sueño - Salud IDEAL

  • Las madres duermen menos que los padres

    ¿Eres madre y tienes la sensación de que te faltan horas de sueño? Puede ser una impresión compartida por todas las madres: cuando se trata de dormir, las mamás sacrifican horas de sueño y sobre todo si hablamos de padres primerizos. Pero más allá de ser una simple corazonada, ahora la ciencia respalda esta creencia.

  • Las mujeres deben descansar al menos 10 minutos al llegar del trabajo

    Llegamos a casa después de una larga jornada laboral y el panorama no es mucho más alentador: trastos por medio, los niños, los deberes y en tu cabeza aún rondando esa gestión que te encargó tu jefe y que se te quedó a medio hacer… ¿Te suena familiar? ¿Te cuesta desconectar al llegar del trabajo a casa? 

  • Los ciclos del sueño

    Al contrario de lo que se piensa, las personas al dormir no entran en un letargo continuo sino que el cerebro pasa por cinco etapas con diferente actividad que dan lugar a los ciclos del sueño. La actividad cerebral depende de la frecuencia de las ondas cerebrales. Cuanto más frecuentes son, más actividad eléctrica hay en el cerebro. Esta actividad varía en función de si se está en vigilia o en sueño y en qué fase del mismo. 

    Las 5 etapas del sueño

    El sueño no es igual todo el rato sino que se divide en cinco fases o etapas diferentes que se van repitiendo toda la noche. En su conjunto estas fases forman un ciclo que dura aproximadamente 90 minutos, aunque puede ser ligeramente más largo o corto según la persona. Durante una noche se pueden llegar a repetir entre 4 y 6 veces todas las fases del sueño.

    - Etapa I o de adormecimiento: comprende aproximadamente los 10 primeros minutos del sueño, en los que se pasa del periodo de vigilia al adormecimiento. Los ojos se mueven lentamente y la actividad muscular se enlentece. Durante esta fase la persona se puede dar cuenta de lo que ocurre alrededor e incluso se puede creer que no está dormida. También son frecuentes los despertares. Las ondas cerebrales que predominan son la alfa y la theta.

    - Etapa II o de sueño ligero: ocupa aproximadamente el 50% de los ciclos de sueño. Durante ella el cuerpo se va desconectando del entorno, y la respiración y el ritmo cardíaco se van ralentizando. En esta fase se suceden etapas de gran actividad cerebral con otras menos intensas, lo que hace que sea muy difícil despertarnos durante la misma. Se detiene el movimiento de los ojos y las ondas cerebrales se vuelven más lentas.

    - Etapa III o de transición: es una etapa corta, de dos o tres minutos, que acerca al sueño profundo. Si la persona se despierta durante esta fase se puede sentir confusa. Es en ella en la que se dan también los terrores nocturnos, el sonambulismo y la micción. Las ondas predominantes son las delta. Durante las fases III y IV es cuando el cuerpo se encuentra en estado de profunda relajación y se dan los picos de segregación de la hormona del crecimiento.

    - Etapa IV o sueño delta: suele ocupar un 20% aproximadamente del total del ciclo de sueño. Es la etapa en la que se está profundamente dormido y se descansa física y psíquicamente. Por tanto, es la que determina la calidad del sueño. Durante esta fase también es difícil despertarse, y el ritmo respiratorio y la presión arterial son muy bajos.

    - Etapa REM (Rapid Eye Movement, Movimiento Rápido del Ojo) o etapa del sueño paradójico: ocupa un 25% del ciclo total de sueño, entre 15 y 30 minutos. Se denomina así por el movimiento constante de los globos oculares bajo los párpados. Esta fase se caracteriza por tener una alta actividad cerebral, similar a la que se tiene cuando la persona está despierta. El ritmo cardíaco y la presión arterial suben pero los músculos se encuentran bloqueados. En ella se tienen los sueños en forma de historia y, si nos despiertan, somos capaces de recordarlos. Las ondas predominantes son las theta.

    ¿Cuántas horas hay que dormir?

    Como se ha explicado, durante la noche se repiten entre 4 y 6 veces las etapas del sueño. Lo importante no es el número de horas que se esté durmiendo sino cuántos ciclos se hayan completado durante la noche. Según los estudios lo recomendable es llevar a cabo al menos 5 repeticiones completas del ciclo, lo que significa unas 7 horas y media de sueño. De esta manera, si en mitad de la noche la persona se despierta en cualquiera de las cinco fases, el ciclo de sueño comenzará de nuevo por la fase I y no se habrá completado. Dormir en ciclos incompletos provocará cansancio.

    Por otro lado, es importante el momento en el que se despierta la persona, ya que en algunas fases puede ocasionar confusión y cansancio. Es mejor hacerlo durante la parte final de la etapa REM o al inicio de la etapa I. Por el contrario, es preferible evitar despertarse durante las etapas 3 y 4 (las del sueño más profundo).

     

  • Mindfulness, una práctica beneficiosa para el descanso

    El mindfulness es una práctica importada a la psicología y la psicoterapia desde disciplinas asiáticas, que la han trabajado durante miles de años antes de aparecer en el mundo occidental.  Se trata de una forma de meditación en la que se presta atención completa al cuerpo y a la mente en el momento presente. El mindfulness, que se traduce como atención plena, se basa en la auto observación directa y neutra de nuestro cuerpo y mente, cómo se relacionan, sin llegar la persona a abstraerse y sin modificar el momento que estamos viviendo.

  • Mitos sobre el sueño

    Descansar apropiadamente es imprescindible para mantener un buen estado de salud tanto mental como física. Existen muchas recomendaciones sobre cómo disfrutar de un sueño reparador y qué evitar a la hora de irse a dormir (móviles, televisiones…) pero también es común que se propaguen ciertos mitos sobre el sueño que, lejos de ser beneficiosos, pueden incluso resultar perjudiciales para la salud.

    1. Se deben dormir 8 horas: la duración del sueño depende de cada individuo. Algunos tienen suficiente con seis horas mientras que otros necesitan nueve. En realidad según los expertos lo importante es completar al menos 5 veces el ciclo de sueño, lo que requiere de aproximadamente 7 horas y media.

    2. Dormir 5 horas es suficiente: muchas personas defienden que esto es así para poder invertir más tiempo en el trabajo. Sin embargo los investigadores aseguran que este es uno de los mitos del sueño más perjudiciales para la salud. Dormir cinco horas o menos de forma habitual puede aumentar el riesgo de padecer problemas como ataques cardíacos o accidentes cerebrovasculares.

    3. Las horas de sueño se pueden recuperar: si bien una siesta puede ayudar a disminuir el cansancio de ese día, la falta de sueño prolongada acabará afectando a la salud. Dormir unas horas más durante el fin de semana no reducirá los efectos que la falta de sueño tiene en el organismo.

    4. Las personas mayores necesitan dormir menos: se recomienda que los adultos duerman entre siete y nueve horas, independientemente de su edad. Las personas mayores no tienen que dormir menos aunque sí es habitual que hagan varias siestas al día y descansen menos por la noche.

    5. Beber alcohol antes de dormir facilita el sueño: según los expertos, el alcohol puede ayudar a quedarse dormido pero reduce la calidad del sueño, ya que interrumpe la etapa del sueño REM y puede dar ganas de ir al baño.

    6. Quedarse en la cama ayuda cuando a conciliar el sueño: si el sueño no llega después de unos 15 o 20 minutos lo mejor es levantarse y hacer alguna actividad que no requiera mucha concentración para relajarse. Si por el contrario se permanece tumbado, comenzará a asociarse la cama con el insomnio.

    7. Retrasar la alarma del despertador hará que estés más descansado: lo mejor es levantarse una vez que suene la alarma ya que, aunque el cuerpo se vuelva a dormir, el sueño será ligero y de baja calidad. Unos pocos minutos más en la cama no harán que estés más descansado.

    8. Roncar es inofensivo: roncar puede ser un signo del trastorno de la apnea del sueño. Si se ronca de forma habitual y fuerte lo mejor es acudir a un médico, ya que la apnea del sueño aumenta el riesgo de desarrollar presión arterial alta o sufrir un derrame cerebral entre otros problemas de salud.

    9. Con la luna llena se duerme peor: no está demostrado científicamente que la luna llena tenga influencia sobre la calidad del sueño.

    10. La ventana debe estar abierta por la noche: hay que cuidar mucho la temperatura del dormitorio a la hora de acostarse. Se recomienda que la habitación esté en torno a los 18 o los 22 grados, por lo que abrir la ventana dependerá del frío o calor que haga fuera.

    11. Si te acuestas antes, duermes mejor: un sueño largo no es sinónimo de un sueño de calidad. Si bien las primeras horas de sueño son más reparadoras, acostarse pronto no implica que se vaya a conciliar antes el sueño ni que se vaya a descansar mejor. De hecho, forzar el cuerpo a dormir tampoco es recomendable.

    12. Hacer deporte induce al sueño: el deporte es beneficioso para la salud pero realizar ejercicio físico intenso antes de dormir puede interferir en el sueño. Se aconseja que pasen al menos dos horas antes de acostarse.

    13. Dormir bien significa no despertarse durante la noche: esto es falso porque en realidad el cuerpo se despierta varias veces cada noche pero luego lo olvida.

  • Nuevas investigaciones para mejorar la calidad del sueño

    El pasado mes de noviembre Grupo Lo Monacoy la Universidad de Granada cerraron dos acuerdos de colaboración, donde se recogen las bases del trabajo conjunto que llevarán a cabo ambas entidades persiguiendo diferentes objetivos compartidos e individuales de cada organización. Concretamente se participará en investigaciones que se llevarán a cabo en  la Unidad del Sueño del Laboratorio de Psicofisiología (dirigido por Gualberto Buela Casals, Catedrático de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológico de la Universidad de Granada).

  • Optimismo y descanso

    El optimismo es un planteamiento vital mediante el cual la persona reacciona ante los problemas con confianza y actitud positiva. Los optimistas suelen creer que las circunstancias negativas y las malas experiencias son temporales, y que tienen fácil solución. Por el contrario, los individuos considerados pesimistas piensan que las malas rachas son permanentes y que y que afectan a todos los aspectos de su vida. 

  • Qué es la hipersomnia: causas, síntomas y tratamiento

    Dormir un número adecuado de horas cada día es necesario para recuperar energía, algo que no ocurre si sufrimos insomnio o, al contrario, hipersomnia. Aunque pueda parecer positivo, dormir excesivamente tampoco es bueno para el rendimiento, y las personas que padecen hipersomnia se encuentran con dificultades para realizar sus tareas cotidianas.

    Qué es la hipersomnia

    La hipersomnia es un trastorno del sueño caracterizado por la presencia de excesiva somnolencia durante el día a pesar de haber dormido durante al menos siete horas. Es una disomnia, es decir, un tipo de alteración del sueño que afecta a la calidad, cantidad y el horario del mismo. Las personas con hipersomnia se despiertan tras largos periodos de sueño (que pueden durar incluso más de 9 horas) sin haber descansado realmente.

    Quienes la padecen pueden ver disminuidas sus capacidades y su rendimiento a nivel personal, laboral y social. La hipersomnia puede causar alteraciones emocionales como irritabilidad, desmotivación, apatía y ansiedad, generar problemas de memoria y enlentecer las acciones mentales y físicas. Que el sueño aparezca en momentos inapropiados a lo largo del día puede provocar incluso situaciones de riesgo, p.ej. si la persona se duerme cuando va conduciendo.

    Para considerar que existe este trastorno deben sufrirse episodios de somnolencia al menos tres veces a la semana durante un mes. Las personas que lo padecen presentan la somnolencia de forma creciente a lo largo de un periodo de tiempo.

    Tipos de hipersomnia

    • Primaria o idiopática: las causas de esta alteración no son conocidas ya que, existiendo un periodo de descanso adecuado, no se puede explicar el exceso de sueño. La duración del sueño en las personas que padecen hipersomnia primaria oscila entre 8 y 12 horas y a menudo se acompaña de problemas para levantarse. Aparece habitualmente entre los 15 y 30 años de edad, con una progresión de sus síntomas a lo largo de semanas o meses. En la mayor parte de los casos, la hipersomnia acaba convirtiéndose en crónica a no ser que se aplique un tratamiento.
    • Secundaria: la presencia de este sueño persistente durante el día también puede deberse a causas concretas como un sueño insuficiente o interrumpido, el efecto de las drogas o trastornos de la salud. En estos casos la hipersomnia no sería un trastorno sino un síntoma de dicha alteración.

    Causas de la hipersomnia

    La hipersomnia primaria no tiene unas causas conocidas que la provoquen. En cuanto a la secundaria, es un síntoma que puede aparecer en múltiples enfermedades o estar en relación con la ingesta de fármacos.

    El abanico de enfermedades que pueden dar lugar a hipersomnia es muy amplio. Incluye enfermedades respiratorias (como apneas del sueño), insuficiencia respiratoria crónica con aumento del dióxido de carbono (enfisema, bronquitis crónica), endocrino-metabólicas (hipotiroidismo), encefalopatías difusas por enfermedades renales o hepáticas, insuficiencia cardiaca o tumores. Hay además muchas infecciones como la sepsis o la enfermedad del sueño (contagiada por la mosca tsé-tsé) que también pueden producir somnoliencia.

    Por otro lado, la ingesta de muchos fármacos puede alterar el estado de vigilancia y producir la somnoliencia diurna.

    Tratamiento

    La somnolencia excesiva u la tendencia al sueño en situaciones anormales debe ser estudiada cuando su frecuencia o intensidad hagan sospechar a la persona o su entorno que este cansancio no es proporcional al descanso nocturno. Como puede ser un signo de alarma de la presencia de otras enfermedades hay que evaluarla a fondo.

    Frente a la hipersomnia existen principalmente dos tipos de tratamiento:

    • Farmacológicos: basados en una medicación adecuada.
    • No farmacológicos: terapia, técnicas psicológicas, técnicas congnitivo-conductuales, medidas de higiene del sueño, yoga, terapias con plantas medicinales…

    En muchas ocasiones lo más recomendable es una combinación de ambos tipos.

    Higiene para facilitar el sueño

    Seguir una adecuada higiene del sueño es positivo tanto para las personas que padecen hipersomnia como para las que no, ya que ayuda a reducir el nivel de ansiedad y facilitar el sueño. Algunos consejos son:

    • Mantener horarios y rutinas regulares tanto para hacer tareas como acostarse y levantarse.
    • Reservar pequeños periodos para respirar y relajarse (cinco minutos dos veces al día).
    • Dedicar tiempo a uno mismo y a realizar cosas que nos gusten.
    • Organizar el tiempo mediante listas de prioridades.
    • Realizar algún ejercicio físico suave tres días a la semana.
  • Remedios contra la acidez antes de dormir

    La acidez estomacal también conocida como “pirosis” es una molestia provocada por el retroceso del ácido y del contenido estomacal hacia el esófago (parte del aparato digestivo que conecta la faringe con el estómago). Es un trastorno común que afecta alrededor del 20% de la población española, que en la mayoría de los casos se manifiesta y agudiza justo antes de acostarnos deteriorando así el descanso. Los síntomas más comunes son un ardor originado cerca del pecho, regurgitación, mal sabor de boca y aliento, así como tos, hipo y dolor de garganta que se puede prolongar entre unos minutos y varias horas.  

  • Ronquidos, posible síntoma de una enfermedad

    Roncar no es solo un ruido molesto, puede ser un signo de una enfermedad grave como es la apnea obstructiva del sueño, que puede acarrear problemas importantes de salud y disminuir las expectativas de vida de aquellos que la padecen: cansancio, depresión, falta de concentración y pérdida de memoria, alteración del deseo sexual, hipertensión, accidentes cerebro vasculares, tromboembolismo, infartos de miocardio etc.

  • Síndrome de Piernas Inquietas y descanso

    El Síndrome de Piernas Inquietas (SPI) es un trastorno del movimiento, que ocurre a un buen número de personas, en el que se sienten diferentes sensaciones (hormigueos, parestesias, calambres...), causando gran malestar en el tercio inferior del cuerpo, cuando la persona está en reposo. Este malestar solo se alivia moviendo la zona afectada, frotándoselas e incluso poniéndose de pie y deambulando. Los episodios suelen aparecer en la última parte del día, coincidiendo además esta circunstancia con el hecho de ir a la cama a descansar y estar en reposo. Por tanto, los afectados sobre todo mientras que están acostados, necesitan modificar la posición de las piernas debido a citadas molestias, retrasando así la aparición del sueño.

  • Sonambulismo: síntomas, causas y tratamientos

    El sonambulismo es un trastorno del sueño en el que la persona se levanta y realiza acciones dormida y sin percatarse de ello. Este trastorno es más frecuente en la infancia y suele desaparecer a partir de los 10 años de edad, aunque también puede permanecer e incluso surgir en la edad adulta por distintas causas. Ya que no es grave, generalmente no necesita tratamiento, aunque en ciertas ocasiones puede resultar peligroso tanto para el paciente como para las personas de su alrededor.

    Qué es el sonambulismo

    El sonambulismo es un trastorno del sueño en el que la persona se levanta y camina o realiza otras acciones mientras duerme sin percatarse de ello. El cerebro durante el episodio de sonambulismo se encuentra despierto sólo parcialmente, de forma que la persona esta semiconsciente.

    Los episodios de sonambulismo se suelen producir temprano por la noche, a menudo entre una y dos horas después de quedarse dormido, durante la fase del sueño N3. Los episodios pueden ser muy breves (de unos pocos segundos o minutos) o llegar a durar más de media hora, si bien la mayoría acaban en menos de 10 minutos. Estos episodios se pueden producir con una frecuencia variable.

    Síntomas del sonambulismo

    Durante un episodio de sonambulismo el afectado actúa como si estuviera despierto y puede realizar diversas actividades complejas: caminar, ir al baño, vestirse… Algunas personas incluso salen a la calle y conducen el coche. Los síntomas más comunes de sonambulismo son:

    • Caminar y realizar actividades durante el sueño.
    • Confusión y desorientación al despertar.
    • Expresión facial ausente.
    • No recordar lo que ha pasado al despertar.
    • Comportamiento agresivo al ser despertado por otra persona.
    • No responder ni comunicarse con otras personas.
    • Hablar dormido y decir cosas sin sentido.
    • Tener problemas para realizar las tareas durante el día debido a la alteración del sueño.

    Causas del sonambulismo

    El origen del sonambulismo no está del todo claro, aunque parece tener relación con diferentes causas:

    • Privación o interrupciones del sueño.
    • Estrés y ansiedad.
    • Consumo de alcohol o sustancias estupefacientes.
    • Ingesta de algunos medicamentos,como los sedantes o ciertos fármacos para los trastornos psiquiátricos.
    • Afecciones como la epilepsia y las convulsiones.
    • Enfermedades neurodegenerativas como Parkinson y Alzheimer.
    • Afecciones no diagnosticadas que interfieren en el sueño: síndrome de piernas inquietas, enfermedad por reflujo esofágico, trastornos del sueño caracterizados por patrones anormales de respiración (como la apnea obstructiva del sueño), etc.
    • Trastornos mentales.
    • Genética: el sonambulismo tiene un componente hereditario que predispone a sufrirlo si los padres tienen antecedentes del mismo.

    Tratamiento del sonambulismo

    Los episodios de sonambulismo no suelen ser causa de preocupación y normalmente se resuelven solos, por lo que no es necesario recibir un tratamiento específico. No obstante, es recomendable acudir al médico si los episodios son muy frecuentes (dos o más veces por semana o varias ocasiones en una noche), alteran el sueño del paciente o las personas que viven con él, generan cansancio y dificultad para realizar las tareas durante el día o comienzan en la edad adulta. Asimismo, es importante acudir al médico si el paciente realiza actividades que le ponen en peligro a sí mismo o a otras personas.

    En caso de requerir atención médica, los tratamientos para el sonambulismo son varios:

    • Tranquilizantes de corta duración para disminuir los episodios.
    • Ajuste de los medicamentos que puedan estar provocando el sonambulismo.
    • Tratamientos específicos para la afección que origina el sonambulismo, en caso de que éste tenga su causa en una enfermedad o trastorno preexistente.
    • Terapia psicológica: puede ayudar al paciente a mejorar el sueño, reducir el estrés y relajarse.

    Cómo prevenir el sonambulismo

    En caso de padecer sonambulismo estos consejos pueden ayudar a prevenir los episodios:

    • No consumir alcohol.
    • Evitar la privación del sueño y el insomnio, ya que estos factores pueden desencadenar sonambulismo.
    • Seguir una adecuada higiene del sueño: preparar la habitación para que sea cómoda y tranquila, respetar unos horarios fijos de sueño, tomar una ducha caliente antes de dormir, evitar la tecnología…
    • Controlar el estrés, la ansiedad y los conflictos.

    Asimismo, conviene tomar medidas de seguridad para evitar que el paciente se haga daño en caso de tener un episodio de sonambulismo, como cerrar bien las ventanas, bloquear las escaleras, retirar cables eléctricos del suelo o mover muebles para que no tropiece y se caiga. En caso de que un familiar sufra un episodio de sonambulismo, no hay que despertarlo. Si bien esto no es peligroso, puede resultarle demasiado confuso y podría ponerse agresivo. Lo mejor es acompañarlo con cuidado de vuelta a la cama.

  • Sueño en la menopausia

    Se denomina como  menopausia al periodo que transcurre en el año posterior a la última regla, si biológicamente simplemente significa el cese del trabajo ovárico, psicológica y físicamente suceden infinidad de cambios de todo tipo, derivados de las fluctuaciones hormonales. Realmente, las alteraciones se van a ir produciendo durante todo el climaterio,un período mucho más amplio de la vida femenina (donde la menopausia es solo una parte), un proceso escalonado, en el que el cuerpo se va preparando y aclimatando al fin de la vida reproductiva. Es un hecho demostrado que en mujeres, existe una correlación entre períodos de grandes fluctuaciones hormonales (embarazo, pubertad, menstruaciones, menopausia…) y alteraciones de sueño, tanto en calidad como en cantidad.

  • Técnicas de relajación para dormir mejor

    Las personas que padecen insomnio de conciliación, intentan angustiosamente noche tras noche quedarse dormidos, resultando en la mayoría de las ocasiones misión imposible. Esta sigue siendo la causa principal de insomnio en la mayoría de la población que lo padece, y está asociado a momentos de estrés y nerviosismo puramente coyunturales, trastornos de diferente tipo (ansiedad, depresión…), y alimentación (demasiada cafeína en la dieta...), entre otros.  Sin entrar en el abordaje mediante terapia farmacológica, existe la posibilidad de manejar la situación desde la perspectiva de las técnicas de relajación.

  • Toppers para colchones: ¿qué son y cómo mejoran nuestro sueño?

    Dormir es un proceso constructivo en el que se reajusta nuestro sistema biológico, por lo que un descanso correcto es fundamental para cuidar nuestra salud y bienestar. El sueño nocturno parece un proceso sencillo,en el quetodo el cuerpo'se apaga' para dar paso a un estado donde todo se paraliza, pero nada más lejos de la realidad.

    Mientras dormimos ocurren complejos procesos reparadores en nuestro organismo, de los que no somos conscientes: al bajar el ritmo cardíaco existe una función protectora para el corazón, la producción de la hormona del crecimiento favorece la regeneración celular (además del crecimiento de los más pequeños), se produce el procesamiento de la información que hemos recopilado durante el día…etc.

  • Un pie destapado, la postura perfecta para dormir

    Todos tenemos nuestra “postura idónea” para dormir, independientemente del equipo de descanso en el que nos toca descansar, por ejemplo, si estamos de vacaciones o de viaje de trabajo, o por el contrario, si dormimos en casa. La gran parte de los durmientes, solemos adoptar más o menos la misma postura para dormir noche tras noche. Igualmente, es un asunto común el que la mayoría de la población admita que duerme mejor cuando saca un pie (o los dos) de debajo de la sábana a la hora de dormir, mientras el resto de la anatomía permanece a cubierto.

  • Un sueño fragmentado nos pone de peor humor que dormir poco

    Dormir poco no resulta tan negativo para nuestro estado de ánimo como despertarnos varias veces a lo largo de la noche. O, al menos, así lo afirma un estudio reciente del Hospital Universitario Johns Hopkins, en Baltimore (EEUU). La investigación se ha llevado a cabo sobre una muestra representativa de 62 sujetos, hombres y mujeres completamente sanos, que fueron sometidos a tres situaciones experimentales diferentes durante 3 noches consecutivas.

  • Vacaciones en familia, dormir fuera de casa

    En el periodo vacacional rompemos con la rutina, optamos por divertirnos y a la vez relajarnos, pasar tiempo con los nuestros, olvidarnos de  las preocupaciones diarias y el estrés. En definitiva la mayoría optamos por “cambiar de aires” como mejor opción para pasar las vacaciones, una especie de “borrón y cuenta nueva”, transitorio. Esto supone una alteración en nuestros hábitos diarios que puede tener consecuencias en diferentes aspectos de nuestra vida, y muy frecuentemente en el descanso nocturno.

  • Vuelta al cole: consejos para que los niños duerman bien

    La esperada vuelta al cole ya está aquí, y después del libre albedrío del verano parece que a los más pequeños les cuesta conciliar el sueño, sobre todos los primeros días. Esta situación resulta completamente normal, en verano los horarios se relajan y dejamos que los niños queden libres de rutinas, pero para afrontar la vuelta al cole, se necesita retomar los buenos hábitos para ir a la cama a dormir pronto y para levantarse descansado.

  • Wearables y calidad del sueño

    La calidad de nuestro sueño es uno de los principales aspectos que debemos cuidar para mantener un estilo de vida saludable. Precisamente adoptar hábitos cotidianos que nos ayuden a estar lo más sanos posible,  es un punto de interés en alza para la población en general, así la mayoría vive preocupada y es consciente que trabajar determinados aspectos ayudan a mejorar nuestra salud. Para ello, necesitamos establecer  un control objetivo, sencillo y accesible, sobre diferentes parcelas del comportamiento humano.