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  • Beneficios de la avena ante enfermedades

    Avena: qué es

    La avena ha sido consumida como alimento desde la antigüedad. Se trata de un cereal perteneciente a la familia ‘Poaceae’, mayormente cultivado en Europa y Norteamérica, adaptándose a climas húmedos y frescos. En los últimos años, su consumo se ha visto incrementado, algo que se ha dejado notar en los países especialmente productores como Rusia, Canadá, Finlandia, Polonia o Estados Unidos. 

    En España, el consumo de avena ha ido en aumento desde los 0.43 kilogramos por persona al año determinados en 2013 por la División de Estadística de la FAO, Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura. Una cantidad que evoluciona si se valora que apenas llegaba al 0.19 en 1990. 

    Y es que los cereales han sido base de dieta de la humanidad desde hace miles de años. La avena, en los últimos tiempos, ha ido consolidándose con el paso del tiempo hasta el punto de ser uno de esos recursos a los que acudir incluso para mejorar en lo que a salud concierne. Hoy analizaremos cuáles son las propiedades nutricionales de la avena, cuáles son sus beneficios para nuestro organismo en caso de padecer ciertas patologías. 

    Propiedades nutricionales de la avena

    La realidad es que la avena se extrae de una planta y para hacerse los medicamentos se emplean partes como la semilla (avena), las hojas, el tallo (paja de avena) y el salvado (la cubierta exterior de la avena integral). También destacan productos como la harina de avena.  De hecho, el salvado de avena y la avena integral se emplean para la presión arterial alta, el colesterol alto, la diabetes y problemas de digestión, entre otras problemáticas.   En especial se emplea para reducir los niveles de colesterol y el riesgo de cardiopatía. 

    La avena se clasifica en cereal de grano entero (esos granos que conservan las tres partes que los componen, germen, endospermo y salvado). Un cereal con un valor energético de 361 kilocalorías por 100 gramos y se la considera fuente de proteínas de bajo coste y destaca su alto contenido en fibra

    En lo que se refiere también a las propiedades nutricionales de la avena, presenta un contenido en hidratos inferior al resto de cereales y un aporte de lípidos superior al resto, aportando ácidos grasos monoinsaturados y poliinsaturados, considerados como grasa saludable. 

    Además, la avena destaca por tener un alto contenido en hierro, magnesio, zinc, fósforo, tiamina (vitamina B1) y vitamina B6, folatos, potasio y vitamina E. En especial destaca por su alto contenido en fibra, especialmente en betaglucanos. La fibra mejora el tránsito intestinal, además de atenuar los niveles de colesterol y glucosa en sangre. 

    Además, retrasa el vaciamiento gástrico produciendo mayor saciedad y sensación de plenitud. Por su parte, los betaglucanos se consideran el componente activo más relevante de la avena debido a sus beneficios que podrían ayudar a prevenir y mejorar los síntomas de diabetes, cáncer y enfermedad cardiovascular

    Cabe resaltar que las avenantramidas cuentan con una actividad antioxidante de 10 a 30 veces mayor que la de otros compuestos fenólicos. Disponen de propiedades antiinflamatorias y antiaterogénicas, además de ayudar a controlar la presión arterial al producir óxido nítrico (vasodilatador). 

    Beneficios de la avena ante enfermedades

    Como decimos, la avena muestra unos beneficios potenciales en su acción sobre diferentes patologías. Tiene su influencia en la diabetes, en enfermedades cardiovasculares, en el cáncer, en celiaquía, en obesidad y en patologías intestinales.  La recomendación general apunta que, en el marco de una alimentación saludable, debido a sus beneficios nutricionales y sobre la salud, por su composición nutritiva y por los otros componentes no nutritivos/bioactivos que contiene, sería aconsejable fomentar el consumo de avena en la población española en los diferentes momentos del día. 

    En lo que respecta a la diabetes, la avena se presenta como beneficio al disminuir la glucosa en ayunas. Además, mejora la sensibilidad a la insulina y reduce la concentración de hemoglobina glicosilada, de interés en situación de prediabetes.  En lo que respecta a enfermedades cardiovasculares, por medio de la avena logramos una reducción del colesterol sanguíneo, disminución de niveles de LDL y triglicéridos, aumenta los niveles de HDL y sus propias propiedades antiinflamatorias. 

    Sobre el cáncer cabe destacar que retrasa el crecimiento de líneas celulares de cáncer e induce a la muerte celular de estas. En lo que respecta a la celiaquía cabe resaltar que en un especialista debe evaluar el caso particular del paciente. Sí se presenta la avena como beneficio para otro problema como la obesidad o las enfermedades intestinales, ya que disminuye la distensión, el dolor abdominal, las flatulencias y mejora el estreñimiento

    *NOTA: Este artículo tiene una finalidad informativo- divulgativa. Siempre ha de ser un médico especialista el que determine los procesos de diagnosis, tratamiento y terapias complementarias que estime. Si cree que puede estar enfermo acuda a su centro de salud o a un especialista colegiado, bajo ningún concepto se automedique o tome decisiones relativas a su salud en virtud de lo leído aquí o en cualquier otro sitio web.

    FUENTES: 

    “Datos actuales sobre las propiedades nutricionales de la avena”, Fundación Española de la Nutrición (FEN) 

    Portal de Información de los Institutos Nacionales de Salud de EEUU

     

  • Día Mundial Sin Tabaco: subir los impuestos para reducir su consumo

    Como cada 31 de mayo la OMS celebró el Día Mundial Sin Tabaco en esta fecha dedicada a resaltar los riesgos para la salud asociados al consumo de tabaco y a promover políticas eficaces para reducirlo. Los objetivos marcados este año fueron contribuir a proteger generaciones presentes y futuras no solo de sus devastadoras consecuencias para la salud, sino también de los problemas sociales, ambientales y económicos que produce. Por ello se propuso y alentó a los gobiernos a que aumenten los impuestos sobre el tabaco hasta niveles que reduzcan su consumo.

  • Enfermedades que causan manchas en la piel

    En ocasiones la piel se empieza a llenar de manchas marrones, blancas o rojas que no tienen su origen en el sol o la edad, sino en alguna enfermedad. Acudir al médico para identificar su causa es imprescindible para poder aplicar el tratamiento correspondiente. También hay que acudir a un dermatólogo en periodos vitales que pueden generar manchas en la piel –como durante los cambios hormonales del embarazo o la menopausia– y si existe propensión genética a la aparición de manchas.

    Manchas en la piel a causa de una enfermedad

    • Melasma: enfermedad que produce manchas marrones simétricas principalmente en la cara (frente, mejillas o labio superior). Estas manchas tienen los bordes difusos y no presentan costras. Suele aparecer en personas con la piel más oscura, esencialmente mujeres jóvenes. Entre las causas principales de su aparición está la predisposición personal y hereditaria, aunque existen otros factores desencadenantes como la exposición solar o los cambios hormonales (provocados por el uso de anticonceptivos orales, el embarazo o problemas de tiroides). 
    • Acantosis nigricans: oscurecimiento de la piel del cuello, ingles y axilas, acompañada de engrosamiento de estas zonas de la epidermis. Entre sus causas están los trastornos endocrinos y hormonales y la reacción a los medicamentos.
    • Pitiriasis versicolor: causa parches secos, escamosos y con picazón que son más claros u oscuros que la piel de alrededor. Crecen habitualmente agrupados y con lentitud. El hongo que causa estas manchas habitualmente vive de forma natural en la piel, pero por alguna alteración se multiplica y da origen a las manchas.
    • Pitiriasis alba: es una enfermedad no cancerosa que causa manchas rojas, escamosas y con picazón que después dejan manchas blancas y tenues. Suele aparecer entre los 3 y los 16 años y afectar a la cara, aunque también puede surgir en cuello, hombros y brazos.
    • Vitiligio: causa la aparición de manchas blancas en la piel en aquellos lugares donde las células que producen pigmento (color) se han destruido. Estas manchas suelen aparecer en lugares expuestos al sol y se desarrollan en torno a los 20 años. Su causa no está muy clara, aunque los investigadores creen que podría ser una enfermedad autoinmune hereditaria.
    • Psoriasis: las manchas de la psoriasis son secas, se descaman y causan picor. Su centro es blanco y sus bordes rojos. Suelen aparecer antes de los 30 o después de los 50. Están relacionadas con factores genéticos y no son contagiosas.
    • Dermatitis atópica: es un tipo de alergia que suele ser más común en la infancia, aunque también afecta a adultos. Deja áreas blanquecinas en la piel muy resecas que pican y se descaman.
    • Milia: las milias son protuberancias elevadas blancas en la piel que están llenas de líquido y que suelen ser indoloras. Puede aparecer cuando la queratina queda atrapada bajo la capa externa de la piel o como resultado de daños al tejido, ampollas, inflamación de la piel… Existe además una enfermedad llamada milia en placa que produce el mismo efecto, aunque las milias están rodeadas en este caso de piel elevada, roja, escamosa y con picazón. No tiene causa conocida.
    • Lupus: es una enfermedad autoinmune que provoca manchas rojas en forma de mariposa en el rostro así como heridas en la boca y la nariz. Estas manchas suelen ir acompañadas de fiebre, dolor en las articulaciones y cansancio.

    Manchas provocadas por el sol y la edad

    A menudo las manchas que aparecen en la piel son consecuencia del sol y la edad. La exposición a los rayos solares puede provocar la aparición de pecas y otras manchas, dañando la dermis. Las manchas solares (hipomelanosis guttata) son áreas blancas que aparecen por haber perdido el pigmento de la piel a causa del envejecimiento de la misma por la exposición al sol o por factores hereditarios. Son inofensivas y, en sí mismas, no sugieren el desarrollo de una enfermedad.

    Por otra parte, las manchas que aparecen con la edad (seniles) son frecuentes en personas mayores de 50 años. También pueden aparecer en gente más joven si han pasado mucho tiempo al sol. Estas manchas de color tostado, marrones o negras, suelen aparecer principalmente en los hombros, los brazos, el rostro y las manos, por ser las zonas más expuestas al sol. Dichas manchas son inofensivas y no necesitan tratamiento salvo que se observe un cambio, en cuyo caso se deberá consultar a un médico para descartar una enfermedad como melanoma.

    A pesar de que son manchas inofensivas, conviene utilizar protección solar y evitar exponerse al sol durante mucho tiempo ni hacerlo en las horas de más radiación. La exposición directa a rayos ultravioletas provoca hiperpigmentación y puede causar alteraciones en la piel precursoras de enfermedades.

  • La salud respiratoria, un reto global presente y futuro

    El coste total de las enfermedades respiratorias en Europa, donde cada año mueren 600.000 personas por estas patologías, es de 380.000 millones de euros anuales, de los que más de 200.000 se destinan sólo al tratamiento del asma y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC). Estos fueron algunos datos expuestos por una veintena de expertos internacionales reunidos el pasado mes de junio en el CaixaForum convocados por B•Debate, la Fundación Barcelona Respiratory Network (BRN), y en colaboración con la American Journal of Respiratory and Critical Care Medicine (AJRCCM), la revista científica de más impacto en el mundo en este ámbito.

  • Las enfermedades más comunes del invierno

    El invierno es una de las épocas del año en las que más gente enferma, principalmente por los cambios de temperatura, la debilidad del sistema inmunológico y la cantidad de virus que hay en el ambiente. De hecho, es la estación en la que más infecciones respiratorias se padecen, entre otras razones porque se pasa más tiempo en espacios cerrados con muchas personas y porque el frío es aliado de los gérmenes. Estas son algunas de las enfermedades más frecuentes durante los meses de invierno.

    Resfriado

    Aunque el resfriado puede aparecer durante todo el año, suele ser más común en otoño e invierno por la bajada de defensas. Provocado por un virus, suele durar de 3 a 5 días y se identifica por los siguientes síntomas: congestión o secreción nasal, tos, estornudos, dolor de garganta, ojos llorosos y fiebre baja en algunos casos.

    Gripe

    La gripe está causada por el virus Influenza y tiene su pico de contagio entre los meses de octubre y febrero. Algunos de sus síntomas son similares a los del resfriado, si bien la gripe se identifica principalmente por fiebre alta y malestar generalizado que provoca fatiga y dolor muscular. Dichos síntomas aparecen normalmente de forma repentina.

    A menudo esta enfermedad obliga a quien la padece a permanecer durante algunos días en reposo, ya que sus síntomas se pueden alargar entre una y dos semanas. Para la gripe existe una vacuna, que se debe administrar a las personas con alto riesgo de sufrir complicaciones.

    Bronquitis

    Es la inflamación de la pared interna de los bronquios, los conductos por los que circula el aire para llegar al pulmón. Puede tener su origen en bacterias y virus y, de hecho, suele seguir a un resfriado o infección viral. Durante la bronquitis los pacientes sufren dificultad para respirar, tos persistente con expectoración, fiebre, cansancio y decaimiento. En ocasiones puede derivar en neumonía, por lo que hay que regresar al médico en caso de que la fiebre sea muy alta o los síntomas persistan durante más de 15 días.  

    Faringitis

    Es la inflamación de la faringe, que puede tener su origen en un virus (como el del resfriado o la gripe) o en una bacteria (como el estreptococo). Suele provocar picazón y dolor de garganta intenso, ganglios linfáticos inflamados, dificultad para tragar e incluso fiebre en caso de tener su origen en una bacteria.

    Gastroenteritis

    Es la inflamación de la membrana interna del intestino que está provocada, en la mayoría de los casos, por el norovirus. Este virus es muy contagioso y especialmente resistente a bajas temperaturas. Sus principales síntomas son diarrea, dolor abdominal, vómitos, dolor de cabeza, fiebre, escalofríos y deshidratación.

    Neumonía

    Es una inflamación total o parcial del pulmón causada por una infección viral o bacteriana principalmente. Sus síntomas son: fiebre alta, dolor torácico, dolor de cabeza, tos con expectoración, debilidad, dolores musculares y, en algunos casos, dificultad para respirar. Si la neumonía es grave puede requerir hospitalización y la administración de medicamentos por vía endovenosa.

    Consejos para evitar el contagio

    Para prevenir el contagio de todas estas enfermedades es recomendable seguir una serie de pautas:

    • Lavarse las manos con frecuencia, especialmente tras sonarse la nariz o toser y antes de manipular alimentos.
    • Evitar los cambios bruscos de temperatura.
    • Tapar la boca al toser o estornudar con el antebrazo o un pañuelo desechable, en lugar de las manos.
    • Ventilar la casa a diario durante al menos 20 minutos.
    • Evitar el contacto directo con personas contagiadas.
    • Mantener una alimentación equilibrada. Es recomendable aumentar el consumo de alimentos ricos en vitaminas A y C (ya que ayudan a fortalecer las defensas) y mantenerse bien hidratado.

    No obstante, hay que tener en cuenta que, en ocasiones, es inevitable padecer estas enfermedades. En caso de que se empiecen a reconocer sus síntomas lo mejor es acudir al médico, ya que recomendará el mejor tratamiento para disminuir las molestias y curar la dolencia.