embarazo - Salud IDEAL

  • ¿Cómo cuidar la boca durante el embarazo?

    Un embarazo conlleva muchos e importantes cambios en la mujer; cambios en los estados de ánimo, en la jerarquía de preocupaciones, y cómo no, en el organismo. Por ello, es importante que también se produzcan cambios en los hábitos del día a día. 

  • ¿Es la dieta mediterránea un patrón nutricional saludable durante el embarazo?

    Dra. Virginia Aparicio García-Molina,docente en el Máster en Alimentación, Ejercicio y Deporte para la Salud, Universidad de Granada (UGR)

    Una adecuada nutrición es fundamental para la salud de la gestante y el feto. De hecho, los hábitos nutricionales adquiridos por la madre durante su embarazo tendrán efecto también sobre el estado de salud de la descendencia a lo largo de su vida (a través de la denominada “programación fetal intrauterina”). 

  • Así afecta el humo del tabaco a los niños

    Según la OMS (Organización Mundial de la Salud) en el humo del tabaco hay unos 4.000 productos conocidos, de los cuales se sabe que 250 son nocivos y más de 50 son cancerígenos para el ser humano. El humo no solo afecta a aquellos que fuman sino también a las personas de alrededor, que se convierten en fumadores pasivos.

    Un fumador pasivo es aquel que, aunque no fuma, está expuesto con frecuencia a los efectos perjudiciales del humo que desprende el cigarrillo y que expulsa un fumador por la boca. A diferencia de las personas que fuman, los fumadores pasivos no desarrollan una adicción porque la nicotina no entra en su cuerpo. No obstante, según la Asociación Española Contra el Cáncer, el humo expulsado por la boca del fumador es incluso más dañino que el que se inhala, ya que contiene concentraciones más altas de sustancias perjudiciales. Estas sustancias, a la larga, pueden ocasionar en las fumadores pasivos enfermedades cardiovasculares, cáncer de pulmón y enfermedades respiratorias, entre otras dolencias.

    Si hay un colectivo especialmente delicado al efecto del humo son los niños, ya que sus pulmones todavía están en desarrollo. Por exponerse de forma constante al humo del tabaco pueden acabar sufriendo importantes dolencias tanto en la infancia como en la edad adulta.

    Los efectos del tabaquismo pasivo en niños

    Según la OMS, 700 millones de niños respiran aire contaminado del tabaco, y más del 40% tienen un progenitor fumador. En 2004, de las 600.000 muertes atribuibles al humo ajeno, el 31% fueron niños. El humo del tabaco puede provocar en los niños:

    • Infecciones respiratorias como bronquitis y neumonía.
    • Un 20% más de crisis asmáticas, pues se incrementa la frecuencia de los ataques asmáticos.
    • Mayor probabilidad de irritaciones de mucosas (garganta, ojos y nariz).
    • Un aumento del 50% en la probabilidad de sufrir otitis, ya que el tabaco causa inflamación y obstrucción, provocando una infección que podría derivar en una pérdida de audición.
    • Desarrollo deficiente del pulmón.
    • Según un estudio de la Universidad de Montreal, la exposición intermitente o continua al humo del tabaco puede aumentar el ancho de la cintura de los niños así como el índice de masa corporal (IMC). Este incremento del IMC podría influir en desequilibrios endocrinos.

    Además, la exposición continua al tabaco provoca en los niños más probabilidades de sufrir cáncer de pulmón y enfermedades cardíacas en el futuro.

    Efectos de fumar durante el embarazo

    El humo inhalado por una madre fumadora durante el embarazo también puede afectar al feto provocando:

    • Aborto espontáneo.
    • Bajo peso del bebé al nacer.
    • Disminución del crecimiento de los pulmones del feto y un deterioro de su función.
    • Alteraciones placentarias como desprendimiento prematuro de la placenta y placenta previa, que aumentan las complicaciones del embarazo y parto.
    • Nacimiento prematuro.
    • Aumento del riesgo de que, una vez nacido, el bebe sufra síndrome de la muerte súbita del lactante.

    Por todo ello es recomendable que la madre deje de fumar durante el embarazo. En caso de que la madre no sea fumadora, debe evitar los lugares en los que otras personas estén fumando.

    Cómo evitar que los niños se conviertan en fumadores pasivos

    Lo mejor para evitar que los hijos se conviertan en fumadores pasivos es dejar de fumar. Si no, es recomendable fumar sólo al aire libre y declarar la casa y el coche como espacios libres de humo. Hay que tener en cuenta que no es suficiente con ventilar el aire de la habitación para eliminar el humo, ya que éste puede permanecer en una habitación hasta cinco horas. Por tanto, en caso de que otra persona fume cerca de los niños, solicítele que no lo haga.

    Si está pensando en dejar de fumar para proteger su salud y la de los que le rodean, lo mejor es acudir a profesionales. En Albéniz Medicina Estética de Granada llevan desde 1998 ayudando a miles de personas a dejar el hábito de fumar. Para ello utilizan termoestimulación, un tratamiento en el que aplican infrarrojos en determinadas terminaciones del cuerpo para reiniciar de forma natural la producción de endorfinas desligadas del hábito tabáquico. Puedes encontrarlos en Calle Isaac Albéniz 21, 18012, Granada. 

  • Cómo alimentarse de forma segura durante el embarazo

    Durante el embarazo la mujer debe cuidar de forma especial su alimentación porque de ella dependen tanto su salud como la del bebé. En esta etapa hay que evitar algunos alimentos que resultan peligrosos y seguir unas recomendaciones concretas para asegurar el mejor aporte de nutrientes.

    Alimentos a evitar durante el embarazo

    La AESAN (Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición) señala que se deben evitar los siguientes alimentos durante el embarazo:

    • Leche cruda y quesos frescos o de pasta blanda (Brie, Camembert, quesos latios, tipo Burgos, mozzarella o quesos azules) si en la etiqueta no dice que estén hechos con leche pasteurizada. Tampoco hay que tomar quesos rallados o loncheados industriales.
    • Frutas y hortalizas crudas que no se hayan pelado o lavado y desinfectado previamente (como las ensaladas embolsadas).
    • Huevos crudos o preparaciones elaboradas con huevo crudo (salsas y mayonesas caseras, merengues y pasteles caseros…).
    • Carne cruda o poco hecha.
    • Productos cárnicos loncheados envasados. Sí pueden consumirse después de cocinarse a más de 71º (en croquetas, rehogados, pizzas…).
    • En caso de no estar inmunizada frente a la toxoplasmosis hay que evitar los productos cárnicos crudos curados (chorizo, jamón curado, salami…).
    • Pescado crudo, ahumado refrigerado o marinado así como ostras, almejas o mejillones crudos.
    • Grandes peces como el pez espada, el tiburón, el atún rojo o el lucio.
    • Sándwiches envasados y otros alimentos preparados que contengan vegetales, huevo, carne, fiambres, pescado y derivados.
    • Patés que se vendan refrigerados.
    • Zumos: se pueden tomar sólo si están recién exprimidos o envasados pasterizados.
    • Brotes crudos (soja, alfalfa…).
    • Bebidas alcohólicas.

    Consejos nutricionales

    La Consejería de Salud y Familias de la Junta de Andalucía recomienda seguir estos consejos nutricionales durante el embarazo:

    • A lo largo del día se debe tomar al menos un alimento de cada uno de estos grupos:
      • Carnes, pescado, huevo o legumbres.
      • Frutas y verduras.
      • Leche, yogures y queso.
      • Pan, patatas, arroz y pastas.
    • Tomar mínimo tres raciones de leche al día.
    • Comer varias veces a la semana huevos, pescados y carnes. Estos dos últimos es mejor cocinarlos a la plancha o al horno.
    • Las legumbres se deben tomar dos o tres veces a la semana, igual que las patatas, el arroz y la pasta.

    Para aliviar las molestias durante la digestión, la consejería recomienda evitar las comidas pesadas, comer menos cantidad más veces al día, masticar bien los alimentos, evitar las bebidas con gas y sentarse con los pies en alto después de cada comida.

    Por su parte, la AESAN aconseja seguir estas pautas para alimentarse de forma equilibrada durante el embarazo:

    • Realizar 4 o 5 comidas al día: un desayuno completo (con lácteos, frutas y cereales), una comida no muy abundante, una merienda ligera y una cena temprana (se puede tomar una fruta o lácteo antes de dormir).
    • Evitar el ‘picoteo’ entre horas.
    • Aumentar el consumo de frutas y hortalizas para cubrir la mayor necesidad de vitaminas y minerales.
    • Comer pescado 3 o 4 veces a la semana (principalmente azul), porque aporta ácidos grasos omega-3 y otros nutrientes esenciales, necesarios para el desarrollo del feto.
    • Consumir con moderación fritos y alimentos ricos en grasas y azúcares.
    • Moderar el consumo de sal y de cafeína (café, té, bebidas de cola…).
    • Beber al menos 2,3 litros de agua al día (de 8 a 10 vasos). Los alimentos también aportan agua.

    La SEEN (Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición) recuerda que la ganancia de peso durante el embarazo debe ser de entre 6 y 12 kilogramos. Las embarazadas con bajo peso deben aumentar más kilogramos para recuperar su estado nutricional, mientras que aquellas que ya tenían sobrepeso antes del embarazo deben limitar este aumento (aunque nunca debe ser inferior a 6 kilogramos).

    Otras precauciones a tener en cuenta

    La AESAN recomienda tener en cuenta estas precauciones para garantizar la seguridad:

    • Lavar las frutas y hortalizas crudas: se puede usar agua con lejía apta para desinfección del agua de bebida, a razón de 4 gotas por litro de agua. Se deben sumergir las frutas y hortalizas en la mezcla al menos 10 minutos y luego enjuagarlas con abundante agua potable.
    • Cocinar las carnes hasta alcanzar los 71º (debe cambiar el color del centro del producto).
    • Las comidas y las sobras no deben consumirse frías. Hay que asegurarse de calentarlas a más de 75º.
    • Leer atentamente la etiqueta de los alimentos.
    • Las manos, superficies y utensilios de cocina utiilizados se deben lavar a fondo después de manipular carne, pescados, aves de corral, frutas y verduras no lavados y cualquier otro alimento crudo.
    • Guardar los alimentos cocinados en el frigorífico el menor tiempo posible. Hay que mantenerlos en recipientes cerrados, separados y lejos de los quesos y alimentos crudos.
  • El ciclo menstrual y la fertilidad

    Conocer las fases del ciclo menstrual y lo que sucede en cada una de ellas es importante para cualquier mujer, pero especialmente para aquellas que quieren quedarse embarazadas. Dentro de los 28 días que habitualmente dura el ciclo hay algunos que son los mejores para concebir mientras que en otros resulta más complicado. 

    Las fases del ciclo menstrual

    El ciclo menstrual dura aproximadamente 28 días, aunque se considera normal que varíe entre 25 y 35 días. El ciclo se inicia el primer día de la menstruación y termina cuando comienza la menstruación del mes siguiente. Este ciclo se puede dividir en tres fases distintas en función a las alteraciones hormonales que suceden durante el mismo:

    • Fase folicular: dura aproximadamente del día 1 al 12 del ciclo. Durante los primeros tres o siete días de esta fase tiene lugar la menstruación, en la que se expulsa el revestimiento del útero que se había formado en el ciclo anterior. En la fase folicular hay un aumento de la producción de la hormona FSH (folículo estimulante) que provoca la maduración de los óvulos. Con la maduración se comienza a liberar más cantidad de estrógeno, hormona responsable de preparar el útero ante un posible embarazo.
    • Fase ovulatoria: tiene lugar entre los días 13 y 15 del ciclo aproximadamente. Durante esta fase los niveles de estrógeno siguen aumentando y el organismo produce la hormona luteinizante, que se encarga de seleccionar el óvulo más maduro y liberarlo. La liberación del óvulo se produce habitualmente en mitad del ciclo, es decir, el día 14. Este es el momento perfecto para la concepción.
    • Fase lutea: abarca aproximadamente los últimos 12 días del ciclo. Al principio de la misma el cuerpo produce más progesterona y estrógenos. El aumento de la progesterona puede provocar sensación de cansancio y debilidad, así como un estado de nerviosismo e incremento del apetito en la tercera semana. Si finalmente no se produce la fecundación, los niveles de estrógeno y progesterona disminuirán y provocarán la eliminación del revestimiento del útero, dando lugar al inicio de una nueva menstruación y ciclo.

    No obstante, el ciclo de algunas mujeres puede ser irregular. Esto significa que la menstruación no se produce reiteradamente todos los meses tras un número fijo de días. Algunas de las causas más comunes que producen este desajuste son: hipertiroidismo, anemia, ovarios poliquísticos, diabetes, trastornos emocionales, aparición de inflamación, pólipos o tumores en el aparato reproductor, exceso de actividad física, cambios de anticonceptivo y trastornos de la alimentación que causen excesiva pérdida de peso. Si la irregularidad del ciclo se mantiene durante varios meses es aconsejable acudir a un ginecólogo para que estudie las causas que lo provocan.

    La fertilidad durante el ciclo

    Cualquier día del ciclo puede ser fértil, incluidos los de la regla, ya que la ovulación varía según la persona y el mes. No obstante, el mejor momento para concebir es cuando se produce la ovulación, es decir, en torno al día 14 si el ciclo es regular. Los días más fértiles incluyen los dos o tres días anteriores y posteriores al mismo. Otra variable a tener en cuenta es la vida de los espermatozoides dentro del cuerpo de la mujer, que es de cuatro o cinco días. Por ello, si la mujer ha tenido relaciones cinco días antes de la ovulación también puede quedar embarazada.

    Para estimar qué momento es el más apropiado para concebir, existen diferentes métodos:

    • Cálculo numérico: las mujeres con un ciclo muy regular de 28 días sabrán que sus días más fértiles tienen lugar a mitad del mismo (en torno al día 14).
    • Observación de ciertos síntomas. En los días cercanos a la ovulación el cuerpo ofrece una serie de señales: sensibilidad en las mamas y cambios en su forma y tamaño, incremento de la temperatura, flujo vaginal trasparente y dolor similar al de la menstruación en los ovarios.
    • Test de ovulación: analiza en la orina la presencia de la hormona luteinizante que se produce durante el periodo de ovulación.

    En el caso de las mujeres con ciclo menstrual irregular, la concepción puede ser más complicada, ya que el periodo de ovulación puede variar o incluso ausentarse. En este caso no será posible usar el cálculo numérico, sino que habrá que prestar atención a los síntomas del cuerpo o utilizar un test de ovulación.

  • Gripe en el embarazo: síntomas, complicaciones y prevención

    La gripe se contagia con facilidad durante los meses de invierno por la debilidad del sistema inmunológico y la concentración de muchas personas en espacios cerrados. Si bien es una enfermedad molesta, para la mayoría de las personas no resulta peligrosa. Sin embargo, existen ciertos colectivos que corren el riesgo de sufrir complicaciones derivadas del virus de la gripe, como las personas mayores de 65 años o las que padecen enfermedades graves. Entre estos grupos de riesgo están las embarazadas.

    Síntomas de la gripe durante el embarazo

    Los síntomas de la gripe durante el embarazo son los mismos que para el resto de personas:

    • Tos.
    • Dolor de garganta.
    • Secreción nasal.
    • Fiebre alta.
    • Escalofríos.
    • Dolores corporales y fatiga.
    • Dolor de cabeza.

    Posibles complicaciones de la gripe durante el embarazo

    Las embarazadas se consideran un grupo de riesgo para el desarrollo de la infección por el virus de la gripe no sólo porque se contagian con más facilidad (debido a que su sistema inmunológico está debilitado) sino porque pueden sufrir complicaciones derivadas del mismo.

    Habitualmente los síntomas de la gripe desaparecen en una o dos semanas pero, en grupos de riesgo como las embarazadas, puede desencadenar sinusitis, otitis y especialmente enfermedades respiratorias. La complicación más frecuente en embarazadas es la neumonía, aunque en la mayoría de los casos el cuadro de esta enfermedad -si aparece- suele ser leve. De forma poco frecuente también pueden surgir complicaciones neurológicas.

    Además, según explica el Ministerio de Sanidad, la infección por el virus de la gripe durante el primer trimestre del embarazo se ha asociado a un aumento de malformaciones cardiacas, labio leporino y defectos del tubo neural. Durante el segundo y tercer trimestre la gripe se asocia a un mayor número de abortos y partos prematuros.

    Tratamiento de la gripe durante el embarazo

    Habitualmente el tratamiento de la gripe durante el embarazo solo precisa de tratamiento sintomático. Se pueden recetar antitérmicos que bajen la fiebre, antitusígenos y expectorantes para la tos y analgésicos como el Paracetamol, pero no antiinflamatorios tipo Ibuprofeno. La aplicación de antivirales deberá ser valorada por el médico en función de la afectación materna o la presencia de otros factores de riesgo. En cualquier caso, es la gestante la que debe decidir si iniciar o no el tratamiento a partir de la información aportada por el especialista. Además de esto, es importante guardar reposo y beber muchos líquidos, especialmente agua.

    Prevención: la importancia de la vacuna

    La mejor forma de prevenir las complicaciones de la gripe durante el embarazo es administrar la vacuna frente al virus. La vacunación está recomendada por el Ministerio de Sanidad para las embarazadas en cualquier trimestre de gestación, ya que proporciona un triple efecto: protección de la madre, protección del neonato y protección del lactante durante los primeros meses de vida.

    La Sociedad Española de Epidemiología (SEE) recuerda que esta vacuna es segura durante la gestación y que aporta un claro beneficio tanto para la salud de la madre como del bebé. La SEE explica que la vacuna antigripal inactivada no contiene virus vivos por lo que no supone ningún riesgo.

    No obstante, la vacuna puede provocar pequeños efectos secundarios. El más frecuente es la aparición de dolor o escozor en la zona de la inyección, que desaparece en menos de 48 horas. En algunos casos también puede provocar cefalea, fiebre, dolor muscular y nauseas, aunque siempre más leves que durante la gripe.

    Además de recibir la vacuna, para prevenir la gripe las embarazadas deben:

    • Evitar compartir alimentos, utensilios o vasos con otras personas.
    • Evitar tocarse los ojos, la nariz y la garganta.
    • Lavarse las manos con frecuencia, usando jabón y agua tibia.
    • Abstenerse de establecer contacto directo con personas que estén infectadas por la gripe.
  • Los riesgos de fumar durante el embarazo

    Según la Organización Mundial de la Salud, en el humo del tabaco hay unos 4.000 productos químicos conocidos, de los cuales se sabe que 250 son nocivos y más de 50 son cancerígenos para el ser humano. La inhalación de las toxinas del tabaco aumenta el riesgo de padecer enfermedades respiratorias comoEPOC, enfermedades cardiovasculares y cáncer de pulmón, entre otras dolencias. Además el tabaco no sólo afecta a aquellos que fuman sino también a los que están a su alrededor, personas que se convierten enfumadores pasivos.

    Si hay un colectivo especialmente vulnerable a los efectos del tabaco –además de los niños– son las embarazadas. Fumar durante la gestación puede traer problemas que dificulten el buen término del embarazo y además causar enfermedades en el bebé.

    Riesgos en el embarazo derivados del tabaco

    Fumar durante el embarazo aumenta el riesgo de tener un sangrado anormal durante el embarazo y el parto, poniendo en peligro la salud de la madre y el niño. Como consecuencia de ello, se podría sufrir un aborto. Por otro lado, el tabaco también puede llegar a provocar un parto prematuro, con las consecuencias que ello implica para la salud del bebé.

    SI fumar durante el embarazo no es recomendable, también se debe evitar hacerlo durante la lactancia, ya que el tabaco dificulta la producción de leche. Dicha leche, además, estará llena de sustancias químicas que resultarán muy nocivas para el recién nacido. En el caso de que se siga fumando, es recomendable esperar unas tres horas antes de dar de comer al bebé y desechar mientras tanto la leche que se produzca.

    Enfermedades del bebé derivadas del tabaco

    A consecuencia del consumo de tabaco por parte de sus madres durante el embarazo, los bebés pueden:

    • Nacer con un bajo peso, incluso si lo hace en la fecha prevista.
    • Nacer con malformaciones congénitas, entre ellas labio leporino y paladar hendido.
    • Tener síntoma de abstinencia de la nicotina al nacer, sobre todo si la madre fuma mucho. En caso de sufrir la abstinencia, el bebé llorará más de lo normal, se mostrará irritable e inquieto en las primeras semanas de vida.
    • Sufrir infecciones respiratorias (otitis, bronquitis, neumonías…).
    • Desarrollar hiperactividad y problemas de concentración.
    • Sufrir daños en los pulmones y el cerebro en desarrollo: estos daños pueden perdurar durante la niñez y la adolescencia. De hecho, los hijos de madres fumadoras tienen más riesgo de padecer asma y otros problemas respiratorios durante la infancia.
    • Fallecer por muerte súbita del lactante. Se calcula que los recién nacidos de madres fumadoras tienen el doble de riesgo de padecer muerte súbita.

    Dejar de fumar, la mejor solución

    Dejar de fumar durante en cualquier momento del embarazo puede ayudar a reducir todos estos problemas ya que, en cuanto se abandone el tabaco, el bebé comenzará a recibir más oxígeno. No obstante, dejar de hacerlo antes de la semana 15 de gestación brindará el mayor grado de beneficios para el bebé, y hacerlo antes del tercer trimestre puede eliminar gran parte del posible impacto en el peso del niño al nacer.

    Por tanto, las mujeres que estén embarazadas deben abandonar el consumo de tabaco para garantizar la salud propia y de sus bebés. Tampoco deben usar cigarrillos electrónicos, ya que también contienen nicotina nociva. En cuanto a las embarazadas no fumadoras, deben hacer prevalecer sus derechos y solicitar a otras personas que no fumen en su presencia para evitar la inhalación involuntaria de humo.

    Si estás pensando en dejar de fumar, lo mejor es acudir a profesionales que te ayudarán a conseguirlo. En Albéniz Medicina Estética de Granada llevan desde 1998 ayudando a miles de personas a dejar el hábito de fumar. Para ello utilizan termoestimulación, un tratamiento en el que se aplican infrarrojos a determinadas terminaciones del cuerpo para reiniciar de forma natural la producción de endorfinas desligadas del hábito tabáquico. Puedes encontrarlos en Calle Isaac Albéniz 21, 18012, Granada.

     

  • Oxitocina, la hormona del amor: ¿cuáles son sus funciones?

    La oxitocina es una sustancia conocida popularmente como la ‘hormona del amor’ por el papel que juega en la creación de vínculos y relaciones afectivas. No obstante, también tiene otras funciones para el organismo, especialmente durante la maternidad.

    Qué es la oxitocina

    La oxitocina es un neuropéptido compuesto por nueve aminoácidos que se genera en el hipotálamo, desde donde es conducida por una proteína al lóbulo posterior de la hipófisis. Posteriormente desde la hipófisis es liberada por el torrente sanguíneo para alcanzar diferentes órganos y tejidos del cuerpo y hacerlos reaccionar de una determinada manera.

    La oxitocina es muy versátil, ya que puede actuar como hormona y como neurotransmisor que influye sobre la actividad del sistema nervioso vegetativo. También interviene en varios procesos fisiológicos, activa comportamientos a nivel mecánico en determinados órganos e influye en distintas áreas cerebrales. 

    Esta hormona tiene un papel fundamental en dos fenómenos primordiales de la vida emocional: la empatía y la confianza, por lo que es una herramienta clave en las relaciones sociales. Asimismo es esencial para el nacimiento, el parto y la lactancia.

    Funciones de la oxitocina

    La oxitocina tiene numerosas funciones, muchas de ellas relacionadas con los lazos afectivos y las relaciones sociales. Entre otras cosas la oxitocina:

    • Está vinculada al amor: decir que la oxitocina es la responsable del amor es una conclusión reduccionista, ya que en los vínculos románticos intervienen muchos componentes y dinámicas. No obstante, es cierto que algunos patrones revelan que existe relación entre la oxitocina y el conjunto de procesos que tienen que ver con el amor y el afecto.  Según algunos investigadores, la oxitocina funciona como desinhibidor durante el enamoramiento, animando a tomar riesgos y a confiar en uno mismo, sin ver los peligros que puede tener la relación.
    • Crea vínculos sociales y afectivos: la oxitocina no sólo interviene en el enamoramiento sino que es clave en todas las relaciones sociales, ya que produce empatía. La oxitocina permite reconocer las emociones de los otros y responder afectivamente. De hecho, los niveles de oxitocina aumentan cuando una persona se siente en un ambiente de confianza, reconoce caras familiares, mira a los ojos a seres queridos y, en general, cuando se encuentra en situaciones relacionadas con el amor y el apego.
    • Disminuye el enfado: cuando los niveles de oxitocina se elevan por encima de lo normal, aumenta la intensidad de emociones como el amor, la empatía y la compasión. Se ha observado que cuando esta sustancia se segrega en gran cantidad, resulta más complicado mantenerse enfadado o resentido.
    • Disminuye la ansiedad: cuando la oxitocina está elevada, la amígdala del cerebro (encargada del miedo) se desactiva, por lo que la ansiedad, la angustia, las obsesiones y los pensamientos negativos disminuyen en intensidad.
    • Interviene en la sexualidad: durante el acto sexual los niveles de oxitocina aumentan, lo que refuerza la hipótesis de que esta hormona juega un papel en los procesos químicos y mecánicos que intervienen en la sexualidad. Los niveles de oxitocina alcanzan un pico durante el orgasmo tanto en hombres como en mujeres.
    • Inhibe la liberación de las hormonas de la corteza suprarrenal, como la adrenocorticotropa y el cortisol (la hormona del estrés).
    • Disminuye la tensión arterial y el ritmo cardíaco y reduce la tensión muscular.

    Oxitocina y maternidad

    En griego la oxitocina significa ‘nacimiento rápido’. Fue el fisiólogo Henry Dale quien le puso nombre a esta sustancia tras comprobar el papel que juega esta hormona en los partos y la lactancia. La oxitocina es una hormona imprescindible para la maternidad porque:

    • Es la responsable de que se desencadenen las contracciones y se dilate el cuello uterino durante el parto. Además provoca que ciertas fibras musculares del útero se mantengan contraídas durante el mismo.
    • Es responsable de que la leche producida en la glándula mamaria salga cuando el bebé succiona. Además la lactancia materna contribuye a que los niveles de oxitocina se eleven, lo que favorece la creación del vínculo entre la madre y el bebé y disminuye el riesgo de sufrir depresión posparto.
    • Ayuda a la madre a responder a las necesidades del bebé: la oxitocina durante el puerperio ‘activa’ los sentidos de la madre para responder con inmediatez a los reclamos del bebé.

    La lactancia, el contacto piel con piel, el tiempo compartido… aumentan los niveles de oxitocina, lo que reduce el estrés y la tristeza y mejora los vínculos maternofiliales. Ya que la oxitocina tiene la facultad de producir placer y de activar los centros de recompensa, niveles altos de la misma permitirán disfrutar más de la maternidad.

     

  • Pautas para realizar actividad física durante el embarazo

    Durante el embarazo es importante mantener una adecuada actividad física, ya que moverse tiene importantes beneficios para la salud. Salvo que existan complicaciones médicas u obstétricas, es recomendable realizar al menos 150 minutos semanales de ejercicio aeróbico de intensidad moderada.

    Para promover la actividad física segura durante el embarazo, el Ministerio de Sanidad ofrece algunas recomendaciones en el documento ‘Actividad física para la salud y reducción del sedentarismo’. Por su parte, la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía también dedica un apartado para el embarazo en su ‘Guía de recomendaciones para la promoción de actividad física’.

    Beneficios de la actividad física durante el embarazo

    Según señala el Ministerio de Sanidad, la actividad física durante el embarazo tiene los siguientes beneficios:

    • Reduce el riesgo de algunas complicaciones como la preeclampsia (hipertensión en el embarazo) o la diabetes gestacional.
    • Reduce algunas molestias que pueden aparecer en el embarazo, como dolor de espalda, calambres en las piernas, estreñimiento, hinchazón, etc. También mejora el sueño.
    • Disminuye el riesgo de peso elevado en el bebé (algo que podría acarrear un parto complicado). Asimismo, parece mejorar la psicomotricidad y el estado antropométrico del niño.

    Por su parte, la Junta de Andalucía señala que la actividad física durante el embarazo no incrementa el riesgo de tener bebés con peso bajo al nacer, partos prematuros, aborto, cesárea ni incontinencia urinaria.

    Recomendaciones según la actividad previa de la embarazada

    En función de lo activa que fuera la mujer antes del embarazo, el Ministerio de Sanidad aconseja lo siguiente:

    • Para mujeres que eran inactivas antes del embarazo: iniciar algún tipo de actividad e ir aumentando progresivamente la duración, frecuencia e intensidad hasta alcanzar la actividad física recomendada. Para la población adulta la OMS recomienda 150 minutos semanales de actividades físicas aeróbicas de intensidad moderada o 75 minutos de actividad vigorosa o una combinación equivalente de actividades moderadas y vigorosas.
    • Para mujeres previamente activas: si la mujer ya cumplía con las recomendaciones de actividad física, puede continuar con ellas, adaptando alguna si fuera necesario.
    • Para mujeres que superan las recomendaciones de actividad física: las mujeres que realizaban actividades vigorosas pueden continuar haciéndolo pero evitando las que puedan resultar peligrosas. Asimismo, deben modificar sus rutinas según les indique el médico. Las atletas pueden seguir entrenando bajo supervisión de un profesional.

    Hay que tener en cuenta que la meta que se pretende alcanzar con la actividad física durante el embarazo es mantener una buena aptitud física sin llegar a un pico máximo de rendimiento. Es importante no cansarse y se debe poder mantener una conversación mientras se realiza la actividad.

    Tipos de ejercicio a realizar

    Según señala la Junta, las actividades que se deben hacer durante el embarazo son las siguientes:

    • Ejercicio aeróbico: se recomiendan actividades de bajo impacto como caminar, bailar, nadar o hacer gimnasia en el agua.
    • Ejercicios de fortalecimiento muscular: se recomienda realizar una serie de 12 repeticiones de varios grupos musculares (dorsal, pectoral, bíceps, glúteos, gemelos…). Los ejercicios deben realizarse a una velocidad lenta y con pesos muy ligeros.

    Consideraciones a tener en cuenta a la hora de realizar ejercicio

    La Junta de Andalucía aconseja:

    • Realizar al menos 150 minutos de ejercicio aeróbico de intensidad moderada-intensa distribuidos a lo largo de la semana, lo que supone realizar al menos 30 minutos al día durante 5 días. No se recomienda que el ejercicio se prolongue más allá de 60 minutos realizados de forma continuada.
    • Realizar la actividad física desde el primer trimestre de embarazo. Al inicio, y sobre todo en mujeres sedentarias, las actividades tienen que ser sencillas, de corta duración y livianas. La progresión debe ser gradual hasta alcanzar 30 minutos de forma continua sin fatiga.
    • Empezar cada sesión con un calentamiento y terminar con estiramientos suaves y relajación.
    • Incorporarse a un programa de preparación al parto durante el segundo y tercer trimestre.
    • Controlar los movimientos de gran amplitud debido a la hiperlaxitud articular existente en la embarazada.
    • En el caso de personas con diabetes, hipertensión crónica u obesidad mórbida, también es recomendable realizar ejercicio aunque con un control obstétrico y mayor precaución.
    • Reducir el nivel de actividad física a partir del segundo y tercer trimestre en el caso de las gestantes activas con historia de parto prematuro o restricción del crecimiento fetal.

    Según señala el Ministerio, la actividad física se puede mantener mientras la mujer se sienta cómoda y siempre que no haya contraindicaciones médicas. No obstante, a medida que avanza el embarazo o si los profesionales sanitarios lo consideran oportuno, el tipo de actividad física o su intensidad pueden variar.

    Actividades desaconsejadas durante el embarazo

    A la hora de hacer ejercicio durante el embarazo, el Ministerio de Sanidad y la Junta desaconsejan:

    • Estar mucho tiempo tumbada boca arriba haciendo ejercicio después del primer trimestre.
    • Practicar submarinismo, pues existir mayor riesgo de sufrir síndrome de descompresión.
    • Realizar actividades que conlleven riesgo de caídas o en las que se puedan producir golpes en el abdomen (esquí, deportes de raqueta vigorosos, deportes de contacto, fútbol, montar a caballo…).
    • Pasar mucho tiempo de pie sin moverse.
    • La realización de maniobras de Valsaba, de espiración forzada con la boca y la nariz tapada, que reducen la oxigenación fetal y aumentan la tensión arterial.
    • Hacer ejercicio en ambientes calurosos y húmedos.

    Además de todo ello, hay que prestar atención a estos signos de alarma para cesar la práctica de actividad física: sangrado vaginal, disnea antes del ejercicio, mareos, dolor de cabeza, dolor en el pecho, debilidad muscular, dolor en las piernas o turgencia, amenaza de parto prematuro, disminución de los movimientos fetales y pérdida del líquido amniótico.

  • Riesgos y prevención del coronavirus durante el embarazo

    El informe científico-técnico sobre el COVID-19 elaborado por el Ministerio de Sanidad y actualizado el 4 de abril señala que las embarazadas son uno de los grupos de riesgo frente a esta enfermedad. Muchas gestantes están preocupadas por las consecuencias que el nuevo virus pueda tener en su salud y la de sus hijos y, si bien aún hay pocos datos al respecto, algunos estudios sugieren que la infección durante el embarazo puede tener ciertas consecuencias.

    Embarazo y coronavirus: riesgos

    Según el citado informe del Ministerio de Sanidad, existen muy pocos datos disponibles sobre embarazadas afectadas por COVID-19, pero parece que no son más susceptibles de infectarse por coronavirus. De hecho, este nuevo virus parece afectar más a hombres que a mujeres.

    Con respecto a las posibles complicaciones del embarazo durante el coronavirus, el informe recoge los datos de dos estudios que analizaron las características de 18 mujeres con COVID-19 que se encontraban en el tercer trimestre del embarazo.  De estas dos publicaciones, el informe extrapola “con la máxima precaución, dado el número limitado de casos” las siguientes conclusiones:

    • La neumonía en las pacientes embarazadas no parece ser más grave que en el resto de grupos de población.
    • No hay evidencia de la transmisión intrauterina del SARS-CoV-2 (el nuevo coronavirus) en mujeres que adquieren la infección durante el tercer trimestre del embarazo.
    • La infección perinatal por SARS-CoV-2 puede tener efectos adversos sobre los recién nacidos, como pérdida del bienestar fetal, parto prematuro, distrés respiratorio o trombocitopenia acompañado de alteración de la función hepática e incluso muerte.

    En caso de sintomatología, hay que autoaislarse en el domicilio y ponerse en contacto con los servicios sanitarios según las recomendaciones vigentes en la comunidad autónoma. Según la OMS es recomendable dar prioridad en la realización de los tests a las embarazadas que presenten síntomas de COVID-19, porque es posible que necesiten recibir atención especializada.

    Prevención durante el embarazo y el puerperio

    El documento ‘Manejo de la mujer embarazada y recién nacido con COVID-19’, elaborado por diferentes sociedades médicas y coordinado por la Dirección General de Salud Pública del Gobierno, recomienda una serie de medidas preventivas para evitar el contagio de las embarazadas. Dichas medidas no difieren de las que debe tomar toda la población:

    • Lavado frecuente de manos.
    • Al toser o estornudar, cubrirse la nariz y la boca con el codo flexionado.
    • Evitar tocarse los ojos, nariz y boca, ya que las manos facilitan la transmisión.
    • Usar pañuelos desechables para eliminar secreciones respiratorias y tirarlos tras su uso.
    • Evitar aglomeraciones y transporte público.
    • Limitar las relaciones sociales.
    • Limitar los viajes a los estrictamente necesarios.

    Estas medidas también deben mantenerse durante el puerperio. Asimismo, tras el nacimiento del niño se deben evitar las visitas en casa durante la epidemia.

    En caso de que la madre tenga COVID-19, la Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que puede amamantar al bebé pero siguiendo estas pautas:

    • Lavarse las manos antes y después de tocar al bebé.
    • Mantener una buena higiene respiratoria mientras se amamanta al bebé, usando mascarilla si tiene alguna disponible.
    • Limpiar y desinfectar de manera rutinaria las superficies que haya tocado.

    Asimismo, la OMS señala que el contacto directo y temprano ayuda al desarrollo del bebé, por lo que es recomendable mantener un contacto piel con piel con el recién nacido, compartir habitación y amamantarlo. A este respecto, el documento elaborado por las sociedades médicas españolas señala que se podría valorar el contacto piel con piel tras el nacimiento si se puede garantizar un adecuado aislamiento entre madre-hijo.