fascia plantar, el tejido fibroso que rodea la musculatura del pie y que va del talón a los dedos. La fascia tienen una importante función biomecánica al caminar, ya que sostiene el arco del pie, absorbe y devuelve la energía producida cuando el pie impacta contra el suelo y protege los metatarsianos. La inflamación de esta fascia provoca un dolor punzante que suele sufrirse sobre todo al dar los primeros pasos por la mañana.

    Aunque en principio el dolor no sea muy fuerte, la fascitis plantar puede acabar interfiriendo en las actividades cotidianas. Ignorarla podría provocar dolor crónico en el talón e incluso causar problemas en los pies, las rodillas, las caderas y la espalda por cambiar la manera de caminar para aliviarlo. Por todo ello es importante detectarla y aplicar el tratamiento adecuado.

    Causas de la fascitis plantar

    Una tensión excesiva sobre el arco plantar puede causar pequeños desgarros en la fascia. Los estiramientos y desgarros repetitivos de la misma pueden irritarla o inflamarla, dando lugar a la fascitis. Las causas genéricas de esta inflamación son:

    • Obesidad: el peso excesivo ejerce una presión adicional sobre la fascia plantar.
    • Trabajos que obligan a mantenerse de pie: aquellas personas que pasan la mayor parte de sus horas de trabajo de pie o caminando sobre superficies duras pueden dañar la fascia plantar.
    • Ciertas actividades físicas: los ejercicios que ejercen mucha presión sobre el talón y los tejidos adheridos pueden provocar fascitis. Por ejemplo, correr, jugar al baloncesto o bailar ballet.
    • Mecánica del pie: afecciones como los pies planos y valgos, la debilidad del músculo sóleo y la asimetría entre los miembros inferiores, pueden provocar un patrón anormal al caminar. Esto afecta a la forma en la que se distribuye el peso al estar de pie, generando más tensión en la fascia plantar.
    • Usar zapatos con soporte inadecuado.

    Asimismo, la edad es un factor de riesgo para padecer fascitis plantar. Con el paso de los años la fascia va perdiendo elasticidad, la musculatura que participa en el movimiento del pie va perdiendo fuerza y la capa de grasa que amortigua el impacto del talón también se reduce. Todo ello favorece la aparición de lesiones en la fascia.

    Síntomas de la fascitis plantar

    El síntoma principal de la fascitis plantar es un dolor punzante en la zona interna del talón, la parte en la que se inserta la fascia plantar. Generalmente este dolor se siente al dar los primeros pasos por la mañana y disminuye al moverse, aunque puede volver tras un largo periodo de pie o al levantarse después de permanecer sentado.  En el caso de los deportistas, la molestia aparece tras la práctica de la actividad física, no durante la misma. El dolor suele ir acompañado de hinchazón leve, enrojecimiento y sensibilidad en la parte inferior del talón.

    Tratamientos para la fascitis plantar

    El tratamiento de la fascitis suele combinar medicación antiinflamatoria con tratamientos de fisioterapia que disminuyan la inflamación en la fase aguda. Posteriormente conviene hacer un estudio de la pisada para saber si la causa de la fascitis tiene relación con la forma de pisar del paciente. En caso de que así sea se tendrán que fabricar unas plantillas personalizadas para ‘destensar’ la fascia y evitar que vuelva a aparecer la inflamación. El especialista también podrá determinar otros tratamientos como vendajes funcionales, estiramientos, iontoféresis, dispositivos ortopédicos… En casos de dolor severo se puede recurrir a una cirugía para separar la fascia del hueso del talón.

    Prevención de la fascitis plantar

    Para prevenir la aparición de la fascitis plantar es conveniente:

    • Usar un calzado adecuado y añadir plantillas podológicas en caso de que sea necesario.
    • Reducir el exceso de peso.
    • No caminar descalzo y evitar permanecer mucho tiempo de pie.
    • Alternar los ejercicios con mucho impacto sobra la fascia con otros que no lo tengan (p.ej. nadar).
    • Estirar las pantorrillas y los arcos del pie regularmente.

    Si padece fascitis plantar puede acudir a Clínica Parra Vázquez, centro que tiene una unidad especializada en podología. Sus profesionales cuentan con conocimientos de medicina general, fisiología y anatomía para tratar de la mejor manera la salud del pie. Puede encontrar su consulta en Avenida Olmos nº 45, 18500, Guadix, Granada.

  • Hongos en la uña del pie: causas, síntomas y prevención

    Los hongos que aparecen en las uñas del pie pueden desarrollarse tanto en verano como en invierno. Si bien hay diferentes razones que explican su mayor proliferación durante los meses de calor, en realidad los hongos en las uñas pueden aparecer en cualquier época del año. Además, aunque se crea que este problema sólo surge en los pies, los hongos también pueden aparecer en las uñas de las manos, sólo que suele ser más difícil porque con ellas se suele tener más cuidado.

    Qué son los hongos de las uñas del pie

    La micosis u onicomicosis (hongos en las uñas) es una infección causada por hongos como mohos o levaduras que provocan que una o varias uñas se deformen, aumenten su grosor y se vuelvan de color amarillo. En un principio aparece una mancha blanca o amarilla bajo la punta de la uña pero, a medida que la infección se hace más profunda, puede causar la decoloración y engrosamiento. Cuando el hongo infecta la piel de los dedos de los pies y las zonas entre estos, se denomina ‘pie de atleta’.

    En ocasiones esta enfermedad es leve y no molesta, por lo que no necesitará tratamiento. Si es doloroso y provocó el engrosamiento de las uñas, hay que seguir unas medidas de cuidado personal o tratamiento con medicamentos.

    Causas de los hongos en la uña del pie

    • Exceso de humedad, que favorece la proliferación de los hongos. Esto ocurre cuando no secamos correctamente el pie, especialmente la zona de debajo de las uñas. Ya que en verano se pasan muchas horas con los pies húmedos, estos hongos proliferan más. No obstante, esta humedad también se puede deber al sudor.
    • Excesivo uso del esmalte de uñas: la laca de los esmaltes crea una barrera que impide que la uña respire y mantiene la humedad dentro más tiempo. Esta humedad después es responsable de la proliferación de las bacterias que causan los hongos. Por ello se recomienda dejarlas pintadas 5 o 6 días y después descansar al menos un par.
    • Golpe en las uñas: esto puede provocar fisuras en ellas que se pueden infectar.
    • Usar un calzado inadecuado: el roce de la uña con zapatos estrechos puede provocar heridas que acaban con una infección.
    • Ir descalzo por sitios públicos como piscinas o vestuarios, ya que los hongos son muy contagiosos. Esta es una de las razones por las que más proliferan en verano.
    • Haber sufrido pie de atleta: la infección de la piel se puede extender a las uñas.

    Síntomas de hongos en la uña del pie

    • Uña que se va amarilleando o volviéndose marrón. Este no es un síntoma definitivo ya que a veces las uñas pueden chupar el pigmento de un esmalte si se deja mucho tiempo. También se pueden poner amarillas a consecuencia de un golpe.
    • Uña quebradiza o descamada.
    • Uña deforme: con engrosamiento por un lado y tacto irregular.
    • Polvillo que aparece al rascar la uña .

    Prevención

    Hay varias cosas que se pueden hacer para evitar que aparezcan los hongos en las uñas:

    • No dejar las uñas pintadas durante más de cinco días. No se debe dejar que desaparezca el esmalte poco a poco ni tampoco rascarlo.
    • Evitar la sudoración en exceso de la zona. Para ello hay que elegir calcetines que absorban el sudor (o cambiarlos a menudo) y elegir un calzado transpirable.
    • No dejar la zona bajo las uñas húmeda. Para ello hay que secar muy bien los pies y las manos.
    • Ir una vez al año al podólogo.
    • Usar calzado en vestuarios, duchas y piscinas públicas.
    • Si ya se han sufrido los hongos, desinfectar los productos que hayan estado en contacto con los pies para evitar que se vuelva a contagiar.

    Las personas que sudan mucho, las que se pintan las uñas y las que han pasado por alguna enfermedad (y por tanto tienen el sistema inmunológico más debilitado) tienen más probabilidades de padecer onicomicosis. Por ello es importante que extremen las precauciones.

  • Pie diabético: qué es y cómo cuidarlo

    Las personas que padecen diabetes pueden experimentar una disminución de la circulación de la sangre y de la sensibilidad en el pie, dando lugar al ‘pie diabético’. Vigilar los pies es imprescindible en estos casos para evitar que pequeñas heridas o llagas den lugar a úlceras.

    Qué es el pie diabético

    La diabetes es una enfermedad en la que los niveles de glucosa (azúcar) de la sangre están muy altos porque el cuerpo no produce o no usa la insulina de manera adecuada. Sin suficiente insulina, la glucosa permanece en sangre. Con el tiempo, este exceso de glucosa puede afectar a distintas partes del cuerpo, como los ojos o los riñones. El pie es una de las partes que más afectada se puede ver por la enfermedad, dando lugar al 'pie diabético'.

    El pie diabético es una alteración clínica producida por unos niveles de glucosa más elevados de lo habitual y que se caracteriza por una disminución de la circulación de la sangre (isquemia) y de la sensibilidad del pie (neuropatía).

    Debido a esta neuropatía es posible que no se sientan heridas como cortaduras, ampollas o llagas, que pueden causar úlceras e infecciones. En casos muy graves, esto podría derivar en una amputación. Al mismo tiempo, el daño a los vasos sanguíneos provocado por la diabetes podría impedir que llegue suficiente sangre y oxígeno a los pies, provocando que no se curen las llagas o infecciones.

    Cuidados

    Además de controlar los niveles de azúcar en sangre, conviene llevar a cabo una buena higiene de los pies y estar atento a la aparición de heridas o llagas. Para ello, hay que revisar los pies todos los días, observando la punta del dedo gordo, el resto de dedos en su parte baja, el talón, la planta y la zona exterior. En el caso de que haya alguna rozadura o herida, lo mejor es acudir a un especialista. Además de esto se recomienda:

    • Lavar los pies a diario con agua tibia y jabón. Conviene comprobar la temperatura del agua con un termómetro porque la falta de sensibilidad en el pie puede hacer que no se perciba su calor real. El pie no debe estar más de cinco minutos en el agua. Después hay que secarlos bien, atendiendo a los espacios interdigitales.
    • Hidratarlos con cremas específicas, pero no en los espacios interdigitales.
    • Las heridas de los pies deben lavarse con agua y jabón y no tratarse con pomadas, alcohol o desinfectantes.
    • Utilizar talco no medicinal para mantener los pies secos si sudan en exceso.
    • Cortar las uñas de forma regular de forma recta para que no haya esquinas que generen una pequeña lesión que derive en infección.
    • Evitar colocar los pies cerca de estufas y radiadores.

    Paralelamente, es recomendable realizar una vez al año un cribaje neuropático y vasculopático para comprobar el grado de sensibilidad e irrigación sanguínea de los pies.

    Elección de calzado y calcetines

    Es imprescindible que las personas con diabetes nunca anden descalzas, incluso dentro de casa. En cuanto al uso y selección de calzado:

    • Debe utilizarse siempre con calcetines. No conviene usar sandalias, chanclas o zapatos que dejen el pie al descubierto. Hay que evitar también los tacones y los zapatos que terminan en punta.
    • Debe ser cómodo, que no provoque rozaduras. A la hora de comprar zapatos conviene hacerlo por la tarde, ya que es el momento del día en el que los pies están más hinchados, lo que garantizará que el resto del día también resulten cómodos.
    • Conviene revisar el interior del zapato antes de ponérselo para evitar que algún elemento (como una piedra) pueda provocar una lesión. También hay que comprobar que estén en buenas condiciones y que la suela no esté estropeada.
    • Es aconsejable tener más de un par de zapatos para ir alternándolos y ventilarlos correctamente.
    • Deben evitarse ligas, gomas o calcetines con bordes elásticos, ya que dificultan la circulación sanguínea. Los calcetines y medias deben cambiarse diariamente (y más de una vez si los pies sudan mucho). Conviene que estén hechos de tejidos naturales y no tengan costuras.

    En Clínica Parra son conscientes del riesgo que supone para la salud el pie de las personas que padecen diabetes. También saben que una buena exploración es de gran importancia para prevenir úlceras o infecciones. Por ello entre sus servicios de podología prestan especial atención al pie diabético y de riesgo. Puedes encontrar su consulta en Avenida Medina Olmos nº 45, 18500, Guadix, Granada.

  • Pies cavos: causas, síntomas y tratamiento

    El pie cavo es un problema bastante frecuente en la población general aunque suele presentarse en su forma más leve. Habitualmente puede originar ligeras molestias pero no alterar la marcha de forma significativa. Si bien no tiene curación (salvo someterse a una cirugía), es posible tomar algunas medidas para aliviar sus síntomas.

    Qué es el pie cavo

    El pie cavo es una deformidad de esta extremidad que consiste en una elevación anómala de la bóveda de la planta, que tiene más arco del habitual. Esto puede ir acompañado de una desviación del eje hacia fuera o hacia dentro. Este tipo de pies concentran su apoyo en la zona del talón y metatarso (bajo los dedos) y no realizan el apoyo que deberían por la parte media y externa del pie. Además en muchos casos los pies cavos son más pequeños debido a la retracción que se genera en toda la musculatura.

    Causas del pie cavo

    El origen del pie cavo tiene un componente neurológico y de afección muscular. Es decir, se asocia a problemas en el desarrollo del sistema neuro-músculo-esquelético. En muchos casos el pie cavo se relaciona con una enfermedad neurológica que genera la retracción muscular, razón por la cual es importante que el paciente con pies cavos acuda a un especialista que determine el origen del problema.

    En otras ocasiones el pie cavo aparece sin una causa que lo justifique. No obstante, algunos especialistas afirman que la afección aparece con frecuencia en varias personas de la misma familia, si bien no se ha podido demostrar una transmisión hereditaria real.

    Síntomas del pie cavo

    El pie cavo en edades tempranas (salvo que tenga causa neurológica), suele presentar pocas molestias y no altera la marcha de forma significativa. No obstante, con el paso de los años, la rigidez y tensión provocadas por el pie cavo pueden dar lugar a síntomas como:

    • Dolor en la musculatura de la zona plantar, el dorso, el talón y la almohadilla plantar de la zona delantera del pie, así como en los dedos. Al ejercer más tensión en la zona del pie que queda entre el tobillo y los dedos no sólo aparece el dolor, sino que se acorta la longitud del pie y surgen dificultades para calzar zapatos adecuados.
    • Sensación de inestabilidad o aparición de esguinces por la falta de un buen apoyo en la zona externa del pie.
    • Formación de hiperqueratosis: durezas dolorosas en las zonas de mayor apoyo, que el cuerpo forma para defenderse de la alta presión.
    • Dedos en garra.
    • Tendinitis.
    • Lumbalgias frecuentes: la tensión que se genera en el pie se trasmite a la musculatura posterior de la pierna, generando la sobrecarga a nivel lumbar.
    • Dificultad para permanecer de pie sin moverse.

    Tratamiento del pie cavo

    Ya que no se puede curar, el objetivo principal del tratamiento del pie cavo es el alivio de los síntomas. Para ello el médico suele recomendar:

    • El uso de plantillas ortopédicas a medida adaptadas por un podólogo: las plantillas permiten mejorar los apoyos y ejes dinámicos siempre que se estén utilizando. En el caso de los niños, las plantillas pueden incluso ayudar a realinear las alteraciones estructurales y corregir el pie cavo.
    • La elección de zapatos cómodos, flexibles y anchos para permitir la movilidad en los dedos. Los zapatos además, deben sujetar bien el pie mediante cordones o hebillas.
    • Acudir al fisioterapeuta: en una sesión de fisioterapia, el profesional puede ayudar a movilizar, relajar y dotar de mayor flexibilidad a toda la estructura y especialmente a la fascia plantar para disminuir el dolor. Asimismo el fisioterapeuta puede enseñar a realizar pequeños ejercicios que ayuden a dotar de más flexibilidad a las articulaciones del pie, para evitar la inestabilidad y los esguinces.

    En casos muy severos en los que no hayan dado resultado otras medidas, sí puede ser necesario un abordaje quirúrgico completo que corrija todas las causas de la deformidad.

    Si sospechas que padeces de pies cavos, puedes acudir a Clínica Parra Vázquez, que tiene una unidad especializada en podología. Sus profesionales, que cuentan con conocimientos de medicina general, fisiología y anatomía, atenderán el caso particular para tratar de mejorar la salud del pie. Puedes encontrar su consulta en Avenida Medina Olmos nº45, 18500, Guadix, Granada.

  • Pies planos: causas, síntomas y tratamiento

    El pie plano es una afección de esta extremidad caracterizada por la falta de bóveda plantar que, si bien no suele ser molesta, puede llegar a causar dolores en las piernas e incluso en espalda y cadera.

    Qué es el pie plano

    El pie plano es una afección caracterizada por la falta de arco longitudinal o de bóveda plantar, lo que hace que la planta del pie entera toque el suelo cuando la persona está de pie. La huella de un pie plano es fácil de identificar porque carece de su curva característica o ésta es menos pronunciada, al contrario que ocurre con el ‘pie cavo’.

    Existen dos tipos de pie plano:

    • Pie plano flexible: es el más común. Se refiere al pie que es plano cuando la persona lo apoya en el suelo pero que vuelve a formar el arco cuando se levanta o se pone de puntillas. Usualmente se relaciona con la retracción del tendón de Aquiles, lo que produce dolor y aumento del consumo energético por sobrecarga de los músculos.  
    • Pie plano rígidos: no presenta arco plantar en ninguna circunstancia. Se produce bien porque el hueso astrágalo esté verticalizado ; o bien porque haya una coalición tarsal, es decir dos huesos del pie que han salido unidos y no forman el puente. Provoca dolores localizados en pies, pantorrillas y columna lumbar.

    Causas del pie plano

    El pie plano en primer lugar puede surgir precisamente por la falta de desarrollo del arco plantar durante la infancia. El arco del pie se forma entre los 3 y los 8 años, razón por la cual es normal que los niños presenten pie plano. Esta afección debe desaparecer con el crecimiento, pero en ocasiones no es así, quedando el pie plano como deformación permanente.

    El pie también se puede aplanar con el paso del tiempo, eliminando el arco que se había formado durante la niñez por la debilitación de los tejidos. El sobreuso, una lesión o una enfermedad pueden causar daño en los tendones que ayudan a sostener el arco, provocando que se aplane la planta. Los factores de riesgo que predisponen a desarrollar el pie plano son principalmente la obesidad, una lesión en el pie o tobillo, artritis reumatoide, envejecimiento y diabetes.

    Síntomas del pie plano

    Habitualmente el pie plano no tiene por qué ser doloroso, e incluso se puede vivir con ausencia del arco plantar sin ningún tipo de sintomatología. No obstante, la falta de arco puede provocar:

    • Dolor en la musculatura de la zona interna de la pierna: debido a que el pie cae hacia dentro, la pierna trabaja forzada y se puede producir una tendinitis.
    • Dolor en el dorso al hundirse el pie: los huesos en la zona dorsal se pellizcan, produciendo picos artrósicos.

    También es posible que se sufran caídas, aumento de la sensibilidad y torpeza al caminar. Asimismo, el funcionamiento alterado del pie puede ocasionar lesiones de rodilla a largo plazo, inflamación del periostio y mala alineación de la cadera, con sus consecuentes dolores.

    Tratamiento del pie plano

    El pie plano no necesita tratamiento si no produce molestias. No obstante, en caso de que cause dolor o problemas al caminar, el médico puede recomendar:

    • Usar soportes para el arco (dispositivos ortopédicos) como cuñas, plantillas o zapatos ortopédicos.
    • Hacer ejercicios de estiramiento: en el caso de personas con pie plano que tienen el tendón de Aquiles acortado, se pueden hacer estiramientos para estirar este tendón.
    • Utilizar calzado con buen soporte, ancho, cómodo, flexible, bien ventilado y con adherencia al suelo.
    • Tomar antiinflamatorios no esteroideos.
    • Fisioterapia para un alivio temporal: incluye la realización de ejercicios para fortalecer la musculatura implicada y estimular la formación del arco plantar.
    • Cirugía: para los casos de pies planos valgos con anomalías en los medios de unión articular o astrágalo vertical, con marcha antiálgica o con inestabilidad de articulaciones pie-tobillo, entre otros.

    En el caso de que el pie plano produzca un dolor leve también es importante evitar las actividades que puedan empeorar la enfermedad, optando por las de bajo impacto (caminar o nadar) en lugar de saltar o correr. También es recomendable adelgazar para reducir la sobrecarga en los pies en caso de sobrepeso.

    Si sospechas que padeces de pies planos, puedes acudir a Clínica Parra Vázquez, que tiene una unidad especializada en podología. Sus profesionales cuentan con conocimientos de medicina general, fisiología, anatomía y otras ramas de la medicina para tratar de la mejor manera la salud del pie. Puedes encontrar su consulta en Avenida Medina Olmos nº 45, 18500, Guadix, Granada.