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  • Cómo aliviar y prevenir el dolor provocado por los gases

    La acumulación de gases intestinales (llamada meteorismo), provoca varios síntomas fácilmente identificables: abdomen hinchado, aumento de la cantidad de aire eliminado por la boca (eructos), ruidos intestinales y dolor abdominal. Este último puede llegar a ser bastante molesto, pero se puede aliviar si se siguen algunos consejos.

    Por qué aparece el dolor de gases

    Los gases se producen en el intestino delgado y pueden tener su origen en varias causas:

    • Ciertos hábitos alimenticios. Se traga aire inconscientemente al hablar mientras se come, al masticar deprisa y al beber con pajita.
    • Ingesta de bebidas carbonatadas.
    • Los gases que se producen durante la fermentación de los alimentos en el colon, especialmente cuando éstos tienen mucha fibra. 
    • El uso de medicamentos que alteran la flora intestinal.
    • Circulación de algunos gases de la sangre al intestino.

    Asimismo, los gases pueden ser síntoma de una enfermedad gastrointestinal como la intolerancia a la lactosa, la gastritis, la enfermedad de Crohn o el síndrome del intestino irritable. Por ello, si los síntomas de gases son persistentes se debe acudir al médico para que analice su posible relación con alguna enfermedad.

    Cómo aliviar el dolor de gases

    Para aliviar el dolor provocado por la acumulación de gases se pueden seguir varios consejos.

    • Hacerse un masaje: un sencillo masaje puede aliviar el dolor de gases y ayudar a la expulsión de los mismos. Para hacerlo hay que colocar los dedos en la parte alta del estómago (bajo las costillas) y friccionar varias veces de arriba a abajo. También se pueden usar los dedos para realizar suaves masajes circulares sobre el abdomen en el sentido de las agujas del reloj, como si se estuviera empujando los gases fuera del cuerpo. 
    • Presionar el abdomen: una forma eficaz de eliminar los gases es comprimir el abdomen. Para ello hay que acostarse boca arriba y doblar las rodillas, presionándolas sobre la barriga con ayuda de los brazos.
    • Levantarse: ante el dolor de gases no es recomendable quedarse sentado ni tumbado. Está demostrado que el movimiento ayuda a eliminar los gases y a reducir la hinchazón. Por ello lo mejor es levantarse y caminar un poco.
    • Tomar té de hinojo con toronjil: posee propiedades antiespasmódicas que ayudan a eliminar los gases y a disminuir el dolor.
    • Realizar un ejercicio de alivio del dolor: existen varios ejercicios que ayudan a reducir el dolor de gases. Uno de ellos consiste en tumbarse sobre el suelo con las rodillas flexionadas y los brazos por encima de la cabeza. A continuación hay que girar la cadera para llevar las rodillas a un lado, respirar suavemente y girar despacio hacia el otro lado. Para hacerlo bien hay que procurar que el tronco y los hombros no se muevan, sino que sólo giren las piernas.
    • Aplicar calor en la barriga con una almohadilla térmica: el calor relaja los músculos del intestino, ayudando a que el gas circule. Además puede reducir la sensación de dolor.
    • Tomar fármacos antiflatulentos, como los derivados de la simeticona o dimeticona. 

    Cómo prevenir el dolor de gases

    Dado que la aparición de los gases está muy relacionada con los hábitos alimentarios, cambiar un poco la dieta puede prevenir el meteorismo. Algunos consejos para conseguirlo son:

    • Evitar el consumo de alimentos con alto contenido de carbohidratos, porque son difíciles de digerir.
    • Reducir el consumo de alimentos ricos en fibra como habichuelas, brócoli o coliflor.
    • Disminuir la ingesta de alimentos fritos y grasos, pues la grasa retrasa la eliminación de los gases.
    • Evitar las bebidas con gas.

    Además de los cambios en la dieta, se pueden seguir estas pautas para prevenir el dolor causado por la acumulación de gases:

    • Beber poco líquido durante las comidas y evitar el uso de pajitas. Tampoco es recomendable beber directamente de la botella.
    • Masticar despacio los alimentos y no hablar demasiado durante la comida.
    • No abusar del consumo de chicle y caramelos duros, ya que favorecen la ingesta de aire.
    • No utilizar ropa ajustada.
    • No fumar: también aumenta la ingesta de aire.
    • Caminar 10 o 15 minutos después de comer.
    • Evitar el estreñimiento: cuando las heces se compactan, bloquean la salida de los gases. Hacer ejercicio y consumir agua, frutas y verduras reduce el riesgo de sufrir estreñimiento y, consecuentemente, de acumular gases.

    Si el meteorismo es síntoma de una enfermedad concreta, el tratamiento de la dolencia responsable reducirá la aparición de los gases.

  • Cómo aliviar y prevenir los ataques de migraña

    Los ataques de migraña provocan en quien los sufre un intenso dolor que puede dificultar la realización de actividades cotidianas durante varias horas. Para aliviarlos y prevenirlos, además de recurrir a ciertos fármacos, se pueden realizar algunos cambios en el estilo de vida.

    Qué es la migraña

    Según explica la Asociación Española de Migraña y Cefalea (AEMICE) la migraña es “un desorden neurológico que se manifiesta en un dolor de cabeza intenso o grave”. Este dolor afecta a la parte frontal o a toda la zona del cráneo y se presenta en forma de ataques que pueden durar desde cuatro a 72 horas.

    Aunque no se conoce exactamente el origen de la migraña, parece tener relación con la genética y con ciertos factores ambientales. Entre los agentes que pueden desencadenar un ataque de migraña están: los cambios hormonales, la deshidratación, tomar bebidas alcohólicas o café, el estrés y la depresión, estímulos sensoriales potentes como luces brillantes u olores fuertes, cambios en el sueño, esfuerzo físico intenso, cambios climáticos, ingesta de ciertos medicamentos y consumo de alimentos con tiramina, nitritos, aspartamo o glutamato monosódico.

    Síntomas de la migraña

    Los principales síntomas de un ataque de migraña son:

    • Dolor que generalmente aparece en un lado de la cabeza, aunque puede expandirse por toda la cabeza. Este dolor es gradual, ya que comienza de forma leve y aumenta a medida que pasan las horas.
    • En ocasiones es un dolor que palpita o late.
    • Sensibilidad a la luz, al sonido y, en ocasiones, al olfato y el tacto. De hecho, la luz, el ruido y los movimientos suelen empeorar el dolor.
    • Náuseas y vómitos.

    En algunas ocasiones los síntomas principales de la migraña van acompañados de otros (aura) que pueden afectar a diferentes sentidos, principalmente la vista. Estos síntomas suelen ser previos al dolor aunque a veces también suceden durante y después del mismo. Algunos ejemplos de aura de migraña son:

    • Visualización de formas, puntos brillantes o destellos de luz.
    • Pérdida de visión.
    • Entumecimiento o debilidad en el rostro o un lado del cuerpo.
    • Dificultad para hablar.
    • Sensaciones de hormigueo en un brazo o una pierna.
    • Sensación de oír ruidos o música.
    • Movimientos incontrolables.

    Cómo aliviar los ataques de migraña

    Los ataques de migraña pueden ser tan intensos que dificultan la realización de actividades cotidianas. Para disminuir el dolor el médico puede recetar diferentes fármacos como analgésicos, triptanos y AINES (antinflamatorios no esteroideos), así como medicamentos contra las náuseas. Estos fármacos actúan mejor cuando se toman ante el primer síntoma de migraña.

    Además de tomar los medicamentos recetados por el médico, es recomendable seguir estos consejos:

    • Descansar en una habitación tranquila y oscura. Hay que evitar los estímulos que provocan la crisis o son molestos, como la luz o el movimiento.
    • Intentar dormir.
    • Respirar lenta y profundamente, concentrándose en cómo el aire entra y sale del cuerpo.
    • Colocar un paño frío sobre la cabeza.
    • No fumar ni tomar bebidas con cafeína ni alcohólicas.

    Cómo prevenir la migraña

    No todos los ataques de migraña se pueden prevenir. Sin embargo, puede resultar útil aprender a reconocer los desencadenantes de los ataques (ciertas comidas, luces, medicamentos…). Para identificarlos se puede elaborar un diario en el que se apunte qué días se produjeron las crisis, lo que se comió y bebió el día anterior, cuánto se durmió, qué estaba haciendo cuándo apareció el dolor, cuánto tiempo duró éste y cómo se alivió. Con esta información el médico puede ayudar al paciente a identificar los desencadenantes y, consecuentemente, a evitarlos.

    Asimismo, es posible realizar algunos cambios en el estilo de vida para evitar la migraña:

    • Mantener horarios regulares del sueño, intentando dormir siete u ocho horas al día. Dichos horarios se deben mantener también los fines de semana. Antes de dormir es conveniente realizar actividades relajantes para mejorar la calidad del sueño, como escuchar música suave o tomar un baño caliente.
    • Cuidar especialmente la alimentación: las personas con migraña deben evitar alimentos que puedan desencadenar las crisis, como chocolate, las comidas procesadas, el queso curado o el vino. Asimismo, es importante establecer una rutina para comer siempre a la misma hora y en cantidades parecidas.
    • Evitar el estrés y la ansiedad. Para manejarlos se pueden aprender técnicas de meditación o yoga.
    • Dejar de fumar y beber alcohol.
    • Hacer ejercicio de manera regular.
    • Disminuir paulatinamente la cantidad de cafeína consumida.
    • Usar gafas de sol si la luz favorece los ataques.

    Por otro lado, si las migrañas son muy frecuentes e intensas, el médico puede recomendar medicamentos preventivos, cuyo objetivo es reducir tanto la frecuencia de los ataques como su gravedad y duración. Algunos de los medicamentos que se pueden recetar son: fármacos para reducir la tensión arterial, betabloqueantes, neuromoduladores, anticonvulsivos, antidepresivos, calcioantagonistas y anticuerpos monoclonales. También se puede recurrir a la inyección de toxina botulínica A para los casos de migraña crónica.

  • Por qué aparece la tortícolis y cómo aliviarla

    La tortícolis es la contracción prolongada de los músculos del cuello (esternocleidomastoideo, trapecio, escalenos...) que provoca dolor cervical, movimiento limitado y rigidez. Como consecuencia de la contractura, el cuello puede quedar inclinado en una postura poco natural y un hombro puede estar más alto que otro. Aunque si es leve puede resolverse sola, en algunos casos será necesario tomar algunas medidas para evitar molestias.

    Causas de la tortícolis

    La tortícolis puede aparecer por diversas razones. La tortícolis común suele surgir de forma puntual tras un gesto o movimiento brusco, una mala postura sostenida en el tiempo (p.ej. sujetar el teléfono entre el hombro y la cabeza), un espasmo muscular causado por el frío o un traumatismo.

    Otras razones por las que puede aparecer la tortícolis son:

    • Estrés, tensión y fatiga: se acumulan en la zona cervical y provocan tortícolis espasmódica psicógena. En este caso aparecen crisis espasmódicas de la musculatura cervical que pueden ir acompañadas de dolor de cabeza, mareos y contracturas.
    • Mala postura del feto durante el embarazo: la posición incorrecta de la cabeza del bebé mientras se desarrollaba en el útero puede ocasionar una tortícolis congénita. La tortícolis en el momento del nacimiento también puede aparecer si existe una lesión en los músculos o el riego sanguíneo que va al cuello.
    • Alteraciones de la columna, como una hernia de disco o escoliosis.
    • La ingesta de ciertos fármacos.
    • Genética: la tortícolis puede tener un factor hereditario.

    La tortícolis también puede ser consecuencia de algunas dolencias, como tumores del sistema nervioso central, hematomas espinales epidurales y enfermedades neurológicas como el Párkinson, entre otras. En otras ocasiones su causa es desconocida, en cuyo caso se denomina tortícolis ideopática.

    Cómo aliviar el dolor provocado por la tortícolis

    La tortícolis común generalmente se resuelve sola en una semana. Para aliviar el dolor producido por la misma se pueden seguir varias recomendaciones:

    • Aplicar calor en el cuello durante 10 minutos.
    • No forzar los músculos de la zona y adaptar la actividad cotidiana a las molestias que produce la contractura. No obstante, hay que huir de la inmovilización salvo que así lo indique el médico.
    • Realizar un pequeño masaje en la zona de hombros, cuello, nuca y cabeza.
    • Tomar analgésicos antiinflamatorios. Si el médico lo prescribe, también se pueden tomar relajantes musculares.
    • Acudir al fisioterapeuta: a través del masaje, estiramientos pasivos, punción seca, infrarrojos y otras técnicas puede ayudar a mejorar los síntomas.
    • Realizar ejercicios de estiramiento para trabajar la flexión, rotación e inclinación del cuello. Algunos muy útiles son:
      • Inclinar el cuerpo hacia delante: con las piernas abiertas,¡ hay que inclinar el cuerpo hacia delante, dejando que cuelguen los brazos y la cabeza durante unos dos minutos. El objetivo es que el peso de la cabeza colgando aumente el espacio entre las vértebras cervicales y disminuya el espasmo de los músculos del cuello. Es importante que el cuerpo esté relajado.
      • Empujar la cabeza: para hacer este ejercicio hay que colocar una mano en el lado de la cabeza donde está la tortícolis. A continuación hay que empujar la cabeza contra la mano durante cinco segundos y después descansar otros cinco. Es recomendable hacer una serie de cinco repeticiones. El objetivo del ejercicio es aumentar poco a poco la amplitud del movimiento.

    No es recomendable utilizar collarín salvo que lo indique el médico, ya que esto debilita los músculos de la zona por no utilizarlos. Generalmente el uso de collarín se limita a las situaciones en las que hay que restringir la movilidad porque las vértebras están inestables a causa de un trauma.

    Es aconsejable acudir al médico en caso de que la tortícolis no desaparezca en una semana o si surgen síntomas como hormigueo, pérdida de fuerza o dolor en el brazo, dificultad para respirar o tragar, fiebre, vértigo, mareos o naúseas. Asimismo, hay que ir al médico si aparecen episodios recurrentes de tortícolis en poco tiempo, ya que habría que identificar su causa.

    Cuando la tortícolis no está provocada por las malas posturas o movimientos bruscos sino por otras afecciones y daños en el sistema nervioso, la columna o los músculos, éstos pueden requerir tratamientos específicos. En el caso de la tortícolis congénita, los niños pueden necesitar estiramientos pasivos para alargar el cuello acortado y una cirugía para resolver los problemas derivados de los defectos en la formación de la columna.

    Cómo prevenir la tortícolis

    Para prevenir la aparición de la tortícolis es importante seguir estas recomendaciones:

    • Si se trabaja sentado, hay que levantarse unos minutos cada hora. En los descansos es conveniente realizar unos ejercicios de cuello, como girar lentamente la cabeza de un lado a otro y subirla y bajarla sin forzar.
    • Evitar la semiflexión de la cabeza que se hace al mirar el móvil o el teclado del ordenador.
    • Aprender a relajarse y a gestionar el estrés y la tensión para evitar que el cuello se agarrote.
    • Evitar las malas posturas al dormir, trabajar con el ordenador o hablar por teléfono. La cabeza no debe estar demasiado alta ni demasiado baja al acostarse.
    • No realizar movimientos bruscos con el cuello.