dejar de fumar - Salud IDEAL

  • ¿Cuál es el mejor momento para dejar de fumar?

    Dejar de fumar es un proceso complicado que exige mucha fuerza de voluntad pero que supone un gran beneficio para la salud de aquellos que lo consiguen. Se suele decir que el mejor momento para dejar de fumar es 'ahora' ya que, cuanto antes se deje de consumir, antes se comenzarán a notar los efectos de la eliminación de toxinas del organismo. No obstante, ya que dejar el tabaco no es fácil, no todos los momentos de la vida son igual de buenos para conseguirlo. Elegir el momento propicio también condiciona el éxito del propósito.

    Mejores momentos para dejar de fumar

    Los mejores momentos de la vida para dejar de fumar son los siguientes:

    • Periodos de felicidad y bienestar: los periodos en los que uno se siente feliz y positivo y no tiene preocupaciones son los mejores para dejar de fumar.
    • Cuando se tiene una pareja que no fuma: a las personas no fumadoras no suele gustarles que sus parejas fumen, por lo que el interés por complacerlas se puede convertir en una motivación para dejarlo.
    • Durante una hospitalización: en los hospitales está prohibido fumar y esta abstinencia forzada puede ser el primer paso para dejarlo. Además, los beneficios que tiene para la salud dejar de fumar se convertirán en otra motivación para conseguirlo.
    • Tras el fallecimiento de alguien cercano por una enfermedad relacionada con el tabaquismo, ya que esto puede convertirse en una lección sobre los graves daños que produce la adicción.

    Por el contrario, son momentos inadecuados para dejar de fumar:

    • Durante las vacaciones: el tiempo libre de los periodos vacacionales aumenta la posibilidad de pensar en el hábito. No obstante, si se emplea el tiempo libre en realizar actividades que generen felicidad y distracción puede conseguirse.
    • En periodos de estrés: el tabaco es para los fumadores una fuente de relajación ante la ansiedad y los nervios, por lo que en periodos estresantes es muy difícil dejar el hábito.
    • En situaciones ‘límite’: durante periodos de desempleo, divorcio, mudanzas… o tras el fallecimiento de alguien cercano se sufre una angustia que dificulta la consecución del objetivo.
    • Cuando no se está convencido: el primer paso para dejar una adicción es reconocerla y el segundo estar convencido de que se quiere dejar.

    ¿Cuándo es imprescindible dejar de fumar?

    Según explica la guía ‘Se puede dejar de fumar. Claves para conseguirlo’ del Ministerio de Sanidad, es absolutamente esencial dejar de fumar:

    • Si ha ingresado en el hospital: al dejar de fumar se reducen los problemas de salud que han provocado el ingreso y se incrementa la eficacia del tratamiento.
    • Si acaba de sufrir un infarto: se reduce el riesgo de sufrir un segundo ataque al corazón al dejar de fumar.
    • Si sufre diabetes no insulina dependiente: fumar no solo incrementa el riesgo de sufrir diabetes sino que, para las personas ya diagnosticadas por esta enfermedad, duplica el riesgo de sufrir un infarto y cuadriplica el riesgo de lesiones cardiacas, entre otras dolencias.
    • Si tiene cáncer de pulmón o algún otro tipo de cáncer derivado del tabaquismo, ya que dejar de fumar incrementa la probabilidad de recuperación. 
    • Si está embarazada o acaba de tener un bebé, para proteger la salud propia y la de su hijo.
    • Si es padre o madre: al dejar de fumar se protege a los hijos de las enfermedades causadas por el aire contaminado por humo de tabaco. Además se les da buen ejemplo, contribuyendo a disminuir la probabilidad de que empiecen a fumar o consumir otras drogas

    Con respecto a la posibilidad de dejar el tabaco al ser diagnosticado de cáncer, la AECC (Asociación Española Contra el Cáncer) explica que los profesionales recomiendan dejar de fumar en momentos positivos de la vida. Es decir, cuando no haya muchas preocupaciones y se pueda dedicar un tiempo especial para dejarlo. Con un diagnóstico de cáncer no se cumplen estas condiciones ideales, pues la hospitalización y los tratamientos son fuentes de preocupación. No obstante, desde la AECC consideran que probablemente no se encontrará otro momento de la vida donde se tengan razones tan importantes para dejar el tabaco. Esta motivación se puede convertir en un empuje para conseguirlo. Además, al dejar de fumar los pacientes responden mejor a los tratamientos. Por todo ello la AECC recomienda al menos intentarlo y, en caso de que el proceso sea demasiado duro, se puede pedir ayuda o dejarlo para otro momento.

    Si está pensando en dejar de fumar lo mejor es acudir a profesionales que le ayudarán a conseguirlo. En Albéniz Medicina Estética de Granada llevan desde 1998 ayudando a miles de personas a dejar el hábito de fumar. Para ello utilizan termoestimulación, un tratamiento en el que aplican infrarrojos a determinadas terminaciones del cuerpo para reiniciar de forma natural la producción de endorfinas desligadas del hábito tabáquico. Puede encontrarlos en Calle Isaac Albéniz 21, 18012, Granada.

  • Cómo afrontar los primeros días tras dejar de fumar

    Dejar de fumar es un proceso complicado que exige mucha fuerza de voluntad pero que supone un gran beneficio para la salud de aquellos que lo consiguen. Una vez elegido elmejor momento para hacerlo, hay que mantenerse firme en el propósito y hacer frente al síndrome de abstinencia. Para afrontar los primeros días, el Ministerio de Sanidad, el Colegio Oficial de Enfermeros y Enfermeras de Barcelona y el Servicio de Salud del Principado de Asturias ofrecen algunas recomendaciones. 

    Cómo prepararse para el día que se va a dejar de fumar

    Una vez que se ha tomado la decisión de dejar de fumar lo primero que hay que hacer es marcar un día para hacerlo. Es recomendable elegir una fecha en la que no vaya a haber prisas ni estrés para poder afrontar con calma la jornada. En los días previos es recomendable:

    • Comunicar a la familia y amistades cercanas la decisión de dejar de fumar y pedirles ayuda.
    • Rellenar un autorregistro de cigarrillos, indicando a qué hora se toma cada uno, en qué situación (p.ej. café, comida…) y la necesidad de fumar que se siente de 0 a 2.
    • Anotar los motivos por los que se fuma y los razones por las que se quiere dejar de fumar. Hay que intentar añadir cada día un nuevo motivo para dejarlo.  
    • Comenzar a hacer ejercicio si no se practicaba ya: no es necesario apuntarse a un gimnasio, sino que basta con caminar más y seguir alguna tabla básica de gimnasia en casa.
    • Allanar el camino para dejar de fumar: evita llevar el paquete de tabaco encima, ponlo en lugares diferentes a los habituales, cambia a una marca que te guste menos y ve retrasando unos minutos el consumo cuando aparezcan los deseos de fumar.

    Qué hacer durante los primeros días tras dejar de fumar

    Los primeros días tras dejar de fumar son difíciles de afrontar por la aparición del síndrome de abstinencia. Para superarlos:

    • Reserva un tiempo cada día para desayunar adecuadamente. Es conveniente evitar el café y sustituirlo por otras bebidas como infusiones o un vaso de leche.
    • Plantea objetivos a corto plazo: lo más sencillo es ir pensando día a día en que “hoy no voy a fumar”.
    • Bebe abundante agua o líquidos sin calorías entre las comidas, ya que esto ayuda a quitar la necesidad de tener algo en la boca y a eliminar las sustancias tóxicas del organismo.
    • Si has hecho un autorregistro de cigarrillos, comprueba en qué situaciones fumabas y evítalas durante un tiempo. Por ejemplo, si fumabas tras el café, sustitúyelo por un té o zumo.
    • Quita de la vista todo aquello que esté relacionado con fumar, como ceniceros y mecheros.
    • Intenta evitar los ambientes con fumadores para no caer en la tentación. Pide a las personas de tu entorno que no fumen cerca de ti y que no te ofrezcan tabaco.
    • No fumes ni un cigarrillo: una sola calada puede bastar para recaer, tirando por la borda el esfuerzo realizado hasta el momento.
    • Procura hacer comidas ligeras y saludables: después de comidas copiosas siempre apetece más fumar. Reduce el consumo de fritos, carnes muy sazonadas, embutidos o comidas ultraprocesadas y toma abundantes frutas y verduras (especialmente aquellas ricas en vitamina C).
    • Evita las sobremesas y siestas prolongadas.
    • Lávate los dientes después de cada comida.
    • Empieza a hacer alguna actividad física de tu agrado: no es necesario realizar grandes esfuerzos sino que cualquier pequeña actividad ayudará a relajarse y controlar el peso y resaltará las mejoras físicas de dejar el tabaco. Basta con caminar, usar las escaleras en vez del ascensor…
    • Realiza actividades reparadoras y relajantes durante tu tiempo libre. Añade espontaneidad y diversión a la rutina.
    • Aprende una técnica de relajación fácil y repítela cuando aparezcan las ganas de fumar.
    • Mastica chicles o chupa caramelos sin azúcar.
    • Mantén las manos ocupadas con un bolígrafo o pelota antiestrés.
    • Evita la ingesta excesiva de alcohol: el alcohol disminuye el autocontrol y puede hacerte caer en la tentación de fumar un cigarro, especialmente si estás con fumadores.
    • Repasa los motivos por los que quieres dejar de fumar y piensa positivamente, anotando todas las ventajas que tiene dejar el tabaco.

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  • Cómo reacciona el cuerpo tras dejar de fumar

    El tabaco contiene más de 4.000 sustancias químicas de las que al menos 60 son cancerígenas. Por ello fumar tiene una serie de efectos muy negativos para la salud de las personas. El tabaco incrementa el riesgo de sufrir cáncer (de pulmón principalmente pero también de otros tipos), enfermedades pulmonares como EPOC, enfermedades coronarias, ictus, infarto de miocardio, hipertensión y ateroesclerosis. Además afecta a la fertilidad, puede causar problemas en el embarazo y en los nacidos demadres fumadoras, envejece la piel y provoca halitosis y enfermedad periodontal

    Según el Ministerio de Sanidad, en España mueren cada año más de 60.000 personas a causa de enfermedades provocadas por el consumo del tabaco, lo que equivale a más de 160 defunciones diarias. Aunque dejar de fumar no es fácil, conseguirlo resulta muy beneficioso, pues en 15 o 20 años el cuerpo del fumador está tan sano como si nunca  hubiera probado el tabaco.

    Cómo reacciona el cuerpo tras dejar de fumar

    Dejar de fumar tiene una serie de efectos muy positivos en la salud, algunos de los cuales tienen lugar apenas unas horas o días después de empezar a hacerlo:

    • A los 20 minutos: disminuye la presión arterial y el ritmo cardíaco y la circulación de la sangre empieza a mejorar.
    • A las 12 horas: el cuerpo se limpia del exceso de monóxido de carbono que contiene el tabaco. Sus niveles vuelven a la normalidad y aumentan los de oxígeno en sangre.
    • A las 24 horas: sigue reduciéndose la presión arterial, disminuyendo el riesgo de enfermedad cardíaca. Los niveles de oxígeno habrán aumentado, lo que facilita el ejercicio y la actividad física.
    • A los dos o tres días: comienza a recuperarse progresivamente el sentido del olfato y el gusto. El cuerpo tarda unos 3 o 4 días en eliminar la nicotina y sus derivados, momento en el que puede comenzar el mal humor, la irritabilidad y los dolores de cabeza causados por la abstinencia. Por el contrario, otros compuestos del tabaco como el alquitrán se acumulan en los pulmones y pueden tardar años en desaparecer.
    • Entre uno y tres meses después: empieza a mejorar la función pulmonar. A medida que los pulmones se curan y mejora la capacidad pulmonar, disminuye la tos, la congestión nasal, la fatiga y la sensación de falta de aire. Estas mejoras pueden aparecer incluso dos semanas después de haber dejado el tabaco, junto con una mayor hidratación de la piel. A los dos meses aproximadamente, los cilios del árbol bronquial vuelven a impedir la entrada de gérmenes, lo que disminuye las infecciones respiratorias. Aumenta la resistencia atlética y sigue mejorando la circulación.
    • A los seis meses: la circulación y la función respiratoria ya están en buen estado. Además, prácticamente desaparece la dependencia psíquica.
    • 1 año después: el riesgo de sufrir una enfermedad cardiovascular disminuye a la mitad.
    • Después de cinco años: El riesgo de padecer cánceres de boca, garganta, esófago y vejiga se reduce a la mitad. Las arterias y los vasos sanguíneos comienzan a ensancharse de nuevo después de haber sido estrechados por las toxinas del tabaco. Esto disminuye el riesgo de accidente cerebrovascular. De hecho, entre 5 y 15 años después de dejar de fumar el riesgo de infarto cerebral es el mismo que el de una persona que nunca ha fumado.
    • Después de 10 años: el riesgo de sufrir cáncer de pulmón va disminuyendo paulatinamente, y a los 10 años es en torno a un 50% menor. Asimismo, se reduce significativamente el riesgo de padecer cáncer de páncreas y laringe.
    • Después de 15 años: el riesgo de sufrir enfermedad coronaria o cáncer de páncreas es el mismo que el de un no fumador.
    • Después de 20 años: el riesgo de muerte por causas relacionadas con el tabaquismo es el mismo que el de una persona que nunca ha fumado. No obstante, el riesgo de padecer cáncer de pulmón para los que consumían más de 20 cigarros al día es el doble que para los no fumadores el resto de la vida.

    Por tanto, si bien al dejar de fumar puede aparecer ansiedad, irritabilidad, aumento de apetito o desánimo entre otros síntomas de abstinencia, hay que pensar que todas estas molestias son transitorias. Lo importante es enfocarse en los beneficios que el cuerpo va a obtener por conseguirlo.

    Si está pensando en dejar de fumar lo mejor es acudir a profesionales que le ayudarán a conseguirlo.En Albéniz Medicina Estética de Granada llevan desde 1998 ayudando a miles de personas a dejar el hábito de fumar. Para ello utilizan termoestimulación, un tratamiento en el que aplican infrarrojos a determinadas terminaciones del cuerpo para reiniciar de forma natural la producción de endorfinas desligadas del hábito tabáquico. Puede encontrarlos en Calle Isaac Albéniz 21, 18012, Granada.

  • Deshabituación del tabaco en cuatro sesiones

    El hábito de fumares la drogodependencia más extendida y la primera causa previsible de pérdida de salud y muerte prematura. Cuando un fumador fuma, la nicotina del tabacopasa a su sangre y el nivel de endorfinas aumenta de forma notable. Por ello, para ayudar en la deshabituación del tabaco, Estética Albéniz utiliza un tratamiento basado en la termoestimulación, que aumenta las endorfinas del organismo de manera natural para perder esta dependencia a la nicotina. Y tan sólo en cuatro sesiones.

    Tratamiento para dejar de fumar en Clínica Estética Albéniz

    El tratamiento de deshabituación del tabaco de Clínica Estética Albéniz consiste en cuatro sesiones de unos cuarenta minutos por sesión, en cuatro días consecutivos.

    Para llevar a cabo este tratamiento efectivo, indoloro y sin contraindicaciones es necesaria la colaboración del paciente que desea y está decidido a dejar de fumar.

    En este tratamiento se utiliza un láser infrarrojo que provoca la termoestimulación realizada en puntos de oreja, nariz y manos (como si fuesen puntos de acupultura). Lo que se busca es producir en el organismo una superproducción de endorfinas. De manera que la producción de endorfinas vaya enlazada con la naturaleza del cuerpo humano. Y no enlazada la estimulación de la nicotina al fumar.

    Así se consigue que la persona tenga esas hormonas con naturalidad. Con ello, se disminuye la ansiedad del fumador. Así mismo, la tranquilidad de tener las endorfinas más estimuladas permite al paciente descansar mejor, ya que normalmente al dejar de fumar se eleva la ansiedad y con ello el insomnio. Con éste, la persona vuelve a coger el cigarro, para entre otras cosas dormir mejor.

    Con la termoestimulación las personas que están intentando dejar de fumarpueden descansar con tranquilidad y coger fuerzas para volver con este reto al día siguiente.

    ¿Qué es la termoestimulación?

    La termoestimulación es un método natural sin contraindicaciones ni efectos secundarios para lograr la deshabituación del tabaco. Para conseguirlo, la termoestimulación consigue eliminar la dependencia física y el mono de la persona que intenta dejar de fumar.

    Este tratamiento de Estética Albéniz estimula los exteroreceptores (terminaciones nerviosas libres) a través de pretores mediante una radiación infrarroja de onda corta. Con la termoestimulación, las endorfinas aumentan de forma natural hasta un nivel elevado para que el paciente pierda totalmente la dependencia física a la nicotina. Y como consecuencia final, se consigue la deshabituación del tabaco y la rehabilitación del organismo hasta producir el mismo nivel de endorfinas que una persona no fumadora.

    ¿Cómo funciona la termoestimulación para la deshabituación del tabaco?

    El consumo de drogas, incluido el tabaco, provoca en la persona adicta una drástica alteración de los niveles de endorfinas. Así, el fumador tiene alterada su capacidad de producir endorfinas, de modo que estas sustancias que en las personas no fumadoras se producen en de forma natural, en situaciones de estrés, dolor o felicidad, en los fumadores va inseparablemente unida a la nicotina.

    En la práctica, la totalidad de los fumadores que abandonan el hábito del tabaco completamente, experimentan un síndrome de abstinencia cuya intensidad y duración varía según el nivel de dependencia de cada uno. Este síndrome de abstinencia no lo provoca la falta de nicotina sino la falta de endorfinas.

    La radiación infrarrojaque se produce con la termoestimulación es una radiación electromagnética de frecuencia inferior a la del rojo y superior a las hertzianas de onda muy corta (milimétricas). La estimulación de los exteroceptores induce la segregación de endorfinas, de la misma forma que se produce con el consumo del tabaco.

    La termoestimulación mediante la radiación caloríficasobre exteroceptores produce un estímulo suficiente para la segregación de beta-endorfina y de esta forma, en los días que se aplica el tratamiento con abstinencia nicotínica, se conseguiría restablecer la segregación fisiológica de esta sustancia en el fumador.

    El aumento de la motivación se traduce como resultado en un proceso de evolución psíquica en relación a incremento de seguridad, reafirmación y satisfacción personal al finalizar el tratamiento.

    La termoestimulación es el método más rápido, eficaz y natural para eliminar el hábito del tabaquismo.

    Para recibir el mejor tratamiento para dejar de fumar en Granada, no dudes en ponerte en contacto con Albéniz, centro de Medicina Estética en Granada. Conoce el tratamiento por termoestimulación para quitar la adicción al tabaco en sólo cuatro sesiones.

  • Efectos nocivos del tabaco en la salud

    Según la OMS (Organización Mundial de la Salud), en el humo del tabaco hay unos 4.000 productos químicos conocidos, de los cuales se sabe que 250 son nocivos y más de 50 son cancerígenos para el ser humano. Entre ellos está la nicotina, que genera adicción y acelera el ritmo cardíaco; el alquitrán, que se va acumulando en el sistema respiratorio; y el monóxido de carbono, que desplaza al oxígeno en la sangre. Por todos sus componentes nocivos, el tabaco resulta muy perjudicial para la salud y puede incluso causar la muerte.

    Efectos nocivos del tabaco en la salud

    Según la ‘American Cancer Society’ y el Ministerio de Sanidad español, el tabaco tiene los siguientes efectos nocivos sobre el organismo:

    • Cáncer: fumar aumenta el riesgo de padecer cáncer y no únicamente en el pulmón, sino en casi todas las partes del cuerpo: boca, laringe, faringe, esófago, tráquea, riñón, cuello uterino, hígado, vejiga, páncreas, estómago, colon y recto. También puede causar leucemia.
    • Accidente cerebrovascular: el tabaco es una de las principales causas de accidente cerebrovascular o ictus, pues afecta a los vasos del cerebro, que se pueden bloquear o sufrir una hemorragia.
    • Enfermedades respiratorias: fumar daña los pulmones y las vías respiratorias, lo que puede causar EPOC (Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica). La EPOC es una enfermedad crónica inflamatoria caracterizada por la obstrucción del aire. Esta obstrucción principalmente se debe a dos tipos de lesiones, enfisema o bronquitis crónica, y causa dificultad para respirar y hacer ejercicio, entre otras cosas. Fumar también aumenta el riesgo de padecer asma y puede agravar esta dolencia y otras enfermedades respiratorias como la pulmonía
    • Enfermedades cardiovasculares: fumar es un factor de riesgo de la aparición de enfermedades cardiovasculares como la hipertensión, el infarto de miocardio, la enfermedad arterial periférica (estrechamiento de las arterias) y la angina de pecho. Además aumenta la probabilidad de que se coagule la sangre. Incluso las personas que fuman poco tienen más probabilidad de desarrollar enfermedades cardiovasculares que los no fumadores.
    • Enfermedades oculares: la reducción del flujo de sangre a los ojos ocasionada por el hábito de fumar se asocia a enfermedades oculares graves como las cataratas o la degeneración macular.
    • Debilita el sistema inmunitario: el tabaco debilita el sistema inmunitario, provocando que al cuerpo le resulte más complicado luchar contra las infecciones. Además también causa trastornos autoinmunitarios como la artritis reumatoide.
    • Aumenta el riesgo de padecer diabetes tipo 2. Asimismo, las personas fumadoras con diabetes pueden tener más dificultades para regular la insulina, lo que puede empeorar los síntomas.
    • Afecta a la piel y la dentadura: fumar acelera el envejecimiento de la piel y puede provocar la aparición de manchas. En cuanto a la boca, el tabaco amarillea los dientes y causa mal aliento, además de aumentar el riesgo de desarrollar enfermedad periodontal
    • Debilita los músculos y el sistema óseo: el monóxido de carbono del tabaco desplaza en la sangre al oxígeno, dificultando la oxigenación de los músculos y provocando que éstos se cansen más. Asimismo, disminuye la densidad ósea, lo que aumenta las probabilidades de sufrir fracturas.
    • Disminuye el sentido del olfato y el gusto.

    Hay que tener en cuenta que el humo del tabaco no sólo afecta a las personas que lo consumen sino también a las que hay a su alrededor, que se convierten en fumadores pasivos.

    Efectos del tabaco en la reproducción

    El tabaco puede afectar a la vida sexual y el sistema reproductor tanto femenino como masculino. En los hombres, el daño en las arterias y la alteración del flujo de sangre provocados por el tabaco puede ocasionar disfunción eréctil. Además, los componentes tóxicos del tabaco provocan que el esperma de los fumadores tenga menor concentración de espermatozoides y menor movilidad, lo que puede causar infertilidad.

    En cuanto a las mujeres, las fumadoras tienen mayor riesgo de sufrir un embarazo ectópico o tener problemas para concebir. Asimismo, fumar durante el embarazo aumenta el riesgo de tener un sangrado anormal, sufrir un aborto o tener un parto prematuro. En cuanto a los bebés, a consecuencia del tabaco consumido por sus madres durante la gestación, pueden nacer con bajo peso o malformaciones congénitas, sufrir infecciones respiratorias, fallecer por muerte súbita del lactante o sufrir daños en los pulmones y el cerebro en desarrollo.

    Dejar de fumar reduce los riesgos

    Aunque algunos daños provocados por el tabaco no se pueden revertir, dejar de fumar tiene una serie de efectos muy positivos para la salud. De hecho, tras unos meses sin fumar se comienza a recuperar la función pulmonar y, tras varios años, se reduce el riesgo de padecer cáncer, enfermedades coronarias y otras afecciones derivadas del tabaco. Por ello siempre es un buen momento para abandonar el tabaco.

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  • EPOC y tabaco

    La EPOC es una enfermedad crónica de los pulmones que tiene su principal causa en la exposición constante a las partículas del tabaco. El EPOC es una de las patologías más frecuentes en los adultos españoles. De hecho, el estudio EPI-SCAN II, realizado por la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ), cifra en un 12,4% la prevalencia de la EPOC en la población española de más de 40 años. Esta enfermedad afecta mucho a la calidad de vida de los que la sufren, y por ello hay que conocer cuáles son sus causas y cómo evitar su desarrollo.

    Qué es la EPOC

    La Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) es una enfermedad crónica inflamatoria de los pulmones caracterizada por la obstrucción del flujo de aire. Esta obstrucción principalmente se debe a dos tipos de lesiones: el enfisema (destrucción de las paredes de los alveolos) o la bronquitis crónica (inflamación de los bronquios y obstrucción de los mismos por el moco).

    Las personas con EPOC además de sufrir la obstrucción de los pulmones, tienen más riesgo de padecer enfermedades cardíacas, cáncer de pulmón, presión alta en las arterias pulmonares, depresión y otras afecciones respiratorias.

    Causas de la EPOC

    La EPOC es causada por una agresión constante sobre las vías respiratorias mantenida durante años. La principal causa es el tabaquismo, aunque también pueden sufrirla las personas que han padecido asma crónico, que han trabajado en un ambiente con polvo y partículas sin protección o que han estado sometidas durante mucho tiempo a una gran contaminación ambiental.

    Los factores de riesgo de padecer EPOC incluyen:

    • Exposición al humo de tabaco: el tabaquismo crónico es la principal causa de la EPOC en España. La influencia del tabaco en esta enfermedad no está relacionada con el número de cigarros que tome la persona fumadora, sino con el tiempo que lleva en contacto con el tabaco (a más años, más probabilidad de desarrollarla). Además, no sólo la sufren las personas fumadoras, sino también aquellas que han estado expuestas de forma constante al humo de otros fumadores.
    • Exposición a polvos y sustancias químicas en el trabajo.
    • Exposición a gases de combustión.
    • Edad: como aparece lentamente, son las personas mayores de 40 años las que empiezan a notar los síntomas.
    • Genética.

    Síntomas de la EPOC

    Los síntomas suelen aparecer cuando ya se ha producido un daño significativo y generalmente empeoran con el tiempo, sobre todo si el paciente se sigue exponiendo al tabaco. Principalmente son:

    • Dificultad para respirar, sobre todo durante la actividad física.
    • Fatiga.
    • Tos.
    • Producción de mucosidad.
    • Silbido al respirar (sibilancia).
    • Sensación de opresión en el pecho.
    • Color azul en los labios o los lechos ungueales.
    • Infecciones respiratorias frecuentes.
    • Falta de energía.

    Las personas con EPOC pueden sufrir reagudizaciones, periodos de varios días durante los cuales los síntomas empeoran.

    Tratamiento y prevención

    La EPOC es una enfermedad crónica y por tanto no tiene cura. No obstante, con un tratamiento adecuado, la mayoría de las personas que padecen EPOC pueden controlar los síntomas y tener una buena calidad de vida, además de reducir el riesgo de padecer otras afecciones relacionadas. Se pueden usar medicamentos como broncodilatadores y esteroides, pero para casos graves se hace necesaria la oxigenoterapia.

    Las recomendaciones generales para pacientes con EPOC incluyen salir a caminar y evitar el aire muy frío o muy caliente, que pueden afectar a las vías respiratorias. No obstante, la principal recomendación para los pacientes con EPOC es que, si fuman, dejen de hacerlo. El tabaquismo no sólo provoca la enfermedad sino que puede continuar empeorándola.

    Para prevenirla la EPOC hay que tener una vida sana y activa en la que además se evite la alta contaminación, se utilicen las protecciones adecuadas contra los humos en el trabajo y se realice actividad física. Además, ya que la mayor parte de los casos de EPOC están relacionados con el tabaquismo, la mejor manera de prevenir la EPOC es no fumar o dejar de hacerlo. También conviene evitar la exposición al humo de otros fumadores de forma constante.

    Si estás pensando en dejar de fumar, lo mejor es acudir a profesionales que te ayudarán a conseguirlo. En la Clínica Albéniz de Medicina Estética de Granada llevan desde 1998 ayudando a miles de personas a dejar el hábito de fumar. Para ello utilizan termoestimulación, un tratamiento en el que se aplican infrarrojos en determinadas terminaciones del cuerpo para reiniciar de forma natural la producción de endorfinas desligadas del hábito tabáquico. Puedes encontrarlos en Calle Isaac Albéniz 21, 18012, Granada.

  • Los riesgos de fumar durante el embarazo

    Según la Organización Mundial de la Salud, en el humo del tabaco hay unos 4.000 productos químicos conocidos, de los cuales se sabe que 250 son nocivos y más de 50 son cancerígenos para el ser humano. La inhalación de las toxinas del tabaco aumenta el riesgo de padecer enfermedades respiratorias comoEPOC, enfermedades cardiovasculares y cáncer de pulmón, entre otras dolencias. Además el tabaco no sólo afecta a aquellos que fuman sino también a los que están a su alrededor, personas que se convierten enfumadores pasivos.

    Si hay un colectivo especialmente vulnerable a los efectos del tabaco –además de los niños– son las embarazadas. Fumar durante la gestación puede traer problemas que dificulten el buen término del embarazo y además causar enfermedades en el bebé.

    Riesgos en el embarazo derivados del tabaco

    Fumar durante el embarazo aumenta el riesgo de tener un sangrado anormal durante el embarazo y el parto, poniendo en peligro la salud de la madre y el niño. Como consecuencia de ello, se podría sufrir un aborto. Por otro lado, el tabaco también puede llegar a provocar un parto prematuro, con las consecuencias que ello implica para la salud del bebé.

    SI fumar durante el embarazo no es recomendable, también se debe evitar hacerlo durante la lactancia, ya que el tabaco dificulta la producción de leche. Dicha leche, además, estará llena de sustancias químicas que resultarán muy nocivas para el recién nacido. En el caso de que se siga fumando, es recomendable esperar unas tres horas antes de dar de comer al bebé y desechar mientras tanto la leche que se produzca.

    Enfermedades del bebé derivadas del tabaco

    A consecuencia del consumo de tabaco por parte de sus madres durante el embarazo, los bebés pueden:

    • Nacer con un bajo peso, incluso si lo hace en la fecha prevista.
    • Nacer con malformaciones congénitas, entre ellas labio leporino y paladar hendido.
    • Tener síntoma de abstinencia de la nicotina al nacer, sobre todo si la madre fuma mucho. En caso de sufrir la abstinencia, el bebé llorará más de lo normal, se mostrará irritable e inquieto en las primeras semanas de vida.
    • Sufrir infecciones respiratorias (otitis, bronquitis, neumonías…).
    • Desarrollar hiperactividad y problemas de concentración.
    • Sufrir daños en los pulmones y el cerebro en desarrollo: estos daños pueden perdurar durante la niñez y la adolescencia. De hecho, los hijos de madres fumadoras tienen más riesgo de padecer asma y otros problemas respiratorios durante la infancia.
    • Fallecer por muerte súbita del lactante. Se calcula que los recién nacidos de madres fumadoras tienen el doble de riesgo de padecer muerte súbita.

    Dejar de fumar, la mejor solución

    Dejar de fumar durante en cualquier momento del embarazo puede ayudar a reducir todos estos problemas ya que, en cuanto se abandone el tabaco, el bebé comenzará a recibir más oxígeno. No obstante, dejar de hacerlo antes de la semana 15 de gestación brindará el mayor grado de beneficios para el bebé, y hacerlo antes del tercer trimestre puede eliminar gran parte del posible impacto en el peso del niño al nacer.

    Por tanto, las mujeres que estén embarazadas deben abandonar el consumo de tabaco para garantizar la salud propia y de sus bebés. Tampoco deben usar cigarrillos electrónicos, ya que también contienen nicotina nociva. En cuanto a las embarazadas no fumadoras, deben hacer prevalecer sus derechos y solicitar a otras personas que no fumen en su presencia para evitar la inhalación involuntaria de humo.

    Si estás pensando en dejar de fumar, lo mejor es acudir a profesionales que te ayudarán a conseguirlo. En Albéniz Medicina Estética de Granada llevan desde 1998 ayudando a miles de personas a dejar el hábito de fumar. Para ello utilizan termoestimulación, un tratamiento en el que se aplican infrarrojos a determinadas terminaciones del cuerpo para reiniciar de forma natural la producción de endorfinas desligadas del hábito tabáquico. Puedes encontrarlos en Calle Isaac Albéniz 21, 18012, Granada.